EL ARTE DE LA GUERRA
por Sun Tzu (QUINTA PARTE)
Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan, esto es dominar el coraz�n.
A menos que tu coraz�n est� totalmente abierto y tu mente en orden, no puedes esperar ser capaz de adaptarte a responder sin l�mites, a manejar los acontecimientos de manera infalible, a enfrentarte a dificultades graves e inesperadas sin turbarte, dirigiendo cada cosa sin confusi�n.
Dominar la fuerza es esperar a los que vienen de lejos, aguardar con toda comodidad a los que se han fatigado, y con el est�mago saciado a los hambrientos.
Esto es lo que se quiere decir cuando se habla de atraer a otros hacia donde est�s, al tiempo que evitas ser inducido a ir hacia donde est�n ellos.
Evitar la confrontaci�n contra formaciones de combate bien ordenadas y no atacar grandes batallones constituye el dominio de la adaptaci�n.
Por tanto, la regla general de las operaciones militares es no enfrentarse a una gran monta�a ni oponerse al enemigo de espaldas a �sta.
Esto significa que si los adversarios est�n en un terreno elevado, no debes atacarles cuesta arriba, y que cuando efect�an una carga cuesta abajo, no debes hacerles frente.
No persigas a los enemigos cuando finjan una retirada, ni ataques tropas expertas.
Si los adversarios huyen de repente antes de agotar su energ�a, seguramente hay emboscadas esper�ndote para atacar a tus tropas; en este caso, debes retener a tus oficiales para que no se lancen en su persecuci�n.
No consumas la comida de sus soldados.
Si el enemigo abandona de repente sus provisiones, �stas han de ser probadas antes de ser comidas, por si est�n envenenadas.
No detengas a ning�n ej�rcito que est� en camino a su pa�s.
Bajo estas circunstancias, un adversario luchar� hasta la muerte. Hay que dejarle una salida a un ej�rcito rodeado.
Mu�strales una manera de salvar la vida para que no est�n dispuestos a luchar hasta la muerte, y as� podr�s aprovecharte para atacarles.
No presiones a un enemigo desesperado.
Un animal agotado seguir� luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.
Estas son las leyes de las operaciones militares.

CAP�TULO 8

SOBRE LOS NUEVE CAMBIOS

Por lo general, las operaciones militares est�n bajo el del gobernante civil para dirigir al ej�rcito.
El General no debe levantar su campamento en un terreno dif�cil. Deja que se establezcan relaciones diplom�ticas en las fronteras. No permanezcas en un territorio �rido ni aislado.
Cuando te halles en un terreno cerrado, prepara alguna estrategia y mu�vete. Cuando te halles en un terreno mortal, lucha.
Terreno cerrado significa que existen lugares escarpados que te rodean por todas partes, de manera que el enemigo tiene movilidad, que puede llegar e irse con libertad, pero a ti te es dif�cil salir y volver.
Cada ruta debe ser estudiada para que sea la mejor. Hay rutas que no debes usar, ej�rcitos que no han de ser atacados, ciudades que no deben ser rodeadas, terrenos sobre los que no se debe combatir, y �rdenes de gobernantes civiles que no deben ser obedecidas.
En consecuencia, los generales que conocen las variables posibles para aprovecharse del terreno sabe c�mo manejar las fuerzas armadas. Si los generales no saben c�mo adaptarse de manera ventajosa, aunque conozcan la condici�n del terreno, no pueden aprovecharse de �l.
Si est�n al mando de ej�rcitos, pero ignoran las artes de la total adaptabilidad, aunque conozcan el objetivo a lograr, no pueden hacer que los soldados luchen por �l.
Si eres capaz de ajustar la campa�a cambiar conforme al �mpetu de las fuerzas, entonces la ventaja no cambia, y los �nicos que son perjudicados son los enemigos. Por esta raz�n, no existe una estructura permanente. Si puedes comprender totalmente este principio, puedes hacer que los soldados act�en en la mejor forma posible.
Por lo tanto, las consideraciones de la persona inteligente siempre incluyen el analizar objetivamente el beneficio y el da�o. Cuando considera el beneficio, su acci�n se expande; cuando considera el da�o, sus problemas pueden resolverse.
El beneficio y el da�o son interdependientes, y los sabios los tienen en cuenta.
Por ello, lo que retiene a los adversarios es el da�o, lo que les mantiene ocupados es la acci�n, y lo que les motiva es el beneficio.
Cansa a los enemigos manteni�ndolos ocupados y no dej�ndoles respirar. Pero antes de lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor consiste en desarrollar un ej�rcito fuerte, un pueblo pr�spero, una sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir.
As� pues, la norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el enemigo no acuda, sino confiar en tener los medios de enfrentarte a �l; no contar con que el adversario no ataque, sino confiar en poseer lo que no puede ser atacado.
Si puedes recordar siempre el peligro cuando est�s a salvo y el caos en tiempos de orden, permanece atento al peligro y al caos mientras no tengan todav�a forma, y ev�talos antes de que se presenten; �sta es la mejor estrategia de todas.
Por esto, existen cinco rasgos que son peligrosos en los generales. Los que est�n dispuestos a morir, pueden perder la vida; los que quieren preservar la vida, pueden ser hechos prisioneros; los que son dados a los apasionamientos irracionales, pueden ser ridiculizados; los que son muy puritanos, pueden ser deshonrados; los que son compasivos, pueden ser turbados.
Si te presentas en un lugar que con toda seguridad los enemigos se precipitar�n a defender, las personas compasivas se apresurar�n invariablemente a rescatar a sus habitantes, caus�ndose a s� mismos problemas y cansancio.
Estos son cinco rasgos que constituyen defectos en los generales y que son desastrosos para las operaciones militares.
Los buenos generales son de otra manera: se comprometen hasta la muerte, pero no se aferran a la esperanza de sobrevivir; act�an de acuerdo con los acontecimientos, en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar confundidos. Cuando ven una buena oportunidad, son como tigres, en caso contrario cierran sus puertas. Su acci�n y su no acci�n son cuestiones de estrategia, y no pueden ser complacidos ni enfadados.

CAP�TULO 9

SOBRE LA DISTRIBUCI�N DE LOS MEDIOS

Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera m�s ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas.
Si vas a colocar tu ej�rcito en posici�n de observar al enemigo, atraviesa r�pido las monta�as y vig�lalos desde un valle.
Considera el efecto de la luz y mant�nte en la posici�n m�s elevada del valle. Cuando combatas en una monta�a, ataca desde arriba hacia abajo y no al rev�s.
Combate estando cuesta abajo y nunca cuesta arriba. Evita que el agua divida tus fuerzas, al�jate de las condiciones desfavorables lo antes que te sea posible. No te enfrentes a los enemigos dentro del agua; es conveniente dejar que pasen la mitad de sus tropas y en ese momento dividirlas y atacarlas.
No te sit�es r�o abajo. No camines en contra de la corriente, ni en contra del viento.
Si acampas en la ribera de un r�o, tus ej�rcitos pueden ser sorprendidos de noche, empujados a ahogarse o se les puede colocar veneno en la corriente. Tus barcas no deben ser amarradas corriente abajo, para impedir que el enemigo aproveche la corriente lanzando sus barcas contra ti. Si atraviesas pantanos, hazlo r�pidamente. Si te encuentras frente a un ej�rcito en media de un pantano, permanece cerca de sus plantas acu�ticas o respaldado por los �rboles.
En una llanura, toma posiciones desde las que sea f�cil maniobrar, manteniendo las elevaciones del terreno detr�s y a tu derecha, estando las partes m�s bajas delante y las m�s altos detr�s.
Generalmente, un ej�rcito prefiere un terreno elevado y evita un terreno bajo, aprecia la luz y detesta la oscuridad.
Los terrenos elevados son estimulantes, y por lo tanto, la gente se halla a gusto en ellos, adem�s son convenientes para adquirir la fuerza del �mpetu. Los terrenos bajos son h�medos, lo cual provoca enfermedades y dificulta el combate.
Cuida de la salud f�sica de tus soldados con los mejores recursos disponibles.
Cuando no existe la enfermedad en un ej�rcito, se dice que �ste es invencible.
Donde haya mont�culos y terraplenes, sit�ate en su lado soleado, manteni�ndolos siempre a tu derecha y detr�s.
Colocarse en la mejor parte del terreno es ventajoso para una fuerza militar.
La ventaja en una operaci�n militar consiste en aprovecharse de todos los factores beneficiosos del terreno.
Cuando llueve r�o arriba y la corriente trae consigo la espuma, si quieres cruzarlo, espera a que escampe.
Siempre que un terreno presente barrancos infranqueables, lugares cerrados, trampas, riesgos, grietas y prisiones naturales, debes abandonarlo r�pidamente y no acercarte a �l.
En lo que a m� concierne, siempre me mantengo alejado de estos accidentes del terreno, de manera que los adversarios est�n m�s cerca que yo de ellos; doy la cara a estos accidentes, de manera que queden a espaldas del enemigo.
Entonces est�s en situaci�n ventajosa, y �l tiene condiciones desfavorables.
Cuando un ej�rcito se est� desplazando, si atraviesa territorios monta�osos con muchas corrientes de agua y pozos, o pantanos cubiertos de juncos, o bosques v�rgenes llenos de �rboles y vegetaci�n, es imprescindible escudri�arlos totalmente y con cuidado, ya que estos lugares ayudan a las emboscadas y a los esp�as.
Es esencial bajar del caballo y escudri�ar el terreno, por si existen tropas escondidas para tenderte una emboscada. Tambi�n podr�a ser que hubiera esp�as al acecho observ�ndote y escuchando tus instrucciones y movimientos.
Cuando el enemigo est� cerca, pero permanece en calma, quiere decir que se halla en una posici�n fuerte. Cuando est� lejos pero intenta provocar hostilidades, quiere que avances.
Si, adem�s, su posici�n es accesible, eso quiere decir que le es favorable.
Si un adversario no conserva la posici�n que le es favorable por las condiciones del terreno y se sit�a en otro lugar conveniente, debe ser porque existe alguna ventaja t�ctica para obrar de esta manera.
Si se mueven los �rboles, es que el enemigo se est� acercando. Si hay obst�culos entre los matorrales, es que has tomado un mal camino.
La idea de poner muchos obst�culos entre la maleza es hacerte pensar que existen tropas emboscadas escondidas en medio de ella.
Si los p�jaros alzan el vuelo, hay tropas emboscadas en el lugar. Si los animales est�n asustados, existen tropas atacantes. Si se elevan columnas de polvo altas y espesas, hay carros que se est�n acercando; si son bajas y anchas, se acercan soldados a pie.
Humaredas esparcidas significan que se est� cortandole�a. Peque�as polvaredas que van y vienen indican que hay que levantar el campamento.
Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que �ste incrementa sus preparativos de guerra, esto quiere decir que va a avanzar. Cuando se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente, es se�al de que el enemigo se va a retirar.
Si sus emisarios vienen con palabras humildes, env�a esp�as para observar al enemigo y comprobar�s que est� aumentando sus preparativos de guerra.
Cuando los carros ligeros salen en primer lugar y se sit�an en los flancos, est�n estableciendo un frente de batalla.
Si los emisarios llegan pidiendo la paz sin firmar un tratado, significa que est�n tramando alg�n complot.
Si el enemigo dispone r�pidamente a sus carros en filas de combate, es que est� esperando refuerzos.
No se precipitar�n para un encuentro ordinario si no entienden que les ayudar�, o debe haber una fuerza que se halla a distancia y que es esperada en un determinado momento para unir sus tropas y atacarte. Conviene anticipar, prepararse inmediatamente para esta eventualidad.
Volver a SECCION LITERARIA Volver a pagina de INICIO
Hosted by www.Geocities.ws

1