El
misterio de Gizeh
EL MISTERIO DE GIZEH


Las tres estrellas del cinturón de Orión guardan las mismas proporciones en cuanto a tamaño/brillo, y alineación, que las tres pirámides.
Hoy en día, aplicando métodos informáticos puede reproducirse la
situación de los diferentes astros en la esfera celeste en el período
que abarca los últimos 30.000 años, posibilitando recrear las
circunstancias celestes por las que pasó la planicie de Gizeh en las
distintas épocas de la Historia. Si los utilizamos obtendremos, como
podremos comprobar, sorprendentes resultados.
EL TIEMPO PRIMERO
Toda la cronología antigua se basa en la "Historia de
Egipto" de Manetón. Este historiador la habría obtenido de
documentos muy antiguos a los que tuvo acceso como iniciado.
Dichos documentos hablan de tres épocas diferentes, una primera en la
que reinaban los dioses y que terminó con el reinado de Horus, hijo
de Osiris y de Isis, una segunda época o de los seguidores de Horus,
supuestamente semidioses, que culminó con el faraón Menes (Narmer) 3.000 años a.C. y, por último, la tercera era que
corresponde a las dinastías faraónicas datadas según la arqueología
ortodoxa.
Lo primero que nos sorprende es que los diferentes aspectos del
conocimiento egipcio; su ciencia, técnica y sistema de escritura no
son el resultado de un desarrollo y surgen repentinamente en las
primeras dinastías. Sus logros no son superados ni siquiera igualados
posteriormente.
La civilización egipcia, mas que el producto de una evolución, parece
ser el producto de un legado.
Manetón habla de un período de 36.525 años en los que reinaron los
dioses, los semidioses
y a los que sucedieron las dinastías de los faraones mortales.
EL COMPLEJO
El complejo de Gizeh, lo forman las pirámides principales, las pirámides
satélite, las fosas en forma de barco, los templos anexos, las
calzadas y la Esfinge (Figura 1). Cada obra arquitectónica tiene su
peculiaridad. Las calzadas están construidas, al igual que la Esfinge
y los templos anexos, con enormes bloques de piedra caliza. En el
resto de las construcciones se incorpora granito rosa transportado
desde las lejanas canteras de Assuán.
La arqueoastronomía es la ciencia que relaciona la evolución de los
astros en la esfera celeste con los acontecimientos históricos,
sirviendo de instrumento para su datación. Veremos, mas adelante,
cuales son los resultados
de aplicar dicho método a los monumentos de la planicie de Gizeh.
Desde la mencionada meseta se dominaba una vista de 360º que invitaba
a la observación de la salida y la puesta del Sol, así como la
evolución de los astros del firmamento nocturno.
LAS PIRÁMIDES
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Las grandes pirámides son tres y se les denomina, de mayor a menor,
Khufu, Kafre y Menkaure (En griego; Keops, Kefrén y Mikerinos)
nombres de los faraones a quienes se les atribuye su construcción.
Hacia ellas van las calzadas y junto a ellas están enterrados, en las
denominadas fosas, los"barcos solares". Estos barcos eran
utilizados, según la tradición egipcia, por los difuntos para su
navegación por la otra vida. En 1.954 se descubrió una de estas
embarcaciones de madera de cedro de cuarenta y tres metros y medio de
eslora, sepultada en una de estas fosas. La barca tenía visibles señales
de desgaste en su quilla y en otras de sus partes que evidenciaba que
había sido utilizada (?).
Las dos grandes pirámides estaban revestidas de grandes bloques de
piedra caliza, de los que aún quedan algunos
restos .En el caso de la Gran Pirámide tenían un espesor de
dos metros y medio y un peso de dieciséis toneladas cada uno. En
ellos se observa que el ancho de las juntas de unión es de 0.5 milímetros.
Esto solo es realizable si la desviación media en el corte del bloque
es de 0,25 milímetros en una longitud de casi 2 metros, es decir, lo
que actualmente solo se consigue en óptica con las mas modernas
herramientas. Además, dichos bloques estaban unidos entre si mediante
un tipo de mastico desconocido, ya que, dada la escasa separación
entre ellos, no se conseguiría realizar con cementos o pastas de tipo
convencional.
Se ha dicho que para la construcción de las pirámides se utilizaron
terraplenes. La masa de una de estas rampas, por la longitud que habría
de tener para la elevación de la Gran Pirámide, sería el triple de
la utilizada para la construcción total de la obra. Lo mas
sorprendente es que la zona únicamente está rodeada por arena.
"No queda rastro de los terraplenes ni del labrado de las piedras
y todo tiene aspecto de creación repentina hecha por un dios y
colocada en el medio de la arena" (Diodoro Siculo, Libro I, siglo
I a.C.).
La Gran Pirámide esta situada, exactamente, a 1 km del paralelo 30 o
lo que es lo mismo a la tercera parte de la distancia entre el Ecuador
y el Polo Norte, en la latitud 29º 58' 51". Lo extraordinario es
que si un observador situado al pie de la Pirámide deseara visualizar
el zenit de la esfera celeste que corresponde a los 30º de latitud
norte, habría de ubicarse en los 29º 58' 22" de dicha latitud
para corregir el efecto óptico producido por la refracción de la atmósfera.
Es decir, la Gran Pirámide no fue construida exactamente en los 30º
para corregir el señalado fenómeno de refracción. Incluso es
posible que los 29" segundos de diferencia con respecto a la
latitud ideal, se deban al desplazamiento continental habido desde la
época de su construcción.
Su eje Norte-Sur fue ubicado con una precisión de tres sexagésimas
de grado con respecto al meridiano ideal. Dicha precisión, en
tal remota época, contrasta con la conseguida en la ubicación del
edificio Meridian del observatorio de Greenwich que tiene una desviación
de nueve sexagésimas de grado con respecto al citado meridiano ideal.
Otra de las enigmáticas coincidencias es la simetría de las tres
grandes pirámides con las tres estrellas del cinturón de Orión, las
dos mayores en una diagonal de 45º
con respecto al eje Norte-Sur y
la tercera desviada ligeramente hacia el este del eje formado
por las otras dos y todas ellas al margen occidental del Nilo, al
igual que las estrellas citadas lo están al margen occidental de la
denominada "Agua Sinuosa" (Vía Láctea), así denominada en
los textos funerarios de los egipcios. Todo hace pensar que se quiso
representar en el suelo de Gizeh el cinturón de Orión, en una
determinada hora de una determinada época..
Hay que retroceder a la Era de Leo (10.250 años a.C.) para que lo
representado en el suelo de la planicie de Gizeh sea el fiel reflejo
de lo que se observa en el cielo nocturno. Además, en el momento de
la salida del Sol, en dicha época, la estrella mas grande del cinturón
de la constelación de Orión, pasa exactamente por el meridiano en el
que se inscribe la Gran
Pirámide. (Figura 2).
La cuestión es saber como 8.000 años después de la Era de Leo, se
pudieron situar las tres grandes pirámides con la exactitud necesaria
para que representasen las mencionadas estrellas del cinturón de Orión
tal como se veían en el 10.500 a.C..
Se dice que en el Tiempo Primero o Temprana Edad Primitiva, las
palabras de los sabios eran copiadas por Thot, dios de la sabiduría,
en el libro en el que se definía la ubicación de ciertos montículos
sagrados.
Los sabios eran los únicos que conocían los lugares en donde se habrían
de levantar las pirámides y los templos sagrados. Habían sobrevivido
al Diluvio Universal (Tiempo Primero) y eran los encargados de
transmitir la sabiduría del mundo antediluviano a las generaciones
venideras.
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A este respecto, es interesante reseñar que en el anverso de la
denominada "Paleta del Rey Narmer", hallada en Hieracómpolis,
y que corresponde al período de Unificación del Alto y Bajo Egipto
(3000 años a.C.), se
representa al Rey Narmer (Menes) ostentando la corona blanca del Alto
Egipto.
En el reverso de dicha tablilla, se observan dos figuras de animales
con largos cuellos
entrelazados. Se dice que dichas figuras representan a sendos
serpopardos, bestias míticas de la civilización babilónica. Sin
embargo, en ninguna otra representación egipcia se aprecian animales
míticos, excepto las figuras antropomórficas de sus dioses (cabezas
de animales en cuerpos de humanos). Deducimos, por tanto que lo allí
representado eran animales reales. Llegados a este punto nos sorprende
el enorme parecido con dos saurios de gruesas patas y larga cola a
semejanza de los grandes brontosaurios. Se están representando
animales extintos millones de años atrás.
Dichos sabios eran siete y, curiosamente, son citados en otras culturas
como la babilónica o la indú.
Es posible que el plano de planta de las tres pirámides se trazase en
el año 10.500 años a.C. y que se construyesen en el 2.500 a.C., como reconoce la egiptología oficial, de tal forma que así se
completase un mensaje.
La base de Keops está orientada a los cuatro puntos cardinales con una
precisión de desviación de, tan solo, tres minutos de arco (un 5% de
grado).
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Nadie ha podido explicar el por qué de exigirse tanta exactitud a la
hora de ubicar unos monumentos que, hasta ahora, se dice que tienen
una mera utilidad funeraria. Por otro lado el terreno para su
construcción no fue allanado, realizándose la obra sobre un montículo
existente en la zona al que se superpuso la construcción. El profesor
I.E.S. Edwards, asocia el "Gran Montículo Primitivo" con el
que, según la tradición, empezó el tiempo, con la protuberancia
sobre la que se construyó la Gran Pirámide.
La relación entre la altura real (146,729 metros) y el perímetro de
su base (921,45 metros), de la Gran Pirámide, es exactamente 2 veces
el número pi (3,1416), constante descubierta, años después, por la
civilización griega.
Asombrosa es, también, la relación de 1:43.200 entre las dimensiones
de la pirámide y las del planeta Tierra, así, la altura del
monumento multiplicada por 43.200 da 6.338,692 kilómetros que es el
radio polar de la Tierra con un error de 15 km. (Su valor real es de
6.354 km).
Con respecto a las tres pirámides satélite, que la arqueología
tradicional define como tumbas de las tres esposas del faraón
Mikerinos (Menkaure),
surge otra extraña coincidencia astronómica. Hacia el año 10.500
a.C., en el horizonte de Gizeh, la estrella Al Nitak del cinturón de
Orión, se sitúa en un ángulo de 27º y se alinea en él, con las
otras dos, formando un eje Este-Oeste a semejanza de las referidas
tres pirámides satélite (Figura 3).
LOS CANALES
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No nos pararemos a describir las cámaras del Rey y de la Reina,
conocidos suficientemente, pero si a analizar la posible utilidad de
los cuatro estrechos canales (23x22 cm) que parten, hacia direcciones
muy concretas, desde las caras Norte y Sur de ambos recintos.
Dichos canales se construyeron paso a paso con la colocación de los
bloques y no fueron taladrados posteriormente lo que conlleva
el uso de técnicas sofisticadas de labrado de los bloque y de
su colocación. Si su función era únicamente la de ventilar las cámaras
nadie es capaz de explicar el por qué se realizaron con una
determinada inclinación.
Los cuatro canales que parten de las cámaras del Rey y de la Reina están
en el plano del meridiano Norte-Sur que pasa por el centro de la Gran
Pirámide y con los ángulos de inclinación necesarios para que, a
semejanza de pétreos y exactos teodolitos apuntasen, en el año 2.500
años a.C., a determinadas estrellas en el momento de su tránsito por
el citado meridiano. Así el canal norte de la cámara de la Reina,
con un ángulo de 30º, lo haría a la estrella Kochab (Beta de la Osa
Menor) que se asociaba a la regeneración cósmica y a la inmortalidad
del alma, el canal Sur de la citada cámara, con una inclinación de
39º 30', a la estrella Sirio (Alfa de Can Mayor) que se asociaba con
la diosa Isis, madre cósmica de los reyes de Egipto.
Asimismo, el canal norte de la cámara del Rey, con un ángulo de 32º
28', lo hacía a la estrella Thuban (Alfa de Dragón) que era la
Estrella Polar de la época y que los egipcios asociaban a la
fecundidad y gestación cósmicas. Por último, el canal sur que tiene
una inclinación de 45º 14', apuntaba a Al Nitak (Zeta de Orión),
que es la mas baja y brillante del cinturón de Orión, y que
identificaban con Osiris el dios de la resurrección y el
renacimiento, que había fundado la civilización del valle del Nilo
en la época del "Tiempo Primero" (10.500 años a.C.)
(Figura 4).
Todo lo anterior es demostrable utilizando, una vez mas, la simulación
del cielo en el año 2.500 años a.C. mediante el adecuado programa de
ordenador lo que descarta, por tanto, la casualidad.
LA ESFINGE
Los egiptólogos oficiales datan la construcción de la Esfinge en el
2.500 años a.C., sin embargo y dado que es un monumento que señala
el equinoccio, cabría esperar que su figura representase a un toro ya
que, en aquella época, era la constelación Tauro la que precedía a
la salida del Sol, siendo el momento equinoccial el de la Era Tauro.
En el momento estelar del año 10.500 a.C., ese papel le correspondía
a la constelación Leo (Era Leo), por eso la figura que debería de
representarla debería ser la de un león (Figura 5).
Asimismo, sorprende que, en el momento de la salida del Sol en el
equinoccio vernal en el año 10.500 a.C., justamente por el Este y en
perfecta alineación con la Esfinge, las tres estrellas del cinturón
de la constelación de Orión, culminen en el meridiano que pasa por
la Gran Pirámide, en una combinación perfecta cielo-tierra (Figura
6).
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No hay manera de saber cuando se construyó la Esfinge (Asociación
Norteamericana para el Fomento de la Ciencia). En la actualidad no hay
métodos para datar lo monumentos tallados en roca, sin embargo,
escritos del francés R.A. Schwaller de Lubicz, conocido por sus
estudios sobre el templo de Luxor, investigados por John Anthony West,
científico norteamericano, indican que el cuerpo de la Esfinge de
Gizeh, pero no la cabeza, muestra signos de erosión por agua como la
que se producirían en las condiciones climáticas que se presentaban
en la zona hace mas de 12.000 años (última glaciación), lo que no
concuerda con la opinión de los egiptólogos que datan su construcción
en el 2.500 a.C..
Estos signos de erosión no se observan en el resto de los monumentos
de la zona por lo que no pueden
datarse todas las construcciones
en el año 2.500 a.C..
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La Organización Egipcia de Antigüedades, otorgó permiso a Robert
Schoch, de la Universidad de Boston, geólogo, estratígrafo y
paleontólogo, y a su equipo científico, que incluía al geofísico
Thomas L. Dobecki, de McBride-Ratcliff & Associates, un
arquitecto, dos geólogos y un oceanógrafo, para filmar un documental
que en 1.993 se emitió en la NBC y que confirmaba que el monumento
había sido alterado por agua de lluvia. Además, las pruebas sismográficas
realizadas alrededor de la Esfinge captaron numerosas indicaciones de
la posible existencia de una cavidad de forma regular, de unos nueve
por doce metros a cinco metros de profundidad y situada debajo de la
estatua. Esta teoría cuenta, actualmente,
con el refrendo de prestigiosos paleoclimatólogos. La reacción
de los egiptólogos oficiales fue adversa pues en los años 7.000 al
5.000 años a.C. se supone que la región habría de estar poblada por
cazadores neolíticos que
no disponían de la tecnología necesaria para desarrollar el
monumento y los templos contiguos construidos con bloques de caliza de
200 toneladas de peso cada uno. Ello implica que la civilización que
consiguió tales logros desapareció mucho antes de esa época y sus
vestigios puede que se encuentren
a una profundidad mayor de la que se ha explorado hasta ahora.
Debido, posiblemente, a la transcendentales consecuencias que se
derivarían para la egiptología oficial, desde 1.993 el gobierno
egipcio no ha permitido realizar investigaciones geológicas ni sísmicas
cerca de la Esfinge.
Evidentemente, todavía no se ha podido demostrar que este monumento
data del año 10.500 a.C. pero tampoco la egiptología ortodoxa ha
demostrado que su construcción se realizase hace 4.500 años.
Conclusión: el enigma de la Esfinge está, todavía, sin resolver.
El rasgo común de los templos del entorno de la esfinge es que se
construyeron con bloques de caliza de alrededor de 200 toneladas de
peso cada uno. En todo el entorno no hay bloques
que pesen menos de 50 toneladas. Actualmente es muy difícil
manipular bloques de semejante tamaño por lo que resulta lógico
preguntarse como lo conseguían hace miles de años. ¿Por qué se
utilizaron enormes bloques, tan difíciles de manejar cuando lo lógico
sería elaborarlos de menor tamaño,
cuya manipulación y transporte no hubiese originado tantas
dificultades?.
¿Es, todo ello, el vestigio de un pueblo poseedor de una refinada
tecnología capaz de realizar obras arquitectónicas monumentales en
una época en la que se supone que no existía mas que una primitiva y poco desarrollada civilización?.
CONCLUSIONES
Es posible que lo que se encuentre o descifre en Gizeh conteste, algún
día, a preguntas tan fundamentales como quien somos, de donde venimos
y adonde vamos.
Si como resultado del proyecto SETI (Búsqueda de Inteligencia
Extraterrestre) se recibiese un mensaje,
no entenderíamos su contenido. Por su estructura sabríamos
que algo nos está llegando y acabaríamos por descifrarlo, ya que
quienes lo enviasen lo habrían elaborado para que se entendiese.
¿ Nos encontramos, en Gizeh, ante un mensaje escrito en tiempos
inmemoriales con el lenguaje universal de las matemáticas y la
astronomía ?.
¿Se está intentando, de esa forma, salvar los abismos culturales que
se producen con el transcurso de miles de años ?.
Es muy probable que el propósito de los antiguos constructores fuese,
usando el lenguaje universal de las estrellas, iniciar a los que vendrían
después y utilizar los monumentos de esta parte del mundo para
transmitir un mensaje a través de los tiempos.
La solución está en que las autoridades egipcias permitan utilizar
los medios que hoy pone la ciencia al alcance de la arqueología para
sacar a la luz nuevos datos que, aunque sean contrarios a los que
determina la egiptología ortodoxa, ayuden a descifrar un mensaje que
puede ser transcendental para el futuro de la humanidad.
BIBLIOGRAFÍA
Guardián del Génesis
Autores: Robert Bauval y Graham Hancock
Editorial: Planeta/Seix Barral, 1.997
Enigmas técnicos del Egipto faraónico
Autor: Pedro García Micieces
Revista: Técnica Industrial, 1.978
De las mentiras de la egiptología a las verdades de la Gran Pirámide
Autor: Luis García Gallo
Editorial: Distribuciones Mateos, 1.978