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Existen variadas formas
de tomar decisiones, se pueden señalar como las mas comunes:
Decisiones por impulso:
son aquellas que se toman sin ningún análisis o reflexión
previa, tienen un alto margen de error; surgen generalmente de un
sentimiento o emoción momentánea.
Decisiones por presión:
son las que se toman sin estar convencidos de su utilidad o a veces sin
desearlo, para quedar bien con la familia o los amigos, o bien escapar de
alguna situación que nos causa conflicto. Con frecuencia producen
sentimientos de malestar o de culpa.
Decisiones
sin futuro: son aquellas que se toman pensando solo
en el gusto, placer o satisfacción inmediata, sin reflexionar en las
consecuencias para el futuro. Pueden generar sentimientos de angustia y
culpa durante la situación placentera o posteriormente a ésta.
Decisiones
por terceros: son aquellas que se prefieren
posponer, dejando que las circunstancias o los “otros” decidan por
uno, por lo tanto, no se toman conscientemente, sin embargo, dejar que las
cosas sucedan y no hacer nada al respecto, es también decidir.
Decisiones
al azar: son aquellas que se toman confiando en la
buena suerte, el amuleto, etc.
Decisiones
razonadas y fundamentadas: son las que se toman
después de analizar las ventajas y desventajas de la decisión, las
posibles consecuencias inmediatas y a futuro; ya sean positivas y
negativas. Estas decisiones tienen mayores probabilidades de resultar
acertadas, aunque no son infalibles; a largo plazo pueden despertar
sentimientos de logro y satisfacción.
Las formas que se han
descrito para tomar decisiones no son las únicas y pueden darse
combinaciones de ellas u otras diferentes, ya que son muchos los factores
que influyen en cada persona al tomar sus decisiones, como las
circunstancias, la edad, las metas propuestas, el estado de ánimo, el carácter,
la personalidad, etc.Ahora, como adolescente es natural que enfrentes
sentimientos contradictorios, por un lado surge el deseo de tomar por
completo las riendas de tu propia vida, pero por otro, existe el temor o
la duda sobre cuales son las decisiones que debes tomar.
No existe una fórmula
infalible para tomar decisiones sin riesgo de equivocarse, pero para
lograrlo con mayores probabilidades de éxito, es conveniente analizar
algunas circunstancias como:
¿Quiero?
, ¿Para qué? , ¿Puedo? ¿Cómo? , ¿Debo? , ¿Por qué? , ¿Conviene?
, ¿Qué gano? , ¿Qué pierdo? , ¿Qué arriesgo?
Por último, una vez
tomada la decisión, debes saber que acabas de adquirir un compromiso, que
requiere de esfuerzo para realizar todas las acciones necesarias que te
permitan trabajar en el logro de tu decisión.
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