Recorriendo

 Necesito conocer tu cuerpo,

lejano... armonioso.

Admirar tu suavidad

palpable desde mis ojos.

Necesito comer tu cuerpo,

vivir en él y con él.

En un valle silencioso.

Dejar secar la ropa del pasado

mientras nos abrigamos

pegados a la misma manta.

Correr por un sendero

sin saber donde nos lleva.

Cruzar arroyos,

y enfriar nuestros pies allí

sacando provecho a los

cristales... del agua cristalina.

Sentir durante el día el sol en la piel

y tu piel sobre la mía.

Dejando que  al fin anochezca...

¡Para que siempre seas mi luna!,

y aunque ahora no tengas a quien alumbrar

quiero que sepas que siempre estaré

para que brilles en mí.

 

20 de marzo de 2002

 



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