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Fetiche
Los oigo acercarse seguros, firmes y dominantes. Resonando por mi cabeza. Llenándome los sentidos. Me estremezco al verlos delante de mí, señalándome. Mi boca arde en deseos de besar cada uno de ellos. No se mueven, simplemente se me acercan a una distancia corta que me produce excitación. Mi cara a ras de suelo a escasos cm del placer. Tan posesivos que me obligan a seguirlos. Me arrastro intentando seguir su ritmo. Los observo. Son bonitos, elegantes. Desfallezco por tocarlos con mi cara, con mi boca, con todos mis sentidos. Se paran. Me detengo yo también. Uno de ellos desaparece de mi vista, exultante y seguro. Lo noto en mi cabeza, obligándome, intentando enterrarme en el suelo. Noto esa presión fuerte sobre mí. No aparto la mirada del que queda a mi vista. Por favor, por favor grito en mi mente. Quiero besarlos, lamerlos, fundirme con ellos, por favor... Mis ruegos no son recibidos por sus majestades, los dueños de mis deseos más ocultos. Los sigo nuevamente. Van más rápidos. Gateo como nunca, rápido, rápido. Sigo su ritmo deseándolos con la mirada, con todos mis sentidos. Me ordenan donde ir, mi mente es suya, mi cuerpo es suyo, mis deseos son suyos, en definitiva les pertenezco. Por fin se aposentan, se relajan. Se desprenden de esa coraza oscura de cuero, que tan bellamente les viste. Queda esta a unos cm de mí. Ansío lamer y oler. Pero no me es permitido tampoco. Ya desnudos se acercan separando las corazas de un suave pero directo golpe. Babeo, saco mi lengua, me relamo, tengo la vista clavada. Aspiro su dulce olor. Me muero por solo rozarlos. Son tan bellos, perfectos, divinos, de color rosado. Con unas curvas ante las cuales solo puedo claudicar. Permanezco quieto, inmóvil. Esperando una señal. Un solo acercamiento que me permita abalanzarme y besar. Adorar y lamer. Pero este momento no llega. Permanezco más a ras de suelo. Desearía estar bajo ellos. Sumergirme y notar sus dulces caricias por todo mi ser. Los veo estirarse, moverse, encogerse, acariciarse uno a otro. Tengo celos casi de que se toquen. Los deseo a ambos. Diría sí a todo por solo sentirlos. Sudo, estoy excitado. Ellos me miran altivamente desde la altura. Su contorno es maravilloso. Su aroma inunda mis sentidos. Se acercan uno a uno, más cerca de mí. Estoy impresionado del poder que ejercen sobre mí. Recorren todo mi cuerpo ahora, excepto mi cara. Los noto apoderándose de mí. Tocándome, usándome a su antojo. Hasta las partes más pudendas de mi ser, son aplastadas sin piedad. Ordenan y mandan sobre mí. Noto mi excitación. Cada vez mayor. Se acomodan en mi cuerpo. Su contacto es cálido, es tremendamente sensual. Seguros de que me dominan, me utilizan sin descanso. Muero por besarlos, por besarlos, por adorarlos, por tocarlos, por sentirlos. Sigue mi tortura y mi placer indefinidamente. Creo que exploto, que no aguanto más, que me deshago como un cubito de hielo expuesto al sol de la mañana. Por fin, no puedo creerlo, los veo alzados, encima de mi rostro. Veo su parte tersa y suave con sus tremendas curvas, que se acercan lentamente a mis ojos, a mi boca, a mi nariz. Que suplicio más gratificante. Se posan y exhalo un uhhhhhhhhhms tremendo. Lleno de pasión, de deseo. Mis sentidos explotan. Todos mis sentimientos y deseos se juntan de golpe para dar placer a esas dos divinidades que aplastan mi rostro con total libertad, dominándome, sometiéndome. Mi lengua lame. Mi saliva los empapa. Mis ojos se pierden entre ellos o tapados por ellos. Estoy en éxtasis. Que preciado regalo para mí. Desearía inmortalizar estos momentos........................................ solo puedo susurrar un gracias, deseoso. Si, son sus pies mi Ama. Son sus bellos y hermosos pies. Sus cuidados pies. A los cuales devotamente sirvo por ser parte de usted...... Son mi Fetiche.
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