LA VIDA INUTIL DE PEREZ
Jose Ruben Romero
Editorial Porrua
232 paginas

Pito Pérez un hombre borrachín, miserable y andrajoso se encuentra en lo alto de un campanario, de la iglesia de Santa clara del Cobre, contemplando absorto el paisaje, se le acerca el poeta.

“Vine a pescar recuerdos con el cebo del paisaje.”

-Usted viene por estos rumbos, para apartarse del mundo y en busca de atrapar consonantes para elaborar un soneto. Yo, a despedirme de mi pueblo, llenándome de él, sus montañas, su gente, su tierra, etc.

“Es mas fácil la profesión de déspota que la de medico:

primer año: ciclo de promesas sonrisas y cortesías, segundo año, liquidación de viejas amistades para evitar que con su presencia recuerden el pasado, creación del Supremo Consejo de lambiscones; tercer año, curso completo de egolatría y megalomanía; cuarto y ultimo año, preponderancia de la opinión personal y arbitrariedades a toda orquesta”

”Soy amigo de la verdad y odio las castas privilegiadas”

Charlemos a esto se le podría llamar el dialogo entre un poeta y un loco”

Los pies de ambos hombres representaban el compendió de todo un mundo social, los zapatos recién lustrados del poeta con las fauces abiertas de los que correspondían a Pito Pérez, si representaban las injusticias y desigualdades de la sociedad.

”Dicen que vengo de una familia de locos, vea usted:

Empecemos con mis hermanas, Herlinda y maría, dicen que están locas porque no salen de la iglesia, locura mística; Concha se la pasa enseñando a los perros callejeros a pararse sobre sus patas traseras y a su gato quiere enseñarlo a comer como un caballero en su casa; Josefa se tiró de cabeza a un pozo, "ques´que" estaba loca; y los infalibles santos Padre dicen que Dolores también esta loca porque se enamoro de un cirquero, Joaquín , el sacerdote, no quiera confesar a las beatas, porque esta loco, ahora voy yo, canto, bailo, me emborracho y visto andrajosamente porque, pues porque ¡estoy loco!”

“Que lógica tan ¡imbecil !, déjeme decirle lo siguiente, locos son los que viven sin voluntad de vivir, tan solo por temor a la muerte, locas las que pretenden matar sus sentimientos y que por el que dirán no huyen con el cirquero; locos los que martirizan a los animales en lugar de enseñarles a amar a los hombres, locos los que se arrodillan frente a un hombre igual de pecador de ellos, solo porque masculla latín y trae sotana, pero mas locos que yo los que no ríen ni lloran, ni cantan ¡vaya! ni se emborrachan porque son esclavos de inútiles respetos sociales.

Prefiero a mi familia “de chiflados” y no a ese rebaño de hipócritas que me ven como animal raro porque no duermo en su majada, ni balo al unísono de los otros”

”El vicio el vino es terrible amigo mío, y el borracho por principio de cuentas necesita perder el pudor. Cuesta trabajo perderlo, pero cuando uno lo pierde que descansado queda.”

“Coñac, champaña, son bebidas para ricos desnaturalizados, esos son los mexicanos que si pudieran se trajeran un príncipe rubio de Europa para que nos gobernara, no mi amigo hay que tomar lo que el país produce, tequila, mezcal, charanda.”

”Usted piensa que va a divertirse oyéndome, que mi vida es un mosaico de gracias o una cajita de música alegre; mi vida es tan triste como la de todos los truhanes, pero veo que la gente sonríe con mis penas y dolores que termino yo por sonreír creyéndome que mis penas no han de ser tan amargas que causan gracia a terceros. Me voy porque yo nunca falto a mi palabra de beber a costa ajena”

Pito Pérez fue puntual a la cita con el poeta, sus andrajos hasta parecieran elegantes, incluido un clavel rojo sobre lo que algo parecía un ojala de su destrozada chaqueta, el clavel mas parecía mancha de sangre que clavel mismo.

Voy a pensar por contarle de mi madre, Conchita Gaona, una santa, piadosa, generosa hasta el extremo, vea si no. Cuando yo nací otro niño se quedo huérfano, pero encontró en mi madre los pechos potables que ayudaron a su crecimiento y desarrollo, resultado de que la leche no fuera suficiente fue que yo crecí flaco y mal alimentado, desnutrido.

No todos podíamos estudiar y mandaron a mis dos hermanos mayores al monasterio uno y a la escuela de derecho el otro, tendríamos abogas para las dos justicias, la Divina y la de los hombres.

A mí me mandaron de acolito a la iglesia, fui bueno, no me robaba las limosnas, ni me emborrachaba, tampoco me orinaba en la sacristía, ni ponía chile al incienso para que el oficiante sufriera.

De esta época recuerdo la sotana de acólito que llevaba hasta los tobillos, no me la quitaba ni para dormir, día y noche, noche y día, en la iglesia, en la casa, en la calle. Todos pensaban que me gustaba se acólito, en realidad, es que la sotana servía para cubrir mi desnudez porque no tenía pantalones, la pasábamos mal en aquella época.

Ahí conocí a Melquíades Ruiz, apodado San. Dimas, no porque fuera devoto del buen ladrón sino por lo bueno que era como ladrón

El fue mi mentor en cuestiones de picardías, me enseño a fumar, y a beberme el vino de consagrar de las tinajeras; se la pasaba quemándome el trasero con las brazas del incienso:-“El dolor es una penitencia por la cual tus quemaduras te acercan al Sr., yo soy la justicia divina que castiga tu lado flaco”- -“Pues fíjate que ese es mi lado gordo, grandísimo pendejo”- Me enseño a robar, sin que me sintiera mal, Además mis teorías sobre la propiedad privada nunca fueron muy estrictas, y mucho menos tratándose de los bienes terrenos de los santos, además no tienen personalidad jurídica para acusar a los ricos frente al fuero común. Será por eso que los sacerdotes toman las limosnas para su beneficio personal. Por lo que respecta a mi conciencia, la tengo arrinconada en la covacha de las cosas inútiles.

Mi paso por la iglesia fue efímero, pues con tan buen maestro no tardo en proponerme que nos robáramos las limosnas de Santo Señor del Prendimiento: En efecto una mañana llegamos antes que nadie, mientras vigilaba la puerta de la sacristía yo abría la alcancía y ante la mirada vigilante pero poco efectiva del Santo me apodere de las monedas las cuales metí en un paliacate rojo y las entregaba a San. Dimas.

A media mañana se descubrió el robo y el Padre Coscorrón (el nombre le viene por obvias razones) casi me desprende la oreja en busca de una confesión que finalmente obtuvo.

salí corriendo de ahí sin voltear, hasta el corral de mi casa.

A San Dimas se quedo con el santo y la limosna y yo cargue de por vida con el desprestigio.

¿Que donde viene mi apodo?, no de la malicia que la gente se imagina. Resulta que en mi infancia mi madre ante el temor de que yo fuese a perderme, me dejaba jugar en el corral de la casa familiar, ahí dejando volar mi imaginación, y ante la falta de juguetes costosos, cansado y enfadado de reñir con mis hermanas, horneaba pasteles de lodo que lo hacia degustar, no muy gustosa por cierto a mi hermana Concha so, pena que de no hacerlo la llevaría frente al tribunal maternal por algunas miradas coquetas que había yo detectado con Zenón, el hijo de Don Gilberto el vecino Dentro de mis largas horas de ocio, sobre todo después de asunto de las limosnas, me dedique a labrar con un carrizo, un pito, al que gracias a mucha paciencia y mas saliva logre arrancarle primero tonos destemplados y después algunos armoniosos, aunque, agudos sonidos, consiguiendo tener “harto” a todo mundo en menos de lo que se imaginan, “que con el pito por acá , con el pito por allá, ya de día ya de noche…”callen a ese pito” gritaban los vecinos, tenían pito para levantarse, pito para comer y pito para acostarse…..en fin el sobrenombre no me molesto.

para mi el sonido era celestial ponía a bailar y a cantar mis tristes y aburridos pensamientos; y fue así como un día sentí que el pueblo me quedaba chico, necesitaba viajar y conocer mundo y diciendo que me retiraba a rezar la hora santa pegue tremendo carreron, sin muda, sin sobrero y con diez centavos en la bolsa, sin parar hasta la salida del pueblo.

¡”Adios Santa Clara del Cobre, que me viste nacer y crecer humillado y triste! ¡ Volveré a ti vencedor y las campanas de tu iglesia se echaran a vuelo para recibirme!

Mi primera parada , el pueblo vecino de Becario, amanecí cansado, desvelado y ¡muriéndome de hambre , pero con solo 10 centavos en la bolsa, en los portales vendían tazas de café con hojas de naranjo y un buen chorro de aguardiente, a 3 centavos el tarro, me inicie en el mundo de los borrachos, con tres de esos tarros, después de los cuales me sentía como seguramente se sintieron los mejores conquistadores del mundo: con la tierra a sus pies.

Fue en esa ocasión donde use por primera vez mi ingenio para hacerme de algo de comida :un pilón de azúcar. La primera contribución que impuse a los tontos

Desde entonces siempre estoy …iluminado y por mi boca habla el espíritu de…Baco.

No piense usted que lo del Pilón de azúcar fue un robo, no , nada de eso de lo que me he apropiado ha sido un robo….me explico, eso fue un préstamo con la venía de Dios, nunca me he quedado con nada de nadie, sin elevar antes una plegaria al Sr. que en realidad es el que es el dueño de todas las cosas, si el esta de acuerdo con mi ruego permite que me lleve lo que necesito y si no de alguna manera alerta al poseedor del bien, El tiene muchas formas de hacerlo..

Si piensa que soy gracioso, si ,si lo soy, porque como y bebo de pura gracia, pero también he aprendido que lo que la vida obsequia con una mana , lo quita con la otra.

Reanude mi viaje con el instrumento musical que dio origen a mi apodo, y me dí cuenta que aunque yo soñara con enseñar a cantar las aves, ellas tocaban una novena sinfonía comparada con cualquier musica que instrumento alguno del hombre pudiera diseñar.

En Urapa encontré empleo como mancebo de botica. ¿Cómo te llamas? me pregunto el obeso dueño ….”Jesús Pérez Gaona, para servir a Usted….si nos arreglamos”

Yo sabia hacer píldoras, aunque fuera con el producto de mis fosas nasales

La grandeza de su cuerpo, un autentico barril sin aros, le impedía moverse de su asiento que ya tenia la forma de su nalgatorio.

Mi paso como asistente del boticario fue fenomenal y nada exento de creatividad, pues al momento de preparar las medicinas siempre le agregaba dosis de bebidas espirituosas que ayudaban a sanar a los enfermos, al grado de que aun sanando, regresaban por mas de aquellos brebajes que yo hábilmente preparaba, todo marchaba perfectamente , casa, vestido y sustento y hasta la caja de Don Prudencio, aguantaba prudentemente mis acometidas, con lo que nunca me faltaba dinero para mis espirituosos pasatiempos.

Así, se encontraban las cosas cuando en mala hora, se me ocurre decirle a la madura esposa del boticario mi sobrenombre. “Pito Pérez, para servir a Usted , sería por asociación de ideas y vayan ustedes a saber porque, pero aquella misma tarde la Sra. del boticario, se quejaba amargamente de fuertes dolores en la espalda, solicitando mis servicios para que le frotara cierto linimento preparado por mi…”ve, muchacho y auxilia a mi mujer”….fue tal el alivio que provocaron mis manos al frotar su espalda que volteándose de frente la dama me espeto….”también en la cintura y los pechos, pito, por favor”

Frote y frote aquellos montañas pectorales que se me parecían unas grandes cúpulas, “asi, así," decía la sufriente enferma y echándome los brazos al cuello, atrajo sobre mi su doloroso cuerpo.

Bueno de las cúpulas pasamos a las cópulas y la enferma sintiose mucho mejor, sobre todo después de que todas las tardes me llamaba….¡muchacho, muchacho por favor traé el linimiento que esta maldita reuma ya me llego otra vez!

Pero como en esta vida, todo lo bueno y agradable parecieran ser demasiado efímeros, en alguna de aquellas tarde, la mole cornuda, se levanto de su asiento, entro a buscar cualquier cosa a la recamara de su casa y lo que encontró fue una certificación de la coronación que lucía en la testa, en toda la barba. Salí corriendo de ahí sin parar hasta el poblado mas próximo, dejando en medio de estertores de gran dolor a la enferma ante la sorpresa de mi salida intempestiva.

Y ahora discúlpenme , pero los recuerdos removidos es como hablar con un muerto y yo solo tengo el valor de hablar con los muertos cuando estoy borracho..

Mi siguiente parada La Huacana. Siempre me han gustado más los pueblos chicos que las grandes ciudades. En estas siempre es la misma estructura tres o cuatro familias con el dinero hecho generalmente de la usura, diez familias venidas a menos, con grandes pergaminos del bisabuelo, o el abuelo pero poco efectivo, empleados de gobierno, profesionales, y por ultimo aquellos que comen de puro milagro, en las grandes ciudades la miseria es trágica y los sinvergüenzas como yo, no pueden vivir decorosamente. En cambio los pueblos rabones soy toda una personalidad a quienes mi platica agrada., además los tamarindos de sus plazas son unos agradables lugares para matar el tiempo.

¡Los pueblos chicos jaugo de los platicones como pito perez, que por ahí se deja car en la tienda del pueblo y no faltara quien ante los comentarios de las noticias le invite un trago o algo de tramar.

¿Te gusto la lectura? pues es nada comparado con el original , compralo y te vas a divertir, te lo aseguro, no te arrepentiras.

A MIS LECTURAS

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