Siendo celoso, sufro cuatro veces:
Porque soy celoso, porque me da culpa serlo, porque temo que mis celos dañen al otro, porque consiento en ser víctima de una banalidad. Sufro por ser excluido, por ser  agresivo, por ser loco y por ser vulgar.
Roland Barthes

De nosotros dos

Desde donde comienza
jamás desaparece.
De lo más profundo... la peor pasión.
Se instala ahí, en el cerebro
y queda paciente para siempre,
y se regenera una y otra vez,
y no escapa, evoluciona,
creando del amor una enfermedad,
un mal habito, y algunos vicios.
Maldito sea el demonio de los celos,
que en proporción desmedida
nos carcome por dentro.
Enfermedad de la mente
que sucumbe al corazón,
¡déjanos en paz!,
no transformes nuestro amor en odio.



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