La noche llega
A la vida llegamos,
para dejarla lentamente.
Tu partida fue rápida,
no llegué a conocerte.
Imagino serías una madre ferviente,
acaso una mujer pendiente,
de encontrar un hombre
y dejar simiente.
Pero ya no importa lo que fuere
sino el presente,
te tengo en mi mente
y te tendré siempre.
Mi rostro se arruga y las manos tiemblan,
las tardes se acortan y la noche llega.
La luz eterna en la que estás inmersa
quizá pronto alumbre un alma negra,
que agonizando a quedado,
desde tu partida a la paz eterna.
H.J.A