Sobre
la renta de la tierra
Por Rafael Gigli
Publicado en “REVISTA ARGENTINA DE POLITICA Y
TEORIA” Nº 23 (Abril/Julio
1992).
Desde que los fundadores del socialismo científico
estudiaron la particularidad de la renta de la tierra bajo el modo de producción
capitalista, sentando una de las bases para la resolución exitosa de la toma
del poder por parte del proletariado, no han cesado los embates que desde
distintos ángulos, y en particular desde el revisionismo, pretenden tergiversar
la teoría marxista sobre la renta con el objetivo de mellar el aporte
revolucionario de la misma.
Ultimamente asistimos a una nueva oleada crítica
sobre este tema por parte de sectores declaradamente revisionistas y también de
otros que reivindican el marxismo. Por parte de unos y otros, el punto de ataque
es el mismo: desconocer el rol retrógrado y antagónico que la renta de la
tierra tiene con respecto al pleno desarrollo de las relaciones de producción
capitalistas, y con lo que ello trae aparejado en cuanto aumento de la miseria y
sufrimientos para los obreros rurales, los campesinos pobres, y del pueblo todo.
El ataque va desde la negación lisa y llana de
algunas categorías claves de la teoría marxista de la renta, como la
existencia de la renta absoluta, hasta posiciones que sin negar las categorías,
la descalifican por entender que el desarrollo experimentado por el capitalismo,
posterior a los descubrimientos teóricos de Marx, le han hecho perder vigencia
o fueron superadas por el propio desarrollo. Otros, sin negar, reducen el
alcance de las implicancias de la teoría de la renta sólo al capitalismo inglés,
reduciéndola así a una mera particularidad.
En lo que se refiere a nuestro país, estas teorías
críticas, cuando descienden al análisis económico y político de la realidad
agraria, terminan, inevitablemente, embelleciendo o atenuando el papel que ha
jugado y juega la oligarquía terrateniente en el atraso, la pobreza y la
dependencia de la Argentina.
Aquí haremos sólo una reseña de aquellos
puntos de la teoría marxista de la renta que están en polémica, ya que los
aportes de Marx en este campo son de una riqueza y amplitud tal, que exceden
largamente los límites de este trabajo.
Concepto de renta
Las distintas formas de renta que se fueron desarrollando
en las sucesivas fases del proceso social de producción tienen en común
"el hecho de que la apropiación de la renta es la forma económica en la
cual se realiza la propiedad de la tierra, y que por su parte, la renta de la
tierra presupone una propiedad de la tierra". (1-p.815)
Esta propiedad de la tierra ha adoptado diversas
formas en el curso del desarrollo social. Ciñéndonos al objetivo de este artículo,
vamos a reseñar las formas correspondientes al feudalismo y al capitalismo.
La renta del suelo en el feudalismo
La renta en trabajo
La forma más simple y primitiva bajo este
sistema ha sido la renta pagada con trabajo, en la cual el productor directo,
con sus propios instrumentos de trabajo, cultiva una parte de la semana en la
tierra que posee de hecho, y el resto trabaja en la tierra de su señor.
La renta del suelo es aquí directamente trabajo
excedente, plustrabajo, apropiado por el dueño de las tierras. "La renta
es aquí la forma primitiva de la plusvalía* y
coincide con ella. Pero además en este caso la coincidencia de la plusvalía
con el trabajo ajeno impago no requiere análisis alguno, ya que aún existe en
su forma visible y palpable, pues el trabajo del productor directo para sí
mismo todavía se haya espacial y temporalmente separado de su trabajo para el
señor, y este último trabajo se manifiesta directamente en la forma brutal del
trabajo forzoso para un tercero". (1‑ Tomo III, S XXI p. 1007)
La renta en productos
En este caso, el productor directo paga la renta,
no ya con forma de trabajo, sino con parte de la producción del suelo que
trabaja. Esto, en sí, no altera la esencia de la renta. Lo
que cambia es la forma, pues el trabajo excedente ya no se entrega en su forma
natural, en forma de trabajo impago, sino realizado en el producto excedente,
plusproducto.
Esta
forma de la renta presupone un mayor nivel
cultural de los productores, mayor disponibilidad de todo su tiempo de trabajo,
lo que a su vez permite la unificación del trabajo agrícola con el de la
industria doméstica rural. Esto a su vez posibilita que cierta parte del
trabajo excedente no se entregue como renta en productos y vaya permitiendo una
diferenciación económica entre los distintos productores, lo que crea los
medios para contratar trabajo de otros.
La renta en dinero
El pago de la renta en dinero, bajo el régimen
feudal, es solo la transformación formal de la renta en productos. Aquí, el
productor directo, en vez de abonar la renta en productos, paga el precio de
esos productos. Para ello debe transformar parte de lo por él producido en
mercancías.
Estas formas de pago de la renta presupone un
desarrollo del comercio, de la industria, de la producción mercantil, de la
circulación del dinero y de precios de mercado para los productos, precio que
deben coincidir, aproximadamente, con el valor de esos mismos productos (cosa
que no era necesaria en las formas anteriores vistas).
Con la renta en dinero se abre el camino a la
transformación de la relación entre el campesino sujeto a prestaciones
coercitivas respecto al terrateniente, a una relación contractual, en dinero,
que en su desarrollo lleva a la diferenciación entre los productores directos,
convirtiendo a unos en arrendatarios, y a otros en jornaleros desposeídos.
Presupuestos el necesario desarrollo del mercado mundial, el comercio, y la
manufactura, tal situación da las bases objetivas para la entrada del modo de
producción capitalista en el campo.
La
renta en el modo de producción capitalista
Para el análisis de la renta en este modo de
producción se parte que en la agricultura predomina completamente el
capitalismo, "es decir que quienes explotan la agricultura son capitalistas
que en primera instancia sólo se distinguen de los demás capitalistas por el
elemento en el cual se hallan invertidos su capital y el trabajo asalariado
puesto en movimiento por este capital". "El supuesto que el modo
capitalista de producción se ha apoderado de la agricultura implica que el
mismo domina todas las esferas de la producción y de la sociedad burguesa, vale
decir que también sus condiciones, como libre competencia de los capitales,
transferibilidad de los mismos de una esfera de la producción a la otra, igual
nivel de la ganancia media, etc., se hallan presente en toda su madurez." (1
‑ p. 791)
En este contexto "los verdaderos
agricultores son asalariados, ocupados por un capitalista, el arrendatario, que
sólo se dedica a la agricultura en cuanto campo de explotación particular del
capital en una esfera particular de la producción. Este
arrendatario‑capitalista le abona al terrateniente, al propietario de la
tierra que explota ... una suma de dinero fijada por contrato ... a cambio del
permiso para emplear su capital en este campo de la producción en particular.
Esta suma de dinero se denomina renta de la tierra, sin que importe si se la
abona por tierra cultivable, terreno para construcciones, minas, pesquerías,
bosques, etc. Se la abona por todo el tiempo durante el cual el terrateniente ha
prestado por contrato el suelo al arrendatario, durante el cual lo ha alquilado.
Por lo tanto en este caso la renta del suelo es la forma en la cual se realiza
económicamente la propiedad de la tierra, la forma en la cual se valoriza.
Tenemos además aquí las tres clases que constituyen el marco de la sociedad
moderna, en forma conjunta y enfrentada: el asalariado, el capitalista
industrial y el terrateniente." (1 ‑ p. 796)
Tenemos aquí a los tres actores del modo de
producción capitalista. Y así como el capitalista industrial obtiene su
ganancia y el obrero su salario, el terrateniente obtiene su renta. Si es el
terrateniente quien cultiva su propia tierra, no se modifica la cuestión, ya
que para hacerlo pretenderá, por sobre la ganancia como capitalista, la renta
correspondiente. Ya vimos cual era la base, de dónde se obtenía, en el modo de
producción feudal. Veamos ahora cómo es bajo el capitalismo.
Formación de la ganancia media
Bajo el modo de producción capitalista,
cantidades iguales de capital invertidos en ramas diferentes de la industria
producen cantidades distintas de valor. Ello es así porque en cada rama
industrial es distinta la proporción existente entre lo que el fabricante
invierte en capital constante (maquinarias + materias primas) y en capital
variable (pago de salarios). Como de todas las mercancías que el industrial
compra para su proceso productivo, la única que genera valor es la
fuerza de trabajo, ya que el trabajo del obrero no sólo sirve para
cubrir lo que se le paga de salario, sino que deja a su patrón un trabajo
excedente (plusvalía), queda claro que mientras más capital invierte en
salarios, en contratar más obreros (capital variable) respecto a lo que gasta
en capital constante, más porcentaje de valor obtendrá sobre el capital total
invertido.
Tal situación lleva a los capitalistas a
desplazar sus inversiones a aquellas ramas que rinden más plusvalía, de manera
tal que finalmente, producto de la oferta y la demanda, termina nivelándose la
cuota de ganancia para todas las ramas industriales. En cada país dado, la
plusvalía arrancada a los obreros pasa a constituir un monto global que se
reparte en proporción a la magnitud del capital invertido en la producción. Se
forma así la ganancia media, beneficio que obtiene el capital para cada país
dado. Esto trae como consecuencia que las mercancías producidas no se venden
por su valor (por la cantidad de trabajo que contienen) sino por su precio de
producción (costo de producción + ganancia media).
Cuando un capitalista industrial introduce máquinas
nuevas o mejoras en la organización que aumentan la productividad del trabajo,
hace bajar sus costos de producción y por lo tanto obtiene, respecto de sus
pares, una ganancia extraordinaria, por encima de la ganancia media que perciben
los demás industriales de una misma rama de producción.
Pero esta ganancia extraordinaria es de corta
duración, ya que sus competidores tienen que adoptar las mismas maquinarias o
formas organizativas, rápidamente, porque la sobreoferta del producto dado hace
bajar el precio de producción y por consiguiente, disminuir el beneficio. Esta
búsqueda de la ganancia extraordinaria empuja el desarrollo de las fuerzas
productivas.
Respecto al tema que nos ocupa, en relación a la
industria, recalcarnos tres cosas:
1) que los precios de producción para cada
producto son precios medios.
2) que la percepción de la ganancia
extraordinaria en la industria es transitoria, tendiendo a desaparecer rápidamente.
3) que la misma trae como consecuencia el
abaratamiento de los productos, debido a la nueva y mayor productividad.
Renta diferencial
Veamos ahora qué ocurre cuando los capitales se
invierten en el campo.
Como una rama más de la producción, la
agricultura tiene dos características específicas, al margen de las formas de
propiedad de la tierra, sean privadas, fiscales, tierras libres, etc.:
1) que la tierra es un producto de la naturaleza
limitado, que no puede reproducirse, y que tiene una ubicación determinada.
2) que el suelo presenta distintos grados de
fertilidad.
Supongamos que la demanda de trigo en un país y
tiempo dado se satisface con la producción de un suelo de fertilidad de grado
II, que rinde 30 quintales por ha., y que el precio sea de 10 pesos el quintal.
En este caso, el capitalista obtendrá 300 pesos
por ha., suma que le cubre el costo de producción y la ganancia media.
Si aumenta la población y/o el consumo, la nueva
demanda presionará sobre el precio y éste subirá a 15 pesos el quintal, por
ejemplo.
Con este nuevo precio, otro capitalista pasa a
cultivar tierras de fertilidad menor, grado I, que rinde solo 20 q/ha. Y lo hace
porque a ese precio y con tal grado de fertilidad, alcanza a cubrir los costos
de producción y su ganancia media, obteniendo 300 $/ha.
Pero el que cultiva la tierra II, obtiene ahora,
con el nuevo precio, 450 $/ha. (30 q x $15), y como el costo de producción
sigue igual, pasa a percibir 150 $/ha. más que el del suelo I, lo que
constituye una ganancia extraordinaria por sobre la ganancia media.
La condición para que esta ganancia
extraordinaria se mantenga es que la demanda sea sostenida. No sólo la
diferencia de fertilidad provoca esta ganancia extraordinaria, sino también la
distancia al mercado, la magnitud del capital aplicado, la diferencia de los
impuestos (siempre que graven el suelo y no la renta), la disponibilidad de créditos
y las diferencias en el desarrollo técnico entre distintas regiones, ya que por
su carácter tradicional, la agricultura tiende a nivelar esta cuestión más
lentamente que la industria.
El monopolio de la explotación capitalista de la
tierra
Visto el ejemplo antes expuesto de cómo la
distinta fertilidad en los suelos genera una ganancia extraordinaria, la
pregunta es: ¿por qué en el campo no se produce la nivelación hacia la
ganancia media como vimos que ocurría en las ramas industriales?
Porque a diferencia de la industria, el elemento
básico de la producción agrícola es la tierra, y ésta es limitada, no
reproducible por trabajo. "Esta limitación, en completa independencia de
la forma de propiedad sobre la tierra, crea cierto tipo de monopolio,
esto es: como toda la tierra está ocupada por arrendatarios y hay demanda total
de los granos producidos en toda la tierra, inclusive en los terrenos más
pobres y más alejados del mercado, se entiende que el precio del cereal es
determinado por el precio de producción en las tierras peores (o por el precio
de producción correspondiente a la inversión última y menos productiva de
capital). "La 'productividad media' del señor Bulgákov es un inútil
ejercicio aritmético, ya que la limitación de la tierra impide la formación
real de ese promedio. Para que esa 'productividad media' reforme y determine los
precios es indispensable que cada capitalista no sólo pueda invertir capital en
general en la agricultura (ya dijimos que en la agricultura existe la libertad
de competencia necesaria para ello), sino también que siempre pueda crear nuevas
empresas agrícolas, además de las ya existentes. Si eso ocurriera, no habría
diferencia alguna entre la agricultura y la industria, y por lo tanto no podría
originarse ninguna renta. Pero la limitación de la tierra impide que tal cosa
suceda." (2‑ p. 24)
De lo expuesto se desprende que en el campo,
producto del monopolio que ejerce la explotación capitalista, y sin que aún
intervenga para nada el tipo de propiedad sobre la tierra, hay tres diferencias
a consignar respecto a la producción en la industria:
1) el precio de producción de los productos agrícolas
no está determinado por la media de los distintos costos individuales, como
ocurre en la industria, sino que está determinado por el costo de producción más
alto correspondiente a la peor tierra en fertilidad y/o ubicación.
2) la ganancia extraordinaria no es transitoria
como en la industria, sino que es permanente. (Por lo menos mientras subsista el
modo de producción capitalista).
3) "Por lo demás, cualquiera que sea el
modo como se explique la renta del suelo, quedará siempre en pie una diferencia
importante respecto a la industria, y es que mientras que en ésta la plusvalía
extraordinaria se consigue abaratando los productos, en la agricultura se logra
encareciéndolos" (3‑ p.322)
Transformación de la ganancia extraordinaria en
renta diferencial
Hasta aquí hemos seguido el proceso de producción
capitalista en el campo sin considerar las formas de propiedad. Pero en el modo
de producción capitalista desarrollado, la tierra está en su mayoría, en
manos de los terratenientes. Son, jurídicamente, su propiedad privada. Por lo
tanto los capitalistas que deseen invertir en el campo, no podrán hacerlo
libremente tal como ocurre en la industria. La propiedad privada de la tierra le
opondrá una valla. Y la única manera de salvar esa valla es pagando un canon,
un arriendo, al terrateniente.
Ello constituye la renta del suelo, en este caso
la renta diferencial. Y los dueños de la tierra exigen como renta el beneficio
extra obtenido, la ganancia extraordinaria, de manera tal que el
capitalista‑arrendatario se tiene que conformar con obtener sólo la
ganancia media que rige en todo el país en ese momento, formada y regida por la
productividad media que existe en ese momento en la industria.
De manera que, el origen de la renta diferencial
que percibe el dueño de la tierra, por el mero hecho de su propiedad sobre el
suelo, es la ganancia extraordinaria producida por el capital invertido en el
campo.
Los dos tipos de renta diferencial
Marx llama Renta Diferencial I, a la producida
por la distinta fertilidad de los suelos y por la ubicación de los mismos
(respecto a su distancia al mercado). Y llama Renta Diferencial II, a la
proveniente de la aplicación de magnitudes distintas de capital en el mismo o
en diferentes suelos, añadiendo también la distinta distribución del capital
y del crédito entre los distintos arrendatarios.
La Renta Diferencial II presupone como punto de
partida a la I, es decir al cultivo simultáneo de tierra distintas en calidad y
ubicación.
La Renta Diferencial I obedece a una diferencia natural,
la II, a una diferencia industrial.
"La existencia de diferentes ganancias
extraordinarias o diferentes rentas del suelo en tierras de distinta fertilidad,
no distingue a la agricultura de la industria. Lo que caracteriza a la primera
es el carácter permanente de estas ganancias extraordinarias, que aquí tienen
como base una causa natural, la cual puede llegar a compensarse en mayor o menor
medida, mientras que en la industria ‑siempre que la ganancia media sea la
misma‑ las ganancias extraordinarias, cuando se presentan, tienden siempre
a desaparecer, y se deben siempre al empleo de máquinas más productivas y a la
implantación de mejoras en el trabajo.
En la industria, es siempre el último capital
que llega, el capital más productivo, el que deja una ganancia extraordinaria,
haciendo bajar los precios de producción. En la agricultura, por el contrario,
se da con harta frecuencia el caso de que no sean las mejores tierras, por su
fertilidad absoluta, las que arrojen la ganancia extraordinaria, sino solamente
por su fertilidad relativa, al ponerse en cultivo tierras menos productivas que
ellas. En la industria, la productividad relativamente mayor, la ganancia
extraordinaria, llamada a desaparecer de nuevo, no puede nunca obedecer a otra
causa que a la mayor productividad, al mayor rendimiento absoluto del nuevo
capital, comparado con el anterior. Ningún capital puede arrojar, en la
industria, una ganancia extraordinaria (si prescindimos, para estos efectos, del
aumento momentáneo de la demanda) por que entren en una rama industrial
capitales más improductivos". (3‑ P. 376)
La renta absoluta
El capitalista‑arrendatario paga la renta
diferencial entregando al terrateniente la ganancia extraordinaria, que obtiene
por cultivar tierra de mejor calidad y por ende de mayor rendimiento, quedándose
él con la ganancia media.
La base de esa ganancia extraordinaria,
plusganancia, es que existan tierras de peor calidad y menor rendimiento, que no
producen plusganancia, sino solo la ganancia media. Pero esas tierras de peor
calidad tienen dueño, y en cuanto tal, no las va a entregar al arrendatario en
forma gratuita, exigirá para sí también una renta para dejarla cultivar.
A su vez el capitalista, para cultivar esa
tierra, exigirá como mínimo obtener la ganancia media.
Lo cierto es que estas tierras se cultivan, que
el terrateniente cobra una renta por ello, y el arrendatario percibe su ganancia
media.
De lo que se trata entonces es ver de dónde sale
esta renta, que Marx llama absoluta, porque no deviene ya de diferencias entre
tierras distintas en fertilidad y ubicación, sino que deviene puramente del
monopolio que se ejerce sobre la propiedad de la tierra, monopolio distinto e
independiente, tanto histórica como teóricamente del que surge de la limitación
de la tierra.
"La Renta Absoluta es el excedente del valor
sobre el precio de producción del producto de la tierra. La Renta Diferencial,
el excedente del valor comercial del producto de las tierras de condición más
favorable sobre el valor de su propio producto." (3‑ P. 417).
Origen y apropiación de la renta absoluta
Veamos en primer lugar cómo se forma la Renta
Absoluta a partir del excedente del valor sobre el precio de producción.
En las distintas ramas de la industria, los
productos se venden por su precio de producción formado por su costo de
producción más la ganancia media. Pero este precio de producción es
consecuencia de la nivelación producida por la competencia entre los
capitalistas. Pero la nivelación a un precio de producción medio supone que
hay mercancías cuyo valor es superior al precio de producción medio, otras en
que es igual, y finalmente aquellas en que su valor es inferior al precio de
producción.
Ello es así en principio porque la composición
orgánica de los distintos capitales, es decir la proporción en cada caso entre
capital constante y capital variable, es distinta. En los casos en que dicha
composición orgánica es alta (mayor relación de capital constante que
variable) se producirá menor plusvalía y por consiguiente el precio de
producción será más alto que el valor contenido en la mercancía.
Cuando la composición orgánica es baja, la
mayor cantidad de capital variable producirá más plusvalía y por lo tanto,
esa mercancía tendrá un valor superior a su precio de producción.
La formación de la tasa de ganancia media
termina repartiendo esas diferencias de valor y forma el precio de producción
medio.
En el campo, por la historia de su desarrollo
social, la composición orgánica es baja, por lo tanto, las mercancías allí
producidas tienen un valor superior a su precio de producción.
Volviendo al caso del capitalista-arrendatario
que produce en la peor tierra, aquella que no da plusganancia, vende sus
productos a un precio tal que le debe resarcir su costo de producción más su
ganancia media. Pero además, producto de la propiedad privada sobre las
tierras, debe abonar una renta al terrateniente para poder acceder al suelo.
¿De
dónde sale esa renta? De su ganancia media, no. Porque en ese caso invertiría
su capital en alguna de las ramas de la industria que le garantizarían la
percepción total de dicha ganancia media.
Por lo tanto esa renta, renta absoluta, que paga
al dueño de la tierra solo puede salir del valor que posee su mercancía por
encima del precio de producción.
Por ello las mercancías producidas en la tierra,
bajo el modo de producción capitalista, no entran en el proceso de nivelación
para formar la tasa media de ganancia. Y lo que impide que ello ocurra es la
presencia del terrateniente, que intercepta ese excedente de valor en virtud de
su monopolio sobre la propiedad de la tierra.
"Por lo tanto, la naturaleza de la renta
absoluta consiste en lo siguiente: capitales de igual magnitud en esferas
distintas de la producción producen, según su diversa composición media, con
la misma tasa de plusvalía o la misma explotación del trabajo, diferentes
masas de plusvalía. En la industria, esas diferentes masas de plusvalía se
nivelan para constituir la ganancia media, y se distribuyen uniformemente entre
los diferentes capitales como entre partes alícuotas del capital social. La
propiedad del suelo, en cuanto la producción necesita tierra, tanto para la
agricultura como para la extracción de materias primas, obstaculiza esta
nivelación de los capitales invertidos en la tierra e intercepta una parte de
la plusvalía, que de otro modo entraría en la nivelación para formar la tasa
general de ganancia. La renta constituye entonces una parte del valor, más
específicamente de 1a plusvalía de la mercancía, sólo que en lugar de
corresponderle a la clase capitalista, que la ha extraído de los obreros, cae
en manos de los terratenientes, que la extraen de los capitalistas."(1
- p. 980)
"La mera propiedad jurídica del suelo no
crea una renta para el propietario. Pero sí le da el poder de sustraer su
tierra a la explotación hasta tanto las condiciones económicas permitan una
valorización de la misma que arroje un excedente para él, tanto si el suelo se
emplea para la agricultura propiamente dicha, como si se lo emplea para otros
fines de producción, como edificaciones, etc. No puede aumentar o reducir la
cantidad absoluta de este campo de actividad, pero sí su cantidad presente en
el mercado. Por ello y tal como ya observara Fourier, es un hecho característico
el que en todos los países civilizados siempre quede sustraída al cultivo un
aparte relativamente importante del suelo." (1‑ p. 962)
Dos monopolios y dos rentas
La característica de la tierra de ser limitada,
irreproducible, tener determinada ubicación en el plantea y distinta
fertilidad, trae como consecuencia en el modo de producción capitalista, la
producción de una plusganancia permanente para los capitales invertidos en las
mejores tierras por fertilidad o ubicación. Ello es así porque la demanda
creciente hace que se termine produciendo en las tierras de peor calidad, y que
éstas determinen el precio. Esta limitación de la tierra ejerce por lo tanto,
un efecto monopólico que impide la formación de un precio medio como ocurre en
otras ramas de la producción.
La existencia de la propiedad sobre las tierras
no tiene nada que ver con la obtención de esta plusganancia, que es propia de
la explotación capitalista. En lo que sí tiene que ver es con la transformación
de esa plusganancia en renta diferencial.
"La renta diferencial tiene la peculiaridad
de que en ella la propiedad de la tierra sólo intercepta la plusganancia que de
otro modo embolsaría el arrendatario y bajo ciertas circunstancias éste
embolsa realmente durante la vigencia de su contrato de arrendamiento. En este
caso, la propiedad de la tierra es sólo la causa de la transferencia de una
parte del precio mercantil, producida sin su intervención (mejor dicho, como
consecuencia de la determinación del precio de producción regulador del precio
de mercado por parte de la competencia), y que se resuelve en plusganancia, es
decir, de la transferencia de esta parte del precio de una persona a la otra,
del capitalista al terrateniente. Pero la propiedad de la tierra no es aquí la
causa que crea este componente del precio o la elevación del precio que dicho
componente presupone". (1‑ p. 960)
La propiedad territorial implica otro tipo de
monopolio diferente al anteriormente visto, y es el que origina la Renta
Absoluta, la más retrógrada y parasitaria, ya que por el mero título de
propiedad sobre una parte de la tierra, el terrateniente se apropia, sin ninguna
intervención en el proceso productivo, de una parte de la plusvalía que esta
producción genera.
"Asimismo se infiere que sólo a causa del
monopolio de la propiedad del suelo puede convertirse el excedente del valor de
los productos agrícolas por encima de su precio de producción en un factor
determinante de su precio general de mercado. Por último se deduce que en este
caso el encarecimiento del producto no es causa de la renta, sino que la renta
es causa del encarecimiento del producto." (1‑ p.970)
Sobre las consecuencias retrógradas
de la renta absoluta, Marx en su carta a Engels del 2 de agosto de 1862, en
donde ya desarrolla la fundamentación de la Renta Absoluta, advierte sobre las
consecuencias de ésta sobre el encarecimiento de los productos del campo.
Analizados los dos tipos de monopolios que dan
base a la formación de los dos tipos de renta bajo el modo de producción
capitalista, es necesario señalar lo siguiente:
1‑ Las diferencias de fertilidad y ubicación
que dan origen a la renta diferencial, con el desarrollo del progreso de la
producción social que trae aparejado avances en el conocimiento de mejores técnicas
agronómicas que modifican la fertilidad, avances en las comunicaciones y el
transporte que influyen sobre la ubicación de las tierras, creación de nuevos
mercados, etc. tienden por un lado a nivelar dichas diferencias. Pero por el
otro lado, ese mismo desarrollo de la producción general acentúa la separación
entre la agricultura y la industria y por consiguiente entre la ciudad y el
campo.
2‑ Ambas rentas, diferencial y absoluta,
son propias del modo de producción capitalista, es decir que son productos históricos
determinados por este modo de producción. Ya en 1847 Marx, en "Miseria de
la Filosofía", polemizando con Proudhon, afirma "La renta es un
resultado de las relaciones sociales en las que se lleva a cabo la explotación
de la tierra. No puede ser resultado de la naturaleza más o menos sólida, más
o menos duradera de la tierra. La renta debe su origen a la sociedad y no al
suelo". (4 ‑ p.111). Y en el mismo libro, después de destacar
como esencialmente correctas las tesis de Ricardo sobre la renta diferencial, le
critica que "después de haber supuesto la producción burguesa como
condición necesaria de la existencia de la renta, aplica, sin embargo, su
concepto de la renta a la propiedad de la tierra de todas las épocas y de todos
los países. Esta es la obcecación de todos los economistas, que presentan las
relaciones de la producción burguesa como categorías eternas". (4 ‑
P.107)
Por último, en lo que hace a la renta del suelo
bajo el régimen capitalista y su evolución posterior al mismo, Marx opinaba así:
"Para mí, la renta del suelo se basa en una
diferencia puramente histórica entre dos diversos tipos de composición orgánica
del capital, diferencia que tiende a reducirse y que llegará a desaparecer
totalmente a medida que se vaya desarrollando la agricultura. Es cierto que,
aunque llegase a desaparecer la renta absoluta, siempre quedaría en píe la
diferencia basada en la distinta fertilidad natural de unas tierras y otras.
Pero aún prescindiendo de la posible nivelación de estas diferencias
naturales, la renta diferencial se halla vinculada a la regulación de los
precios en el mercado y desaparecerá, por tanto, con los precios y con la
producción capitalista. El trabajo social seguiría cultivando, simplemente,
tierras de diversa fertilidad, por lo cual, a pesar de la diferencia en cuanto
al trabajo aplicado, éste podría llegar a ser más productivo en todas las
clases de tierras. Pero no se daría en modo alguno el caso, que hoy se da, en
el régimen burgués, de que la masa de trabajo que cuesta cultivar la tierra de
peor calidad exija también invertir más trabajo para pagar el cultivo de las
tierras de calidad mejor. Lejos de ello, el trabajo ahorrado en las tierras de
la clase IV (la mejor calidad ‑agregado nuestro-) se invertiría en
mejorar las tierras de la clase III, el ahorrado en la clase III en mejorar la
clase II y, finalmente, el ahorrado en ésta en mejorar la clase I; es decir, el
capital que hoy devoran los terratenientes se emplearía en su totalidad en
nivelar el trabajo agrícola y en reducir en general el trabajo consagrado a la
agricultura."(3, pág. 384).
La transformación de la renta feudal en capitalista
Bajo el modo de producción feudal la renta de
la tierra era la forma predominante en que se expresaba el trabajo
excedente arrancado a los productores directos, debido a las distintas formas de
coerción extraeconómicas expresadas en la servidumbre del campesino respecto
del señor feudal. Como bien aclara Otto Vargas (en Sobre el modo de producción
dominante en el Virreinato del Río de la Plata) "Desde este punto de
vista la servidumbre aparece como un elemento constitutivo del régimen
feudal, pero, no tiene la misma naturaleza en todos los lugares; puede incluso
llegar a desaparecer, o reconstituirse con nuevas modalidades, sin que cambie el
modo de producción feudal. Como escribió Engels respecto de la Alemania feudal
en la Edad Media, 'los grados de servitud y servidumbre son innumerables'".
(5 - p. 35)
El paso de las formas de la renta desde la
entrega de la misma en trabajo, en productos, hasta su última forma en dinero,
no cambia su contenido esencial. Estos cambios en la forma van velando a los
ojos de los explotados cual es el origen real de la misma, por un lado, y por el
otro expresan el desarrollo de las bases objetivas para el surgimiento del
capitalismo.
Pero el paso del feudalismo al capitalismo en el
campo no es una suave y evolutiva transformación de las formas de la renta. Ese
paso implica un salto cualitativo en cuanto al contenido de la misma.
"La historia del capitalismo demuestra que
la revolución burguesa y el establecimiento de los Estados burgueses, ha tenido
lugar antes y no después de la revolución industrial. Primero se
debía destruir el viejo Estado y edificar el nuevo y transformar la
superestructura, para poder propagar las ideas que, permitiendo adquirir el
poder real a la clase burguesa, le permitieron producir una profunda
transformación de las relaciones de producción y abrir el camino al desarrollo
de las fuerzas productivas. Un régimen social nuevo no consiste solo en un
nuevo modo de producción. Requiere además un sistema jurídico, institucional
y de pensamientos nuevos; y no triunfa hasta que no los impone, ya que el régimen
social antiguo se vale del derecho, las instituciones y las viejas ideas para
oponerse al nuevo régimen. Esta gran enseñanza de la historia fue sintetizada
por los fundadores del marxismo, y defendida posteriormente por Lenin, Stalin y
Mao Tsetung, frente a los reformistas de todo tipo. Es cierto que las fuerzas
productivas deben alcanzar determinado nivel para posibilitar esa revolución.
Pero un gran desarrollo de las fuerzas productivas viene siempre luego de
revolucionarizar las relaciones de producción. Y esto plantea como problema
central, para toda clase y modo de producción en ascenso, el problema de
disponer para sí del poder del Estado, esa 'fuerza concentrada y organizada de
la sociedad', al decir de Marx, para quien, como escribió en El Capital: 'la
fuerza es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra
nueva. También ella es una potencia económica'". (5 - pág. 41)
Hasta aquí vimos entonces el contenido y las
formas de la renta de la tierra en el feudalismo, la maduración de las
condiciones para el salto, y la revolución necesaria para que el nuevo modo de
producción, el capitalista, se imponga masivamente.
Pasamos a analizar como se expresa este nuevo
modo de producción en el campo. "Solo a partir del momento en que un
capitalista se interpone como arrendatario entre el agricultor y el
terrateniente -ya sea porque el antiguo vasallo vaya trepando hasta convertirse
en arrendatario capitalista de una tierra, ya porque un industrial invierta su
capital en la agricultura en vez de invertirlo en la industria- comienza, no 'el
cultivo de la tierra', ciertamente, pero si el cultivo de la tierra en sentido
capitalista, un tipo de cultivo muy distinto de los anteriores, lo mismo en
cuanto a su forma que en cuanto a su contenido". (3 - p. 398)
"Así como el modo capitalista de producción
presupone, en general, que se expropie a los trabajadores las condiciones de
trabajo, así presupone en la agricultura que a los trabajadores rurales se les
expropie la tierra y se los subordine a un capitalista que explota la
agricultura con vistas a la ganancia". (1 - p. 792)
Claro está que estos cambios implicaron
atrocidades de todo tipo, que Marx relata con minuciosidad en "La acumulación
primitiva" (sección octava del primer tomo de El Capital).
Y ¿qué ocurre con la propiedad de la tierra,
cuando el capital llega al campo?. "En este sentido, el monopolio de la
propiedad de la tierra es una premisa histórica, y sigue siendo el fundamento
permanente del modo capitalista de producción, así como de todos los modos de
producción anteriores que se basan en la explotación de las masas de una u
otra forma. Pero la forma en la que el incipiente modo capitalista de producción
encuentra a la propiedad de la tierra no se corresponde con él. Solo él mismo
crea la forma corresponde con él. Solo él mismo crea la forma correspondiente
a sí mismo mediante la subordinación de la agricultura al capital; de esa
manera, también la propiedad feudal de la tierra, la propiedad clánica o la
pequeña propiedad campesina con comunidad de la marca se transmuta en la forma
correspondiente a este modo de producción, por muy diversas que sean sus formas
jurídicas". (1 - p. 794)
El capitalismo transforma a la agricultura en dos
sentidos. Por una parte, en lo que hace a la técnica de producción, ya que de
procedimientos muy empíricos y mecánicos llevados a cabo por campesinos
aislados y embrutecidos como ocurre bajo el feudalismo, se pasa a una aplicación
masiva de los conocimientos de la ciencia agronómica, hasta donde las
condiciones que impone la presencia de la propiedad privada lo permite, ya que
el capitalista-arrendatario que invierte buscando su ganancia, rehuye aquellas
mejoras técnicas de largo plazo, como drenajes, canalizaciones, etc., que
implican la inversión de capital fijo, porque al terminar su contrato, quedan
para el terrateniente que a su vez lo usa para exigir una renta mayor.
El otro sentido en que el capitalismo transforma
al campo es que libera a la tierra de las relaciones de dominación y
servidumbre, y en que separa el suelo en cuanto lugar en que se realiza el
trabajo, de la propiedad y el terrateniente. Para éste la tierra pasa a ser
solo una cosa que le produce dinero en forma de renta extraída al
capitalista‑arrendatario. Marx dice que el vínculo entre el terrateniente
y su propiedad se rompe a tal punto, que éste puede pasar su vida en
Constantinopla mientras su propiedad se halla en Escocia.
"La racionalización de la agricultura, por
una parte, que permite por vez primera que se la pueda encarar con criterio
social, y la reducción de la propiedad de la tierra ad absurdum (al absurdo),
por la otra, son los grandes méritos del modo capitalista de producción. Al
igual que todos sus restantes progresos históricos, también adquirió éste,
en un principio, mediante la total pauperización de los productores
directos" (1 - p. 796)
Resumiendo, los cambios operados en la renta de
la tierra, son de contenido. De ser la renta la forma normal y predominante en
que se expresaba el plustrabajo, el trabajo excedente, arrancado al campesino,
bajo el feudalismo, ahora, con el modo de producción capitalista, la renta
desciende a sólo una forma.
Y
ello es así porque bajo el capitalismo, el trabajo excedente, la plusvalía,
pasa a expresarse predominante, normalmente, como ganancia. Ya no es el campo,
sino el capital el que rige en todas las esferas de la sociedad, y por lo tanto
pone bajo su domino también al trabajo agrícola. Y no solo al trabajo, sino
también a su grado de productividad, ya que la ganancia media y el precio de
producción pasan a formarse fuera del campo, en las industrias de las ciudades.
Ya no es el terrateniente el
"personaje" principal en cuanto organizador de la producción. Ahora
es el capitalista, y el propietario de las tierras pasa a jugar un rol
secundario.
En el feudalismo, lo principal del trabajo agrícola
era consumido para la subsistencia en su propio lugar de producción, y solo una
pequeña parte se transformaba en mercancía. Bajo el capitalismo es al revés.
Es necesario recalcar que esta subordinación de
la renta de la tierra que ocurre bajo el capitalismo es así cuando el modo de
producción capitalista está plenamente desarrollado y domina no solo como modo
de producción, es decir a nivel de la base económica de la sociedad, sino
también a nivel de la superestructura que comprende en primer lugar al Estado.
Cuando tales son las condiciones de dominación
del capital ‑y tal es el supuesto de que parte Marx para analizarlo‑
las formas provenientes de modos de producción anteriores son subordinadas
al mismo. Así ocurre no solo con la renta de la tierra, sino también con el
capital comercial. "Dentro del régimen capitalista de producción
‑es decir, tan pronto como el capitalista se apodera de la producción
misma y le imprime una forma completamente nueva y específica‑, el
capital comercial aparece simplemente como capital destinado a una función
específica. Bajo todos los regímenes anteriores, tanto más cuando más es la
producción directa de medios de vida para los propios productores, el capital
comercial parece ser la función por excelencia del capital"(de
"Algunas consideraciones históricas sobre el capital comercial", Tomo
III de El Capital. Ed. FCE).
La contradicción entre capitalistas y
terratenientes
El capitalismo se encuentra con la propiedad de
la tierra y la subordina. Así, como ya hemos visto, los terratenientes pasan a
ser parte de este modo de producción junto con los capitalistas y los obreros
asalariados.
Pero el terrateniente, para dejar entrar al
capital en sus tierras exige una renta.
"Lo único que puede hacer el capital es
someter la agricultura a las condiciones de la producción capitalista. No
puede, en cambio, privar a la propiedad territorial de su derecho a la parte del
producto agrícola que el capital solo podría apropiarse bajo el supuesto de
que esa propiedad territorial no existiese, pero no por sí y ante sí. En estas
condiciones, el capital no tiene más remedio que ceder al terrateniente el
sobrante del valor sobre el precio de producción." (3 - p. 435)
Y ese sobrante sobre el precio de producción,
que es donde sale la renta, según lo ya analizado en apartados anteriores, es
la base de la contradicción entre los capitalistas y terratenientes.
Ese sobrante es lo que se realiza como Renta
Absoluta.
Ese sobrante es el que no va a la nivelación que
forma la ganancia media de los capitales invertidos en las distintas rama de la
producción.
"Este supuesto no se da (el de la nivelación
‑agregado nuestro‑) tratándose de la tierra, por impedirlo la
existencia d la propiedad territorial, y porque la producción capitalista no
inicia su carrera bajo la premisa de una propiedad territorial creada por ella
misma, sino de un propiedad territorial existente antes de que ella
naciera". (3 - p. 434)
Algunos críticos de la teoría marxista de la
renta dan por supuesto que en el desarrollo del capitalismo la renta absoluta
desaparece, otros la niegan de plano como categoría. Unos y otros no demuestran
esto ni teóricamente ni con análisis de situaciones particulares.
Para ellos los terratenientes son una rama más
de los capitalistas, reconociéndoles como especificidad su apropiación de la
renta diferencial*. ¿Pero
que ocurre en realidad con la renta absoluta cuando el capitalismo se
desarrolla? ¿Aumenta, disminuye, sigue igual?
"En la misma medida en que, con la producción
capitalista, se desarrolla la producción de mercancías, y por consiguiente
la producción de valor, se desarrolla la producción de plusvalía y
plusproducto. Pero en la misma medida en que se desarrolla esta última, se
desarrolla la capacidad de la propiedad de la tierra de interceptar una parte
creciente de esa plusvalía, por medio de su monopolio de la tierra, y por
consiguiente acrecentar el valor de su renta y el propio precio de la
tierra". (1 - p.820)
Es decir que a medida que el capitalismo se
desarrolla aumenta el peso retardatario que sobre el mismo tiene la existencia
de la renta absoluta. Por eso "la propiedad de la tierra se distingue de
los restantes tipos de propiedad por el hecho de que, una vez alcanzado cierto
nivel de desarrollo se manifiesta como superflua y nociva, inclusive desde el
punto de vista del modo capitalista de producción". (1 - p. 801)
Los intentos de negar esta contradicción
objetiva entre capitalistas y terratenientes no son en absoluto novedosos. Como
se diría, es mercancía rancia con envase nuevo.
"Algunos escritores, en parte como voceros
de la propiedad de la tierra contra los ataques de los economistas burgueses, en
parte en su aspiración de convertir al sistema capitalista de producción en un
sistema de 'armonías' en lugar de antagonismos, como por ejemplo Carey, han
tratado de presentar a la renta de la tierra ‑expresión económica específica
de la propiedad de la tierra‑ como idéntica al interés. Pues de esa
manera se extinguiría el antagonismo entre terratenientes y capitalistas".
(1 - p. 800)
Es de señalar, que de las muchas "teorías"
que se han elucubrado para encubrir el rol parasitario que juegan los
terratenientes, la de que la renta es el resultado de un "justo" interés
por el capital invertido en la compra del campo, o el que éste representa si la
posesión es hereditaria, es una de las más populares.
En realidad el capital invertido en la compra de
tierra pasa a manos del vendedor, por lo tanto el comprador no puede percibir un
interés sobre un capital que ya no tiene. Al comprar la tierra, lo que compra
es el "derecho" a percibir la renta. Pero el dinero que esa renta
representa sale del capital que, trabajo asalariado mediante, el
capitalista‑arrendatario invierte en la producción de ese mismo campo.
Para una explicación muchos más completa
remitimos el apartado "Renta y precio de la tierra" de la
"Historia Argentina" de Eugenio Gastiazoro (Tomo III, Ediciones
Agora).
La nacionalización de la tierra
Si la existencia de la propiedad privada sobre la
tierra es contradictoria con el desarrollo del capital porque la renta absoluta
trae como consecuencia que la tasa de ganancia media sea menor que en el caso de
que no existiese, la pregunta es por qué los capitalistas no la eliminan
nacionalizando la tierra.
"El terrateniente, que era un funcionario
importante de la producción en el mundo antiguo y en la Edad Media, es hoy,
dentro del mundo industrial, un aborto parasitario. Por eso el burgués radical,
mirando a la par de reojo a la supresión de todos los demás impuestos, da un
paso al frente y niega teóricamente la propiedad privada sobre el suelo, que
desea ver convertida en propiedad común de la clase burguesa del capital, bajo
la forma de propiedad del estado. Sin embargo, en la práctica siente flaquear
su valor, pues sabe que todo ataque a una forma de propiedad ‑a una de las
formas de propiedad privada sobre los medios de producción‑ podría
acarrear consecuencias muy delicadas para la otra. Además, los propios
burgueses se han ido convirtiendo también en terratenientes." (3 -
p.344)
Este tema fue desarrollado a fondo por Lenin en
1907, al proponer la incorporación de la nacionalización de la tierra al
programa del partido. En polémica con los que decían que esa medida solo era
posible en aquellos países en que el capitalismo haya alcanzado un alto grado
de desarrollo, Lenin, tomando como base la opinión de Marx arriba citada, decía:
"Ninguna medida de progreso burgués, como medida burguesa, es concebible
cuando la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía se torna muy
aguda. Una medida tal es más verosímil en una sociedad burguesa 'joven', que
todavía no ha desplegado sus fuerzas, que todavía no ha desarrollado sus
contradicciones hasta el fin, que todavía no ha creado un proletariado lo
suficientemente fuerte como para tender directamente hacia la revolución
socialista". "Cuando la burguesía, como clase, ya se entrelaza
en proporciones vastas y predominantes con la propiedad agraria, ya se
convierte en terrateniente', 'se instala en la tierra', y se somete por entero a
su poder la propiedad agraria, es entonces imposible un verdadero
movimiento social de la burguesía en favor de la nacionalización. Y es
imposible por la sencilla razón de que ninguna clase irá jamás contra sí
misma." (6 - p. 366 y 367).
Acerca del llamado "modelo inglés"
Algunos críticos, rehuyendo la polémica
frontal, aceptan las categorías de la renta de la tierra marxista, pero reducen
su vigencia solo al capitalismo desarrollado en Inglaterra, y considerando al
mismo como un caso particular imposible de generalizar.
En
el prólogo a la primera edición del primer tomo de El Capital, Marx fundamenta
porque tomó a Inglaterra como principal ejemplo a estudiar. "El físico
observa los procesos naturales allí donde se presentan en la forma más nítida
y menos oscurecidos por influjos perturbadores, o bien, cuando es posible, efectúa
experimentos en condiciones que aseguren el transcurso incontaminado del
proceso. Lo que he de investigar en esta obra es el modo de producción
capitalista y las relaciones de producción e intercambio a él
correspondientes. La sede clásica de ese modo de producción es, hasta hoy, Inglaterra.
Es éste el motivo por el cual, al desarrollar mi teoría, me sirvo de ese
país como principal fuente de ejemplos. Pero si el lector alemán se encogiera
farisaicamente de hombros ante la situación de los trabajadores industriales o
agrícolas ingleses, o si se consolara con la idea optimista de que en Alemania
las cosas distan aún de haberse deteriorado tanto, me vería obligado a
advertirle: De te fabula narratur (¡A ti se refiere la historia!)."
(7 - p.6)
Este tipo de crítica a la teoría de la renta
tampoco es nuevo. Ya a principios de siglo, Lenin polemizaba con ella.
"No hablemos ya de Inglaterra: en ese país
es evidente la separación entre la propiedad de la tierra y la hacienda agrícola;
la libertad de competencia entre los arrendatarios es casi total y el empleo en
la agricultura de capitales formados en el comercio y la industria tuvo y tiene
lugar en la más amplia escala. Pero también en los otros países capitalistas
(a pesar de la opinión del señor Bulgákov, quien siguiendo al señor Struve
trata en vano de poner aparte la renta 'inglesa', considerándola como algo
completamente original) se está operando el mismo proceso de separación
entre la propiedad de la tierra y su cultivo, si bien en formas extremadamente
variadas... En todos los países europeos, después de la caída del régimen de
servidumbre, observamos la destrucción de la propiedad de la tierra basada en
el sistema estamental, la movilización de la propiedad de la tierra, la inversión
de capitales comerciales e industriales en la agricultura, la difusión de los
arrendamientos y de la deuda hipotecaria.
... ¿Qué significan estos hechos? Denotan, a
pesar del monopolio de la propiedad de la tierra y no obstante la
infinita variedad de sus formas, el nacimiento de la libre competencia en la agricultura.
En todos los países capitalistas, todo propietario de capital puede invertirlo
hoy en la agricultura (comprando tierras o arrendándolas), con igual o casi
igual facilidad que en cualquier rama del comercio y la industria." (2
- p. 22) Es decir que la única peculiaridad que se puede observar en Inglaterra
respecto a la renta de la tierra es que en dicho país, maduraron primero las
condiciones para la aparición de la misma. Pero en tanto el modo de producción
capitalista lleva implícito su expansión a escala mundial, en su desarrollo va
imponiendo sus características generales.
"Si la tierra, primero, es limitada, y
segundo, se halla apropiada, el capital se encontrará con la propiedad
territorial como premisa, y esto es lo que acontece allí donde la producción
capitalista se desarrolla; cuando no se encuentra con aquella premisa ya
existente, como en la vieja Europa, se la crea ella misma, como en los Estados
Unidos", (3 - p.475)
El caso de los Estados Unidos es muy interesante
de analizar, porque allí el desarrollo del capitalismo comenzó, en la
agricultura, con la ocupación de tierras libres, en especial en el oeste, y con
la destrucción de las plantaciones latifundistas y esclavistas del sur. Este
comienzo, que Lenin llama "camino americano", es la base del
extraordinario desarrollo del mercado interno de ese país, en donde el
capitalismo, en principio, se desarrolló sin el peso retardatario de una
propiedad territorial previa. Pero así y todo, ese propio desarrollo, en su
devenir, fue recreando la propiedad territorial, fenómeno que fue estudiado por
Lenin en su trabajo El capitalismo y la agricultura en Estados Unidos de América,
escrito en 1915.
Por último, están los que plantean
contradicciones entre el análisis del capitalismo que hace Marx en el tomo I
del El Capital y la teoría de la renta expuesta en el Tomo III, basándose en
que el último tomo es una recopilación póstuma de manuscritos de Marx,
realizada por Engels.
En polémica con Flichman, que sostiene este
punto de vista al negar la existencia de la Renta Absoluta, Gastiazoro hace
notar que la formulación de la misma ya se encuentra centralmente bosquejada en
las cartas de Marx a Engels del 2 y 9 de agosto de 1862, es decir cinco años
antes de la publicación del Tomo I*
. Y este tipo de "crítica" también es mercancía rancia. Fue
planteada entre otros, por el menchevique Máslov, y refutado por Lenin. (6
- p. 346)
Esa falta de "originalidad" de la nueva
camada de críticos se explica porque los objetivos siguen siendo los de
resguardar la sacrosanta propiedad privada de los latifundistas.
La renta capitalista y los resabios precapítalistas
La renta del suelo bajo el capitalismo es
estudiada por Marx, centralmente, en su ejemplo más desarrollado, a fin de
evitar los "influjos perturbadores" como él mismo aclara. Pero ello
no implica la inexistencia de perturbaciones, sino que las presupone. Y no podría
ser de otra manera, ya que el paso del feudalismo al capitalismo ha tenido
tantos "caminos" y "modelos" como casos particulares han
existido en la historia. El gran mérito del marxismo ha consistido en bucear
debajo de las apariencias para encontrar las leyes más generales que rigen al
modo de producción capitalista.
En el caso que nos ocupa, desde el comienzo del
análisis sobre la renta de la tierra bajo el modo de producción capitalista,
Marx aclara que para el estudio de la misma se supone que el arriendo coincide
con la renta. Pero también hizo notar que "en la práctica, aparece
como renta de la tierra todo cuanto le paga el arrendatario al terrateniente en
forma de arriendo a cambio de la autorización para cultivar el suelo.
Cualesquiera que sean las partes constitutivas de este tributo, cualesquiera que
sean las fuentes de las que provenga, tiene en común con la renta del suelo
propiamente dicha que el monopolio de una porción del planeta capacita al
terrateniente para percibir el tributo, para imponer esa tasa. Tiene en común
con la renta propiamente dicha que determina el precio del suelo, el cual, como
ya se ha demostrado anteriormente, no es otra cosa que el ingreso capitalizado
del arrendamiento del suelo". (1 - p.804)
Estos componentes extraños a la renta
capitalistas propiamente dicha pueden ser el interés del capital gastado en
mejoras permanentes por el arrendatario, que al finalizar el contrato quedan
para el terrateniente, puede ser parte de la ganancia media del arrendatario, e
incluso del salario de los trabajadores agrícolas.
Estos tributos extras no son parte de la renta
capitalista, "pero en la práctica constituye un ingreso del terrateniente,
una valorización económica de su monopolio, exactamente de la misma manera que
la renta del suelo propiamente dicha, e influye sobre el precio de la tierra de
manera igualmente determinante que la renta". (1 - p. 804)
El monopolio sobre la propiedad de la tierra
ejercido por el terrateniente hace posible, en aquellos casos de un desarrollo
capitalista no pleno, la exigencia de estos tributos por encima de la renta
normal.
Señalando el caso en que la baja de precio del
trigo hiciese que la tierra de peor calidad no rindiese al arrendatario la
ganancia media, la misma podría "a pesar de todo, cultivarse, a condición
de que existiesen pequeños arrendatarios dispuestos a contentarse con menos de
la ganancia media. Es este un fenómeno con que nos encontramos constantemente
tanto en la agricultura como en la industria. Tanto en este caso como en el caso
de que la clase de tierra I (la de peor calidad‑agregado nuestro-) rinda
la ganancia usual, cabe la posibilidad de que las tierras tributen una renta,
que consista en una simple deducción de la ganancia del arrendatario. Cuando ni
siquiera esto fuese posible, al terrateniente le quedará siempre el recurso de
arrendar sus tierras a jornaleros, para que éstos, al igual que los tejedores
manuales en su oficio, se las arreglen y vean el modo de sacar de ellas su
jornal, pagando al terrateniente, en forma de renta, el sobrante, sea grande o
pequeño. Y podría incluso ocurrir, como en el caso del tejedor manual, que
este sobrante no representase precisamente una deducción del producto del
trabajo, sino del mismo salario del jornalero. Tales son los diversos casos en
que cabe la posibilidad de una renta del suelo. En el primer caso, la renta
constituye una deducción de la ganancia del capitalista. En el segundo caso, el
terrateniente se apropia del trabajo sobrante del obrero que, en condiciones
normales, va a parar a manos del capitalista y no a las suyas. En el tercer
caso, el terrateniente vive a costa del salario del obrero, como suele hacer el
capitalista. Pero la producción capitalista en gran escala solo puede existir
allí donde las tierras últimamente cultivadas dejen, por lo menos, la ganancia
usual". (3 - p. 381)
Aparte de estos casos, Marx desarrolla también
los casos de aparcería y medianería, y cuando predomina la pequeña propiedad
parcelaria.
Es decir que en el modo de producción
capitalista, además de la renta correspondiente a su forma más desarrollada,
pueden existir, y existen, toda una gradación de tributos extras que
engordan a la misma. La forma y el grado de estos tributos dependen del
desarrollo histórico específico de cada país, y grafican las trabas que
encuentra el capital para su desarrollo pleno, debido a la subsistencia de
formas de producción agropecuarias precapitalistas.
La forma en que se encontraba la propiedad de la
tierra al llegar el capital será una de las causas determinantes del grado de
subsistencia de dichas formas precapitalistas. Y el control del Estado, según
la clase social que logre dominarlo, actuará en favor o en contra de esa
realidad.
Debido al peso de la propiedad territorial que
las genera, las formas precapitalistas que pueden subsistir en una sociedad
determinada en la que predominan relaciones de producción capitalistas, no se
agotan ni mucho menos en los tributos económicos que rapiña, sino que se
expresan también en la subsistencia de variadas formas de imposiciones
extraeconómicas, como prohibiciones por parte del terrateniente de realizar
determinados cultivos o criar ganados, controles sobre la vida personal de los
arrendatarios o jornaleros, exigencia de actitudes serviles, etc.
Para terminar, en lo que hace a este tema no es
indiferente ni mucho menos, el momento histórico en que comienza el desarrollo
capitalista. Y esto es particularmente importante para nuestra Argentina, donde
el capitalismo se entrelazó con la propiedad territorial, centralmente,
viniendo desde afuera y en su fase madura, imperialista.
Bibliografía
1. Marx, Carlos. El Capital, Tomo III, Volumen
8. Edición 6º de Siglo XXI.
(En las citas se cambia plusvalor por plusvalía,
por ser de uso más común en nuestro país)
2. Lenin, El problema agrario y los 'críticos
de Marx'. Editorial Progreso, Bs. As.,1979.
3. Marx, Carlos. Historia critica de la teoría
de la plusvalía. Tomo I, Ediciones Brumario, Bs. As, 1974.
4. Marx, Carlos. Miseria de la Filosofía.
Tomo VII de Obras Escogidas. Editorial Ciencias del Hombre, Bs. As.,
1973.
5. Vargas, Otto. Sobre el modo de producción
dominante en el Virreinato del Río de la Plata. Editorial Agora, 1983.
6. Lenin, I. El programa agrario de la
socialdemocracia en la revolución rusa de 1905‑1907. Tomo II de Obras
Escogidas. Ed. Cartago, 1973.
7. Marx, Carlos. El Capital, Tomo I, Volumen I. Edición de Siglo XXI.
*
El concepto de plusvalía es usado aquí por la comparación entre ambos
modos de producción, capitalista y feudal, ya que dicho concepto es propio
del capitalismo, en cuanto expresión del plustrabajo en dicho modo de
producción. Marx, como aclara en el párrafo siguiente a esta cita, al
hablar de ganancia "anticipa el modo de expresión capitalista".
*
Está
claro que con el desarrollo capitalista, el
terrateniente puro ha perdido significación.
* Política y teoría Nº 4.