Capítulo 15: El descenso de los dioses.

    Llega el momento del descenso de los Oyarsas. El primero en descender fue Viritrilbia, conocido entre los hombres como Mercurio. Su forma de manifestarse fue mediante el lenguaje. Arriba en la “Sala Azul” del Pendragon estaban Ransom y Merlín, mientras que abajo, en la cocina, se encontraba el resto de las miembros de la compañía. Los de arriba degustaron las maravillas del lenguaje puro mientras que los de abajo utilizaron el habla de una forma increíble.

    Perelandra, llamada Venus fue la segunda Oyarsa en descender. Entre los mortales de abajo fue recibida con una sensación de gran calidez que los acercó a todos como si fueran hermanos, mientras que arriba se percibió como un fuego abrasador.

    Malacandra, el Oyarsa de Marte provocó sensaciones de grandeza, valentía, seguridad y fortaleza.

    A continuación descendieron los Oyarsas más antiguos y pertenecientes a los otros cinco sexos. Por lo mismo su descripción en términos humanos es más difícil.

    Lurga, mejor conocido en la Tierra como Saturno, descendió en Logres. Se podía percibir como la grandeza de las montañas, con el peso de objetos majestuosos y con una corriente de aire helado.

   Finalmente llegó Glund-Oyarsa (Júpiter o Jove), a veces confundido entre los mortales con el Iniciador Primordial, debido a la ignorancia de la gran lista jerárquica de seres existente entre ambos extremos. Ante este Oyarsa los mortales sentían un gloria y majestad tan inmensa que era imposible no sentirse maravillado frente a la presencia de este imponente ser.

    Después del descenso y de la transferencia de poder desde los Oyarsas a Merlín, este último se rasuró la barba, se vistió con una sotana y fue a Belbury haciéndose pasar por un sacerdote capaz de entender el lenguaje antiguo de la época del rey Arturo. El NICE había puesto un aviso en los diarios solicitando traductores para poder descifrar la identidad del hombre que confundían con Merlín.

    Al llegar Merlín a las instalaciones del NICE, hipnotiza al vagabundo y les hace creer a Wither y a Frost que el vagabundo es Merlín. Estos lo bañan y lo visten como un catedrático de Bracton y a continuación le presentan los secretos del Instituto.

    Mientras tanto, Mark se había quedado dormido gracias a las artes mágicas de Merlín, pero es despertado por Frost y a continuación es llevado a la Sala Objetiva para terminar su iniciación. Allí se le presenta un gran crucifijo y se le ordena pisotearlo e insultarlo. En principio esto no molesta a Mark, debido a que él no es creyente.

 

En la Sala Objetiva los aprendices recibían el entrenamiento necesario para comprender que el amor corresponde a una mala interpretación de simples reacciones químicas, al igual que la sensación de intencionalidad junto con cualquier otro sentimiento capaz de nublar la razón.

 

[Mark señala el crucifijo...]

“Mark: Esto sin duda es pura superstición.

Frost: ¿Y bien?

Mark: Bien. Si es así, ¿qué hay de objetivo en pisotear una escultura? ¿No es tan subjetivo escupir esta cosa como adorarla? Maldición, si objetivamente sólo es un trozo de madera, ¿por qué la obsesión de pisotearla?

Frost: Eso es superficial. Si usted se hubiera criado en una sociedad no cristiana, no se le pediría que hiciera esto. Claro que es una superstición, pero es nuestra superstición, la superstición que se ha impuesto en nuestra sociedad durante muchos siglos. Se puede demostrar experimentalmente que todavía constituye un sistema dominante en el subconsciente de muchos individuos cuyo pensamiento consciente parece estar totalmente liberado. Un acto explícito en la dirección contraria es, pues, un paso para una discusión a priori. En la práctica hemos descubierto que no podemos prescindir de ello.

   Mark estaba sorprendido de sus emociones (...) la introducción de este símbolo cristiano había alterado la situación (...) ¿Por qué estaba allí el crucifijo? ¿Por qué más de la mitad de los cuadros de la Sala Objetiva incluía un tema religioso? Tuvo la sensación de que había jugadores invisibles en este conflicto...
El sentimiento era muy ilógico (...) Se sentía tan indefenso como el Cristo de madera. Al pensar esto, se sorprendió mirando al crucifijo de un modo nuevo: (...) como un pedazo de historia. El cristianismo era un disparate, pero era indudable que Jesús había vivido y había sido ejecutado de ese modo por los Belbury de esa época (... el crucifijo) era la imagen de lo que sucedía cuando lo recto se topaba con lo torcido, la imagen de aquello que los torcidos le hacían a los justos... y de lo que le harían a él si se empecinaba en seguir en el camino recto. (... Mark) pensaba febrilmente (...): sería ridículo morir por una religión en la que no creía. Ese hombre en la cruz había descubierto que era una fábula y había muerto quejándose de que el Dios en el que confiaba lo había abandonado, descubriendo así que el universo era una estafa (... pero) si el universo era una estafa, ¿no era un buen motivo para ponerse de su lado? (...) Comenzó a asustarle el hecho mismo de haber perdido todo temor. El temor era la salvaguarda que le había impedido tomar decisiones descabelladas como la que tomó al volverse hacia Frost para decirle:

- Esto es una idiotez y no pienso hacer semejante cosa.”

 

   Entonces Mark lo entiende. Entiende que terminar su iniciación significa precisamente convertirse en otro torcido independiente de si Jesús existió o no. El fondo del asunto era que le pedían pisotear e insultar los ideales que la cruz representa. Mark se negó porque comprendió que hacer eso significaba perder sus valores y apoyar al malvado. Comprendió que los que conspiraron en contra de Jesús fueron los Belbury de esa época y aunque sabía que ahora ellos controlaban el mundo decidió correr el riesgo de hundirse con el barco.

Después de haberse negado a realizar la prueba, entraron a la sala el supuesto Merlín, el sacerdote de toga negra (el verdadero Merlín) y Wither.

    

 

Capítulo 16: Banquete en Belbury

  Mientras en Belbury, la fachada externa del NICE, se hallaba el presidente oficial haciendo de anfitrión en una elegante cena con muchos invitados, la prensa y personas de importancia nacional e internacional.

    Jules, el Director fue llevado a la Sala Objetiva donde el vagabundo fue presentado como el doctor “Ambrosius” . A continuación todos fueron a la recepción para poder disfrutar del banquete que se daría esa noche.

     Jules comenzó su discurso, pero en la mitad de éste el poder de Mercurio provocó una “falla” en el lenguaje. Pronto sólo se escuchó una jerigonza sin sentido. Entonces fue cuando Wither quiso decir algo, pero también fue presa de la “Maldición de Babel”. Las demás personas tampoco fueron capaces de articular una frase coherente.

  La señorita Hardcastle se “envalentonó” y mató a Jules de un disparo. Se escucharon muchos disparos. El supuesto Merlín y el sacerdote de toga negra desaparecieron del lugar y llegó el verdadero caos cuando apareció un tigre en medio de la sala del banquete. Mark, por su parte, perdió el conocimiento.

   A continuación ocurrió una estampida protagonizada por un elefante y por otros animales que se habían escapado de los laboratorios del NICE y que no les había costado llegar a la sala del banquete. Merlín despertó a Mark y le ordenó retirarse del lugar para encontrarse con Jane.

 

“Wither no se contaba entre quienes murieron en el comedor (... pero esto) le revelaba algo peor. Significaba que los eldilas oscuros habían cometido errores en sus cálculos. Habían hablado de una barrera que impedía a los poderes del Cielo Profundo llegar a la superficie de la Tierra; le habían asegurado que nada del exterior podía atravesar la órbita de la Luna. Toda su política se basaba en la creencia de que Tellus estaba en cuarentena, fuera del alcance de semejante ayuda y, por ende, a merced de ellos...”

 

    Mientras tanto Wither y el sacerdote Straik (discípulo de Wither) entraron en la sala de la Cabeza. Wither sabía que todo estaba perdido pero la Cabeza le ordenó conseguir una nueva cabeza. Filostrato fue guillotinado, pero la Cabeza no estaba satisfecha con el sacrificio, por lo que pidió otra cabeza. Entonces Straik fue asesinado por Wither, quien a su vez fue asesinado por un oso que también destruyó completamente la sala de adoración. Frost comprendió que había llegado el fin y de un modo mecánico juntó tarros de bencina y los roció sobre la Sala Objetiva. Encendió un fósforo y cerró los ojos.

 

El Yo ilusorio

“Frost había dejado el comedor pocos minutos después de Wither (...) Durante años había creído teóricamente que todo lo que aparece en la mente como motivo o intención era un mero subproducto de las actividades del cuerpo. [... Gracias a su entrenamiento en la Sala Objetiva] sus actos carecían de intención. Hacía esto y lo otro, decía esto y aquéllo, y no sabía por qué. Su mente era un mero espectador. No comprendía por qué existía ese espectador. Detestaba su existencia a la vez que se decía que ese resentimiento también era un mero fenómeno químico.

(...) Así, el Frost cuya existencia  Frost negaba observó como su cuerpo iba a la antecámara y se detenía bruscamente al ver un cadáver desnudo y sangriento (...) Sin  preguntar qué haría ni por qué, Frost fue al garaje (... y) juntó todas las latas de gasolina que pudo llevar (...) Su conciencia, esa fatigosa ilusión, protestaba a gritos; su cuerpo, aunque él hubiera querido, no tenía poder para escuchar esos gritos. Como el mecanismo de relojería que había escogido ser, su cuerpo rígido, helado, entró en la Sala Objetiva, derramó la gasolina y arrojó un fósforo encendido. Sólo entonces aquellos que lo controlaban le permitieron sospechar que la muerte quizá no fuera una cura para la ilusión de ser un alma (...) Supo, y simultánemente rechazó ese saber, que se había equivocado desde el principio. Que las mentes y la responsabilidad personal verdaderamente existían (...) Con un esfuerzo supremo se arrojó de nuevo a su ilusión ... y lo sorprendió la eternidad (...)”

 

 

    Feverstone había mantenido la sangre fría y salió a buscar su auto. Como no lo encontró, robó uno. Feverstone no pudo controlar el auto y sentía como si alguien estuviese guiándolo desde atrás. Después de haber recorrido un gran trecho, Feverstone salió del auto y alcanzó a ver a un hombre corpulento que se alejaba de allí.

   Feverstone quería llegar a Edgestow pero descubrió que había un exodo colectivo. Todas las personas estaban abandonando el lugar por extrañas razones (por que la policía del NICE había coartado su libertades, porque tenían un pariente enfermo, porque sus mascotas les habían ordenado marcharse, etc.). Finalmente Feverstone muere en un derrumbe, mientras que Mark termina sano y salvo en una posada cerca de St Anne.

 

Capítulo 17: Venus en St Anne’s  

    En St Anne’s se revela el último misterio respecto a la identidad de Inglaterra. Resulta ser que todos los pueblos de la Tierra tienen una dualidad cultural “torcida/recta”. En el caso de Inglaterra esta dualidad corresponde a Britania/Logres.

   Esta vez la balanza se había inclinado a favor de Logres. El Equipo de Ransom era consciente de la permanente amenaza de Britania, por lo que Inglaterra debía vivir con esta dualidad, con la herencia de dos pueblos y con la existencia de dos identidades.

   Ransom anuncia que Venus estaba por “inundar” Logres y explica que la voluntad de los Oyéresu era permitir que el Pendragon regresara a Perelandra. Edgestow sería destruída pero con la menor cantidad de bajas dado que todos los habitantes habían sido “avisados” de alguna manera para abandonar la ciudad antes de la catástrofe.

   Los animales que habían escapado de los laboratorios del NICE llegan a Logres y se emparejan debido a la influencia de Venus.  

   Mark, influenciado por Venus, consiguió mirar a Jane de otra forma y pudo entenderla mucho mejor.

 

“(...) Mark vería a Jane en el mundo que le pertenecía. Pero no era el mundo de él. En su avidez por ingresar en un círculo selecto, había escogido mal. Jane estaba donde le correspondía. El sólo sería admitido por amabilidad, porque Jane había cometido la tontería de casarse con él. No sentía rencor, sino vergüenza (...).”

 

     Mientras tanto, Jane también deseaba estar con Mark. En su espíritu habían ocurrido cambios que provocarían una mejor comprensión entre ella y Mark.

   En la última escena, Jane llega al albergue donde se encuentra Mark y ve la ropa de éste distribuída con desorden. Por su parte, Mark ve una deidad femenina gigante que lo invita a reunirse con Jane. 

 

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