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Lentos
en el aprendizaje, con
dificultades en adquisición de
competencias específicas,como cálculo
o de lectoescritura;
niños hiperactivos o hipoactivos, con déficits
atencionales que dañan seriamente sus procesos cognitivos y de aprendizaje.
La
deficiencia mental ligera, permiten un pronóstico esperanzador con los
tratamientos psicopedagógicos pertinentes.
Límites
reales son difíiciles de definir y nada rígidos.
Su limitación le traerá problemas serios para la inserción en un trabajo
y, en general, para la inserción social.
Difícil
de rehabilitar . A pesar de los tratamientos psicopedagógicos.
Objetivo prioritario con los
deficientes mentales severos, no es la enseñanza convencional, sino la
adquisición del mayor número posible de hábitos o habilidades de
autonomía básica.
Es muy difícil que el deficiente estrictamente
profundo, llegue a alcanzar autonomía funcional más allá de las conductas
más elementales de vestirse y desnudarse, comer por sí solo, o adquirir
las habilidades de higiene personal. La enseñanza que ha de recibir será
de hábitos de autonomía y no resultará fácil que llegue ni siquiera a
dominar el lenguaje oral.
La meta psicopedagogica ha de ser proporcionarles habilidades que les hagan crecientemente ser
autónomos en diversas áreas de la vida
diaria y que reduzcan así la necesidad de ayuda externa.
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