EL EQUIPO A
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En 1972, cuatro de los mejores hombres del ej�rcito americano que formaban un comando fueron encarcelados por un delito que no hab�an cometido. No tardaron en fugarse de la prisi�n en la que se encontraban reclu�dos. Hoy, bucados todav�a por el gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted alg�n problema y si los encuentra, quiz� pueda contratarlos... El Equipo A.
Con semejante introducci�n comenzaba cada s�bado el tan ansiado episodio de El Equipo A. Corr�a el a�o 1985, y el tiempo no ha hecho sino barnizar esta serie mil veces repuesta con una capa de caspa que no corresponde a la imagen que todos guard�bamos de las andanzas de los forajidos de la foto. Pero cuando uno asiste, con melanc�lica a�oranza, a la reposici�n de cualquiera de los 98 cap�tulos que se rodaron de El Equipo A, se sorprende de no haberse dado cuenta antes de la similitud que exist�a entre el argumento de todos los cap�tulos.
Indefectiblemente, el argumento ven�a a ser el siguiente: un honrado ciudadano
del pa�s del Whopper, por lo general granjero o propietario de un modesto restaurante,
ve�a amenazado su negocio por unos matones bastante horteras que exig�an un impuesto
revolucionario al que el desgraciado empleado aut�nomo no pod�a hacer frente. Entonces,
los matones le destrozaban el chiringuito y amenazaban con volver otro d�a para
pertrechar su particular recaudaci�n. Tras esto, aparec�a la hija del m�rtir para
sofocar los sollozos de su santo e indefenso padre. Como �ste sol�a ser viudo y bastante
zoquete, ten�a que ser la hija la que contratase al Equipo A. El caso es que, pese a
llevar bastantes a�os en busca y captura por las autoridades estatales, que nunca los
pillaban por banda, cualquier mindundi pod�a contratar sus sevicios. El truco consist�a
en acudir a una tintorer�a china cuyo dependiente organizaba el encuentro entre las dos
partes. Una vez los desvalidos clientes acud�an al lugar acordado, aparec�a en escena el
jefe del comando, el coronel Hannibal Smith, unas veces disfrazado de vaquero, otras de
hombre de negocios, de mec�nico, de empleado de la limpieza y un largo etc�tera.
Comprobado que los potenciales clientes eran realmente los desgraciados de turno, se
hac�an las presentaciones, se trazaba un plan, F�nix le gui�aba el ojo a la hija del
zoquete y comenzaba la acci�n.
Entonces, los matones del principio volv�an al
negociete del desvalido empresario y viudo padre de una ni�a que rondaba la veintena y
que hasta el momento no conoc�a var�n. As�, las horteras hordas del mal entraban
dispuestas a dar una lecci�n al rebelde chantajeado dej�ndolo todo patas arriba.
Pero cu�l era su sorpresa
al ver en el local a destrozar a los miembros del Equipo A. Comenzaba entonces un conato
de combate entre ambos bandos que terminaba siempre a los dos minutos con los malvados
extorsionadores vapuleados. Los buenos se re�an, los malos se sacud�an el polvo y
sal�an por pies para decirle a su jefe lo ocurrido. El p�rfido l�der de los villanos,
ignorando el impepinable desenlace del episodio, se enfurec�a, daba un pu�etazo a la
mesa de su despacho y exig�a venganza. Por su parte, Hannibal y compa��a se desplazaban
hasta la sede social de los malos para poner fin a sus fechor�as. Si el viaje se
promet�a largo, por arte de birlibirloque aparec�a un avi�n o helic�ptero, lo que
presentaba el problema de drogar a M.A., que ten�a p�nico a volar. Y M.A. siempre
picaba. "Bebe, bebete este jarabe para la tos que te hemos preparado",
le dec�an los dem�s mientras le observaban atentamente con los dedos en cruci. Volaban,
llegaban a su destino y entonces la bronca era mayor, se disparaban cientos de balas, se
lanzaban un par de granadas de mano y con todos los contendientes saliendo de rositas de
disparos y explosiones varias, nuestros protagonistas eran reducidos por los matones,
mucho m�s numerosos en n�mero.
Es ahora cuando toca la parte m�s absurda de cada
episodio. El villano mayor sonre�a, se acercaba a sus prisioneros, les desafiaba con la
mirada y daba �rdenes a sus ac�litos. "Matadlos, pero ahora no, mejor dentro de
un rato. Prolonguemos su sufrimiento encerr�ndolos unas horitas en este almac�n de Leroy
Merlin". Y es que Bricoman�a es un programa deudor de El Equipo A. En vez de
quedarse con el susto en el cuerpo, Hannibal, F�nix, Murdock y M.A. se pon�an manos a la
obra.
En todos los almacenes o cobertizos en los que les encerraban
hab�a siempre un tractor, tubos, un soldador, cables, alambres, percutores, sierras de
calar, maderas, planchas de metal, martillos, motores aparentemente inservibles y una
largu�simo etc�tera. De este modo, sobre un fondo musical inequ�voco (tananan� na na
na na naaaana), se ve�an manos que agarraban tubos, que utilizaban una sierra o que
torc�an cables. Los �nicos planos que nos ofrec�an a nuestros protas de cuerpo entero
eran en los que M.A. se pon�a unas gafas protectoras y encend�a un soldador. Da igual
que el artilugio fabricado estuviese hecho de cart�n, siempre hab�a que soldar. Una vez
acabado el trabajo, y justo en el momento que los villanos escogen para sacar a sus
prisioneros y conducirlos al pat�bulo, a c�mara lenta se ve salir del almac�n una
especie de veh�culo acorazado que hace a�icos la puerta y paredes del lugar. Y se arma
la de Dios. A falta de balas, el inverosimil artilugio es capaz de escupir pelotas de
tenis, calabazas o cualquier objeto susceptible de ser lanzado. Los malos, por mucho que
disparan, caen como moscas, y es igual que a alguien le explote una granada de mano
encima, porque tras salir despedido por los aires, se levantar� como si tal cosa
sacudi�ndose el polvo. As� durante un buen rato, hasta que cae el �ltimo de los
villanos, el jefe. A�n con restos de humeante metralla en el campo de batalla,
coincidiendo con la huida de nuestros h�roes, aparece a lo lejos el coronel Decker,
funcionario estatal empecinado en atrapar al Equipo A, que siempre llega tarde. Mientras
este personaje maldice el haber llegado con 28 segundos de retraso, suficientes para
cumplir su misi�n, los soldados y polic�as a su orden detienen a los escarmentados
malhechores.
La �ltima escena nos muestra al redimido desgraciado y a su hija en relajada actitud de concordia y gratitud con Hannibal, F�nix (que sigue haci�ndole cucamonas a aqu�lla), Murdock y M.A. (que trata de partirle la cabeza al anterior por haberle drogado). "�C�mo podr�amos pagarles tama�o favor?" pregunta el honrado ciudadano. Hannibal, agasajado le dice que lo olvide, que ha sido un placer, mientras se lleva el en�simo puro del episodio a los labios, dram�tica pausa que precede al corolario de cada episodio: "Me encanta que los planes salgan bien".
La l�nea argumental jam�s cambi�, aunque se introdujo un cambio sustancial que afectar�a a las correr�as de los miembros del Equipo A. En un episodio, el ej�rcito yanqui tiende una trampa a nuestros aguerridos aventureros, que son capturados. Lo extra�o es que el gobierno tardase unos 50 episodios en darse cuenta de las posibilidades de tender una trampa a sus fugitivos. Una vez apresados, Decker y compa��a ofrecen dos alternativas a los miembros del Equipo A. Una, la muet-te sin dilaci�n, esto es, nada de almacenes ni cobertizos. Dos, colaborar con el gobierno poni�ndose a las �rdenes del general Hunt Stockwell, llevando a cabo misiones allende las fronteras estadounidenses. Tras considerar las dos opciones, se decantan por la segunda alternativa y se convierten en funcionarios del Estado, ocupaci�n nada desde�able excepto por el hecho de que en vez de dinerito fresco, se les recompense su trabajo ofreci�ndoles un indulto y la libertad. De este modo, se repite el argumento de siempre solo que en contextos m�s ex�ticos. Incluso llevan a cabo una misi�n en suelo espa�ol, en Barcelona, en cuyo aeropuerto se encuentra secuestrado un avi�n. Por los planos del paisaje de la zona, se puede aventurar de la existencia de otro pa�s llamado Espa�a en el que exista otra ciudad llamada Barcelona, por lo que difieren la que conocemos con la que nos muestran, en medio de la selva amaz�nica.
LOS PERSONAJES
John "Hannibal" Smith (George Peppard). |
Templeton Peck "F�nix" (Dirk Benedict). |
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Veterano de la guerra de Vietnam, lider indiscutible del Equipo A. Su mayor habilidad era la de disfrazarse, bien para establecer contacto con potenciales clientes, bien para infiltrarse en territorio enemigo. Inexplicablemente, como ocurr�a con el binomio Superman / Clark Kent, nadie le reconc�a, pese a cantar el disfraz a la legua. Esta afici�n le vale a la hora de sacarse un sobresueldo (en caso de suponer que alguna vez cobre al frente del Equipo A) trabajando como actor en producciones de tres al cuarto, dando vida a una variopinta galer�a de personajes, todos pertrechados con alg�n tipo de m�scara. Raro es verle sin un puro en la boca, y m�s raro a�n verle con el puro en cuesti�n encencdido. Pese a lo que pueda parecer en un principio, tiene manos, aunque desconocemos el porqu� de llevarlas enfundadas con guantes hasta con temperaturas de 40 grados a la sombra. Ning�n episodio puede acabar sin el cl�sico "Me encanta que los planes salgan bien". |
El guaperas del grupo. Su funci�n al frente del Equipo A era la de conseguir el material necesario para llevar a cabo las misiones, adem�s de la de ligar con la enfermera del psiqui�trico en el que estaba internado Murdock para sacar a �ste. No dudaba en utilizar mentiras y subterfugios varios con tal de satisfacer sus m�s bajos instintos con toda f�mina que se cruzase en su camino. Por lo general, el primer contacto entre el equipo y el cliente lo realizaba F�nix con la hija de aqu�l, aunque el �xito en su particular campa�a con las agradecidas hijas no se concretaba al final de cada episodio. Independientemente del lugar en el que el Equipo A se encontrase, le acompa�aba un Chevrolet, veh�culo que le confer�a una imagen con la que cosegu�a embaucar a quien quisiese. Su fama de bon vivant chocaba de frente con la vida de mercenario que le hab�a tocado en suerte, pero a�n as�, pese a las peleas, tiroteos y escaramuzas, terminaba hecho un pincel. |
Bosco "M.A." Baracus (Mr. T). |
H.M. "Howling Mad" Murdock (Dwight Schultz) |
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Bosco "Mala Actitud" Baracus (de ah� lo de M.A.), experto en mec�nica y en electr�nica, hace las veces de ch�fer de la furgoneta en la que se desplaza el equipo. Peculiar personaje con el corte de pelo m�s friki de todos los tiempos, que entre cadenas, amuletos, abalorios, anillos pendientes y dem�s baratijas parec�a el escaparate andante de los complementos de la se�orita Pepis pero en bruto. Cuando no aparec�a con el grimoso peto de la foto, se gastaba un mono gris con el que parec�a un Geyperman. Pese a su aspecto rudo y compacto que le confer�a la ventaja de dar mayor n�mero de mamporros en las peleas en las que se involucraba el Equipo A, era un buenazo que adoraba a los cr�os y que se encog�a de miedo a la hora de volar. Era inocente hasta el punto de que a la hora de coger un avi�n o un helic�ptero no sospechaba jam�s del generoso acto de sus compa�eros, que le invitaban a un "refresco" o a un "jarabe" que le dejaba K.O. Angelico (negro). |
Murdock era el piloto de la pandilla. Si no fuera por sus habilidades a los mandos de todo aparato volador, los restantes miembros del Equipo A pasar�an de �l. Es el �nico personaje del grupo que no es buscado por el gobierno, y no es de extra�ar, porque su rasgo m�s caracter�stico es que est� como un cencerro. Adem�s es el �nico con residencia conocida, un hospital psiqui�trico en donde pasa sus d�as hasta que los otros tres personajes precisan de sus habilidades (en todos los episodios, vaya). Como al resto de internados en esta instituci�n, le est� vetada la salida del centro, pero los restantes militantes del Equipo A se las apa�an para sacarle sin problemas (sobre todo si F�nix ha de embaucar a alguna enfermera), siendo curioso que nunca le echaban en falta. Otra habilidad especial de Murdock es la de sacar a M.A. de sus casillas, y es que repartir tiros o mandobles con un t�o al lado diciendo tonter�as acaba cans�ndole a uno. |
Coronel Roderick Decker (Launce LeGault) |
General Hunt Stockwell (Robert Vaughn) |
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La cara de mosqueo de la foto no es casual. El coronel Roderick Decker se pas� toda su vida persiguiendo al Equipo A, y cabe pensar en la maldici�n de una gitana tuerta para que llegase siempre 5 minutos tarde. Resultaba tambi�n raro el hecho de que cualquier tuercebotas pudiese contactar con el Equipo A y que este tipo no se enterase de nada. Adem�s, sabiendo el lugar en el que disputaba la gran bronca final de cada episodio, uno no se explica que no les metiese m�s ca�a a los soldados que conduc�an la caravana de jeeps y coches de polic�a para llegar antes de que sus perseguidos escapasen con 30 segundos de ventaja. Se cuenta de �l que a�os despu�s, harto de las bromas y humillaciones de las que era objeto por parte de sus jefes y subordinados, se retir�, e invirti� la pensi�n que le qued� al jubilarse en Gescartera. |
Este personaje, replicante del se�or Galindo metido en la Fundaci�n Tony Manero, es el general Hunt Stockwell, responsable de las andanzas del Equipo A una vez estos entran en n�mina del Gobierno. En vez de hacerles pagar las constantes humillaciones de las que era objeto el coronel Decker, Stockwell trataba a los miembros del Equipo A como un padre. Y se le ve�a un punto de tristeza al enviar a sus pupilos a una misi�n suicida contra las guerrillas guatemaltecas. Porque esa era otra, no hab�a cosas que arreglar en su pais como para mandarles a poner orden en otras tierras. Sorprende la lealtad de nuestros h�roes hacia este personaje, ya que en vez de huir a playas caribe�as tras cumplir la misi�n, volv�an para recibir las palmaditas de rigor. Y es que detr�s de esas gafas y esos trajes tan horteras, seguro que hab�a un gran tipo. |
Y no nos olvidamos de otros personajes m�s o menos relevantes de la serie, como es el caso de la chica que acompa�aba a nuestros h�roes en sus aventuras. Una simp�tica y atractiva muchacha que respond�a al nombre de Amy Allen (Melinda Culea), periodista que sustituy� al empleado de la lavander�a que presentaba los casos a nuestros mercenarios. Lo raro de esta mujer, capaz de derretirnos con su angelical sonrisa, es que nunca lleg� a sucumbir a las cucamonas de F�nix. Finalmente, esta mujer, un tanto cansada de andar de ac� para all� y sin ver cumplidas sus aspiraciones profesionales, abandon� al Equipo A cuando encontr� trabajo como corresponsal. La sustituy� otra f�mina que pas� por la serie con m�s pena que gloria, Marla Heasley, que interpretaba el papel de Tawnia Baker. El toque conciliador para con las minor�as �tnicas yanquis lo puso Eddie Velez, que interpretaba el papel de manitas latino que respond�a al nombre de Frankie Dishpan Santana.
Y tambi�n recordamos al coronel Lynch, el capit�n Crane o el general Harlan Bull Fulbright, pero si nos paramos a dar detalles de todos los personajes que salieron en la serie, acabar�amos haciendo una enciclopedia y nombrando, horror de los horrores, a nuestra recauchutada Ana Obregons, que lleg� ha hacer un papelito en el Equipo A.
En marzo de 2003, cuando se cumplieron 20 a�os de esta genial serie, sus incondicionales seguidores prepararon en Bournemouth, Inglaterra una mega convenci�n para celebrar el evento. Apunten ese mes en el calendario para pr�ximos aniversarios, seguro que el despiporre estar� servido.
Y para terminar, una prueba de agudeza visual en relaci�n al camale�nico poder de Hannibal. �Qui�n de los siguientes personajes NO es el coronel John Hannibal Smith? F�jate bien antes de responder.
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una producci�n del profesor moriarty. 2002-2007. frikiworld @ gmail.com