| Alejandrina Devescovi Tiene la casa llena de corazones. Corazón de trapo. Corazón de papel. Corazón de madera perfumada. Precioso corazón de amor perfecto. ¿Por qué esa preocupación o gesto por esta vulnerable pieza humana que es traicionera y llena de contradicciones? A veces se agranda dentro del pecho pidiendo aire y agua de azahar. Corazón asediado. Otras veces, encogido, no se permite remar entre sus costas y naufraga. Sin embargo, hay un bosque de corazones en su casa, para poder fijar en esa rosada forma de manzana las mareas de sus emociones, los desprolijos surcos de su memoria. Por su corazón ceniza aún encendida ya no se interesa. Lo tiene preparado para la muerte. |
Gabriela Delgado
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| Piero de Vicari Leyendo a Ungaretti La síntesis bien podría ser esa semilla pugnando por volverse espiga. En ese orden de cosas, la poesía enciende la palabra cuando los labios devuelven el sonido. A mi entender la discrepancia recae en la imagen: cuanto más incomprensible, muere de muerte metafórica.
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Juan Disante tránsito Ibas andando verde con tu canto por la bajada pedregosa de tu hechura y no pude decirte ni un motivo. Ibas como siempre con tu acento por aquellas rías de soltura y no quise oxidarte las razones. |
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| Patricia Díaz Bialet La percepción del poema Mercenaria de mi sombra, mi herencia de luz me encierra como un sello. Así se imprime el poema. Arrojado sobre la palabra como un gesto único. |
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