HAGAKURE El Libro del Samurai por Yamamoto Tsunetomo (SEXTA  PARTE)
El Se�or Naoshige dec�a: "El valor de un antepasado se mide por el comportamiento de sus hijos. Un hijo debe actuar de modo que honre a su antepasado y no de modo que lo deshonre. Esto es realmente la piedad filial."
Cuando Nakano Shogen hizo Seppuku, los miembros de su clan, reunidos en casa de Oki Hyobu, hicieron comentarios cr�ticos sobre �l. Hyobu les dijo: "No se debe hablar mal de alguien que ha muerto y el que ha sido condenado debe despertar particularmente nuestra piedad. Es deber del Samurai elogiarle, aunque s�lo fuera un poco. No hay duda de que dentro de veinte a�os se dir� de Shogen que era un servidor fiel." Estoso comentarios son los de un hombre maduro..Cuando uno conoce a alguien, deber�a captar r�pidamente su car�cter y reaccionar de manera adecuada para cada una. Cuando uno se encuentra con alguien a quien le gusta argumentar, es necesario enfrentarse a �l y ganarlo por la superioridad de la l�gica, pero sin ser demasiado severo, para evitar que quede un resentimiento. Es a la vez algo del coraz�n y algo de palabras. Este consejo fue dado por un sacerdote.

LA CONDICI�N DEL SAMURAI

Si se debiera resumir en pocas palabras la condici�n del Samurai, yo dir�a que en primer lugar es devoci�n en cuerpo y alma a un amo. En segundo lugar yo dir�a que es necesario cultivar la inteligencia, la compasi�n y la valent�a. La posici�n de estas tres virtudes reunidas puede parecer imposible al ser com�n, pero es f�cil. La inteligencia no es m�s que saber conversar de unas cosas y otras con los dem�s, consiguiendo con ello una sabidur�a infinita. La compasi�n cosiste en actuar en bien de los dem�s compar�ndose con ellos y d�ndoles la preferencia. La valent�a es saber apretar los dientes. Es suficiente hacer esto en cualquier circunstancia. Todo lo que est� m�s all� de estas tres virtudes no es �til conocerlo. En tercer lugar, en lo que concierne al aspecto exterior, es necesario cuidar su apariencia, su manera de expresarse y perfeccionarse en caligraf�a. Esto no es m�s que un asunto corriente que es necesario mejorar con una pr�ctica constante. En la base de todo esto hace falta sentir en nosotros la presencia de una fuerza tranquila. Cuando ella haya realizado todo esto, ser� necesario aprender la historia de nuestra tierra y de sus costumbres. Luego podremos estudiar algunas artes recreativas. Ser un Samurai es, a fin de cuentas, muy simple. Si mir�is los que hoy en d�a son de alguna utilidad, os dar�is cuenta que han reunido estas tres condiciones.
Los hombres valientes del pasado eran, en su mayor�a, ruidosos; su exuberancia era signo de fortaleza y bravura. Como yo dudaba de ello, Tsunetomo me contest�: "Se puede comprender que su vitalidad poderosa haya hecho de ellos seres rudos y exuberantes. Hoy en d�a, los hombres han perdido esta alegr�a ruidosa porque su vitalidad es menor. La savia se ha agotado pero su car�cter ha mejorado. El valor es de otro orden. Que hayan perdido en vitalidad y ganado en dulzura no significa que posean una menor pasi�n por la muerte. Esto no tiene nada que ver con la vitalidad." Aunque el Se�or Ieyasu no haya ganado jam�s una batalla, la posteridad ha dicho de �l. "Ieyasu era un general muy valiente." Ninguno de sus Samurais muri� en el campo de batalla dando la espalda al enemigo. Todos yac�an con la cara vuelta hacia las filas adversarias.

EL FIN DE LAS COSAS

Yasuda Ukyo hazo el comentario siguiente a prop�sito de la �ltima copa de vino que se ofrece: "S�lo el fin de las cosas es importante." Cada uno deber�a parecerse a esto. Cuando los invitados se van, decirles adi�s con pesar es importante. Si este sentimiento est� ausente, se corre el riesgo de parecer harto y todo el placer de la jornada se difumina. Se debe dar sin cesar la impresi�n de que uno hace algo importante. Esto es posible con un m�nimo de comprensi�n.

La Situaci�n

Uesugi Kenshin dec�a: "Yo no he sabido jam�s lo que era ganar desde el principio al fin; yo solamente he comprendido que no hay que ser jam�s inferior a la situaci�n y esto es importante. Es molesto que un Samurai no est� a la altura. Si no estuvi�ramos constantemente por debajo de la situaci�n, no nos sentir�amos embarazados jam�s."
Deber�amos desconfiar de hablar de temas tales como el conocimiento, la moralidad, las costumbres delante de los mayores o las personas de alto rango. Es algo desagradable de o�r.
Incluso, aun cuando uno acabara de ser decapitado, todav�a deber�amos ser capaces de hacer con seguridad una �ltima cosa. Los �ltimos instantes de Nitta Yoshisada lo prueban: si hubiera tenido un esp�ritu d�bil, se har�a ca�do en el momento exacto en que su cabeza fue cortada. Este tambi�n ha sido recientemente el caso de Ono Doken. Estos hechos relevan de la determinaci�n. Cuando uno posee valor marcial y determinaci�n, incluso teniendo la cabeza cortada, no muere, siendo como un fantasma
vengador.

EL MUNDO ES SUE�O

Que uno sea de alto linaje o de origen humilde, rico o pobre, joven o anciano, ilustrado o no, todos estamos destinados a morir. Nosotros sabemos que esto es ineludible pero nos agarramos a las ramas dici�ndonos que los otros morir�n antes que nosotros, que seremos el �ltimo. La muerte siempre parece lejana. �Acaso no es esto una vista enga�osa y futil? �No es una ilusi�n, un sue�o? No se deber�an ver las cosas de una manera que nos indujera a la negligencia. Se deber�a ser valiente y actuar
r�pidamente ya que la muerte vendr� tarde o temprano a golpear nuestra puerta.
La verg�enza y el arrepentimiento son comparables al hecho de derramar un jarro de agua. Uno de mis amigos ha resentido compasi�n escuchando la confesi�n de aquel que le hab�a robado su sable de gala. Cuando uno quiere reparar sus faltas, sus huellas desaparecen r�pidamente.
Una persona de poco conocimiento se da aires de sabio: es una cuesti�n de inexperiencia. Cuando se domina bien algo, no se destaca en nuestro comportamiento: una persona as� es educada.

FANATISMO

El monje Keiho cuenta que el Se�or Aki hab�a dicho un d�a que la virtud marcial por excelencia era el fanatismo. He constatado que esto coincid�a con mi propia convicci�n y desde entonces soy cada vez m�s extremado en mi fanatismo.
Cuando hice la siguiente pregunta: "�Qu� es lo que no debe hacer jam�s un Samurai que est� al servicio de daimyo?", Me fue contestado: "Un Samurai no debe ni beber demasiado ni estar demasiado seguro de s� mismo ni darse a la lujuria." En per�odo de dificultad, estas debilidades s�lo tienen pocas ocasiones de ser satisfechas.
As�, s�lo tienen consecuencias limitadas. Pero cuando los tiempos mejoran, la vida se vuelve m�s f�cil. Entonces estos tres defectos se vuelven susceptibles de tener consecuencias nefastas. Examinad de cerca la carrera de personas que conoc�is. En cuanto empiezan a palpar el triunfo, se vuelven arrogantes sin medida, se entregan a un lujo imperdonable. Es bueno enfrentarse con dificultades en la juventud porque el que no ha sufrido jam�s no ha templado plenamente su car�cter. Un Samurai que se
desanima o abandona frente a las pruebas, no es de ninguna utilidad.

RESOLUCI�N

En un �ltimo an�lisis, la �nica cosa que cuenta es la resoluci�n del momento. Un Samurai toma una decisi�n tras otra y el conjunto llena toda su vida. Una vez que ha comprendido esta regla fundamental ya no tiene que manifestar jam�s impaciencia ni buscar otra cosa que el momento presente. Su existencia fluye naturalmente, se concentra en sus decisiones. Sin embargo, las personas tienen tendencia a olvidar esta regla de conducta. Aprender a conformarse a sus decisiones sin desviarse, no puede realizarse sin alcanzar una cierta edad. Incluso cuando uno ha alcanzado la iluminaci�n y si el interesado no tiene plenamente conciencia de ello su determinaci�n est� siempre presente. Si alguien lleva a t�rmino aunque s�lo sea una resoluci�n, bado: pues revela as� un gesto de lealtad ser� raramente perturbado: pues revela as� un gesto de lealtad respecto a su fe.

LA NOSTALGIA DEL PASADO

No podemos cambiar nuestra �poca. En cuanto las condiciones de vida se degradan regularmente es prueba de que uno ha penetrado en la fase �ltima del destino.
En efecto, no se puede estar constantemente en primavera o verano, tampoco se puede disfrutar permanentemente; por ello es obrar en vano empe�arse en cambiar la naturaleza de los momentos actuales para reencontrar los felices d�as del siglo pasado.
El error de los que cultivan la nostalgia del pasado viene de que no captan esta idea.
Pero los que s�lo tienen consideraci�n por el momento presente y afectan detestar el pasado, parecen ser muy superficiales.

EXAMEN COTIDIANO

Se debe ense�ar a los j�venes Samurais las virtudes marciales de manera que cada uno de ellos est� convencido de ser el guerrero m�s bravo de Jap�n. Paralelamente, los j�venes Samurais deben evaluar cotidianamente sus progresos con respecto a la V�a y deshacerse lo m�s r�pidamente posible de sus imperfecciones. Este examen cotidiano es la condici�n para alcanzar la meta buscada.

MARIONETAS

Mientras yo iba reflexionando al caminar, se me ocurri� que los seres humanos son unas extraordinarias e inteligentes marionetas articuladas. Aunque est�n suspendidos por hilos, pueden saltar, caminar, hablar. �Cu�n magn�ficamente est�n concebidos! Pero de aqu� al pr�ximo festival budista, pueden morir y venirnos a visitar bajo forma de esp�ritus. �Qu� existencia m�s vana! La gente siempre parece olvidarlo.

CUANDO EL AGUA SUBE...

Existe un proverbio que reza: "Cuando el agua sube, el barco tambi�n." En otras palabras, frente a las dificultades, las facultades se agudizan. Es cierto que los hombres valientes cultivan seriamente sus talentos cuando las dificultades con las que est�n enfrentados son importantes. Es un error imperdonable dejarse abatir por las dificultades.

AHORA ES LA HORA

El maestro Jocho dijo un d�a a su yerno Gomojo esta m�xima: "Ahora es la hora y la hora es ahora." Tenemos tendencia a pensar que la vida cotidiana difiera de un momento de crisis; as� cuando el momento de actuar llega, no estamos nunca listos. Si nos convocan para hablar con el Daimyo o somos enviados a una misi�n, no encontramos palabras para expresarnos. Estas actitudes indican que continuamente diferenciamos entre "el tiempo" en el sentido amplio y "el momento presente".
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