Beatriz Shaefer Peña

De las secretas voces 

De lejos llega ese rumor tranquilo 
                como tranquilas aguas 
que van trayendo, uno por uno, 
                diferentes momentos. 
Estás de pie mirando aquella noche 
                que avanza sobre el día 
mientras la luz se apaga en las señales 
                que nunca has comprendido. 
Así, la tarde, inesperadamente 
                se adueña de tus pasos. 
Ya no acontece el sol. 
                Y sin embargo 
su voz aún te llama 
                en la penumbra. 
Marcos Silber

La palabra

Oculta anda
por los tesoros de adentro de la lengua;
agazapada anda la perla clandestina.
Habrá que lanzarse, buscarla,
cerrar los ojos, saltar,
(con escasa luz y viento no siempre a favor)
abrir los brazos, dejarse ir.
Habrá que ponerla en la mira, llegarle,
arrancarla de una tierra siempre negada,
alcanzar su mano, traerla para acá.
Habrá que quitarle la pollera,
y al fin mostrarla.
Como encender la luz las luces del mundo.
Como vivir como respirar.

 

 

Máximo Simpson

A fin de cuentas

A FIN DE CUENTAS,
aún no he podido arborecer,
y mi charla fue siempre un balbuceo,
ambiguo, sospechoso.

Algo les falta aún a mis sentidos
para olfatear la dicha,
la fe de los creyentes,
esa fe que resiste
la prueba irrefutable del más ronco alarido.

Aún no alcanzan mis pies para llegar
a las fronteras de ninguna parte.

Soy un hombre inconcluso,
y ya es un poco tarde para intentar de nuevo
mejorar mis reflejos,
o esperar con paciencia
el crecimiento firme de aletas y de branquias,
de ruedas vigorosas,
pues la nada me espera en cualquier sitio,
tal vez en la cocina,
tal vez mientras escribo
esta trivial noticia de mis días.

Hebe Solves

La cena

Aunque quiera encender las ramas secas
del amor en el fuego y en el vino,
siguen llegando ocultos enemigos
a comer, vuelve a estar la casa abierta

y la reja del aire teje el marco
que apuntala el vacío de las puertas.
Acomodo en el mármol las especias
y pico las cebollas y los ajos.

No vendrá nadie a completar la escena
ni a sentarse a la mesa y a mi lado
cebar el mate mientras yo cocino.

Y a fuego lento voy leyendo el diario
como si fuera el pan de un nuevo rito
destinado a anunciar la última cena.

 

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