LOS TROVADORES


Cuando la flor lozana
En la tranquila noche
Cierra su casto broche
Se escucha al trovador
Que entre la sombra oscura
Errante va y sin tino
Llevado de su signo
Cantando al ciego amor.
A veces del castillo
Junto a la enhiesta almena
Gime como alma llena
De horrendo padecer
Y otras con eco blando
Murmura tierna queja
Ante la dura reja
Prisión de una mujer.
Que a su acordada guzla
Trino le dan las aves
Las brisas más suaves
Su acento halagador
Y cédele la tórtola
También su triste arrullo
Y ofrécele el capullo
Abriendo, su rumor.
Por eso en la negrura
De noche solitaria
Parece la plegaria
Del trovador gentil
Como rumor confuso
De besos, risa y llanto
Suspiros, trino y canto
De aves mil y mil.
Y en tan revueltos sones
Del trovador el alma
Anuncia que la calma
Ha llegado a perder
Y cual mísero loco
Que tiene una manía
La suya es noche y día
Trovar a la mujer.
Sed mujeres hermosas
Sed lindas ferrolanas
Al trovador humanas
Pues gime en el dolor
Y al escuchar su guzla
Que amor murmuran
Brindadle en eco blando
Amor, amor, amor.
Vals
Letra: N. N.
Música: J. Pérez
Año: 1899

 

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