GRANDES MOMENTOS DE LA HISTORIA FRENTE A LA CAJA TONTA
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Corría
el año 1987, concretamente unas horas de 1988, cuando el hoy anodino
espectáculo de una gala de nochevieja, nos ofrecía uno de los momentos más
imperecederos de la historia de la televisión en el terreno de lo erótico
festivo. Por aquellas fechas, un servidor contaba con la tierna edad de 10
años, y para quienes formaban parte de aquella generación, quedó grabado a
fuego el momento, qué momento, en el que los pechos de una tal Sabrina,
emprendían una feroz lucha por librarse de sus ataduras físicas desafiando
toda ley gravitatoria. Al volver al colegio tras las vacaciones navideñas, a
todos nos la traía al pairo los regalos de reyes de cada uno, sólo había un
tema de conversación. Y pobre de aquél que durante aquella nochevieja, no
hubiese estado frente a la televisión en el preciso instante en el que esta
liberal muchachita italiana cantaba "Hot girl" (¿será
casualidad?), porque se iba a tirar un mínimo de dos semanas lamentando no
haber presenciado el milagro. "¿Vísteis los melones en nochevieja?"
Sustituyendo melones por otras referencias frutícolas y algunas otras de
dudoso gusto, esa pregunta era la comidilla el día 8 de enero, día de la
vuelta al cole. Y no era para menos la expectación creada, aquél seno
rebelde poseía un poder hipnótico sobrenatural, e incluso para muchos supuso
el despertar a la vida adulta. Incluso se sacó una cancioncilla de este
acontecimiento y que todos cantamos alguna vez, que en la tradición de la
literatura oral sobre gestas legendarias, tendremos que perpetuar de padres a
hijos para rememorar este hito televisivo.
"Mami, Sabrina es de la ETA, no tiene metralleta, dispara con las teeeetaaaasss..."
Volviendo
a la noche de autos, y dejando de lado el paralelismo existente con la novia de
Mazinger
Z, el bailecito que se marcó con la canción de marras fue épico; entre el
ajustado corsé que trataba de ceñir los inestables atributos, y los
epilépticos movimientos, todo era cuestión de esperar. Y sucedió, claro. De
repente, para los inocentes miembros de la generación de Naranjito, el tiempo
se detuvo. ¡Un pecho, y qué pecho señores! Por mucho que Sabrina intentase
volver a embutirlo en el corsé, no había manera, gracias a Dios. En este
momento cabría preguntarse si la maniobra fue o no intencionada, porque viendo
la cara de golfilla que se gastaba en la infructuosa labor de dejarnos con la
miel en los labios, se adivina otra posibilidad.
Ahora bien, Sabrina no se dió a conocer en nuestro país con esta actuación. El video de la canción por la que es mil veces recordada, "Boys" se pudo ver en las televisiones patrias durante el verano de 1987. Y prometía, vaya que si prometía, con nuestra Sabrina y unas amigas dando brincos y cantando en una piscina ante la lasciva mirada de los concurrentes.
Pero la
fascinación por el destete de la cantante no fue exclusivo de los bambinos, y
consciente de que si actuaba vestida de monja iba a vender tres discos, sacó
partido de la situación. En España lo de que cantaba daba un poco igual, y
viendo el éxito cosechado en aquella nochevieja,
se
sacó tajada a la inestabilidad pectoral de la italiana para comercializar todo
tipo de pegatinas y pósters que aseguraban ventas a las revistas que los
ofrecían. Para muestra, un botón, posando con la camiseta de la selección
española. Si con esto a estas alturas no hemos ganado nada, ante el próximo
compromiso del combinado nacional, sugerimos el visionado de aquella gala de
nochevieja de 1988.
Amén
de las pegatinas y pósters, Sabrina fue también la imagen de una marca de
chicles que llevaba su nombre, y que regalaba pegatinas en las que la cantante
aparecía escenificando las más diversas profesiones,
desde
la de albañil hasta la de abogado. Incluso puede presumir de ser la primera
cantante que cuenta con un videojuego sobre su personaje. La versión para
Spectrum que sacó la casa Erbe y que un servidor llegó en su día a alquilar,
incluía dos cassettes, el que cargaba el juego y otro que incluía seis
canciones de Sabrina para escucharlas mientras se jugaba. Lo mejor, la frase
reclamo de la carátula del juego ("Juega a ser mayor"), y el
golpe secreto, consistente en, bien golpe de rodilla al paquete del malo de
turno, bien tetazo noqueador. La temática, similar a la de clásicos como el
Target Renegade, sólo que con el aliciente de ver a la cantante repartir
estopa.
Con
Sabrina como estandarte,
comenzó
el fenómeno que podríamos denominar de las cantantetas. El duelo
dialéctico de la italiana con la inglesa Samantha Fox sobre quién de las dos
daba mejor el do de pecho se las trajo, hasta que llegó la tercera en
discordia. La alemana Danuta Lato entró al trapo presumiendo de no mojarse los
pies en la ducha y atribuyendo a la silicona los desmesurados encantos de
Sabrina. Por aquellos tiempos, supimos por revistas como Pronto o Teleindiscreta,
que para dilucidar cuál de las dos llevaba la razón, un juez comprobaría
personalmente al tacto si las acusaciones de Danuta tenían o no fundamento.
Cierto o no, jamás se supo del resultado de este enfrentamiento. Lo más
probable es que se tratase de otra forma más de publicidad para mantenerse en
la brecha cuando las ventas de discos flojeaban y que indujo a algún incauto a
estudiar Derecho. Porque resulta cuando menos curioso que casos como el de
Sabrina confirmasen que por pocos discos que se vendiesen, siempre había algún
motivo que la hacía estar en boca de todos. Casi 20 años después de la
mítica actuación en TVE, la imagen pervive en nuestra memoria, y de la
restante vida profesional poco más se supo, pese a haber grabado unos cuantos
discos más e incluso haber participado en alguna película y varias series de
televisión. Por otra parte, viendo alguna foto de la cantante a día de hoy, es
de admirar cómo esta mujer, como el buen vino o la capacidad para inventar
excusas, ha mejorado con el paso de los años. Una visita a una de las páginas
más completas sobre su persona, obra y milagros, sabrinasalerno.com,
además de contener cientos de fotos mostrando sus encantos al natural,
confirman esta teoría.
Y es que pese al fugaz éxito cosechado en nuestro país, Sabrina podrá sentirse orgullosa, además de por dos razones más que evidentes, de no haber llegado a ser la Kournikova del mundo de la canción (¿tenista esta tipa?), pues aparte de haber calado en la memoria masculina colectiva hasta convertirse en objeto de las más oscuras pasiones, todos la recordamos cantando aquello de "Boys, boys, boys...".
una producción del profesor moriarty. 2004. profesormoriarty @ yahoo.es