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(Viene de la página 15)
obstáculo para la difusión de la verdad" R.Gómez Bustillo Concepción Arenal: Su vida y Obra
Pensamiento palabra y obra fueron armónicos sonidos en este espléndido instrumento de Dios. Del siglo X hasta fines del XIII la mujer ejerció una influencia que ni las partidarias de La Fronda en el siglo XVII ni las anarquistas del siglo XIX alcanzarían. Sin embargo al decir de Regine Pernoud "los siglos XIV y XV representan una 'edad media' en cuyo transcurso hay un cambio de mentalidad, referido sobre todo a la situación de la mujer. Y la rueda de la Fortuna no tarda en arrastrarla a un eclipse del que vuelve a emerger en nuestro siglo XX". También en este punto Lord Canciller marcaría una excepción.
"Los estados Partes condenan la discriminación de la mujeres todas sus formas,..." estos términos que hoy nos parecen una verdad de perogrullo no eran tales en la época que relatamos. Bueno es recordar que uno de los asiduos visitantes a esta mini Academia del hogar de Chelsea fue J. L. Vives, clarificado humanista español; autor de el De institutione feminae Christianae, que según F. López Estrada Moro hubiese querido traducir al inglés por la coincidencia respecto de sus pensamientos sobre la educación femenina, pero sólo corrigió la versión que hizo Richard Hydre a instancias de la reina doña Catalina.
Margarita, la primogénita de Sir Thomas, tuvo oportunidad de declamar en latín frente al Rey y de corregir un texto latino de San Cipriano. Tal era la preocupación por la educación de sus hijos que así le escribía: " Por favor Margarita, cuéntame cómo van tus estudios. Te aseguro que si por mi descuido se echan a perder mis hijos y mi familia, soy capaz de gastar toda mi fortuna y despedirme de negocios y ocupaciones para dedicarme por entero a ustedes. Y tú sabes, amadísima hija, que tienes todo mi cariño".
Dos eran según su criterio, los argumentos con los que se atacaba la erudición femenina: a) Por vanidad por ser esta un reproche permanente a la pereza masculina y b) Por soberbia pretendiendo que al resaltar los vicios de los eruditos se estimara la propia ignorancia como virtud a lo que agregaba que "Si una mujer añadiere a una virtud eminente una orla de conocimientos literarios, creo que derivará de ello más provecho verdadero que si hubiese obtenido la riqueza de Creso y la belleza de Elena". Ahora bien, no se trataba como se ha visto, de una simple búsqueda del saber por el simple intelectualismo " El saber que va unido a la virtud tiene para mí más importancia que todos los tesoros de la tierra. Y si el prestigio del saber no va acompañado de una buena conducta ¿qué otra cosa es sino estupenda y célebre infamia?"
Más allá de los roles tradicionales asignados a cada miembro (Continúa en la página 17)
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