HAGAKURE El libro del Samurai por Yamamoto Tsunetomo ( CUARTA PARTE)

GANAR DESDE EL PRINCIPIO

Cuando ya era anciano, Tetsuzan hizo un d�a la reflexi�n siguiente: "Ten�a tendencia a pensar que el combate a manos desnudas difer�a del Sumo, debido a que no ten�a importancia ser tirado al suelo al principio, ya que lo esencial era ganar al final del combate. Recientemente he cambiado de punto de vista. Se me ha ocurrido que si un juez tomaba la decisi�n de parar el combate en el momento en que uno se encuentra en el suelo, os declarar�a vencido. Hay que ganar desde el principio para salir victorioso siempre."

LA AMISTAD SE MIDE EN LA ADVERSIDAD

Se ha dicho: "Si quer�is sondear el coraz�n de un amigo, caed enfermo." Una persona a la que consider�is amiga cuando todo te va bien, y que os da la espalda como un extra�o en caso de enfermedad o de infortunio, no es m�s que un cobarde. Es mucho m�s correcto cundo un amigo debe enfrentarse con el infortunio, estar cerca de �l, visitarlo y socorrerlo. Un Samurai no debe jam�s, mientras viva, permitirse distanciarse de aquellos de los que es deudor espiritualmente. He aqu� por lo tanto un medio para medir los verdaderos sentimientos de un hombre. La mayor parte del tiempo nosotros nos dirigimos a los dem�s para pedirles ayuda y luego los olvidamos en cuanto la crisis ha pasado.
Alguien hizo un d�a el comentario siguiente: "Se piensa generalmente que nada es m�s dif�cil que ser ronin; que cuando este destino golpea a un hombre, se pierde confianza en �l y se le abandona. En verdad, ser ronin es algo muy diferente de lo que yo me hab�a imaginado y es un estado menos desagradable de lo que parece. Me gustar�a, en verdad, volver a ser un ronin cierto." Coincido con esta opini�n. La misma actitud puede prevalecer en lo que concierne a la muerte. Si un Samurai se acostumbra, d�a a d�a, a la idea de la muerte, ser� capaz de morir con toda tranquilidad cuando llegue el momento. Como todos los desastres son dif�cilmente tan terribles como uno se los hab�a imaginado, es totalmente rid�culo lamentarse por adelantado y sin cesar. M�s vale prepararse desde el principio a la idea de que el destino final del Samurai dedicado al servicio de un Se�or es hacerse sepukku o terminar ronin.

�XITO Y FRACASO

La bondad o la maldad del car�cter de un individuo no se reflejan en el �xito moment�neo o en el fracaso, aqu� abajo. El �xito o el fracaso no son, a fin de cuentas, m�s que manifestaciones de la Naturaleza. El bien y el mal son, sin embargo, naturalezas humanas. No obstante, es c�modo, por razones did�cticas, expresarse como si el �xito o el fracaso en el mundo fueran el resultado directo de un buen o mal car�cter.

QUIEN CALCULA ES UN COBARDE

Un hombre que no para de calcular es un cobarde. Digo esto porque las suposiciones siempre tienen una relaci�n con las ideas de provecho y de p�rdida; el individuo que las hace est� siempre preocupado por las nociones de ganancia o p�rdida.
Morir es una p�rdida, vivir una ganancia y es as� que se decide a menudo no morir. Esto es cobard�a. Del mismo modo, un hombre que ha recibido una buena educaci�n puede camuflar, con su inteligencia y su elocuencia, su pusilanimidad o su estupidez, que son su verdadera naturaleza. Mucha gente no se da cuenta.

LA V�A DEL SAMURAI

El Se�or Naoshige ten�a por costumbre decir: "La v�a del Samurai es la pasi�n de la muerte. Incluso diez hombres son incapaces de desviar a un hombre animado de tal convicci�n." No se pueden llevar a cabo grandes haza�as cuando se est� en una disposici�n an�mica normal. Hay que volverse fan�tico y desarrollar la pasi�n de la muerte. Si uno cuenta sobre el tiempo para acrecentar su poder de discernimiento, corre el riesgo de que sea demasiado tarde para ponerlo en pr�ctica. La lealtad y la piedad filial son algo suplementario en la V�a del Samurai; Lo que uno necesita es la pasi�n por la muerte. Todo el resto vendr� por a�adidura de esta pasi�n.
El famoso Samurai KiranoSuke Shida ha dicho: "Si sois totalmente desconocido, entre morir o vivir, m�s vale escoger vivir". Shida era un Samurai fuera de lo corriente.
Los j�venes han interpretado frecuentemente mal lo que ha dicho, pensando equivocadamente que se hac�a el abogado de una conducta deshonrosa. En un post-scriptum, escribi�: "Si uno duda entre comer y no comer, m�s vale abstenerse. Cuando uno no puede decidirse entre vivir o morir, entonces m�s vale morir."
Hay una manera de educar a los hijos de Samurais. En su infancia se ha de favorecer su bravura y evitar darles miedo fr�volamente o burlarse de ellos. Si una persona se ve afectada por la cobard�a cuando ni�o, queda una cicatriz para toda la vida.
Es un error de los padres que, sin reflexionar, hagan temer a los ni�os los rel�mpagos, los sitios oscuros, o contarles cosas terror�ficas para provocar sus lloros. M�s a�n, si un ni�o es re�ido severamente se volver� t�mido. No debe tolerarse que se formen malos h�bitos. Despu�s que se ha formado un mal h�bito, aunque se reprenda al ni�o, ya no mejorar�. Para cosas tales como el hablar correctamente o tener un buen comportamiento hay que volver gradualmente al ni�o consciente de ello. No dej�is que el ni�o conozca la avaricia. Otra cosa m�s, si tiene una naturaleza normal, se desarrollar� siguiendo el camino que se le marque. Otro punto m�s a tener en cuenta es que si los padres tienen una mala relaci�n, el ni�o no tendr� sentimientos filiales. Esto es natural. Incluso los p�jaros y las bestias se sienten afectados por lo que ven en el momento de nacer. Por lo tanto, las relaciones entre padre e hijo se pueden deteriorar debido a la inconsciencia de la madre. Una madre quiere a su hijo por encima de todas las cosas y ser� imparcial con �l cuando es corregido por el padre. Si se vuelve una aliada del ni�o, tal cosa sembrar� la discordia entre el padre y el hijo. Debido a la estrechez de su mente, una mujer ve a su hijo como el sost�n de su vejez.

LA DISTRACCI�N

Ser�is confundidos por la gente cuando vuestra resoluci�n sea d�bil. M�s a�n, si en una reuni�n est�is distra�do cuando otra persona est� hablando, por vuestro descuido pod�is pensar que coincid�s con su opini�n y le vais a seguir diciendo: "De acuerdo, de acuerdo", incluso cuando est� diciendo algo contrario a vuestros propios sentimientos, y los dem�s pensar�n que est�is de acuerdo con ellos. Por esto, nunca deb�is distraeros ni un instante cuando teng�is una reuni�n con otras personas. Cuando est�is escuchando una historia o est�n hablando con vosotros, deber�is ser cuidadosos para evitar veros
confundidos; y si hay algo con lo que no est�is de acuerdo, exponed vuestra opini�n, mostradle su error a vuestro oponente, esforzaos en resolver la situaci�n. Incluso en asuntos poco importantes los malentendidos provienen de cosas peque�as. Uno debe ser cauteloso en este aspecto. M�s a�n, es mejor no colaborar con gente de la que ya hab�is tenido dudas anteriormente. No importa lo que hag�is, ser� gente que siempre os confundir� o absorber�. Para estar seguro en este tipo de asuntos deb�is tener mucha experiencia.

LA DESGRACIA

No es suficiente evitar simplemente sentirse desanimado cuando llega una prueba. Cuando llega una desgracia, el Samurai debe alegrarse y coger la suerte que le es ofrecida por poder emplear as� su energ�a y su valent�a. Tal actitud difiere radicalmente de la simple resignaci�n. Cuando la marea sube, el barco flota...
Cuando se ha o�do hablar de las haza�as de un Maestro, pensar que cualquier cosa que uno haga no podr� jam�s igualarlo, es se�al de un alma mezquina. Se debe pensar, al contrario, que "si el Maestro es un hombre como yo, �por qu� yo he de ser inferior?" En cuanto un Samurai se decide contestar a este desaf�o contra s� mismo, ya est� en camino de la mejor�a. Ittei Ishida ha dicho: "Un hombre reconocido como sabio por los otros, s�lo adquiere esta reputaci�n porque ha comenzado a profundizar sus conocimientos desde su m�s tierna edad. Nunca es el resultado de un aprendizaje tard�o, incluso si �ste es dif�cil." En otras palabras, en cuanto un ser toma la resoluci�n de llegar a la perfecci�n, puede esperar un d�a experimentar la iluminaci�n. Un Samurai debe prestar atenci�n a sus hechos y gestos para evitar cometer errores de conducta, no importa lo peque�os que aquellos sean. Ocurre que, por descuido, un Samurai no controla su mente y llega a pensar reflexiones de este tipo: "Decididamente, soy un cobarde" o "Si esto ocurre, corramos para preservar nuestras vidas" o "Cu�n terror�fico es esto", "�Ay!", Etc�tera. Tales exclamaciones no deben ser jam�s proferidas por un Samurai aunque sea para mofarse o re�rse, ni por descuido, ni siquiera so�ando, ni en ninguna otra situaci�n. Un ser perspicaz adivinar�a r�pidamente la naturaleza verdadera de la persona que hubiera pronunciado tales palabras. Uno debe estar siempre en guardia. Se ha dicho que un hombre que acaba de ser decapitado todav�a puede hacer algunos gestos. Esta historia ha sido transmitida por Nitta Yoshisada y Ono Moken.
�C�mo un hombre puede ser inferior a otro hombre? Mitani Joyku dec�a: "Incluso cuando un hombre enferma mortalmente, puede sobrevivir dos o tres d�as m�s."
Las malas relaciones existentes entre los actuales gobernantes y los procedentes, entre el padre y el hijo, entre el hermano mayor y el peque�o est�n motivadas por razones ego�stas. La prueba es que no hay tales relaciones entre maestro y servidor.

LAS DECISIONES

Un viejo proverbio dice: "Decidios en el espacio de siete soplos." El Se�or Takanobu Ryuzoti hizo un d�a este comentario: "Si un hombre tarde demasiado en tomar una decisi�n, se duerme." El Se�or Naoshige dice tambi�n: "Si uno se lanza sin vigor, siete de cada diez acciones no llegan a t�rmino. Es verdaderamente dif�cil tomar decisiones en estado de agitaci�n. Por consiguiente, si sin ocuparse de las consecuencias menores, uno se enfrenta a los problemas con la mente afilada como una navaja, siempre se encuentra la soluci�n en menos tiempo del preciso para hacer siete soplos."Hay que considerar los problemas con calma y determinaci�n.

EL ORGULLO

El que tiene pocos conocimientos se vuelve r�pidamente pretencioso y se deleita en la idea de ser considerado como un hombre competente. Los que se enorgullecen de sus talentos y se estiman superiores a sus contempor�neos ser�n inevitablemente castigados por alguna manifestaci�n del Cielo. Un hombre que no sepa hacerse apreciar de los otros no ser� de utilidad a nadie a pesar de su alta competencia. El que trabaja arduamente y sabe permanecer modesto; el que se alegra de la posici�n subordinada que ocupa al mismo tiempo que respeta a sus iguales, ser� altamente estimado.

LEVANTAOS A LA OCTAVA

Es el colmo de la locura para un Samurai perder el control de s� mismo si por desgracia queda reducido al estado de ronin o se encuentra enfrentado a alg�n rev�s de fortuna del mismo tipo. En el tiempo del Se�or Katsushige, los Samurais ten�an una divisa favorita: "Si no hab�is sido ronin siete veces, no podr�is reivindicar
efectivamente el t�tulo verdadero de Samurai. Tropezad y caed siete veces, pero levantaos a la octava." Manifiestamente, Hyogo Naritomi hab�a sido, seg�n se dice, siete veces ronin. Un Samurai al servicio de un daimio debe ser como un tentetieso que se levanta cada vez que uno lo inclina. En verdad, ser�a una excelente idea para el Daimyo devolver a sus disc�pulos la libertad para someter a prueba su fuerza espiritual.

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