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•Muchos
agresores se refugian en las excusas para evitar las consecuencias jurídicas
o sociales. Por ejemplo, dicen que estaban fuera de control o que fue una
locura temporal pero que no volverá a suceder.
•El
ejemplo del hombre que acusa violentamente a su pareja de tener aventuras
o de pasar demasiado tiempo con otras personas, pero que se arrepiente
inmediatamente y le pide perdón. Esta escena se repite frecuentemente, y,
como resultado, la víctima acaba reduciendo sus visitas a familiares o
amigos por miedo de que él se enfade o aumenten sus sospechas.
•La
televisión como modelo
Mientras siga habiendo malos tratos en casa y no se intervenga a tiempo, seguirá habiendo niños que crecen presenciando la violencia contra sus madres y que la asumen como algo natural. "Los niños que ven la violencia en casa tienen problemas en el desarrollo, en la escuela y a menudo acaban teniendo relaciones violentas en su vida adulta", dijo a EL MUNDO el doctor Daniel Brookoff, de la Universidad Metodista de Memphis (Tennessee) y autor de diversos estudios sobre violencia doméstica.
•Los
malos tratos a la mujer pueden entrar también por la pantalla del
televisor. "Hay estudios que sugieren que lo se ve en televisión
puede inspirar a un pequeño porcentaje de individuos a actuar de la
misma manera. Sin embargo, son casos anecdóticos, poco significativos
estadísticamente", declaró a este periódico la doctora Deborah
Petersen, directora del departamento de Igualdad de Derechos de la
Universidad de Minnesota. "Pero lo que es más preocupante es que
estas imágenes crean determinadas actitudes hacia las mujeres.
•Es
decir, que la representación en la pantalla de comportamientos violentos
normalizados contra las mujeres se asume como algo aceptable. No es que
las personas imiten lo que ven en la televisión sino que adoptan
actitudes que les llevan a ser agresivas después".
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