Mundo y persona

El t�tulo de estas p�ginas expresan ya, desde sus ra�ces etimol�gicas, lo que presentamos como el objeto de nuestra reflexi�n: el hombre y lo humano.
Como se sabe, las ra�ces de nuestras actuales lenguas modernas provienen del proto indo-europeo, de unos 5000 a�os antes de Cristo. De ese n�cleo provienen las grandes familias ling��sticas el
tochario, el indo-iran�, el anatolio, el armenio, el hel�nico (antiguo griego, griego medieval y griego), el alban�s, el it�lico �de donde proviene el lat�n y luego las lenguas romances hasta el castellano, portugu�s, franc�s, catal�n, provenzal, italiano y rumano-, el celta, el germ�nico �de donde proviene el ingl�s, el alem�n, el dan�s, el noruego, entre otros- y el balto-eslavo. Remito al The American Heritage Dictionary of Indo-european Roots, revisado y editado por Calvert Watkins, Houghton Mifflin Company, Boston-New York, 2a. Ed. 2000.
La ra�z indo europea de mundo la encontramos en la palabra �wi-ro� (se pronuncia �viro�), hombre; tambi�n �wia-ro� y �weia�, de donde provienen otras palabras como �werewolf� y �wergeld� cuya ra�z en el ingl�s antiguo era �wer�, hombre, emparentada igualmente con �weorold�, mundo, y de donde con el paso del tiempo se transform� en �world�, que es de derivaci�n germ�nica. De estas mismas ra�ces provienen �weltanschauung� y �weltschmerz�; la palabra usada en el germano antiguo era �weralt� que significaba mundo. El t�rmino actual alem�n
weltanschauung significa precisamente visi�n del mundo.
Esa misma ra�z, �wi-ro�, dio origen a la palabra latina �vir�,que igualmente significa hombre y de donde provienen palabras como �virago�, �virile�, �virtue�, �virtuoso�, �duumvir�, �triunvir�. Tiene m�s el sentido de hombre virtuoso, virilidad, capacidad y poder, que es precisamente lo que ha hecho el ser humano: con su esp�ritu, mediante su pensamiento y su hacer, ha construido su mundo, ha transformado la naturaleza en una morada. Es decir, ha superado su ser natural que comparte con los dem�s seres vivos y ha hecho lo suyo espec�fico: el mundo, su mundo. Mundo supone, pues, esp�ritu humano, pregunta, b�squeda, descubrimiento, �aletheia� �que es la palabra griega-, ir de lo visible a lo que no se ve pero que late, literalmente ir de lo patente a lo latente, a lo que se ve con los ojos de la inteligencia y del esp�ritu.
El hombre es curioso por naturaleza, o sea, inclinado naturalmente al saber, al conocimiento; ya Arist�teles lo consignaba: Todo hombre por naturaleza desea saber (Metaf�sica VII, 1, 1028 a 15), y una y otra vez se interroga: �Qu� es esto?, �c�mo funciona?, �para qu� puedo usarlo? o �qu� puedo hacer con �l?, �me es l�cito hacerlo?, �qu� sentido o significado tiene? En fin, una serie de preguntas que muestran ese deseo originario de saber, de conocer la verdad de las cosas.
Mundo, entonces, tiene una connotaci�n ontol�gica, antropol�gica y moral, si por tal se entiende la morada que el hombre busca.
Mundo y persona resultar�an ser dos palabras concentradas en una: el hombre y lo humano.
Cuando ese mundo (humano) deja de ser una morada, un lugar habitable y, por el contrario, se torna hostil y peligroso, vuelve nuevamente a surgir la pregunta, la b�squeda, el problema, la apor�a (precisamente apor�a significa sin camino, sin salida); y el hombre requiere (la palabra latina es quaerere, buscar, desear) acudir al esp�ritu, tornar a s� mismo y replantear su mundo: porque necesita ser humano. Por tanto, el humanismo ser�a este intento del hombre de volver habitable su espacio y su tiempo; es una preocupaci�n y ocupaci�n por el hombre y por lo humano, por hacer o volver a hacer humano su mundo. Esto es lo que, de diversa manera buscan estas p�ginas. Ojal� puedan llegar a ser un �lugar� y un espacio de dicha reflexi�n, o sea, de la palabra.
F. Aguilar
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