Kelly Gavinoser
Prisma (1922)
Volvemos a crucificar nuestros poemas sobre el acaso de las miradas
dijo el señero Jorge Luis desenvolviendo el PRISMA
delante de la perplejidad de pestañas oscilantes
rotativas señales distraídas donde las eses del viento
en algunas hacen polen y frutos
en otras vaho e incienso
purificador de magmas
Sobre el acaso de los oídos
crucifico el mío.
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Roberto Glorioso
Después del escalón
[hay una jungla
que fue desierto.
Se disparan bocas por
mordiscos.
Si alguien hace blanco
dibuja el paraíso. |
Ileana Gómez Gavinoser
los años partidos hacia una lenta noche son como una
ave rota pero
tu paso es un vuelo del ocaso oscuro hacia el día
Y tú espíritu entero cómo no has de querer tu signo libre
si tu llanto no te quiebra
cómo no has de beber un verde sendero espinoso
si los héroes como Sigfrido
si la Walkiria que duerme un sueño eterno
trazan su camino al borde de las tinieblas
y ahora una mujer
una muchacha enamorada ha sido arrebatada a su destino
una joven terca y silenciosa que
con sus palabras tuerce la espada maldita a los conjurados
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Daniel Horacio Grad
Cartas CCCLXXVI.
Ella recuperó la voz de sus manos. Estaba de insomnio (como en la madrugada del exilio y un lápiz tejiendo esa ficción que regresa al útero cangrejo). Estaba húmeda (como aquellas cosas de la melancolía y los aviones, como el cuerpo mutilado en la prisión -y el abandono-). Estaba fugitiva al ojo y al río, al estruendo del fuego y las montañas. Estaba por parir su tiempo de papel.
P.D.: Ella estaba en todo comienzo del camino. |
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fijando vértigos
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