Las
Estaciones del Partido de Bahía Blanca:
Maldonado y Bordeu

Estación Bordeu, 22-10-00, HFG
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Estación Maldonado, lo que queda
de ella, 22-10-00, HFG
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Estación
Maldonado: Categoría 1º, estaba habilitada,
para el público, solo para el tráfico de
pasajeros.
Distante unos 3 km. del centro de la ciudad, el edificio
era una construcción de madera y chapa, de tipo
provisorio, que a la fecha no existe dado que fue demolido.
La
playa de maniobras que operaba esta estación, tiene
2km. de largo por un ancho, variable, de entre 200 y 300
mts., y la longitud de vías es de 29.319 mts.
En este lugar se efectuaba el armado de trenes de carga
secciones NO. , Sud y Puertos.
Fue
abierta en el mes de agosto de 1908, y tomó el
nombre por el Coronel D. Salvador Maldonado (1840-1891).
Según
una estadística del FCS, en el año1929-30,
tuvo un movimiento de 622.000 ejes.
En este lugar, además se encuentran los talleres
ferroviarios, que en estos momentos, en manos de la UEPFP,
se usan para la
reparación de locomotoras y coches, y en los cuales
trabajan unas 100 personas.
Estación Bordeu:
Categoría
1º, estaba habilitada en una época para pasajeros,
cargas y hacienda. Se encuentra situada a unos 7 km. del
centro de la ciudad; en un tiempo había trenes
locales de pasajeros, desde y a Bahía Blanca, cada
dos horas.
Fue abierta en junio de 1908, y recibió el nombre
en honor a D. Teófilo Bordeu, primitivo propietario
de los campos linderos a la misma.
Las locomotoras eran como niñas mimadas
Hubo un tiempo, allá por los años 1872 a 1889,
en que las locomotoras del Ferro Carril Sud, venían
a ser algo así como de propiedad privada o exclusiva
del maquinista que las manejaba, quien las cuidaba como
a una novia, y procuraba evitarles todo trastorno, exceso
de trabajo y falta de aseo. Con tal sistema, las locomotoras
estaban siempre relucientes y listas para correr, aunque
para no fatigarlas demasiado, los maquinistas procuraban
que los tramos fueran cortos y los descansos prolongados,
con lo cual las máquinas no rendían el fruto
que de ellas se debía esperar. Tal sistema resultaba
antieconómico y tuvo que ser cambiado radicalmente.
El
señor George Cooper, que desempeñó
el cargo de gerente general del FCS, desde el año
1872 hasta 1886, fue reemplazado por el Ingeniero en Jefe,
señor Sam Abbott, quien ocupó la gerencia
hasta que le sorprendió la muerte, el 17 de mayo
de 1889, en la casa "Pencliffe", que era la
residencia del gerente general. Cuatro años más
tarde , en la misma casa, falleció el secretario
gerente del directorio en Londres, señor C.O.Barker,
que se hallaba de visita en la Argentina, el 29 de marzo
de 1893. Parece ser que fue víctima de la misma
enfermedad que el señor Abbott, o sea del tifus,
tan extendido entoces por la contaminación de la
aguas. Al reemplazarle su ayudante, señor F.W.Barrow,
optó por no ocupar la residencia "Pencliffe",
sino que fue a residir en Adrogué, mientras el
edificio pasaba al departamento de ingenieros.
Al
hacerse cargo de la gerencia el señor Barrow, el
señor W.H.Scott, era el superintendente del departamento
de mecánica y de locomotoras. Durante la gerencia
del señor Abbott, habían sido pedidas a
Inglaterra unas sesenta o setenta locomotoras nuevas,
para incorporarlas al servicio. Las máquinas empezaron
a llegar al país, pero el señor Barrow las
consideraba innecesarias, por lo que ordenó que
fueran depositadas todas en los galpones ubicados en distintos
puntos de la línea, y se mantuvieran cuidadas e
inactivas, hasta que debieran utilizarse.. El señor
Scott se oponía rotundamente a este procedimiento,
originándose entre ambos una agria controversia,
que termino cuando el gerente pudo demostrar al jefe de
locomotoras que le asistía la razón.
Ya
se ha dicho que en aquellos tiempos, cada maquinista "corría"
su misma máquina y lo hacía en trayectos
muy inferiores al kilometraje que debía rendir
cada locomotora, de acuerdo a su capacidad. Por ejemplo,
para el tren diurno de pasajeros desde Plaza Constitución
hasta Tandil; Altamirano a General Belgrano y vuelta;
General Belgrano a Azul y Azul a Olavarría, se
empleaban en total cinco máquinas. El señor
Barrow dispuso que el servicio aludido se hiciera con
solo tres locomotoras, resolviendo cambiar el sistema
individual por el colectivo; las máquinas fueron
"pooled", vale decir, intercambiadas entre los
maquinistas, que manejaban indistintamente cualquiera
de ellas, alternándose el personal, pero siguiendo
en marcha la misma locomotora. En esta forma sin perjuicio
alguno ni aumento de máquinas, se consiguió
un lógico rendimiento de las mismas.
Las
nuevas máquinas llegadas de Inglaterra, fueron
puestas en servicio paulatinamnete, para sustituir a las
viejas o por aumento de tráfico, y la última
entró en actividad ya pasados unos años
de la modificación establecida por el señor
Barrow.
¡Muchas
veces, desde aquellos lejanos tiempos de abundancia, tuve
que lamentar no poder tener de reserva, en los galpones
de locomotoras, unas setenta máquinas flamantes
y relucientes...!
Esta
crónica fue extraída del libro Mi vida de
ferroviario inglés en la Argentina, de Arturo H.
Coleman.
Ferromodelismo
Herramientas
y materiales
Por
Mario Roberto Barrientos
Los
modelistas, en general, suelen usar una serie, casi infinita,
de materiales para lograr sus modelos, y en el ferromodelismo,
ocurre lo mismo. Es por ello que hoy, y a modo de comienzo
de una serie de notas, haremos un breve repaso de los
materiales, analizando los pro y contra de cada uno de
ellos. Cabe aclarar que este análisis se realiza
sobre la base del conocimiento adquirido, mediante la
construcción de modelos en escala:
También es importante conocer los pegamentos y
herramientas de corte aconsejables para el ferromodelismo:
Observaciones:
Estas tablas, que fueron elaboradas teniendo en cuenta
mi experiencia personal, le permitirán al ferromodelista
tener un detalle global, pero pormenorizado, de los materiales,
pegamentos y herramientas de corte.
Ahora detallaremos una serie de herramientas que son necesarias
para el hobby, aclarando que estas son a mero titulo enunciativo:
Regla metálica, lápiz mecánico, lijas
200, 400, 600 y 1000, limas de matricero, mandril con
mechas de 0.25; 0.50; 1.00 y 2.00, destornillador común
y tipo philips; trincheta.
Hasta aquí he tratado de dar un pantallazo general
de las herramientas y materiales que me han permitido
hacer ferromodelismo.
Como
opinión, no-consejo, creo que esta es la base,
con el transcurso de los modelos que iremos haciendo
los materiales y herramientas crecerán, pero
siempre dentro de determinada lógica.
"El ferromodelista que haga un modelo, debe hacerlo
siempre con un solo fin, su satisfacción personal,
no compita, o si lo hace hágalo con usted mismo,
el mejor premio que se puede ganar es haberse superado
a uno mismo"
Vapor
vivo en Bahía Blanca
(Sud)

La 121 en Grunbein, a poco de llegar, 28-01-01,
HFG.
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Estuvo
a cargo del Ferroclub Argentino, ya que el día 29
de enero de 2001, en horas de la mañana, llegó
a nuestra ciudad procedente de Buenos Aires, y con destino
final la ciudad de Bariloche, en la provincia de Río
Negro, un tren ,a la cabeza del cual venía la vaporera
Nº 121, ex Ferrocarril San Martín (ex BAP).
Este tren había llegado el día anterior, domingo
28, a la estación Grunbein, a remolque de una diesel
de Ferrosur Roca. Para la entrada en la estación
BBS, fue encendida su caldera, acoplada su biela maestra
, y a todo vapor hizo su entrada triunfal en BBS.(1)
La formación estaba constituída por 2 coches
comedor, 1 coche reservado, 2 tipo turista, todos éstos
de madera, además estaban acoplados 1 furgón
postal y 1 furgón de cola, típico del FCSM.
Menos éste último los demás habían
sido retrochados, a trocha ancha, dado que pertenecían
al FCGU
La presencia, anunciada por los medios de información,
con un par de días de anticipación, hizo que
despertara gran interés en la gente, que concurrió
en gran número a dicho acontecimiento, y de alguna
manera la estación BBS revivió épocas
pasadas, en las que la afluencia de público, a la
misma, era cosa de todos los días.
(1)
La llegada de esta loco a vapor, nos trajo a la memoria,
la entrada de la Nº 3337, en el año 1984,
con motivo de los festejos de los 100 años de la
llegada del ferrocarril a BB, dicha loco, ahora de monumento
en la playa de White, fue la encargada de entrar a la
estación BBS con el tren oficial.
El
último tren del siglo XX que llegó a Bahía
Blanca
Lo
hizo, obviamente, el 31 de dicembre de 2000, en horas
de la mañana; procedente de Buenos Aires. Estaba
anunciado para las 9,30 hs., pero, su llegada se hizo
rogar hasta las 10,48 hs.
A la cabeza del mismo traccionaba la General Motors
9071, Ciudad de Sevigne, y venían detrás
de la misma un vagón cerrado, un Pullman, un
comedor, tres coches de primera y dos clase turista.
Poca gente llegó en él y probablemente
no fueron conscientes del hecho histórico protagonizado:
la llegada en el último tren del siglo.
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