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PROYECTO NACIONAL
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PRIMERA PARTE
FUNDAMENTACI�N
CAP�TULO 1
CONCEPTO DEL MODELO ARGENTINO
Cuando pienso en los acontecimientos cruciales de la historia del pa�s, encuentro en ellos las huellas profundas de una toma de conciencia verdaderamente nacional.
Este proceso se ha distinguido por una denodada pugna entre esa creciente conciencia y las fuerzas que han tratado de impedir implacablemente su libre expresi�n.
El Modelo Argentino pretende ser, precisamente, la interpretaci�n de esa conciencia nacional en procura de encontrar su cauce definitivo.
Ideolog�a y Doctrina Nacional
Nuestra Patria necesita imperiosamente una ideolog�a creativa que marque con claridad el rumbo a seguir y una doctrina que sistematice los principios fundamentales de esa ideolog�a.
Para ello debemos tener en cuenta que la conformaci�n ideol�gica de un pa�s proviene de la adopci�n de una ideolog�a for�nea o de su propia creaci�n. Con respecto a la importaci�n de ideolog�as, �directamente o adecu�ndolas�, se alimenta un vicio de origen y es insuficiente para satisfacer las necesidades espirituales de nuestro pueblo y del pa�s como unidad jur�dicamente constituida.
El mundo nos ha ofrecido dos posibilidades extremas: el capitalismo y el comunismo. Interpreto que ambas carecen de los valores sustanciales que permiten concebirlas como �nicas alternativas hist�rico-pol�ticas. Paralelamente, la concepci�n cristiana presenta otra posibilidad, impregnada de una profunda riqueza espiritual, pero sin una versi�n pol�tica suficiente para el ejercicio efectivo del gobierno.
Los argentinos tenemos una larga experiencia en esto de importar ideolog�as, ya sea en forma total o parcial Es contra esa actitud que ha debido enfrentarse pemanentemente nuestra conciencia. Las bases f�rtiles para la concepci�n de una ideolog�a nacional coherente con nuestro esp�ritu argentino han surgido del mismo seno de nuestra Patria.
El Pueblo, fuente de permanente creaci�n y autoperfeccionamiento, estaba preparado hace treinta a�os para conformar una ideolog�a nacional, social y cristiana.
Sin embargo, no fuimos comprendidos cuando, respondiendo a esa particular exigencia hist�rica, propugnamos la justicia social como inmanente al ser nacional, a pesar de que la justicia social est� en la base de la doctrina cristiana que surgi� en el mundo hace 2.000 a�os.
Al calor de intereses pol�ticos y econ�micos se originaron numerosos equ�vocos. �como la identificaci�n de la democracia con el liberalismo�, promoviendo confusiones ideol�gicas que, en su momento, configuraron el marco necesario para el mantenimiento de intereses imperialistas.
No obstante esa ideolog�a intr�nsecamente argentina, y la consecuente doctrina, crecieron en la conciencia del Pueblo. El Modelo Argentino no quiere ser otra cosa que la expresi�n representativa y la s�ntesis prospectiva de una ideolog�a y una doctrina nacionales.
La creaci�n ha nacido del Pueblo, y el ciudadano que ofrece hoy el presente conjunto de ideas, valores y objetivos concretados bajo el nombre de Modelo Argentino, tal vez no tenga otra virtud que la de haber querido o interpretado la voluntad de ese Pueblo.
Por eso este Modelo no es una construcci�n intelectual surgida de minor�as, sino una sistematizaci�n org�nica de ideas b�sicas desarrolladas a lo largo de treinta a�os. Ahora es posible ofrecer este Modelo al pa�s, despu�s que la representaci�n popular ha sido reimplantada.
Si el Modelo Argentino encarna la voluntad de nuestro Pueblo, ser� aut�ntico. Si es aut�ntico, ser� �til a la Patria. Y si es �til, cumplir� su prop�sito hist�rico.
El Modelo Argentino y el Justicialismo
El Justicialismo es el resultado de un conjunto de ideas y valores que no se postulan; se deducen y se obtienen del ser de nuestro propio Pueblo. Es como el Pueblo: nacional, social y cristiano.
Hace muchos a�os anunci� tales caracter�sticas del Justicialismo pr�cticamente en estos mismos t�rminos, y afirm� su sentido al expresar que "el Juslicialismo es una filosof�a de la vida, simple, pr�ctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista".
Esta b�squeda de respuestas a las necesidades integrales del pa�s, que parten de una clara ideolog�a, comenz� en la d�cada de los a�os 40. El 1� de mayo de 1948 la posici�n fue llamada "Justicialismo", abri�ndose as� las posibilidades de una liberaci�n conceptual en la que tuvieran intervenci�n mandatarios, l�deres, pol�ticos y Pueblo.
La aparici�n y la evoluci�n de la concepci�n Justicialista es la del desarrollo hist�rico natural de nuestras ideas, y es patrimonio de todo el Pueblo argentino; en esa medida, el ide�logo es s�lo un int�rprete.
No obstante en nuestro pa�s todav�a persisten muchos esclavos de la injusticia y de la inseguridad. Ni la justicia social ni la libertad �rec�procamente apoyadas� son comprensibles en una comunidad integrada por hombres que no se han realizado plenamente en su condici�n humana.
Es por eso que el Justicialismo quiere para el hombre argentino:
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Que se realice en sociedad, armonizando los valores espirituales con los
materiales y los derechos del individuo
con los derechos de la sociedad;
� Que haga una �tica de su responsabilidad social;
� Que se desenvuelva en plena libertad en un �mbito de justicia social;
�
Que esa justicia social est� fundada en la ley del coraz�n y la solidaridad
del Pueblo, antes que en la ley fr�a y
exterior;
�
Que tal solidaridad sea asumida por todos los argentinos, sobre la base de
compartir los beneficios y los sacrificios
equitativamente distribuidos;
�
Que comprenda a la Naci�n como unidad abierta generosamente con esp�ritu
universalista, pero consciente de su
propia identidad.
He dicho una vez que la comunidad a la que aspiramos es aqu�lla donde la libertad, la justicia y la responsabilidad son fundamentos de una alegr�a de ser, basada en la certeza de la propia dignidad. En tal comunidad el individuo posee realmente algo que ofrecer e integrar al bien general, y no s�lo su presencia muda y temerosa.
Nosotros creemos en la comunidad, pero en la base de esa convicci�n se conserva un profundo respeto por la individualidad, y su ra�z es una suprema fe en el tesoro que el hombre representa, por el s�lo hecho de su existencia.
Cuando en la Segunda Guerra Mundial las dos potencias ideol�gicas opuestas se unieron para terminar con un tercer grupo de pa�ses en discordia con el orden imperante. Argentina no se someti�.
Nuestra rebeli�n fue entonces como sigue siendo ahora, una cuesti�n de personalidad y de dignidad nacional.
Para no someterse, hab�a que crear una respuesta diferente, propia, argentina. Esa respuesta fue el Justicialismo. Pero como un Modelo que aspire a servir seriamente al pa�s, s�lo puede ofrecerse despu�s de un per�odo hist�rico de prueba, hubo que esperar tres d�cadas para poder elaborar la expresi�n, ya m�s formalizada, de una ideolog�a, a fin de entregarla ahora a la fuerza creativa de nuestra nacionalidad.