Qué más da que el responsable de cultura de una institución pase a actuar a tiempo parcial, cuando la cultura se programa.. ¿se programa?, para que llegue a todos los hogares. Qué más da que quien tenga responsabilidades en ese tema sólo se preocupe por salir en los medios de comunicación, en enfrentarse a colegas y en mediatizar sus cometidos, si tiene a su alrededor una corte de aduladores. Qué más da que las Instituciones de la Isla o de los municipios hagan sus actividades regladas de cultura, con el dinero de los contribuyentes y lo hagan para acercarse a sus amigos de la progresía nacional que serán los que le bendicen sus errores. Que más da que los centros culturales modestos pero tradicionales, incluso centenarios, reciban apoyo de las instituciones si en el fondo lo que está sucediendo es que se compra su obediencia y su sometimiento. Que más da que los responsables institucionales de la cultura oficial, que son empleados nuestros, que los elegimos para que hagan posible nuestras necesidades, que cobran sus sueldos de los impuestos que los demás pagamos, en definitiva que son nuestros asalariados, se crean que la ciencia infusa se las transmite el Espíritu Santo a través de la llama divina y pueden manipular, saquear instituciones, desgajar viejos centros de estudio o de arte, complejizar las relaciones humanas, inyectar dineros de instituciones bancarias comprometidas falsamente con los ciudadanos y que funcionan por vía política con el pago de favores o de apoyos institucionales. Qué más da. Cuando el desencanto y el desánimo terminen por llegar a todos los rincones de esta geografía, cuando las gentes comprendan que ya se acabaron aquellos ilusos que montaban festivales, sesiones cinematográficas, debates sobre el futuro cultural, y que ahora desde las mesas de los despachos de los políticos a tiempo parcial se decide lo que es o no es preciso para la colectividad, se supriman antiguos festivales, se desestimen apoyos culturales y se decidan, al fin, a determinar que ellos son los que tienen que hacer la cultura y los ciudadanos se limiten a asistir a los actos, cuando todo eso llegue será el momento de decirles, a la cara, cuan inútiles son, y retirarles la confianza y despreciar su intolerancia y su prepotencia y señalar con el dedo a todos los aduladores que han hecho posible su petulancia, su inoperancia, el fracaso de su gestión y el camino que deben tomar rumbo a lo desconocido, de donde nunca debieron haber venido. ¿Lo hacemos, o esperamos?

Cultura a tiempo parcial
Adrián Alemán de Armas
Hosted by www.Geocities.ws

1