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MANUEL ANTONIO ALVARADO MURILLO

 

                

 

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SÍNTESIS DE ORTOGRAFÍA ESPAÑOLA

Manuel Antonio Alvarado Murillo

La Ortografía es la parte de la gramática que estudia el conjunto de normas reguladoras de la escritura de una lengua. El origen de la palabra debe buscarse en la lengua griega, en el término Ñrqograf…a, el cual se compone a partir de los términos Ôrqoj (recto, correcto) y graf» (dibujo, letra).

 

El fundamento de la ortografía lo constituye el alfabeto o abecedario de un idioma, que se define como la representación gráfica de los fonemas empleados por los hablantes. Según la Real Academia, la ortografía de un idioma perfecto debería tener una letra o grafema, y solo una, para cada fonema, y viceversa; sin embargo, dicha correspondencia, por motivos históricos y de diversa índole, no se produce en casi ninguna lengua.

 

El idioma español, al igual que las demás lenguas románicas, tomó desde sus orígenes el alfabeto latino, el cual fue adaptado y completado, según las necesidades lingüísticas, a lo largo de los siglos. El alfabeto español quedó constituido en 1803, por veintinueve letras; no obstante, a partir de 1994, según el acuerdo tomado en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en Madrid, el número de grafemas se redujo a veintisiete, pues en realidad, ch y ll son dísgrafos y no deben considerarse como letras. Esto no quiere decir, por supuesto, que los sonidos representados por estas letras hayan desaparecido y que sea necesario pronunciar de manera distinta chancho y lluvia, sino que las palabras que los contengan en posición inicial, por ejemplo, serán registradas en lo referente al ordenamiento alfabético, dentro de la letra C, entre las palabras que empiezan por ce y ci, y en la letra L, entre las que empiezan por li y lo, respectivamente.

 

El alfabeto puede presentarse escrito de dos formas distintas –imprenta o cursivo–, y estas, a su vez, pueden aparecer en mayúscula o minúscula.

 

A continuación se presentan sus formas y nombres:

 

Letras en imprenta

Letras en cursiva

Nombre

Mayúscula Minúscula Mayúscula Minúscula
A a A a A
B b B b Be
C c C c Ce
D d D d De
E e E e E
F f F f Efe
G g G g Ge
H h H h Hache
I i I i I
J j J j Jota
K k K k Ka
L l L l Ele
M m M m Eme
N n N n Ene
Ñ ñ Ñ ñ Eñe
O o O o O
P p P p Pe
Q q Q q Cu
R r R r Ere / Erre
S s S s Ese
T t T t Te
U u U u U
V v V v Uve / ve
W w W w Uve doble
X x X x Equis
Y y Y y I griega / ye
Z z Z z Zeta / Ceda

Debe tenerse presente, que los sonidos de una lengua se agrupan en dos conjuntos: las consonantes y las vocales. Son sonidos consonánticos aquellos que en su articulación presentan un movimiento de cierre seguido de otro de abertura, con un mínimum articulatorio entre estos dos puntos; en los sonidos vocálicos, por su parte, la articulación es contraria, ya que primero se da un movimiento de abertura, seguido de otro de cierre, con un mínimum articulatorio entre uno y otro. Para comprender mejor lo anterior, resulta más sencilla la definición dada por Trubetzkoy, en el Círculo Lingüístico de Praga. Señala el lingüista ruso que las consonantes son aquellos fonemas que presentan en su articulación un obstáculo y el franqueamiento del mismo; en tanto que las vocales no presentan en su pronunciación ningún obstáculo o impedimento. Añade el fonólogo otro rasgo distintivo: las consonantes son fonemas que no pueden funcionar como centros de sílabas, mientras que las vocales son de por sí núcleos silábicos.

En cuanto a los sonidos vocálicos españoles, no existe duda de que son cinco –a, e, i, o, u–; no obstante debe tenerse presente la observación que hace muy insistentemente la Real Academia y que resulta evidente en el habla: "El fonema vocálico cerrado y anterior puede ser representado por los grafemas "i" e "y", este último en posición final: iglesia, cantáis, hay, rey. El fonema vocálico cerrado y posterior puede ser representado con la letra "u", como en guardar, útil, y en algunas palabras de origen inglés o derivadas de esta lengua, con la letra "w", como en whisky y washingtoniano". Esto quiere decir que, para efectos de concurrencia vocálica, cuando aparezcan estos grafemas –y, w– con articulación vocálica, formarán diptongos: doy, Paraguay, Edwin, whisky, etc.

 

USO DE LAS LETRAS EN PARTICULAR

 

Usos de la B:

 

Se escriben con "b"

 

· Las terminaciones –aba, –abas, –aba, –ábamos, –abais, –aban del pretérito imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación (conjugación en –ar).

 

· El pretérito imperfecto de indicativo del verbo ir: iba, ibas, iba, íbamos, ibais, iban.

 

· Los verbos terminados en –bir: escribir, recibir, sucumbir. Constituyen excepción a esta regla los verbos hervir, servir, vivir y sus compuestos rehervir, deservir, pervivir, convivir, sobrevivir.

 

· Los verbos terminados en –buir: contribuir, atribuir, retribuir, distribuir, etc.

 

· Los verbos caber, haber, saber, beber, deber, sorber.

 

· Las palabras que comienzan con el elemento compositivo de origen griego biblio– (b…bloj): Biblia, bibliobús, bibliófilo, bibliógrafo, bibliografía, bibliología, bibliomancia, biblioteca.

 

· Las palabras que comienzan con el elemento compositivo de origen latino bi– bis– biz–: bianual, bicéfalo, bicentenario, biciclo, bicorne, bigamia, bisabuelo, bisar, bisagra, bizcocho, bizcotela, biznieto.

 

· Las palabras que contienen el elemento compositivo de origen griego bio–, –bio (b…oj): biografía, biosfera, biología, anaerobio, microbio, cenobio.

 

· Las palabras compuestas cuyo primer elemento es bien o su forma latina bene: bienal, bienandanza, bienaventurado, bienestar, bienhechor, bienoliente, bienvenida, benefactor, beneficencia, beneficio, benemérito, beneplácito, benevolencia.

 

· Las palabras que comienzan por las sílabas bu–, bur–, bus–: bula, bufón, bufanda, burbuja, burdel, burgués, burlador, buscar, búsqueda, buseta. Son excepción a esta regla la palabra vudú y sus derivados, además de algunas voces caídas en desuso: vusted, vusco.

 

· Las sílabas bla, ble, bli, blo, blu, bra, bre, bri, bro, bru: blasón, amable, blindado, bloque, blusa, brazo, brecha, brinco, broma, brujería.

 

· Las palabras terminadas en –bilidad: amabilidad, posibilidad, habilidad, etc. Constituyen excepción a esta regla movilidad, civilidad y sus compuestos: inmovilidad, inamovilidad, incivilidad.

 

· Las palabras terminadas en –bundo (a): abundo, nauseabundo, errabundo, vagabundo, meditabundo, cogitabundo (muy pensativo), gemebundo, tremebundo (que hace temblar), pudibundo (lleno de pudor), moribundo, furibundo, sitibundo (sediento).

 

· Toda palabra que lleve el fonema bilabial sonoro antes de otra consonante: abdicación, abnegación, absolver, obtener, obvio, subvenir, etc. Constituye excepción a esta regla la palabra ovni.

 

· El grupo consonántico bs se ha simplificado en s: obscuro (oscuro), subscribir (suscribir), substitución (sustitución), substancia (sustancia), substantivo (sustantivo) subscripción (suscripción), etc. Sólo se ha mantenido en los casos en que la "s" forma parte de la sílaba siguiente: subsecretario, subsiguiente, subsidiario, subsuelo, subsistir, etc.

 

· Todas las palabras derivadas de cualquier otra que lleve la letra "b": bonachón (de bueno), baboso (de baba), bobalicón (de bobo), bacinilla (bacín), beatificar (de beata), bebedizo (de beber), belicoso (bélico), belleza (de bello), bestezuela (de bestia), besar (de beso), betlehemita (de Belén), embetunar (de betún), bezudo (de bezo), labioso (de labio), bilioso (de bilis), birretina (de birrete), bizantino (de Bizancio), bizarría (de bizarro), rebobinar (de bobinar), bocadillo (de boca), bodegón (de bodega), bohemio (de Bohemia, territorio europeo de la República Checa), boicotear (de boicot, < Boicott, nombre del primer administrador irlandés que se aplicó el boicoteo en 1880), bolazo (de bola), embolsar (de bolsa), bollero (de bollo), boyero (de buey), escobazo (de escoba), etc.

 

Usos de la V:

 

Se escriben con "v"

 

· Las palabras en las que las sílabas ad–, sub– y ob preceden al fonema bilabial sonoro (antes labiodental sonoro): advertencia, adviento, subvertiente, subvención, obvio, obvención, etc.

 

· Las palabras en las que las sílabas lla–, lle–, llo– y llu– iniciales preceden al fonema bilabial sonoro: llave, llavero, llevar, llevadero, llover, llovizna, lluvia, lluvioso. Constituye excepción a esta regla la palabra llábana (laja resbaladiza).

 

· Las palabras que comienzan con eva–, eve–, evi– y evo–: evasión, evaluación, eventual, evento, evidente, evitar, evocación, evolución. Constituyen excepción a esta regla ébano, ebanista, ebanistería, ebionita (ciertos herejes), ebonita (goma elástica), eborario (relativo al marfil).

 

· Las palabras que comienzan con el elemento compositivo vice–, viz, vi: vicepresidente, vicecónsul, vizconde, vicario, virrey.

 

· Los adjetivos llanos terminados en –ava, –ave, –avo, –eva, –evo, –iva, –ivo: cóncava, brava, suave, grave, esclavo, doceavo, longeva, nueva, grandevo, nociva, diva, argivo, compasivo. Constituyen excepción a esta regla suabo (natural de la región alemana de Suabia) y mancebo (usado antiguamente como adjetivo).

 

· Las palabras terminadas en –viro y –vira: decenviro, triunviro, centunviro, vira (saeta delgada), cochevira (manteca de cerdo).

 

· Las palabras terminadas en –ívoro, –ívora: herbívoro, piscívoro, frugívoro, fumívoro, granívoro, omnívoro, carnívoro, insectívoro, aurívoro.

 

· Los verbos terminados en –olver: absolver, disolver, volver, resolver, etc.

 

· Los presentes de indicativo, subjuntivo e imperativo del verbo ir: voy, vas, va, vamos, vais, van, vaya, vayas, vaya, vayamos, vayáis, vayan, ve.

 

· El pretérito perfecto simple de indicativo de los verbos estar, andar y tener: estuve, estuviste, estuvo, estuvimos, estuvisteis, estuvieron, anduve, anduviste, anduvo, anduvimos, anduvisteis, anduvieron, tuve, tuviste, tuvo, tuvimos, tuvisteis, tuvieron.

 

· El pretérito imperfecto y el futuro de subjuntivo de los verbos estar, andar y tener: estuviera (estuviese), estuvieras (estuvieses), estuviera (estuviese), estuviéramos (estuviésemos), estuvierais (estuvieseis), estuvieran (estuviesen), anduviera (anduviese), anduvieras (anduvieses), anduviera (anduviese), anduviéramos (anduviésemos), anduvierais (anduvieseis), anduvieran (anduviesen), tuviera (tuviese), tuvieras (tuvieses), tuviera (tuviese), tuviéramos (tuviésemos), tuvierais (tuvieseis), tuvieran (tuviesen), estuviere, estuvieres, estuviere, estuviéremos, estuvieres, estuvieren, anduviere, anduvieres, anduviere, anduviéremos, anduviereis, anduvieren, tuviere, tuvieres, tuviere, tuviéremos, tuviereis, tuvieren.

 

· Todas las palabras derivadas de cualquier otra que lleve "v": vacada (de vaca), vaciedad (de vacío), vacunación (de vacuna), valeroso (de valor), varonil (de varón), vecindad (de vecino), vegetariano (de vegetal), vejestorio (de viejo), velocípedo (de veloz), vendedora (de vender), ventilador (de viento), ventrílocuo (de vientre), venustez (de Venus), veraniego (de verano), verborrea (de verbo), verdura (de verde), villano (de villa), vitalicio (de vida), vigorosidad (de vigor), vinagre (de vino), viperino (de víbora), vocear (de voz), voluntario (de voluntad), vorágine (de voraz), etc.

 

· La RAE admite algunas palabras que pueden escribirse, indistintamente, con b o con v: boceras / voceras (persona despreciable, habladora); chabola / chavola (choza construida en el campo); serbio / servio (natural de Serbia).

 

Usos de la C:

 

Se escriben con "c"

 

· La terminación –ces que agregan las palabras acabadas en –z cuando hacen el plural: paces (de paz), peces (de pez), lápices (de lápiz), antifaces (de antifaz), disfraces (de disfraz), idioteces (idiotez), jueces (de juez), felices (de feliz), codornices (de codorniz), matrices (de matriz), actrices (de actriz), hoces (de hoz), voces (de voz), luces (de luz), cruces (de cruz), etc.

 

· Los diminutivos –cito (a), –cillo (a): viejecito, frailecito, botoncito, piecito, callecita, madrecita, puertecita, amorcillo, pececillo, televisorcillo, acordeoncillo, grabadorcilla, nubecilla, nietecilla.

 

· Todas las palabras terminadas en –ancia y –encia: abundancia, comandancia, fragancia, infancia, repugnancia, disonancia, complacencia, decadencia, reincidencia, adolescencia, etc. Constituyen excepción a esta regla las palabras ansia y hortensia.

 

· Los verbos terminados en –ecer: compadecer, obedecer, humedecer, palidecer, engrandecer, atardecer, restablecer, ennoblecer, desfallecer, embrutecer, rejuvenecer, etc.

 

· La primera persona del pretérito perfecto simple de indicativo y del presente de subjuntivo de los verbos terminados en –zar: alcancé, alcance (de alcanzar), rechacé, rechace (de rechazar), amordacé, amordace (de amordazar), lancé, lance (de lanzar), amenacé, amenace (de amenazar), tropecé, tropiece (de tropezar), empecé, empiece (de empezar), recé, rece (de rezar), bostecé, bostece (de bostezar), icé, ice (de izar), analicé, analice (de analizar).

 

· Las palabras terminadas en –icia, –icie, –icio: presbicia, codicia, malicia, delicia, avaricia, superficie, calvicie, planicie, burricie, ejercicio, indicio, sacrificio, orificio, etc. Constituye excepción a esta regla las palabras: anafrodisia (inapetencia sexual) y Dionisio.

 

· Las palabras terminadas en –cial: glacial, espacial, judicial, inicial, solsticial, sustancial, desinencial, penitencial, provincial, etc. Constituyen excepción a esta regla los términos eclesial y controversial.

 

· Las palabras terminadas en –cencia y –ciencia: complacencia, indecencia, maledicencia, beneficencia, reticencia, docencia, paciencia, eficiencia, conciencia, suficiencia, coeficiencia, etc. Constituyen excepción a esta regla las palabras: ausencia, esencia, presencia, omnipresencia, quintaesencia (extracto de alguna cosa).

 

· Las palabras acabadas en –cimiento: nacimiento, conocimiento, padecimiento, crecimiento, agradecimiento, fortalecimiento, etc. La única excepción a esta regla se encuentra en la palabra asimiento (de asir).

 

· El elemento compositivo de origen latino –cida (del verbo caeděre, matar): microbicida, herbicida, deicida, regicida, funguicida, conyugicida, filicida, pediculicida (que mata piojos), callicida, homicida, germicida, espermicida, tiranicida, bactericida, arboricida, uxoricida, parricida, matricida, fratricida, raticida, insecticida, feticida, parasiticida, infanticida, liberticida, pesticida, plaguicida, suicida, ovicida.

 

· Las palabras que terminan en –unción: defunción, presunción, disyunción, conjunción, función, etc.

 

· Los sustantivos abstractos terminados en –ción y derivados de infinitivos verbales de la primera conjugación: emoción (de emocionar), ejecución (de ejecutar), situación (de situar), solución (de solucionar), variación (de variar), negación (de negar), etc.

 

· Las palabras terminadas en –ción que tengan un vocablo afín terminado en –dor o –tor: oración (orador), fundación (fundador), producción (productor), construcción (constructor), instrucción (instructor), infracción (infractor), traducción (traductor), tracción (tractor), etc.

 

Usos de la S:

 

Se escriben con "s"

 

· Las palabras terminadas en –sión que tengan un vocablo afín terminado en –so, –sor, –sible o –sivo: lesión (leso), regresión (regreso), impresión (impreso), expresión (expreso), obsesión (obseso), indecisión (indeciso), presión (preso), circuncisión (circunciso), permisión (permiso), sumisión (sumiso), ascensión (ascenso), tensión (tenso), extensión (extenso), invasión (invasor), sucesión (sucesor), profesión (profesor), transgresión (transgresor), opresión (opresor), transmisión (transmisor), remisión (remisible), admisión (admisible), omisión (omisible), fusión (fusible), pasión (pasivo), evasión (evasivo), decisión (decisivo), erosión (erosivo), discusión (discusivo), conclusión (conclusivo), persuasión (persuasivo), ilusión (ilusivo), alusión (alusivo), etc.

 

· Las terminaciones verbales –ase, –ese del pretérito imperfecto de subjuntivo: amase, saltase, amansase, temiese, barriese, comiese, partiese, viniese, fuese, etc.

 

· Las palabras terminadas en –sivo: masivo, pasivo, persuasivo, sorpresivo, expresivo, repulsivo, comprensivo, abusivo, intensivo, subversivo, discursivo, oclusivo, etc. Constituyen excepción a esta regla las palabras nocivo, lascivo y exercivo (que ejerce con actividad y fuerza).

 

· La terminación –ísimo de los adjetivos en grado superlativo: simplicísimo, amicísimo, enemicísimo, frigidísimo, fidelísimo, afabilísimo, notabilísimo, nobilísimo, sacratísimo, fortísimo, antiquísimo, etc.

 

· Los adjetivos terminados en –oso: garboso, animoso, perezoso, dadivoso, inescrupuloso, baboso, mantecoso, varicoso, mocoso, miedoso, novedoso, culposo, mohoso, empalagoso, carnoso, rumboso, goloso, morboso, achacoso, belicoso, piojoso, rencoroso, jocoso, vanidoso, boscoso, peñascoso, riscoso, hilachoso, lechoso, sospechoso, dichoso, provechoso, etc.

 

· Las palabras que terminan en –asco y –esco: monegasco, damasco, peñasco, frasco, vasco, arabesco, dieciochesco, carnavalesco, burlesco, novelesco, dantesco, versallesco, gigantesco, etc.

 

· Los adjetivos gentilicios que terminan en –és, –esa y –ense: cordobés, francés, escocés, irlandés, burgués, burgalés, inglesa, japonesa, holandesa, galesa, nepalesa, tesalonicense, bonaerense, ateniense, canadiense, rioplatense, etc. Constituye excepción a esta regla el gentilicio vacuence.

 

· Los adjetivos numerales ordinales terminados en –ésimo: vigésimo, trigésimo, cuadragésimo, quincuagésimo, sexagésimo, septuagésimo, octogésimo, nonagésimo, centésimo, ducentésimo, tricentésimo, cuadringentésimo, quingentésimo, sexcentésimo, septingentésimo, octingentésimo, noningentésimo, milésimo, etc. Constituyen excepción a esta regla décimo y sus compuestos: undécimo, duodécimo, decimotercero, decimocuarto, decimoquinto, decimosexto, decimosétimo, decimoctavo, decimonoveno.

 

· Los sustantivos concretos o materiales y los adjetivos terminados en –és: marqués, ciempiés, cortés, descortés, buscapiés, milpiés, arnés, ciprés, entremés, moisés, través, revés, etc.

 

Usos de la Z:

 

Se escriben con "z"

 

· Las terminaciones –ez y –eza de los sustantivos abstractos: vejez, niñez, adultez, sensatez, estrechez, acidez, delicadez, honradez, flacidez, palidez, lucidez, timidez, frigidez, solidez, aridez, delicadeza, pobreza, extrañeza, fortaleza, crudeza, agudeza, realeza, naturaleza, nobleza, gentileza, belleza, proeza, torpeza, pureza, certeza, etc.

 

· La terminación –anza: alabanza, acechanza (persecución), asechanza (engaño para dañar), andanza, tardanza, mudanza, desconfianza, semblanza, adivinanza, bonanza, labranza, esperanza, etc. Constituyen excepción a esta regla las palabras subrayadas en el siguiente verso y los vocablos con ellas relacionados: "La gansa mansa descansa cuando se cansa".

 

· Las terminaciones –az e –izo de los adjetivos: eficaz, perspicaz, locuaz, audaz, mordaz, fugaz, vivaz, olvidadizo, escurridizo, plegadizo, enojadizo, asustadizo, advenedizo, rojizo, movedizo, etc. Constituyen excepción a esta regla los vocablos: occiso, preciso, impreciso, indeciso, circunciso, liso y sumiso.

 

· El sufijo aumentativo o indicador de un golpe –azo: escobazo, batacazo, hachazo, flechazo, pinchazo, pedazo, almohadazo, zurdazo, latigazo, jeringazo, navajazo, botellazo, rodillazo, ladrillazo, etc.

 

· La mayoría de los verbos terminados en –izar: enraizar, exorcizar, independizar, profundizar, agudizar, europeizar, localizar, vocalizar, fiscalizar, escandalizar, oficializar, parcializar, especializar, legalizar, analizar, erizar, comercializar, finalizar, nacionalizar, psicoanalizar, señalizar, paralizar, sacralizar, generalizar, teatralizar, etc. No se escriben con zeta bisar, alisar, plisar, misar, encamisar, decomisar, irisar (presentar colores del arco iris), guisar, pesquisar, visar, avisar, televisar, divisar, improvisar, supervisar, etc.

 

· Los adjetivos terminados en el sufijo –uzco, que da la idea de semejanza: blancuzco, negruzco, blanduzco. Son excepción a esta regla las palabras pardusco, verdusco y fusco (que parece negro).

 

· Los adjetivos terminados en el sufijo –zuelo, que indica desprecio: piecezuelo, pecezuelo, gordezuelo, vejezuelo, poblezuelo, frailezuelo, hombrezuelo, nietezuelo, ventrezuelo, dentezuelo, reyezuelo, jovenzuelo, ladronzuelo, escritorzuelo, etc.

 

· Los sustantivos que llevan el sufijo –azgo, que indica dignidad, cargo, condición, acción o efecto: patriarcazgo, cacicazgo, noviazgo, hallazgo, mecenazgo, madrinazgo, liderazgo, papazgo, mayorazgo, hartazgo. Constituyen excepción a esta regla las palabras pelasgo, trasgo (niño enredador) y rasgo.

 

· Los sustantivos colectivos que llevan el sufijo –zal: herbazal, lodazal, bagazal, mostazal, aguazal, brezal, cerezal, maizal, cenizal, carrizal, pastizal, arrozal, zarzal, sauzal. No cumplen con esta regla algunos sustantivos colectivos que únicamente agregan el sufijo –al: fresal, cipresal, alisal (terreno poblado del árbol llamado aliso)y rosal.

 

· Los apellidos patronímicos terminados en –az, –ez, –iz: Álvarez (de Álvaro), Díez / Díaz (de Diego), González (de Gonzalo), Gutiérrez (de Gútier o Wútier), Fernández (de Fernando), Henríquez (de Enrique o Henrique), Hernández (de Hernando), Márquez (de Marco), Martínez (de Martín), Méndez (de Mendo), Núñez (de Nuño), Pérez (de Pero o Pedro), Rodríguez (de Rodrigo), Ruiz (de Ruy o Roy), Sánchez (de Sancho), Sáenz (de Sancho), Suárez (de Suero).

 

· El incremento del radical en la primera persona singular del presente de indicativo y subjuntivo de los verbos irregulares terminados en –acer, –ecer, –ocer y –ucir: nazco, nazca (de nacer), yazgo, yazga (de yacer), pazco, pazca (de pacer), desobedezco, desobedezca (de desobedecer), padezco, padezca (de padecer), agradezco, agradezca (de agradecer), humedezco, humedezca (de humedecer), palidezco, palidezca (palidecer), resplandezco, resplandezca (de resplandecer), conozco, conozca (de conocer), reconozco, reconozca (de reconocer), traduzco, traduzca (de traducir), deduzco, deduzca (de deducir), produzco, produzca (de producir), conduzco, conduzca (de conducir), luzco, luzca (de lucir), seduzco, seduzca (de seducir), etc.

 

· En algunas palabras, la RAE admite la alternancia entre "c" y "z": ázimo / ácimo (pan de azúcar); cebra / zebra; cedilla / zedilla (signo ortográfico formado por una c con una virgulilla suscrita "ç"); cenit / zenit; zigoto / cigoto; cinc / zinc; eccema / eczema (afección cutánea); herciano / hertziano (tipo de cable u onda); neozelandés / neocelandés; zeda / ceda (letra española "z"); zeta / ceta; zeugma / ceugma (figura de construcción en la que se elimina una palabra que ya ha sido mencionada antes).

 

· Igualmente, la RAE admite en algunas palabras la alternancia entre "s" y "z": biznieto / bisnieto; bizcocho / biscocho; cazcarria / cascarria (barro que se coge y se seca en la parte de la ropa que pega al suelo); lezna / lesna (instrumento pequeño con punta fina que utilizan los zapateros para agujerear, coser y pespuntar).

 

Usos de la G:

 

Se escriben con "g"

 

· Las palabras que comienzan o contienen el elemento compositivo de origen griego geo (, geîn) (tierra): geocéntrico, geología, geografía, geometría, geofagia, geofísica, geomancia, perigeo (punto en que la Luna se halla más próxima a la tierra), hipogeo (bóveda subterránea).

 

· Los verbos cuyos infinitivos terminan en –ger, –gir y –gerar: proteger, acoger, recoger, escoger, encoger, emerger, converger, agir (demandar un juicio), elegir, regir, afligir, erigir, dirigir, exigir, fingir, sumergir, urgir, mugir, exagerar, aligerar, refrigerar, morigerar (moderar los excesos de los afectos). Constituyen excepción a esta regla los verbos remejer (resolver), tejer, entretejer, retejer, destejer, crujir, recrujir, arrejerar (sujetar la embarcación con dos anclas), agujerar, desquijerar (aserrar un palo por ambos lados).

 

· Las palabras que comienzan con los lexemas legi–, legis– y gest–: legibilidad, legible, legión, legionario, legítimo, legislable, legislador, legislatura, gesta, gesto, gesticulación, gestión, gestor, etc. Constituye excepción a esta regla la palabra: lejía (agua en la que se han disuelto álcalis).

 

· Los vocablos terminados en –gésimo, –ginal, –gionario, –ginoso, –gioso y –gión: nonagésimo, octogésimo, cuadragésimo, vaginal, original, virginal, marginal, legionario, correligionario, regionario, religionario, cartilaginoso, vertiginoso, ferruginoso, voraginoso, presagioso, religioso, contagioso, prodigioso, elogioso, legión, región, religión, etc. Constituyen excepción a esta regla las palabras aguajinoso (lleno de agua) y ejión (pieza arquitectónica de madera que sirve de cuña).

 

· Los vocablos que llevan la partícula gen: genealogía, general, genética, generoso, génesis, genial, gentío, genitivo, genocidio, gentilicio, genuflexión, agente, ingente, origen, margen, virgen, aborigen, etc. Constituyen excepción a esta regla las palabras ajenjo (planta de la que se hace una bebida amarga), ajeno, jengibre, jenabe (planta de mostaza), enajenar y sus derivados.

 

· Las palabras terminadas en –gia, –gio y –gía: necrofagia, aerofagia, coprofagía (ingestión de excrementos), disfagia (dificultad para tragar), magia, blenorragia (flujo mucoso que sale por la uretra), menorragia (menstruación excesiva), naufragio, prodigio, sacrilegio, florilegio (colección de textos literarios selectos), sortilegio, colegio, litigio, vigía, pedagogía, etc.

 

· Las palabras que llevan el elemento compositivo de origen griego –logía (lÒgoj): mineralogía, trilogía, anfibología, simbología, bibliotecología, oncología, ideología, genealogía, edafología (estudio del suelo y su relación con las plantas), grafología, cardiología, etc.

 

Usos de la J:

 

Se escriben con "j"

 

· Las palabras que comienzan con aje– y eje–: ajetreo, ajedrez, ajeno, ejecución, ejecutivo, ejemplo, ejercicio, ejército. Son excepciones agente, agencia, agenda, egeno (escaso, miserable), egestad (necesidad, miseria).

 

· Las palabras que terminan en –aje y –eje: brebaje, encaje, boscaje, fichaje, maridaje, oleaje, pasaje, follaje, viaje, espionaje, pelaje, peje, hereje, seje (árbol parecido al coco), despeje, esqueje (tallo que se introduce en la tierra para reproducir la planta), etc. Son excepciones de esta regla las siguientes palabras: enálage (figura que consiste en la sustitución de las partes de la oración por otras: "habla lento" en lugar de "habla lentamente"), hipálage (figura que consiste en aplicar a un sustantivo el adjetivo de otro: "El público llenaba las ruidosas gradas"), colage (hacer una pintura pegando distintos materiales), compage (enlace de una cosa con otra) y sage (sabio, prudente).

 

· Las palabras terminadas en –jero y –jería: cajero, viajero, fajero, tinajero, mensajero, navajero, ropavejero, conejero, ovejero, extranjero, consejero, cerrajería, pellejería, piojería, brujería, extranjería, etc. Son excepciones de esta regla la palabra ligero y todas las terminadas en –ígero: flamígero, belígero, penígero (que tiene plumas), cornígero, etc.

 

· El pretérito perfecto simple de indicativo, el pretérito imperfecto y el futuro imperfecto de subjuntivo de los verbos irregulares traer, decir y sus compuestos, y todos los terminados en –ucir: traje, trajiste, trajo, trajimos, trajisteis, trajeron, dije, dijisteis, dijo, dijimos, dijisteis, dijeron, bendije, bendijisteis, bendijo, bendijimos, bendijisteis, bendijeron, reduje, redujiste, redujo, redujimos, redujisteis, redujeron; trajera, trajeras, trajera, trajéramos, trajerais, trajeran, trajese, trajeses, trajese, trajésemos, trajeseis, trajesen, dijera, dijeras, dijera, dijéramos, dijerais, dijeran, dijese, dijeses, dijese, dijésemos, dijeseis, dijesen, bendijera, bendijeras, bendijera, bendijéramos, bendijerais, bendijeran, bendijese, bendijeses, bendije, bendijésemos, bendijeseis, bendijesen, redujera, redujeras, redujera, redujéramos, redujerais, redujeran, redujese, redujeses, redujese, redujésemos, redujeseis, redujesen; trajere, trajeres, trajere, trajéremos, trajereis, trajeren, dijere, dijeres, dijere, dijéremos, dijereis, dijeren, bendijere, bendijeres, bendije, bendijéremos, bendijereis, bendijeren, redujere, redujeres, redujere, redujéremos, redujereis, redujeren.

 

· Todas las palabras derivadas o compuestas de otras que llevan j: hojarasca (de hoja), deshojar (de hoja), enrojecer (de rojo), ajusticiamiento (de justicia), jubiloso (de júbilo), joyero (de joya), jinetear (de jinete), etc.

 

· La RAE admite que algunas palabras puedan escribirse, indistintamente, con g o con j: gibraltareño / jibraltareño, giga / jiga (baile antiguo), jenízaro / genízaro (hijo de padres de distinta nacionalidad), jineta / gineta (mamífero carnicero parecido al gato).

 

Usos de la H:

 

Se escriben con "h"

 

· Las palabras que comienzan con los diptongos ia–, ie– y ue–: hiato, hialino (diáfano como el vidrio), hialoidea (que se parece al vidrio), hiante (que está abierto), hiedra, hielo, hiel, hiena, hierático, hierba, hierro, hieródula, hueco, huelga, huella, huerta, hueso, huésped, huevo, etc. Se exceptúa de esta regla la palabra iatrogénico (alteración del estado del paciente producida por el médico).

 

· Todas las palabras que llevan los elementos compositivos de origen griego hidro– (Ûdwr, Ûdatoj, agua, lluvia), –hiper (Øpšr, sobre, encima, más allá de), –hipo (ØpÒ, debajo, abajo, hacia abajo): hidrógeno, hidrocefalia, hidroeléctrica, hidrografía, hidrología, hipérbaton, hiperbólico, hipertensión, hipertrofia (aumento excesivo del tamaño de un órgano), hipermetropía (defecto de la visión que consiste en no ver los objetos próximos), hipocorístico, hipócrita, hipogastrio (parte inferior del vientre), hipotensión, hipótesis, etc..

 

· Todas las palabras que llevan los elementos compositivos de origen griego hecto– (˜katÒn, cien, ciento), hepta– (˜pt£, siete), hexa– (›x, seis), hemi– (¹mi, semi–, medio), helio– (¼lioj, sol), homo– / homeo– (Ómoioj, igual, semejante), hetero– (˜tero‹oj, diferente, de otra clase) y hemato– / hemo– (aŒma, atoj, sangre): hectogramo, hectolitro, heptacordo, heptagonal, heptasílabo, heptámetro, hexacordo, hexágono, hexasílabo, hexaedro (sólido de seis caras), hemiciclo, hemiplejia, hemisferio, heliocéntrica, heliógrafo, heliógrafo, helioterapia, heliotropo, homófona, homosexual, homogéneo, homólogo, homónimo, homeopatía, homeotermia, homeostasis (estabilidad de las composiciones internas de un organismo), heterodoxo, heterosexual, heterogeneidad, heterótrofo (organismo incapaz de producir su propia materia orgánica), hematófago, hematología, hematoma, hemoglobina, hemofilia, hemopatía, hemorragia, hemorroide, etc.

 

· Todas las palabras derivadas o compuestas de vocablos que lleven h: ahumado (de humo), habanero (de La Habana), habilidoso (de habilidad), habitual (de hábito), hablantín (de hablar), hacienda (de hacer), hachazo (de hacha), ahorcado (horca), enhorabuena (de hora), hortaliza (de huerta), hospedaje (de huésped), hospital (de huésped), hoyuelo (de hoyo), hocico (de hozar, mover la tierra con el hocico), etc.

 

· De acuerdo con la RAE, algunas palabras pueden escribir con h o sin ella: acera / hacera (orilla de la calle), albahaca / albaca (tipo de planta), alhelí / alelí (tipo de planta), armonía / harmonía (combinación acorde de sonidos simultáneos y diferentes), armonioso / harmonioso, arpa / harpa, arpía / harpía (ave mítica, mujer aviesa o maligna), arrear / harrear (estimular a las bestias para que anden), arriero / harriero, hexagonal / exagonal (relacionado con un polígono de seis ángulos o lados), hogaño / ogaño (en este año "hoc anno", en esta época), rendija / rehendija, reprender / reprehender, sabiondo / sabihondo (que presume de sabio sin serlo), ¡uf! / ¡huf! (interjección que denota cansancio, fastidio o repugnancia) y urraca / urraca.

 

Usos del dígrafo Ll:

 

Se escriben con "ll"

 

· Los sufijos diminutivos –illa, –illo, –cilla, –cillo: bombilla, mesilla, almohadilla, carrillo, codillo, jarrillo, nuececilla, grandecilla, manecilla, jaboncillo, botoncillo, patiecillo, etc.

 

· Las palabras que terminan en –ella, –ello, –ullo: doncella, armella (anillo de hierro u otro metal), estrella, botella, cabello, destello, camello, resuello (aliento o respiración violenta), cambullo (cambalache, trueque), chanchullo (manejo ilícito para conseguir algún fin), orgullo, murmullo, Perogrullo (verdad de Perogrullo: certeza que, por notoriamente sabida, es necedad el decirla), etc. Son excepciones a esta regla los vocablos Mireya, plebeya, etopeya (descripción del carácter, acciones y costumbres de una persona), prosopopeya, onomatopeya, leguleya, aleya (versículo del Corán), plebeyo, leguleyo, cocuyo (insecto que despide luz de noche), suyo, tuyo, yuyo (vejiga o ampolla que se forma entre los dedos de los pies).

 

· Los infinitivos terminados en –llir: escabullir, engullir, sarpullir (levantar sarpullido), tullir, zambullir, rebullir (empezar a moverse lo que estaba quieto).

 

Usos de la Y:

 

Se escriben con "y"

 

· Las palabras que lleven el sonido fricativo palatal sonoro después de las sílabas ad, dis, in y sub: adyacente, adyuvante (que ayuda), disyunción, disyuntiva, inyección, inyector, inyungir (prevenir, mandar, imponer), subyacente, subyugar. Es excepción a esta regla la palabra compuesta inllevable.

· Las formas fuertes del presente de indicativo, todo el presente de subjuntivo y el imperativo singular de los verbos terminados en –uir: huyo, huyes, huye, huyen, huya, huyas, huya, huyamos, huyáis, huyan, incluyo, incluyes, incluye, incluyen, incluya, incluyas, incluya, incluyamos, incluyáis, incluyan, intuyo, intuyes, intuye, intuyen, intuya, intuyas, intuya, intuyamos, intuyáis, intuyan, etc.

 

· La tercera persona del pretérito perfecto simple de indicativo, el pretérito imperfecto y el futuro imperfecto de subjuntivo, y el gerundio de los verbos regulares leer, proveer, creer y de los irregulares terminados en –uir, así como caer, oír, desoír, entreoír y trasoír: leyó, leyera, leyeras, leyera, leyéramos, leyerais, leyeran, leyese, leyeses, leyese, leyésemos, leyeseis, leyesen, leyere, leyeres, leyere, leyéremos, leyereis, leyeren; disminuyó, disminuyera, disminuyeras, disminuyera, disminuyéramos, disminuyerais, disminuyeran, disminuyese, disminuyeses, disminuye, disminuyésemos, disminuyesen, disminuyere, disminuyeres, disminuyere, disminuyéremos, disminuyereis, disminuyeren; cayó, cayera, cayeras, cayera, cayéramos, cayerais, cayeran, cayese, cayeses, cayese, cayésemos, cayeseis, cayesen, cayere, cayeres, cayere, cayéremos, cayereis, cayeren; oyó, oyera, oyeras, oyera, oyéramos, oyerais, oyeran, oyese, oyeses, oyese, oyésemos, oyeseis, oyesen, oyere, oyeres, oyere, oyésemos, oyeseis, oyesen, etc.

 

· Según la RAE, algunas palabras pueden escribirse con y o bien alternar este sonido con otros grafemas o secuencias: mayonesa / mahonesa, yerba / hierba, yedra / hiedra, póney / poni (raza de caballos pequeños), banjo / banjo, jaguar / yaguar, judo / yudo.

 

Usos de la M:

 

Se escriben con "m"

 

· Las palabras que llevan el sonido bilabial, nasal, sonoro delante de las consonantes b, p: ámbar, timbal, combinar, amparo, empastar, comprender, etc.

 

· El primer componente terminado en n de una palabra compuesta, si el segundo vocablo comienza con b o p: imborrable, imberbe, embeber (absorber), empajar, imposible, impuesto, empalidecer, empelar (echar o criar pelo), impaciencia, impar, impiedad, implorar, etc.

 

· Algunas palabras de origen extranjero terminadas en el sonido bilabial, nasal, sonoro: álbum, quórum, currículum, referéndum (procedimiento jurídico por el que se somete al voto popular una ley o acto administrativo), vademécum (libro pequeño de consulta inmediata), film, dirham (moneda de plata usada por los árabes en la Edad Media) y tótem (emblema protector y a veces hasta progenitor o ascendiente de una tribu o individuo).

 

Usos del dígrafo RR:

 

Se escriben con "rr"

 

 

· Las palabras que llevan el sonido alveolar, vibrante múltiple en medio de vocales: torre, carro, perro, becerro, narración, algarroba (tipo de planta), arroba (peso equivalente a 11 kilogramos y 502 gramos), arreglo, horrible, urraca, error, herrumbre, etc.

 

· Las palabras compuestas cuyo segundo elemento comienza con el sonido alveolar, vibrante múltiple y éste queda en medio de vocales: prerromanticismo, prerrenacimiento, cooperroble, pelirrojo, petirrojo, irreverente, irrealizable, irrompible, irracional, prerromance, irrisorio, etc.

 

Usos de la X:

 

Se escriben con "x"

 

· Las palabras compuestas cuyo primer elemento es la preposición extra– o ex– (fuera de...): extraordinario, extraoficial, extraterritorial, exceder, excéntrico, exclamar, etc.

 

· Las palabras que comienzan con exa–, exe–, exi–, exo– y exu–: exacto, exagerar, examen, execrar (maldecir y condenar en nombre de cosas sagradas), exégesis (explicación), exequias, exigir, exiliado, exiguo (escaso), exogamia (unirse con un individuo de otra tribu o familia), exonerar (librar del peso de una obligación), exordio (principio de un discurso oratorio), exultar (saltar de alegría), exuberancia, exudar (salir un líquido por los poros del recipiente que lo contiene).

 

 

 

REGLAS GENERALES DE ACENTUACIÓN

 

Señala la RAE que el acento prosódico es "la mayor intensidad con la que se pronuncia una sílaba dentro de una palabra aislada o un monosílabo dentro de un contexto fónico". La sílaba, dentro de una palabra, que recibe este acento, va a llamarse sílaba tónica, en tanto que las otras recibirán el nombre de sílabas átonas. En las siguientes palabras, se subraya la sílaba tónica:

 

paréntesis ventana mármol ciempiés reloj

 

El acento resulta importante en todas las palabras, no obstante en algunas, su importancia es mayor porque tiene un valor distintivo en cuanto al significado del vocablo: célebre, celebre, celebré; hábito, habito, habitó, etc.

 

Algunas palabras, para señalar la sílaba tónica, utilizan el acento gráfico, esto es un signo llamado tilde (´) que se coloca sobre la vocal acentuada según las reglas dadas a continuación:

 

· Las palabras agudas son todas las polisílabas que llevan el acento en la última sílaba y se tildan cuando terminan en vocal, –n y –s: mamá, café, canción, almacén, jamás, inglés, etc. Catedral, pared, reloj, amor, etc., son agudas pero no se tildan. No cumplen con esta regla aquellas palabras agudas que terminan en –s precedida por otra consonante: robots, tic-tacs.

 

· Las palabras graves o llanas son las que llevan el acento en la penúltima sílaba y se tildan cuando terminan en cualquier consonante que no sea –n ni –s: árbol, lápiz, álbum, carácter, etc. Casa, manzana, tesis, orden, examen, etc., son graves pero no se tildan. No cumplen con esta regla las palabras graves terminadas en –s precedida por otra consonante: bíceps, fórceps, cómics, y las terminadas en y: póney, yóquey (jinete profesional).

 

· Las palabras esdrújulas y sobreesdrújulas siempre llevan tilde en la sílaba tónica: indígena, marítimo, nómada, semáforo, llévaselo, díceselo, pídemelo, anótaselo, etc.

 

· Las palabras con diptongo llevarán tilde cuando así lo exijan las reglas generales de acentuación y esta siempre se colocará sobre la vocal abierta: recién, amáis, náufrago, huésped, etc. Cuando el diptongo lo formen dos vocales cerradas, la tilde se colocará sobre la segunda vocal: lingüístico, cuídate, interviú (entrevista), etc.

· Las palabras con triptongo seguirán la regla anterior, es decir, colocarán la tilde sobre la vocal abierta de la concurrencia vocálica: santigüéis, amortiguáis, despreciéis, etc.

 

· Las palabras con hiato, cuando esta secuencia vocálica esté formada por dos vocales abiertas, se tildarán de acuerdo con las tres reglas generales de acentuación: aéreo, poético, héroe, león, arbóreo, traerán, línea, Jaén, etc.

 

· Las palabras con hiato, cuando esta secuencia vocálica esté formada por una vocal abierta y otra cerrada, y sobre esta última caiga el acento, se tildarán independientemente de lo que exijan o no las reglas generales de acentuación (ley del hiato): país, maíz, reír, heroína, ataúd, mío, dúo, etc. Cuando entre las dos vocales aparece la h, esto no implica que no se dé el hiato, por lo que la tilde siempre se colocará: prohíbo, prohíbe, vehículo, búho, ahínco, rehúso, etc.

 

· Los monosílabos, al ser palabras compuestas por una sola sílaba, no llevan tilde por regla general, pues el acento no podrá caer en otra sílaba que no sea la que forma el vocablo: fe, dio, vio, fue, fui, sol, pie, can, gran, gris, da, ves, ruin, bien, mal, no, un, guion, Sion.

 

· Algunos monosílabos sí deberán llevar tilde, pero esta será la llamada "tilde diacrítica" o "acento diacrítico". Este es aquel que permite distinguir dos que tienen la misma escritura, pero que pertenecen a categorías gramaticales distintas. Los monosílabos acentuados gráficamente por tilde diacrítica son los siguientes: él (pronombre) / el (artículo), (pronombre) / tu (adjetivo posesivo), (pronombre) / mi (adjetivo posesivo), (sustantivo) / te (pronombre), más (adverbio de cantidad) / mas (conjunción adversativa), (pronombre y adverbio de afirmación) / si (conjunción y sustantivo), (verbo) / de (preposición), (verbo) / se (pronombre) y ó / o (en este caso, la o es una conjunción adversativa, pero se tildará cuando aparezca entre dos cifras, para evitar su confusión con el cero: 3 ó 4 / 3 o 4.

 

· Los adjetivos demostrativos este, ese, aquel, esta, esa, aquella, estos, esos, aquellos, estas, esas, aquellas no llevarán tilde, a no ser que la persona que escribe se percate de que puede darse la ambigüedad: Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá.

 

· Los pronombres demostrativos neutros se escribirán siempre sin tilde: esto, eso, aquello.

 

· Las palabras adonde, donde, como, cual, cuan, cuando, cuanto, quien y que, clasificadas por la RAE como inacentuadas, llevarán tilde y se convertirán, por lo tanto, en tónicas, cuando presenten el sentido interrogativo o exclamativo: ¿Qué quieres? ¿Cuál es el motivo?, ¿Quiénes son estos señores?, ¿Cuándo llega el avión?, ¡Qué buena idea has tenido!, ¡Cuántos problemas por resolver!, ¡Cómo llovió ayer! Le explicó cuáles eran los inconvenientes que habían surgido. Hizo un comentario de cuánto dinero había gastado en la boda.

 

· La palabra solo puede funcionar como adverbio y como adjetivo, y únicamente deberá tildarse cuando exista el riesgo de la ambigüedad: Pasaré sólo este verano aquí (solamente) / Pasaré solo este verano aquí (sin compañía).

 

· La palabra aun llevará tilde cuando signifique "todavía", y no se tildará cuando lleve el significado de "hasta": No ha llegado aún / Aun los sordos habrán de oírme.

 

· Las palabras compuestas seguirán las leyes generales de acentuación: (cien + pie) ciempiés, (así + mismo) asimismo, (décimo + séptimo) decimoséptimo, (veinte + dos) veintidós, (balón + cesto) baloncesto. Constituyen una excepción a esta regla los adverbios terminados en –mente, pues estos se tildarán cuando el adjetivo que entra en la composición lleve tilde: (fácil + mente) fácilmente, (tímido + mente) tímidamente, (alegre + mente) alegremente, (feliz + mente) felizmente, etc.

 

· Los compuestos cuyos dos elementos son separados por un guión, llevarán la tilde donde les corresponda según las reglas generales: franco-alemán, histórico-crítico, hispano-belga, etc.

 

· Las formas verbales con pronombres enclíticos, llevarán la tilde de acuerdo con las normas generales de acentuación: pídele, pidiósele, acabose, etc.

 

· Las voces y expresiones latinas se acentuarán de acuerdo con las reglas generales de acentuación: memorándum, adenda, tránseat (consentir algo que no importa), ítem, etc.

 

· Las palabras provenientes de lenguas extranjeras no llevarán tilde si aún no han sido aceptadas y adaptadas por la RAE al español: Windsor. Si ya han sido incorporadas y adaptadas, se tildarán de acuerdo con las reglas generales: búnker (fortaleza), sándwich, fútbol, córner, etc.

 

· Las letras mayúsculas llevan tilde si les corresponde según las reglas generales de acentuación: África, PERÚ, ÓSCAR, Ángel, etc. La Academia nunca ha establecido una norma en sentido contrario.

 

· La RAE ha determinado que los nombres propios de persona procedentes de lenguas extranjeras, en los casos en los que pertenezcan a personas cuya lengua materna es el español, se escriban de acuerdo con las reglas generales de acentuación: Kénneth López, Íngrid Rubio, Wílliam García, etc.

 

REGLAS PARA DIVIDIR PALABRAS AL FINAL DEL RENGLÓN

 

Generalmente se ha creído, o al menos así lo han enseñado los profesores de español, que para dividir una palabra al final del renglón se siguen los mismos cánones que rigen la división silábica de las palabras; sin embargo, no es así. Por otro lado, debe aclararse que la división silábica se estudia y practica con cuatro propósitos: primero, cuando el alumno está aprendiendo a escribir, para que determine los grupos fónicos, máxime si la enseñanza de la lectoescritura se da por medio del método silábico; segundo, para que distinga cuál es la sílaba acentuada y su ubicación dentro de la palabra; tercero, para que divida correctamente los vocablos al finalizar la línea en una escritura manuscrita, y cuarto, para medir los versos. Ahora bien, los propósitos uno y dos utilizan la misma regla, es decir, se marca el final de una sílaba cada vez que se reduce la emisión de la voz, después de pronunciar un sonido o grupo de sonidos; la medida del verso, por su parte, sigue en principio la regla anterior, pero luego toma en cuenta las licencias poéticas –sinalefa, hiato poético, diéresis, sinéresis– y la ley del acento final; mientras tanto, la división silábica de las palabras al finalizar el renglón sigue, hasta cierto punto, la norma citada, pero luego utiliza otras específicas que se dan seguidamente:

 

· Si la primera sílaba de una palabra es una vocal, se evitará dejar esta letra sola al final de la línea. Ejemplo: a – mistad (incorrecto), amis – tad (correcto).

 

· Si la palabra que queda al final de la línea presenta dos o más vocales seguidas, éstas no pueden separarse, independientemente del tipo de concurrencia vocálica que formen. Ejemplo: can – ci – ón (incorrecto), can – ción (correcto); po – ético (incorrecto), poé – tico (correcto); amorti – güé – is (incorrecto), amorti – güéis (correcto).

 

· La regla anterior no se cumple cuando las vocales que aparecen seguidas pertenecen a dos segmentos distintos de una palabra compuesta. Ejemplo: contra – espionaje.

 

· Cuando la palabra esté formada por dos vocablos que funcionan independientemente en la lengua, o por una palabra y un prefijo, será potestad del escritor dividir la palabra siguiendo la ley del silabeo o separando sus componentes. Ejemplo: no – sotros (correcto) o nos – otros (correcto).

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

 

Cardona, Ángeles. Manual de ortografía moderna. Barcelona: Libros Bruguera. 1990.

 

Gómez Torrego, Leonardo. Ortografía de uso del español actual. Madrid: Ediciones SM. 2000.

 

Fuentes, Juan Luis. Ortografía. Reglas y ejercicios. Marsella: Larousse. 1988.

 

Lázaro Carreter, Fernando. Diccionario de términos filológicos. Madrid: Editorial Gredos. 1990.

 

Real Academia Española. Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe. 1998.

 

Real Academia Española. Ortografía de la Lengua Española. Madrid: Espasa. 1999.

 

Soto Alfaro, Carlos Luis; Víquez Guzmán, Benedicto y Ramírez Garro, Luis Fernando. Texto programado de ortografía española. San José: EUNED. 1983.

 

 

 

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