| HAGAKURE El libro del Samurai por Yamamoto Tsunetomo (QUINTA PARTE) | ||||||||||
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| El Trato a los Subordinados En un poema a la gloria de Yoshitune, se dice: "Un general debe dirigirse frecuentemente a sus soldados." Las personas que sirven a un amo estar�n tanto m�s dispuestas a consagrar su vida a su servicio cuando su amo le alabe en circunstancias excepcionales, as� como en la vida corriente, del tipo: "Me hab�is servido muy bien." "Deb�is ser muy cuidadoso con esto o lo otro." "Ahora tengo un servidor de primera clase." Estos comentarios atentos son de una gran importancia. AUTO-PERFECCI�N Si dese�is perfeccionaros, la mejor manera de hacer es solicitar la opini�n de los otros y buscar sus cr�ticas. La mayor parte de las personas intentan perfeccionarse fi�ndose en su sola facultad de apreciaci�n. El �nico resultado que consiguen es que no hacen progresos significativos... Los hombres que buscan las cr�ticas de los dem�s son ya superiores a ellos. La primera palabra pronunciada por un Samurai, en cualquier circunstancia, es extremadamente importante. Revela por esta palabra todo su valor. En tiempos de paz, el lenguaje firma el valor. Pero, del mismo modo, en tiempos de disturbios y destrucci�n, la gran bravura puede revelarse por una �nica palabra. Se puede decir entonces que esta palabra �nica es la flor del alma. Un Samurai debe siempre evitar quejarse, incluso en la vida corriente. Debe estar en guardia para no dejar escapar jam�s una palabra que demuestre su debilidad. Una indicaci�n anodina hecha por inadvertencia indica frecuentemente el valor del que la ha hecho. Un hombre cuya reputaci�n est� basada sobre su habilidad para una t�cnica precisa es insignificante. Concentrando toda su energ�a en un solo objeto, se ha vuelto desde luego excelente pero se ha abstenido de interesarse en otras cosas. Un hombre as� no es de ninguna utilidad LOS CONSEJOS Son numerosas las personas que dan consejos, pero escasas son las que los reciben con reconocimiento, y todav�a m�s raros los que los siguen. Despu�s de los 30 a�os, el hombre se vuelve, por lo general, impermeable a los consejos. Cuando los consejos ya no le alcanzan se vuelve r�pidamente fatuo y ego�sta. A�ade, para el resto de sus d�as la impudencia a la estupidez, lo que irremediablemente causar� su p�rdida. Es por ello que es indispensable descubrir a alguien capaz de discernir, lig�ndose fuertemente a �l para recibir su ense�anza. Un Samurai que no concede ning�n inter�s a la riqueza y al honor, acaba habitualmente por volverse insignificante y envidioso. Este hombre es a la vez vano e in�til, acaba por revelarse inferior a aquel mismo cuyos �nicos m�viles son la ambici�n, el dinero y la fama. No es de ninguna utilidad inmediata. Hasta la edad de cuarenta a�os un Samurai debe vigilar de no dejarse seducir por la sabidur�a y el sentido del juicio. Debe depender �nicamente de sus capacidades y de su fuerza de car�cter. Cuanto mayor sea esta �ltima, mejor ser� el samurai. Aun habiendo superado los 40 a�os, pero esto depende del individuo y de su posici�n social, un Samurai no es nada si no tiene fuerza de car�cter. DETERMINACI�N Cualquiera que sea la meta, nada es imposible de hacer cuando uno est� determinado. Se puede entonces remover cielo y tierra seg�n convenga. Pero cuando el hombre no tenga "el coraz�n en el vientre", no se puede persuadir de ello. Remover cielo y tierra sin esfuerzos es una simple cuesti�n de concentraci�n. Es bueno desarrollar su potencia hasta la edad de cuarenta a�os. En cambio es aconsejable "calmarse" a partir de los cincuenta. Cuando alguien os da su opini�n, hay que saber aceptar con gratitud incluso si no es de ning�n inter�s. Solo con esta condici�n os comunicar� lo que ha o�do decir de vosotros. Es bueno dar y recibir avisos de una manera amistosa. Si en el campo de batalla no dej�is a nadie al cuidado de conducir el asalto y sois vosotros quienes ten�is la firme intenci�n de penetrar en las filas enemigas, no caer�is, vuestro esp�ritu ser� bravo y manifestar�is vuestro valor marcial. Este consejo es una herencia de los antiguos. Por otro lado, si deb�is ser derribado en el curso de un combate, estad decidido a serlo frente al enemigo. EL FUNDAMENTO DE LAS COSAS Conozco un sacerdote que pretende resolverlo todo gracias a su extraordinaria inteligencia. No hay ning�n otro en todo Jap�n que le sea comparable. Esto no es muy sorprendente ya que simplemente nadie percibe el fundamento de las cosas. SENILIDAD La vejez llega cuando uno se limita a hacer las cosas a las que se es proclive. Mientras el vigor persiste, uno puede ir en contra de esta inclinaci�n; cuando �l se debilita, las verdaderas tendencias aparecen y nos perturban. Existen diferentes manifestaciones de este estado pero, alcanzados los sesenta a�os, nadie escapa a ello. Pensar que uno no ser� jam�s senil, es serlo ya. As� uno puede considerar la argumentaci�n del maestro Ittei como la de una persona senil, cuando quiso probar que �l era el �nico que pod�a ayudar a la Casa Nabeshima. Fue a hablar con los poderosos de diferentes familias, pero mostraba ya se�ales de senilidad. Todo el mundo pens� en su momento que era un acto razonable; y si reflexiono mejor me doy cuenta que era un acto de debilidad. Por mi parte, gracias a este ejemplo y debido a la sensaci�n que tengo de retornar a la infancia, he rehusado la invitaci�n a la ceremonia del templo por el aniversario de la muerte el Se�or Mitsushige y he decidido permanece cada vez m�s recluido en mi casa. Uno debe tener la clarividencia de lo que os va a ocurrir. ERRORES Seg�n una historia de Ryutaji, hab�a un experto en el I-Ching en la regi�n de Kamigata. Habr�a dicho que, incluso trat�ndose de un sacerdote, es in�til dar una posici�n a un hombre antes de los cuarenta a�os, por la buena raz�n de que hasta entonces comete numerosos errores. Confucio no fue el �nico que tuvo el esp�ritu sereno despu�s de los cuarenta a�os. Hasta esa edad, tanto el sabio como el insensato han acumulado numerosas experiencias formadoras y luego cesan de estar indecisos frente a la existencia. En lo que concierne al valor marcial, es m�s meritorio morir por su amo que matar a un enemigo. Es en este sentido que se puede comprender la devoci�n de Sato Tsugunobu. Cuando yo era joven, ten�a un "diario de lamentaciones" en el cual mencionaba d�a tras d�a mis errores. Pero no pasaba un solo d�a sin que yo tuviera que abrirlo veinte o treinta veces. Es as� como acab� realizando que siempre ser�a as� y decid� abandonarlo. Hoy en d�a, cuando medito, antes de irme a dormir, sobre la jornada transcurrida, no hay un d�a en el cual yo no haya cometido alg�n fallo de palabra o de acci�n. Vivir sin cometer errores es casi imposible, pero "los intelectuales" distan mucho de admitirlo. Cuando se lee un texto en voz alta, hay que hacerlo con el vientre. Cuando se lee con la boca y la garganta, uno se cansa deprisa. Esto es una ense�anza de Nakamo Shikibu. Lo que se llama generosidad es realmente compasi�n. En el "Shin�ei" est� escrito: "Mirando con el ojo de la compasi�n, no hay nadie que no merezca ser amado. El que ha pecado debe despertar todav�a m�s nuestra piedad". No hay l�mite para la anchura y profundidad de nuestro coraz�n. Hay espacio para todo. Por esto todav�a adoramos a los sabios de los tres antiguos reinos (India, China y Jap�n) debido a que su compasi�n todav�a nos alcanza a nosotros actualmente. Cualquier cosa que hag�is, ten�is que hacerlo para el bien de vuestro amo, vuestros parientes, la gente en general y la posteridad. Esto es la gran compasi�n. El amor y la sabidur�a que vienen de esto son el real amor y la real sabidur�a. Cuando uno castiga o lucha con el coraz�n compasivo, todo lo que haga ser� sin l�mites en la fuerza y la correcci�n. Hacer una cosa s�lo en el propio beneficio es superficial y se vuelve negativo. Yo comprend� hace tiempo los temas de la sabidur�a y la bravura. Ahora estoy justamente empezando a entender el tema de la compasi�n. El Se�or Ieyasu dec�a: "El fundamento para gobernar un pa�s en paz es la compasi�n; cuando uno considera al pueblo como a su propio hijo, el pueblo lo considera como su propio padre." Adem�s �no ha de pensarse que los nombres del "padre del grupo" y "ni�o del grupo" (es decir jefe del grupo y miembro) provienen de los armoniosos corazones de una relaci�n padre-hijo? Es de esta manera que ha de comprenderse que la frase del Se�or Naoshige: "Un buscador de faltas vendr� para ser castigado por los otros" viene de su compasi�n. Su sentencia: "El principio est� m�s all� de la raz�n" tambi�n tiene que ser considerado compasi�n. �l afirm� con entusiasmo que uno tiene que probar lo ilimitado. CALIGRAF�A El Maestro Ittei dec�a: "El progreso en caligraf�a consiste en crear la armon�a entre el pergamino, el pincel y la tinta."�Tienen tanta tendencia a estar desunidas! El Monje Tannen dec�a: "Podr�a ocurrir que un servidor inteligente no ascendiera. Pero tampoco hay casos en donde un servidor est�pido haya podido salir del mont�n." ACEPTAR EL SUFRIMIENTO El Maestro Ittei dec�a tambi�n: "Para actuar correctamente, en una sola palabra: es necesario soportar el sufrimiento." No aceptar sufrir es malo. Es un sufrimiento que no tiene ninguna excepci�n. HACER DEMASIADO Seg�n los antiguos, un Samurai debe notarse por su excesiva tenacidad. Una cosa hecha con moderaci�n puede ser juzgada insuficiente. Es necesario "hacer demasiado" para no cometer errores. Es el tipo de principio que no es necesario olvidar. Cuando uno ha decidido matar a alguien, incluso si la empresa parece dif�cil de realizar, sin duda no sirve de nada intentarlo hacer con medios desviados. El coraz�n puede flaquear, la ocasi�n puede faltar y, a fin de cuentas, todo puede fracasar. La Via del Samurai es la de la acci�n inmediata y por ello es preferible "lanzarse la cabeza primero". Una vez, un hombre iba de camino para ir a escuchar los Sutras en el Jissoin en Kawakami. Uno de sus pajes se emborrach� y busc� pelea con uno de los marinos.Cuando se acercaron, el paje desenvain� su sable y el marino, cogiendo una percha, lo golpe� en la cabeza. En el mismo momento, los otros marinos cogieron remos y ya iban a golpear al paje cuando el amo lleg�. Hizo ver que no se daba cuenta de nada y entonces otro paje fue a pedir excusas a los marinos. Calm� a su compa�ero y lo acompa�� hasta su casa, pero entonces se dio cuenta de que le hab�an robado su sable. La lecci�n que es necesario extraer es la siguiente: en primer lugar, no haber desaprobado y sancionado al paje en el barco es una negligencia del amo; luego, incluso si el paje hab�a actuado sin consideraci�n, en cuanto fue golpeado en la cabeza ya no hab�a lugar para excusarse. El Amo deber�a haber ido hacia el paje borracho y el marino, como si fuera a excusarse y luego haberlos matado a los dos. Es evidente que este amo no ten�a "Esp�ritu". |
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