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EL Legado de Galváni y Volta a la Ciencia Moderna
Profesor José Aguilar Perís
1. Introducción
Desde
los tiempos de TALES de MILETO (aprox. 600 años a. c.) se sabía que cuando
el ámbar mineral (resina vegetal fosilizada) se frotaba con lana o piel, atraía
pequeños fragmentos de corcho, plumas, pajas, etc. ARISTÓTELES (siglo IV a.
c.) escribió sobre la habilidad del pez torpedo, capaz de producir descargas
que paralizaban a sus presas. Los marinos italianos del siglo III a. C. conocían
el fuego de San Telmo, fluorescencia que aparecía en lo alto de los mástiles
durante las tormentas.
En
1600, William GILBERT, médico de la reina Isabel I de Inglaterra acuñó la
palabra electricidad, derivada de elektron que significa ámbar
en griego y demostró que otras muchas sustancias mostraban efectos eléctricos
por frotamiento. En 1750, el científico norteamericano Benjamín FRANKLIN
descubre la naturaleza eléctrica de las tormentas e inventa el pararrayos.
Sin
embargo, la verdadera naturaleza de la electricidad comenzó a desarrollarse
con las experiencias de los físicos italianos L. GALVANI (17371798) y A.
VOLTA (1745-1827) hace apenas 200 años. Con motivo del segundo centenario de
la muerte de Galvani y del descubrimiento por Volta de su famosa pila eléctrica
(1800), la Embajada Italiana en España, el Instituto Italiano de Cultura y la
Universidad San Pablo-CEU de Madrid organizaron un Seminario sobre ambos científicos
y las aplicaciones prácticas de sus descubrimientos. A continuación
exponemos una síntesis de nuestra conferencia en dicho Seminario.

Luigi Galvani (1737-1798)
Médico y físico, Galvani impartió
anatomía en la Universidad de Bolonia (Italia) y se especializó en
electrofisiología, mostrando un interés constante por la teoría de un fluido nervioso de naturaleza eléctrica en los
animales. Sin más medios que un generador electrostático y una botella de
Leyden, comenzó en la década 1780-1790 el estudio de la estimulación
muscular mediante descargas eléctricas sobre ranas disecadas.
En
1791 publicó en un artículo titulado De viribus elettricitatis in motu
musculari commentarius [1], sus teorías sobre la electricidad animal,
basadas en experiencias como las siguientes:
(1)
Había disecado una rana y la depositó en las proximidades de un generador
electrostático. Un ayudante de Galvani tocó por azar el nervio crural de
la rana con la punta de un bisturí y se sorprendió al ver que las ancas se
contraían bruscamente. Otro ayudante que manipulaba el generador afirmó que
el espasmo había coincidido con el salto de una chispa en el aparato (fig.
1). Galvani interpretó el fenómeno como debido a un estímulo externo
provocado por la chispa que a través del bisturí incidía en el nervio de la
rana y se descargaba sobre el músculo.

Figura 1. Grabado de la obra: "De viribus... de Galvani". Una rana "preparada en la forma usual", sometida al contacto de un bisturí, mientras salta una chispa [1].
(2)
A continuación quiso comprobar si la electricidad natural, por ejemplo, un
relámpago, producía el mismo

fenómeno. Un día de tormenta conectó los nervios crurales de la rana
disecada con el hilo conductor de un pararrayos y ató un alambre a las patas
de la rana y el otro extremo lo introdujo en el agua de un pozo. Cada vez que
un rayo rasgaba el cielo, los músculos de la rana se encogían y las ancas se
retorcían (fig. 2). Según Galvani, el relámpago sustituía a la chispa del
generador y a través del pararrayos atravesaba el cuerpo de la rana, estimulando
el fluido eléctrico intrínseco del animal y provocando el movimiento de las
ancas.
(3)
En otra ocasión, Galvani había sacrificado y disecado una docena de ranas.
La médula espinal de cada una de ellas fue atravesada por un gancho de bronce
y para secarlas, se colgaron de una barandilla de hierro en el jardín de su
casa. Un día sin nubes, Galvani observó que las ancas de aquellas ranas se
movían con torsiones y espasmos una y otra vez y saltaban chispas. Un ligero
viento era suficiente para que los ganchos tocasen la barra de hierro, en cuyo
instante se producía el espasmo y saltaba una chispa (fig. 3). Galvani creyó
que por fín había encontrado la prueba de que los nervios y los músculos
de las ranas contenían un fluido sutil que recordaba al de una descarga
electrostática. Según él, este fluido tenía su origen en la electricidad
atmosférica que se acumulaba lentamente en el interior del animal y se
descargaba súbitamente como si se tratara de una botella de Leyden cuando
el gancho de bronce y la barandilla de hierro cerraban el circuito a través
de las ranas.

Figura 3.
Experimento de Galvani con una rana disecada sobre una barandilla de hieITO
[1].
(4)
Fue entonces cuando Galvani construyó con dos metales soldados unos arcos metálicos
que simplificaban
En
su publicación Galvani insistía en que el cerebro era el órgano más
importante para la secreción del "fluido eléctrico"; los nervios
conducían la electricidad a los músculos y estos se encogían y provocaban
los espasmos cuando el circuito se cerraba con el arco bimetálico que actuaba
simplemente como conductor del fluido, que él llamaba "electricidad
animal intrínseca" o galvanismo.

Figura
4. Arco bimetálico utilizado por Galvani [1]
Sin
embargo, a finales del siglo XVIII, la débil intensidad del galvanismo,
comparada con las potentes descargas electrostáticas de los generadores y
botellas de Leyden, provocaron entre los científicos una pérdida de interés
por este fenómeno, que resurgió con los comentarios y descubrimientos de
Volta.
Los
últimos años de Galvani fueron desafortunados. La ciudad de Bolonia,
vinculada desde hacía mucho tiempo a los Estados Vaticanos, por causa de la
invasión napoleónica (1790) pertenecía ahora a la nueva República
Cisalpina. Galvani, por coherencia con su fe católica, rehusó prestar
juramento de fidelidad al nuevo orden y fue destituido de su cátedra, yéndose
a vivir con su hermano en la casa solariega de sus antepasados, donde había
nacido. Poco después, los políticos que le habían destituido, se
retractaron de su acción y
No
obstante, el nombre de Galvani ha pasado a la posteridad a través de la
nomenclatura eléctrica en conceptos como corriente galvánica, galvanómetro,
galvanoplastia, galvanostegía, galvanoterapia, hierro galvanizado, etc. El
verbo galvanizar se utiliza como sinónimo de provocar súbitamente asombro o entusiasmo ante un espectáculo
brillante. El Prof. Galletti, coetáneo de Galvani, solía decir a sus
alumnos en tono de humor: "El primero que ante una rana disecada que
pataleaba quedó "galvanizado", fue con toda razón, un hombre
llamado Galvani".
3. Alessandro Volta
(1745-1827)

Figura
5. Analogía entre la botella de Leyden y el anca de una rana según Galvani
[2].
Volta,
después de repetir los experimentos de Galvani, buscó una explicación más lógica. Admitiendo que su propia lengua era muy sensible,
experimentó con ella. Colocó un trozo de papel de estaño arriba de la
lengua y una moneda de plata debajo de la misma y los puso en contacto
mediante un hilo conductor de cobre. Volta sólo experimentó un flujo de
sabor amargo que persistía mientras los dos metales estaban en contacto,
estimulando sus nervios sensitivos. Este simple experimento le bastó a
Volta para pensar que los dos metales no actuaban sólo como conductores. Eran
algo más: "los generadores de la electricidad".
Según Galvani, la fibra muscular de



Figura
6. Confrontación de las teorías de Galvaui y Volta [2]
Estas ideas condujeron a Volta al
El
paso siguiente fue separar los metales y situados en una serie de vasijas
que contenían una solución ácida. Como puede verse en la figura 8, los
metales a y b se conectaban alternativamente con alambres conductores. Esta
fue la primera batería eléctrica de Volta, precursora de la actual batería
de los automóviles que consta de seis células de plomo óxido de plomo y ácido
sulfúrico diluido, conectadas en serie.
El
descubrimiento de la pila como primer generador de una corriente eléctrica
continua fue comunicado y descrito detalladamente por Volta en una carta
fechada en Como (Italia) el 20 de marzo de 1800 y dirigida al Presidente de la
Royal Society of London , que fue leída públicamente en una Sesión de la
Sociedad y publicada en sus Anales [4].
Al
conocer el descubrimiento de la corriente continua, dos científicos ingleses,
W. NICHOLSON y A. CARLISLE, construyeron la primera pila de Volta en
Inglaterra con monedas de plata y discos de cinc. Conectaron sus extremos con
sendos conductores de platino e introdujeron estos por separado en un vaso
de agua acidulada. Observaron que en estos conductores se desprendían
burbujas que resultaron ser de hidrógeno y oxígeno respectivamente, en
la proporción 2: 1 en volumen. Era la primera descomposición electrolítica
del agua realizada el 2 de mayo de 1800, seis semanas después de la carta de
Volta a la Royal Society [5] y [6]. Había nacido la electroquímica como
pieza fundamental de la investigación química. En pocos años, gracias a
la electrólisis se descubrieron un gran número de elementos nuevos.

Figura 9. Volta presenta a Napoleón su pila y otros experimentos eléctricos.
En
1881 una comisión internacional de científicos, en honor a Volta, dio el
nombre de voltio a la unidad de fuerza electromotriz. Otras palabras como
voltaje, voltímetro, voltámetro, electrón-voltio, pila (o batería)
voltaica, etc., nos recuerdan constantemente la gran labor de Volta realizada en
el campo de la electricidad.
4. Conclusiones
Frutos
inmediatos de la pila de Volta y la corriente eléctrica fueron, además de la
electroquímica, ya citada, los efectos térmicos de la corriente, la inducción
electromagnética, las dinamos y motores eléctricos, y posteriormente las
ondas electromagnéticas, las comunicaciones inalámbricas y las aplicaciones
modernas de la electricidad y la electrónica. Por otra parte, a Galvani debemos
sin duda, toda su labor experimental, que interpretada por Volta, llevó a éste
al descubrimiento de la pila; su teoría sobre la electricidad animal constituyó
la base y fundamento de la
5.
Bibliografia
[2]
INSTITUTO ITALIANO DE CULTURA, Folleto de la exposición itinerante sobre
los bicentenarios de Galvani y Volta (200).
[3]
SCHWARTZ and BISHOP, P. Eds. The development of Modern Science, Vol II, pág.
851. Basic Books, Inc. N. Y., 1959.
[4]
VOLTA, A. On the electricity excited by the mere contact of conducting
substances of different kinds. Phil. Trans, 1, pág. 403 (1800)
[5]
UNIVERSIT Á DEGLI STUDI DI PA VIA, Duocento anni dalla pila di Valla. Pavia, 2000.
[6] NICHOLSON, W. and CARLISLE, A.
[7] BONERA, G. Il dibattito tra Volta e
[8] WHITTAKER, E. A history of the thearíes of eter and electricity. Vol.
I. AIP
(1987), pág. 67.
