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FRAUDE EN LOS EXÁMENES JUEVES, 28 DE ABRIL DE 2005 DIARIO
LEVANTE La Guardia Civil comprobó la existencia de un importante número de personas implicadas, entre los que se encontraban dueños y empleados de autoescuelas que facilitaban las respuestas tras el pago de importantes cantidades de dinero, que oscilaban entre 1.200 y 3.000 euros, dependiendo de la importancia del permiso o licencia a obtener. En una primera valoración los investigadores calculan que la organización podría haber facilitado la obtención de unos 12.000 permisos de conducir de forma fraudulenta, con lo que podrían haber obtenido unas ganancias superiores a los 24 millones de euros. En total se encuentran involucrados más de un centenar de personas, la mayoría de ellos son dueños de autoescuelas y los 24 detenidos figuran como intermediarios y captadores, y se tiene previsto la clausura por orden judicial de más de 100 autoescuelas. Además han sido intervenidos más de 500 ordenadores, en los que se han confiscado numerosos exámenes originales y plantillas, así como 300.000 euros en metálico. La mayoría de los involucrados son dueños de autoescuelas y formaban una red dedicada a facilitar las respuestas y los ejercicios para la obtención de los permisos de conducir en todas sus categorías, incluyendo los que habilitan la conducción de vehículos dedicados al transporte de materias peligrosas. CÓDIGO BASADO EN LOS TONOS DEL TELÉFONO MÓVIL Una de las formas para conseguir el
permiso pasaba por el uso del teléfono móvil. El opositor, una vez en el
interior del aula, y al ver el examen teórico que le correspondía,
contactaba con la organización para que le facilitasen las respuestas.
Para ello, identificaba el test con uno de los números de referencia del
examen. Posteriormente y con el teléfono móvil oculto y mediante el
empleo de "toques", participaba al "contacto" cuál era su número de
examen. Por ejemplo, si el número de referencia del examen era el 121,
enviaba un tono, seguido de una pausa, después dos tonos, otra pausa y
otro tono. Posteriormente, el contacto de la organización, que disponía
de todas las plantillas, reproducía otra llamada para comenzar a pasar
las respuestas. De esta manera el opositor tras recibir la llamada y con
el aparato en modo "silencio y en vibración", comenzaba a recibir una
serie de llamadas sucesivas, y con estas se iban identificando las
respuestas en función de las vibraciones. Un tono o vibración
correspondería con la respuesta A del examen, dos vibraciones a la B y
tres a la C. De esta forma iba obteniendo, una por una, todas las
respuestas del examen. Los ejercicios se diferenciaban según su
modalidad, correspondiendo el de 12 respuestas para el permiso B, 16
para el específico y 32 para el de mecánica. Otra de las modalidades
consistía en preparar a los examinantes ante un número reducido de test
y de los que se sabía previamente que correspondían a los exámenes y a
los días y lugares elegidos para el examen. |