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Dentro de mi grupo estaba
Francesc, un chico muy guapo que me encantaba y tenía un hermano
gemelo. Estos chicos fueron los que inspiraron los personajes de
Ferran y Aleix en “La Elección”. Me quise quitar una espinita
que tenía y es por eso que sus protagonistas sí hacen la ruta
del Cid. En la versión original de esta historia que escribí
entre los años 1997 y 2000 este viaje ocupaba 20 páginas pero
para la versión webnovela me pareció más oportuno recortarlo y
son dos capítulos (el 17 y el 18) los que dedico a esta ruta
pero para aprovechar al máximo lo que escribí al máximo es que
he decidido hacer este artículo.

La
ruta del Cid se ajusta al Poema o Cantar el Mío Cid, poema
nacional de España y uno de los grandes monumentos de la Edad
Media. El cantar fue compuesto en los primeros años del siglo 13
y su protagonista es don Rodrigo Días de Vivar “el Cid
Campeador” nacido hacía el año 1040 y muerto en 1099.
Comenzamos el itinerario
en los pueblos en los que el Cid pasó sus mocedades, juventud.
Nuestra primera parada es Frías, su parte antigua conserva un
ambiente mediaval. Podemos contemplar el Ebro sobre el precioso
puente mediaval. Luego visitamos el pueblo de Oña y en concreto
la iglesia de San Salvador lugar en el que llevara el Cid los
restos del rey Sancho 2. De camino a Vivar, el pueblo del Cid,
llegamos a Sotopalacios de donde es aldea Vivar que dista solo a
un kilómetro. Hay una leyenda que vincula al Cid con el antiguo
monasterio de Sotopalacios. Se dice que el Cid se hace presente
ahí todos los días de los Difuntos deteniendo su caballo junto
al portalón, después de haber recorrido el camino real. La
leyenda asegura que el jinete está tocado de fuerte yelmo, viste
oscura cota de malla y está bien pertrechado con un escudo
negro. Después de que el caballo engualdrapado caracolea una y
otra vez, el jinete carga sobre los matorrales del entorno y
tremola una espada larga y fulminante. Terminado el número el
jinete mira el paisaje y hace que el caballo lo lleve al
cementerio. En fin, hay gente que asegura haberlo visto yo sólo
lo cuento.
Y llegamos así a Vivar del
Cid donde nació el campeador y de donde salió camino de su
destierro. La crónica de los 20 reyes narra así este hecho:
“le envió el rey (una carta) , como estaba sañudo y muy airado,
para que saliese del reino. El Cid después que hubo leído la
carta... No quiso hacer otro cosa porque no tenía de plazo sino
nueve días para salir del todo el reino.”
El Poema expresa así este suceso:
“Y los que conmigo vengan, De Díos reciban buen pago, / y
aquellos que aquí quedasen quiero dejarlos contentos.”
Al pueblo lo cruza el rio Ubierna y hay casas mediavales muy
bonitas. Hay un viejo molino que fue propiedad de la familia del
Cid. Ahora hay un restaurante que se llama “molino del Cid” En
el Convento de Franciscanas Clarisas se conservó durante siglos
el original Cantar. Sus campanas y la de su iglesia repican
constantemente. Encontramos en Vivar un estátua al Cid donde
está grabado lo siguiente: Vivar al Cid.
Y como canta el poema el Cid salió llorando de Vivar
camino hacia Burgos. Entró en la capital de Castilla y León por
el arco de San Martín.”Cuando entraron a Burgos... Movió Mío Cid
los hombros y sacudió la cabeza...
--¡que de Castillan nos echan más a gran honra algún día
tornaremos a esta tierra!” |
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Nos encontramos cerca de la Judería, barrio donde vivían los
judíos y que se menciona en el poema. Luego nos iríamos a “el
solar del Cid” donde hay un obelisco con una inscripción que
asegura que ahí estaba la casa del Cid y ese mismo monumento fue construído de piedras de la casa. Está adornado con los escudos
del Cid y Burgos.
La Santa María del Cantar no es otra que la Catedral, joya
universal del estilo gótico, declarada Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco. Su construcción se inició en 1221. A la
entrar uno tiene que esperar que los ojos se le acostumbren a la
luz suave y entonces la belleza del templo te colapsa. Después
de pasar por una reja de bronce llegamos a donde, bajo una
sencilla losa, reposan los restos del Cid y su esposa, doña
Jimena. Si alzamos nuestras cabezas nos podemos maravillar con
una cópula estrellada de 50 metros de altura. Salimos
embriagados de tanta belleza. La ruta pasa por el arco y la
torre de Santa María construído en el siglo 14 como acceso a la
muralla que cercaba la ciudad. La tradición asegura que una
brecha existente en la bóveda del arco fue hecha por el
mismísimo Cid Campeador al pasar por debajo empuñando su célebre
y temida espada Tizona. Hoy se conserva una reproducción de la
espada Tizona, un facsímil del Cantar y un hueso del héroe. El
río Arlanzón es ideal para descansar. Lo recuerdan multitud de
versos en el Cantar. Otros lugares que hay que visitar es la
iglesia de Santa Águeda que aunque es un templo menos lustroso
que los anteriores tiene mucha importancia en nuestra ruta ya
que ahí el Cid hizo jurar al rey que nada tenía que ver con el
asesinato de su hermano. Otra iglesia que no debemos dejar de
visitar la iglesia de San Esteban donde se casaron el Cid y su
esposa.
Y ya para acabar en esta ciudad
visitamos el pueblo de San Pablo, uno de los de más resonancia
de Burgos. Allá está la estatua del Cid junto a la de otras
personas relacionadas con él como su hijo o su esposa, aunque la
de Doña Jimena está del otro lado de la carretera.

“Mandad
recoger la tienda y a galope de caballo, que en San Pedro de
Cardeña nos coja el canto del Gallo” Y tal y como manda el poema
hacía ahí dirigimos nuestros pasos. Nos detennos primero en el
pueblo de Cardeñajimeno donde hay una casa con un escudo alusivo
a la mujer del Cid. Después sí llegamos hasta el monasterio de
San Pedro de Cardeña que ofrece una vista general preciosa. Del
antiguo monasterio queda una torre con una ventana por la cual
se asegura que se asomaba donde Jimena. En el jardín hay un
monumento que rinde homenaje a Babieca, el caballo del Cid. En
este monasterio fueron enterrados los restos del Cid y su esposa
pero las tumbas fueron profanadas por los franceses en la guerra
de la independencia y llevados a Francia. Posteriormente fueron
devueltos y enterrados en la catedral de Burgos. La sepultura
original, pese a que no he visto ninguno de las dos, por lo que
he leído y visto en fotos me parece mucho más bonita que la
actual. Presenta las estatuas de los dos yacentes juntos.
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Para que nos sirva de
reconstituyente para seguir con nuestro camino nos tomamos un
buen tazón de chocolate con receta frailesca. Si nos animamos
podemos tomar una copita del sacrosanto licor cidiano llamado
“la tizona”
“El Cid a doña Jimena un abrazo le fue a dar, en tanto doña
Jimena la mano quiere besar y llora desconsoladamente sin saber
donde mirar. El Cid a las dos hijitas tornólas a contemplar...”

Después
de esta triste despedida el Cid sigue su camino y asegura el
cantar que llegó hasta Espinaz de Can, que es el pueblo de
Espinosa de Cervera, a la noche.
“Se marcha ya se su tierra
el Campeador Leal, San Esteban a la izquierda deja...el término
cerca está” El castillo de San Esteban de Gormaz, ya en Soria
dejando atrás la provincia de Burgos, que fue testigo de grandes
gestas ahora está en ruinas. Y siguiendo los pasos del Cid
llegamos a Gormaz, en concreto a su castillo (del que el Cid fue
su primer señor) cuyo recinto amurallado es el más largo de la
Europa Mediaval. Se encuentra arriba de una pequeña montaña
desde donde se puede admirar una preciosa y cidiana vista. De
Berlanga del Duero fue el Cid su primer alcaide y señor. Al Cid
hay dedicada una lápida en la plaza mayor.
El poema describe con
lujos de detalles el paso del Cid por Medinacelli lo que hizo
pensar a expertos que el autor del Cantar que es desconocido
fuera un poeta anónimo de ese lugar. En su camino al destierro
el Cid cruza una y otra vez el río Jalón. Y dice el poema “entre
Ariza y Cetina Mío Cid se va a albergar”. Pasando por Valtorres
(el Alcocer del Cantar) con casas de sabor a ayer llegamos a
Calatayud, en Zaragoza, que el Cid atravesó tal y como narra el
cantar: “con la enseña desplegada, el Campeador se va y por el
Jalón abajo, hacia delante se va... Las plugo a los de Terrer y
a los de Catatayud más y a los de Alcocer les pesa, que al Cid
no les quería mal” De Calatayud es importante la plaza de la
ciudad. Y siguiendo los pasos del Cid ”Aguijó el Cid su
caballo... hasta acampar en un Poyo... Teruel que está del otro
lado de acá; en su mano tiene el Cid a Cella, la del Canal”
El poyo Del Cid es uno de los pueblos más citados del cantar.
Luego llegamos a Cella donde nace el rio Jiloca. La iglesuela
del Cid es uno de los lugares donde se dan más cita leyendas
sobre el Cid. Se dice que el Cid iba a rezar a su ermita.
Y bueno como punto y final
he elegido Valencia. Nos detenemos en el monasterio del Puig tal
y como hizo el Cid. Del antiguo monasterio solo quedan la
portalada románica y cerca los restos de un castillo conquistado
por el Cid. Y así entramos en la ciudad de Valencia, Valencia la
clara en el cantar. Podemos pasear por el rio Turia y visitar
lugares como las torres de Quart y el portal de Valldigne. Y no
debemos olvidarnos de la colosal estatua del Cid por la cual el
campeador se hace presente. |
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