El Libro de los Cinco Anillos
Miyamoto Musashi ( TERCERA PARTE)
   Blandir el sable largo con gran velocidad no es la f�rmula correcta, como se aclarar� en la segunda parte, el Manuscrito del Agua. El sable largo puede ser manejado en lugares espaciosos, el sable corto en lugares reducidos; para empezar, �sta es la idea esencial.
    Con nuestra escuela, uno puede ganar con el sable largo y tambi�n puede ganar con el sable corto. Por esta raz�n, no esta determinada la longitud precisa del sable largo. La v�a de nuestra escuela consiste en tener el esp�ritu de obtener la victoria por ambos medios.
    Es mejor manejar dos sables que un sable largo cuando se est� luchando solo en una pelea; tambi�n es ventajoso cuando se quieren hacer prisioneros.
    Puntos como �ste no requieren ser escritos con detalles exhaustivos; de cada punto pueden inferirse miles de cosas. Cuando hay�is obtenido el dominio de la pr�ctica de la ciencia de las artes marciales, no habr� nada que no ve�is. Es necesario reflexionar profunda y cuidadosamente sobre esto.
Sobre el conocimiento de los principios de las palabras "artes marciales"
    En esta v�a, a alguien que ha aprendido a manejar el sable largo se le llama habitualmente maestro de artes marciales. En la profesi�n de las artes marciales, alguien que sabe disparar el arco bien se le llama arquero, mientras que a alguien que ha aprendido a utilizar el fusil se le llama fusilero. Alguien que ha aprendido a utilizar la lanza se le llama lancero, mientras que a alguien que ha aprendido a utilizar la alabarda se le llama alabardero.
    Si sigui�ramos este modelo, a uno que ha aprendido el m�todo del sable deber�a ser llamado "hombre de sable largo" y "hombre con armas al costado". Puesto que el arco, el fusil, la lanza y la alabarda son armas de los guerreros, todas ellas son t�cnicas de las artes marciales. Sin embargo, es l�gico hablar de artes marciales con referencia espec�fica al sable largo. La sociedad y las personas son mantenidas en orden por los poderes del sable largo; �ste es en consecuencia el origen de las artes marciales.
    Cuando hab�is alcanzado la capacidad para manejar el sable largo, pod�is vencer con una sola mano a diez hombres. Cuando es posible vencer a diez hombres con una sola mano, entonces es posibles vencer a mil hombres con cien, y a diez mil con mil. Por ello, en las artes marciales de nuestra escuela, un hombre es lo mismo que diez mil; todas las ciencias de los guerreros, sin excepci�n, se llaman artes marciales.
    En lo que se refiere a las v�as, son confucianos, budistas, maestros en el arte del t�, maestros de etiqueta, bailarines, etc. Estas cosas existen en la v�a de los guerreros. Pero incluso si �stas no son vuestras v�as, si ten�is un amplio conocimiento de todas ellas, las encontrar�is en todas las cosas. En cualquier caso, como seres humanos, es esencial para cada uno de nosotros cultivar y pulir nuestro camino individual.

Sobre el conocimiento de las ventajas de las armas en las artes marciales
    Al distinguir las ventajas de las armas de los guerreros, descubrimos que, cualquiera que sea el arma, existe un momento y una situaci�n en la que �sta es apropiada.
    El sable de corto es principalmente ventajoso en lugares reducidos, o en sitios estrechos, cuando est�is muy cerca de vuestro adversario. El sable largo tiene generalmente usos apropiados en cualquier situaci�n. La alabarda parece ser inferior a la lanza en el campo de batalla. La lanza es la vanguardia, la alabarda es la retaguardia. Dado el mismo grado de entrenamiento, alguien con una lanza tiene un poco de ventaja.
    Tanto la lanza como la alabarda dependen de las circunstancias. Ninguna de las dos es muy �til en acciones con mucha gente. Ni siquiera son apropiadas para hacer prisioneros; deben reservarse para el campo de batalla. Son armas esenciales en batallas campales. Sin embargo, si aprend�is a utilizarlas en las salas de ejercicios, centrando la atenci�n en peque�os detalles y perdiendo as� el m�todo real, dif�cilmente podr�n ser adecuadas.
    El arco tambi�n se adapta al campo de batalla, para llevar a cabo cargas y retiradas estrat�gicas; es excelente en las batallas a campo abierto, porque puede dispararse r�pidamente y de inmediato contra las filas de los lanceros u otros. Sin embargo, es inadecuado para asediar un castillo y para situaciones en las que el adversario se encuentra a m�s de doscientos metros.
    Actualmente, no s�lo el arco, sino tambi�n las dem�s artes poseen m�s flores que frutos. Dichas t�cnicas son in�tiles cuando se presenta una aut�ntica necesidad.
    Dentro de las murallas del castillo nada es comparable al arma de fuego (en 1543 los portugueses introdujeron las armas de fuego en Jap�n, y Musashi naci� en 1584) desde que empieza la batalla. No obstante una vez que se ha empezado la lucha cuerpo a cuerpo, aqu�lla ya no es adecuada.
    Una de las virtudes del arco consiste en que pod�is ver el trazado de las flechas que dispar�is, lo cual es bueno. Parte de lo inadecuado de un arma de fuego es que no puede verse la trayectoria de las balas. Habr�a que considerar esto con atenci�n.
    En cuanto a los caballos, es esencial que sean fuertes pero no fogosos.
    Hablando en t�rminos generales de las armas del guerrero, un caballo debe ser un buen trotador, sables largo y corto deben cortar perfectamente, la lanza y la alabarda deben penetrar profundamente, y el arco y el arma de fuego deben ser resistentes y exactos.
    No ten�is que apegaros especialmente a ning�n arma en particular, o a ninguna otra cosa, esto es importante. El exceso es lo mismo que la insuficiencia. Sin limitar a nadie, deb�is tener tantas armas como convenga. Mantener gustos y aversiones es malo tanto para los oficiales como para los soldados. El pensamiento pragm�tico es esencial.
Sobre el ritmo de las artes marciales
    El ritmo es algo que existe en todo, pero los ritmos de las artes marciales en particular son dif�ciles de dominar sin ejercitar la pr�ctica.
    El ritmo se manifiesta en el mundo en cosas como la danza y la m�sica, las flautas y los instrumentos de cuerda. Todo esto son ritmos armoniosos.
    En el campo de las artes marciales existen ritmos y armon�as en el tiro con arco, el tiro con armas de fuego e incluso en la equitaci�n. En cualquier arte y en cualquier ciencia no debe ignorarse el ritmo.
    Existe incluso un ritmo en estar vac�o.
    En la vida profesional de un guerrero existen ritmos para ascender de rango y ritmos para descender, ritmos de satisfacci�n y ritmos de frustraci�n.
    En el campo del comercio existen ritmos para hacerse rico y ritmos para perder la propia fortuna.
    La armon�a y la falta de armon�a en el ritmo se presenta en todas las formas de vida. Es imperativo distinguir cuidadosamente entre los ritmos de la floraci�n y los ritmos de la decadencia en cada cosa espec�fica.
    Son diversos los ritmos de las artes marciales. En primero lugar, conocer los ritmos correctos y comprender los ritmos err�neos, y discernir los ritmos apropiados entre los ritmos grandes y peque�os, lentos y r�pidos. Conocer los ritmos de las relaciones espaciales y los ritmos de inversi�n. Esos asuntos son especialidades de la ciencia marcial. A menos que entend�is estos ritmos de inversi�n, no podr�is confiar en vuestro arte marcial.
    La forma de ganar una batalla seg�n la ciencia militar es conocer los ritmos de los adversarios concretos y utilizar los ritmos que vuestros adversarios no esperan, produciendo ritmos sin formas a partir de ritmos de sabidur�a.
    Con la ciencia de las artes marciales de nuestra escuela expuesta previamente se ampl�a la mente de forma natural mediante la pr�ctica diligente d�a y noche; transmiti�ndola al mundo como una ciencia colectiva e individual, pongo por escrito por primera vez estos cinco manuscritos titulados Tierra, Agua, Fuego, Aire y Vac�o.
    Para las personas que quieran aprender mi ciencia militar, existen normas para el aprendizaje de este arte:
    1. Considerad lo que es correcto y verdadero.
    2. Practicad y cultivad la ciencia.
    3. Familiarizaos con las artes.
    4. Conoced los principios del oficio.
    5. Entended el perjuicio y el beneficio de cada cosa.
    6. Aprended a ver cada cosa con exactitud.
    7. Tomad conciencia de lo que no es obvio.
    8. Sed cuidadosos incluso en los asuntos peque�os.
    9. No hag�is nada que sea in�til.
    Hablando en general, la ciencia de las artes marciales debe practicarse teniendo estos principios en mente. En esta ciencia particular dif�cilmente pod�is convertiros en maestros de las artes marciales, a menos que pod�is ver de inmediato en un contexto amplio. Una vez que hay�is aprendido este principio, no deber�ais ser derrotados en ning�n combate individual contra veinte o treinta adversarios.
Ante todo, mantened las artes marciales en vuestro esp�ritu y trabajad diligentemente de una forma directa; entonces podr�is vencer con vuestras manos y tambi�n podr�is derrotar a los dem�s viendo con vuestros ojos. Es m�s cuando refin�is vuestra pr�ctica hasta el punto de alcanzar la libertad de todo el cuerpo, podr�is vencer a los dem�s por medio de vuestro cuerpo. Y puesto que vuestro esp�ritu est� entrenado en esta ciencia, podr�is tambi�n vencer a los dem�s por medio del esp�ritu. Cuando alcanc�is este punto, �c�mo podr�ais ser derrotados por los dem�s?
    De las misma forma, la ciencia militar a gran escala consiste en un asunto de ganar conservando a la gente buena, empleando gran n�mero de personas, de ganar en la actitud correcta de la conducta personal, de ganar en gobernar a las naciones, de ganar en cuidar del pueblo humilde, de ganar en el cumplimiento de las costumbre sociales. En cualquier campo de actividad, el conocimiento de c�mo evitar la derrota frente a los dem�s, c�mo ayudarse a s� mismo y c�mo incrementar el propio honor es parte de la ciencia militar.

El Manuscrito del Agua
    El n�cleo de la escuela de los Dos Cielos de las artes marciales se basa en el agua; y al poner los m�todos del arte de la ventaja en pr�ctica, llamo a �ste el Manuscrito del Agua, y en �l escribo el sistema del sable largo de nuestra escuela.
    Es absolutamente imposible escribir esta ciencia con la precisi�n con la que la entiendo en mi coraz�n. Sin embargo, aunque las palabras sean insuficientes, los principios deben ser evidentes por s� mismos. En cuanto a lo que est� escrito aqu�, pod�is deteneros sobre cada una de las palabras. Si pens�is en ellas de una manera general, malinterpret�is muchas cosas.
En lo que respecta a los principios de las artes marciales, aunque he escrito en varios lugares en t�rminos de duelo entre dos personas, es esencial entenderlas en t�rminos de batallas entre dos ej�rcitos, vi�ndolas a amplia escala.
    En esta forma de vida en particular, si err�is el camino, aunque sea ligeramente, si os desvi�is de la v�a justa, caer�is en estados negativos.
    La ciencia de las artes marciales no consiste simplemente en leer estos escritos. Al aceptar personalmente lo que est� escrito aqu�, no pens�is simplemente que est�is leyendo o aprendiendo, no hag�is ninguna imitaci�n; tomad los principios como si estuvierais descubri�ndolos por vuestro propio esp�ritu, identificaos con ellos constantemente y trabajad sobre ellos cuidadosamente.

La actitud del esp�ritu en las artes marciales
    En la ciencia de las artes marciales, el estado de esp�ritu debe seguir siendo el mismo que en la vida cotidiana; lo mismo que cuando practic�is las artes marciales, no permit�is que haya ning�n cambio: con el esp�ritu abierto y directo, ni tenso ni demasiado relajado, manteniendo la mente centrada de forma que no haya desequilibrio, relajad tranquilamente vuestra mente y saboread totalmente ese momento de tranquilidad, de forma que la relajaci�n no se detenga ni siquiera un instante.
    Aunque est�is tranquilos, vuestro esp�ritu est� alerta, aunque est�is apremiados, vuestro esp�ritu no esta apremiado. La mente no es arrastrada por el cuerpo, y el cuerpo no es arrastrado por la mente. Poned atenci�n a la mente, no al cuerpo. No permit�is que haya insuficiencia ni exceso en vuestra mente. Aunque superficialmente teng�is el �nimo d�bil, permaneced fuertes por dentro y no dej�is que otros vean vuestra mente. Esto es esencial para aquellos que son f�sicamente peque�os para saber c�mo ser grandes, y para aquellos que son f�sicamente grandes para saber c�mo ser peque�os; tanto si sois f�sicamente grandes como si sois peque�os, es esencial mantener vuestro esp�ritu libre de desviaciones subjetivas.
    Dejad vuestro esp�ritu despejado y abierto, poniendo vuestro intelecto en un vasto plano. Es esencial pulir diligentemente el intelecto y el esp�ritu. Una vez que hay�is utilizado vuestro intelecto hasta el punto en el que pod�is distinguir lo que es verdad y lo que no lo es en el mundo, en el que pod�is decir lo que es bueno y lo que es malo, y cuando ya hab�is experimentado varios dominios y ya no pod�is ser enga�ados en absoluto por la gente, vuestro esp�ritu habr� quedado imbuido del conocimiento y de la sabidur�a del arte de la guerra.
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