A mis noventa y tantos...
Agradezco a la vida
que me deje morir
respirando el aire frío
que sale de esa caja
debajo de mi ventana.Agradezco a la vida
que me deje morir
pudiendo leer mis
libros preferidos.Agradezco a la vida
que me deje morir
oyendo a mis bisnietos
gritando alrededor de mi cama.Le podré agradecer a la vida
que me deje morir con todos estos
y muchos placeres más;
pero nunca le perdonare a la vida,
que haya sido tan corta.