El Libro de los Cinco Anillos
Miyamoto Musashi ( SEGUNDA PARTE)
En primer lugar, est� la forma de vida del campesino. Los campesinos preparan todo tipo de herramientas agr�colas y pasan a�os prestando constantemente atenci�n a los cambios de las cuatro estaciones. �sta es la forma de vivir del campesino.
    En segundo lugar, est� la forma de vida del comerciante. Quienes elaboran licor obtienen los diversos utensilios requeridos y viven de los beneficios que obtienen seg�n la calidad de lo que producen. Cualquiera que sea el negocio al que se dediquen, los comerciantes viven de los negocios que ganan conforme a su posici�n particular. �sta es la forma de vivir del comerciante.
    En tercer lugar, en lo que se respecta al caballero guerrero, esta v�a implica construir toda clase de armas y comprender sus diversas propiedades. Esto es algo imperativo para los guerreros; ignorar la maestr�a de las armas y la comprensi�n de las ventajas espec�ficas de cada una de ellas ser�a indicar una falta de cultura de un miembro de una casa guerrera.
    En cuarto lugar, est� la forma de vida del artesano. Si se toma como ejemplo la forma de vida del carpintero, �sta implica la fabricaci�n habilidosa de toda clase de herramientas, saber c�mo utilizar cada una de ellas con pericia, dibujar correctamente los planos sirvi�ndose de la escuadra y de la regla y vivir mediante una pr�ctica diligente de sus t�cnicas.
    �stas son las cuatro formas de vida: de los caballeros, los campesinos, los artesanos y los comerciantes. Descubrir� la ciencia de las artes marciales compar�ndola con la disciplina del carpintero.
    El carpintero se utiliza como una met�fora con referencia al concepto de casa. Hablamos de casas aristocr�ticas, casas militares y casa de las artes; decimos que una casa se derrumba o que una casa se mantiene; y tambi�n hablamos de tal o cual tradici�n, estilo o "casa". Por ello, como utilizamos la expresi�n "casa", he empleado la disciplina del maestro carpintero como met�fora.
    La palabra carpintero se escribe con caracteres que significan "gran pericia" o "gran maestro". Puesto que la ciencia de las artes marciales implica una gran habilidad y una planificaci�n con maestr�a, la describo en t�rminos comparativos a la carpinter�a.
    Si quer�is aprender la ciencia de las artes marciales, reflexionad sobre �ste libro; dejad que el maestro sea la aguja, el disc�pulo el hilo y practicad sin descanso.

La comparaci�n entre la ciencia de las artes marciales y la carpinter�a
    Como el maestro carpintero es el director y organizador general de los carpinteros, su obligaci�n de maestro carpintero es comprender las leyes del pa�s, averiguar las normas de cada localidad y atender a las regulaciones del propio establecimiento carpintero.
    El maestro carpintero, por conocer las medidas y dibujos de toda clase de estructuras, emplea gente. A este respecto, el maestro carpintero es lo mismo que el maestro guerrero.
    Al escoger la madera para construir una casa, la que es recta, est� libre de nudos y tiene un buen aspecto puede ser utilizada como columna. La que tiene algunos nudos, y no es recta ni fuerte, puede ser utilizada como columna trasera. La que es algo d�bil, pero no tiene nudos y parece buena, es utilizada de diversas formas para construir umbrales, dinteles y biombos. La que tiene nudos y est� retorcida, pero, sin embargo, es fuerte, se utiliza teniendo en cuenta la existencia de dichos elementos de la casa. Entonces �sta durar� mucho tiempo.
    Incluso la madera con nudos, retorcida y no muy fuerte puede ser utilizada como andamio, y posteriormente utilizada como le�a.
    Cuando el maestro carpintero dirige a los obreros, conoce sus diversos niveles de capacidad y les asigna las tareas apropiadas. Algunos son dedicados a construir el suelo, otros a las puertas y biombos, algunos a los p�rticos, dinteles, techos, etc. Al que no est� cualificado le pone a entarimar y a los a�n menos cualificados a fabricar cu�as. Cuando el maestro carpintero ejerce el discernimiento en la asignaci�n de tareas, el trabajo progresa sin dificultad.
    La eficacia y el progreso continuo, la prudencia en todos los asuntos, el reconocimiento del verdadero valor de los diferentes niveles de moral, instalaci�n de la confianza y la toma en consideraci�n de lo que puede ser razonablemente esperado y lo que no, todo esto son asuntos que tiene presentes el maestro carpintero. El principio de las artes marciales es exactamente igual.

La ciencia de las artes marciales
    Hablando en t�rminos de carpinter�a, los soldados afilan sus herramientas, fabrican diversos utensilios �tiles y los guardan en sus cajas respectivas. Con las instrucciones del maestro carpintero, tallan las columnas y las vigas con hachas, cepillan los suelos y las repisas con garlopas e incluso esculpen enrejados y bajorrelieves. Asegur�ndose de que las medidas son correctas, hacen lo necesario para que las tareas se ejecuten de una manera eficaz; �sta es la norma de la carpinter�a. Cuando uno ha desarrollado el conocimiento pr�ctico de todas las capacidades de esta t�cnica, puede m�s adelante convertirse en maestro carpintero.
    Para los carpinteros, un h�bito esencial es tener afiladas sus herramientas y mantenerlas a punto. Corresponde al carpintero utilizar dichas herramientas con maestr�a, haciendo incluso objetos como templos en miniatura, estanter�as, mesas, pies de l�mpara, planchas para cortar tapaderas. Ser un soldado es igual. Deber�a reflexionarse sobre esto atentamente.
    Los logros que un carpintero debe realizar consisten en evitar las sinuosidades, hacer que las junturas ajusten bien entre ellas, una planificaci�n experta, evitar las raspaduras y cuidar que no haya deformaciones posteriores.
    Si quer�is aprender esta ciencia, tomad en serio todo lo que escribo y reflexionad sobre ello cuidadosamente.

Sobre la composici�n de este libro en cinco manuscritos
    Distinguiendo cinco campos, para explicar sus principios en secciones individuales, he escrito este libro en cinco manuscritos, titulado Tierra, Agua, Fuego, Aire y Vac�o.
    En el Manuscrito de la Tierra puede encontrarse una descripci�n de la ciencia de las artes marciales, el an�lisis de mi propia escuela. La verdadera ciencia no puede alcanzarse simplemente mediante el dominio de la esgrima. Conociendo lo peque�o por medio de lo grande, uno va de lo superficial a lo profundo. Como un camino recto nivela el contorno de la tierra, llamo al primero el Manuscrito de la Tierra.
    El segundo es el Manuscrito del Agua. Tomando el agua como punto esencial de referencia, uno hace que la mente sea fluida. El agua se adapta a la forma de la vasija, ya sea cuadrada o redonda; puede ser una gota y tambi�n puede ser un oc�ano. El agua tiene el color de un estanque profundo de aguamarina. A causa de la pureza del agua, escribo sobre mi propia escuela en este manuscrito.
    Alcanzar cierto discernimiento sobre los principios del dominio de la esgrima y, por tanto, poder derrotar a un adversario a voluntad, equivale a ser capaz de derrotar a cualquiera en el mundo. El esp�ritu de victoria sobre los dem�s es el mismo, aunque se trate de miles o de decenas de miles de adversarios.
    La ciencia militar de los oficiales consiste en construir la amplia escala desde la peque�a escala, lo mismo que se hace con una gran estatua partiendo de un modelo en miniatura. Esos asuntos son imposibles de escribir en detalle; conocer miles de cosas a trav�s de una sola cosa es un principio de la ciencia militar. Escribo sobre mi propia escuela en este Manuscrito del Agua.
    El tercero es el Manuscrito del Fuego. En este manuscrito escribo sobre la batalla. El fuego puede ser grande o peque�o, y tiene un sentido de violencia, as� pues, en �l escribo sobre los asuntos de la batalla. La forma de combatir es la misma, ya se trate de una batalla entre dos individuos o una batalla entre dos ej�rcitos. Deb�is observar reflexivamente, con una conciencia global de toda la escena, as� como una atenci�n precisa a los peque�os detalles.
    La amplia escala es f�cil de ver, la peque�a escala es dif�cil de ver. Para ser concreto, es imposible invertir la direcci�n de un gran grupo de personas de una vez, mientras que la peque�a escala es dif�cil de conocer, porque en el caso de un individuo existe sola una voluntad implicada y pueden hacerse cambios r�pidamente. Esto debe de ser considerado cuidadosamente.
    Como los asuntos de este Manuscrito del Fuego son cosas que suceden en un instante, en las artes marciales es esencial practicar diariamente para lograr familiarizarse con ellas, trat�ndolas como asuntos ordinarios, de forma que la mente permanezca inmutable. Escribo sobre la lucha en la batalla en este Manuscrito del Fuego.
    El cuarto es el Manuscrito del Aire. La raz�n por la que llamo a este manuscrito el Manuscrito del Aire es porque no trata de mi propia escuela; es aqu� donde escribo sobre las diversas escuelas de las artes marciales que existen en el mundo. En lo que respecta a utilizar la palabra aire, utilizamos esta palabra para simbolizar "estilo" o "manera de ser", al hablar de cosas como el antiguo estilo, el estilo de nuestro tiempo y forma de ser de las diversas cosas; as�, aqu� escribo definitivamente sobre las t�cnicas de las diversas escuelas de artes marciales que existen en el mundo. Esto es "aire". A menos que entend�is realmente a los dem�s, dif�cilmente podr�is alcanzar la comprensi�n de vosotros mismos.
    En la pr�ctica de cada forma de vida y de cualquier trabajo, existe un estado de mente del que se dice que est� desviado. Aunque os esforc�is diligentemente en vuestro propio camino d�a tras d�a, si vuestro coraz�n no est� de acuerdo con �l, aunque pens�is que est�is en el buen camino, desde el punto de vista de la justicia y de la verdad, no es un aut�ntico camino. Si no segu�s un aut�ntico camino hasta el final, una peque�a maldad al principio se convierte en una gran perversi�n. Reflexionad sobre esto.
    No es de extra�ar que el mundo considere que las artes marciales consisten s�lo en la esgrima. En lo que respecta a los principios y t�cticas de las artes marciales, esto no es as� en absoluto. Escribo sobre las otras escuelas en este Manuscrito del Aire para dar a conocer al mundo las artes marciales.
En quinto lugar est� el Manuscrito del Vac�o. La raz�n de que este manuscrito se titule Vac�o es porque, una vez que hablamos de "vac�o", ya no podemos definir las profundidades interiores en t�rminos de callej�n superficial. Cuando se alcanza un principio, uno se desapega del principio; de esta suerte, posee uno una independencia espont�nea en la ciencia de las artes marciales y, de forma natural, logra hacer maravillas: discerniendo el ritmo cuando llega el momento, uno golpea sin pensar y logra resultados de forma natural. En esto consiste toda la v�a del vac�o. En el Manuscrito del Vac�o he escrito sobre la entrada natural en la verdadera v�a.

Sobre la denominaci�n de esta escuela individual, "Escuela de los Dos Sables"
    Hablamos de los sables porque es obligaci�n de todos los guerreros, tanto oficiales como soldados, llevar dos sables. Antiguamente �stos se llamaban tachi y katana, o el gran sable y el sable; actualmente se llaman katana y wakizashi; o sable y arma que se lleva al costado. No es necesaria una exposici�n detallada de los motivos de los guerreros de llevar dos sables. En Jap�n, la costumbre de los guerreros es llevarlos a ambos lados, tanto si se sabe manejarlos como si no. He llamado a nuestra escuela, Escuela de los Dos Sables, para se�alar las ventajas de llevar los dos sables.
En cuanto a la lanza, la alabarda y otras armas, se consideran parte del equipo del guerrero.
    En nuestra escuela, lo principal para los principiantes es practicar la ciencia de empu�ar los sables, el largo en una mano y el corto en la otra. Cuando la vida de uno est� en peligro, se desea utilizar todas las armas de que disponemos. Ning�n guerrero querr� morir teniendo sus sables enfundados; sin embargo, cuando se sostiene algo en cada mano, es dif�cil esgrimir con la misma libertad la izquierda y la derecha; mi objetivo es que os acostumbr�is a manejar el sable largo con una mano.
    Con armas largas como la lanza y la alabarda, no existe ninguna elecci�n; pero el sable largo y el corto son armas que pueden ser manejadas con una mano.
El problema de manejar un sable largo con ambas manos es que no es f�cil hacerlo a caballo, y no es adecuado cuando se corre precipitadamente, es dif�cil en un terreno pantanoso, en campos embarrados, planicies pedregosas, caminos frecuentados o lugares abarrotados.
    Cuando se tiene un arco o una espada en la mano izquierda, o cualquier otra arma que se est� manejando, se puede empu�ar el sable largo con una sola mano; por ello, manejar el sable largo con ambas manos no es la aut�ntica v�a.
    Cuando es imposible golpear a muerte utilizando una sola mano, utilizad entonces las dos manos para hacerlo. Esto no deber�a exigir un gran esfuerzo. La Escuela de los Dos Sables es un m�todo para aprender a manejar el sable largo con una mano; su objetivo es acostumbrar primero a las personas a manejar el sable largo con una sola mano.
El sable largo le parece pesado e inmanejable a todo el mundo al principio, pero cualquier cosa es as� cuando se empieza: el arco es dif�cil de tensar, y es duro de empu�ar la alabarda. En cualquier caso, cuando os familiariz�is con cada arma, os volv�is m�s fuertes con el arco y adquir�s la capacidad de manejar el sable largo. As� pues, cuando alcanz�is el poder del m�todo, se hace f�cil de manejar.
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