Cl�sicos eran los de antes...



El 17 de mayo de 1914, Belgrano y Talleres se enfrentaron por primera vez. El encuentro dur� pocos minutos y encendi� una rivalidad eterna.

Cl�sicos hay muchos y en todas partes del mundo. El choque de equipos tradicionales, respaldados por una historia de enfrentamientos y de importante arraigo popular, convocan multitudes y dividen las preferencias de los aficionados.
Boca-River en Buenos Aires, Flamengo-Fluminense en R�o de Janeiro, Barcelona-Real Madrid en Espa�a o el ex�tico Vita-Imana, en el Congo, son partidos que despiertan pasiones encontradas y que se viven intensamente.
La discusi�n de una supremac�a regional, una bronca por alg�n resultado pol�mico o una simple acumulaci�n de juegos a trav�s de los a�os, hicieron surgir rivalidades hist�ricas.
Sin embargo, pocos son los derby cuya enemistad manifiesta se despert� en el primer choque entre dos equipos. 
El domingo 17 de mayo de 1914, Belgrano y Talleres escribieron el primer cap�tulo de una rivalidad que se instal� ese mismo d�a y que perdura hasta nuestros d�as, con 226 enfrentamientos oficiales y otros tantos amistosos.

Palpitando el choque

Tras lograr quebrar la hegemon�a que ejerc�a Escuela de Agronom�a en los campeonatos de la Liga Cordobesa, Belgrano logr� en 1913 alzarse con su primer t�tulo al golearlo en la final por 6 a 2. Ese mismo a�o, los albiazules ven la luz el 12 de octubre con el nombre de Talleres Central C�rdoba y pronto reclutan un equipo competitivo para discutirle el campeonato de 1914 a los celestes.
La primera fecha del torneo de ese a�o, marc� que ambos equipos deb�an enfrentarse el 10 de mayo, pero el juego debi� postergarse una semana porque Agronom�a, en cuya cancha deb�a jugarse el encuentro, no les cedi� el terreno.
Obligados a jugar en el precario campo de deportes de los celestes, el partido ya se anunciaba como formidable debido a que ambos equipos estaban integrados con los mejores futbolistas de la �poca.

A preparar la cancha

Un a�o antes, los celestes hab�an participado de un episodio de ribetes policiales cuando la Liga le exigi� la colocaci�n de redes en los arcos. Eran tiempos de vacas flacas por el barrio Alberdi, pero ello no deten�a a los entusiastas deportistas. 
El mediocampista Balbino Lascano, recordar�a a�os m�s tarde a LA VOZ DEL INTERIOR: "Nos presentarnos a una importante casa comercial del centro y les solicitamos unas redes que abonar�a un se�or inexistente. Al d�a siguiente, estrenamos la cancha con las flamantes redes tirantes y formamos los cuadros. El partido estaba a punto de comenzar cuando lleg� el gerente del negocio acompa�ado por cuatro fornidos polic�as. Inmediatamente fueron retiradas las redes y todos nosotros conducidos a la comisar�a", evocaba Balbino.

�A jugar!

Son dispares las versiones dejadas por los diarios de la �poca acerca de la duraci�n del match. Lo concreto es que a los pocos minutos de iniciado, el centrodelantero celeste Jos� Lascano anot� un gol que fue muy protestado por los de Talleres, quienes se sintieron perjudicados por la validez del tanto y se retiraron de la cancha.
El diario Los Principios fue quien m�s despliegue hizo del bautismo de fuego del cl�sico cordob�s. En su edici�n del martes 19 (los lunes no sal�an los matutinos) reflejaba que "desde los primeros momentos Belgrano domina al enemigo siguiendo el juego 15 minutos, despu�s de los cuales avanza Barabraham, pasando la pelota a Lascano que se encuentra m�s atr�s, consiguiendo �ste vencer la valla enemiga, anot�ndose el primer tanto para su cuadro".
En 1926, el arquero Abel Forelli recordaba en un reportaje publicado por LA VOZ DEL INTERIOR que aquel d�a llegaron con incontenibles ansias de vencer al c�lebre cuadro de Belgrano. "Ese especial estado de �nimo -contaba Forelli- nos llev� a momentos irreflexivos. A los quince minutos de iniciado el encuentro, Belgrano anot� un tanto que para algunos fue como un balde de agua fr�a que tronchaba el calor de la esperanza, y para otros la tea que incendi� su ya fogoso esp�ritu. El goal fue de dudosa legalidad, y un tanto decepcionados, abandonamos el field. Debo decir que todo esto era consecuencia m�s de un estado de �nimo, antes que de un mal concepto deportivo". 

Enemigos para siempre

Al d�a siguiente, Talleres envi� una nota protestando el partido y como la Federaci�n acord� los dos puntos reglamentarios a Belgrano, los tallarines se retiraron de la Liga, pero, pasada la bronca, solicitaron su regreso el 2 de septiembre.
Cuando el 22 de noviembre ambos clubes se midieron por la Copa Reina Victoria, por primera vez se incluy� un servicio policial a cargo del comisario Jovino Cabanillas.
La chispa de ese primer choque encendi� una rivalidad sin l�mites y en el mismo instante de la coexistencia de ambos clubes surgi� el cl�sico. Prueba de ello est� reflejado en las cr�nicas de 1916 -a s�lo dos a�os del primer cotejo- que anunciaban su enfrentamiento como el de "los ya tradicionales rivales".

Gustavo Far�as



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