Miguel Rosenzvit
Una tibia caricia de sangreA Eva
Si la cuestión es sangrar
entonces vamos a jugar al juego de lastimar
lastimar y sacar sangre
llorar y sangrar
correr y caer
caer y sangrar
sangre fuerte
sangre sucia
alcohol puro para la herida
hilos de bronca
puñal hambriento
hilos de agua
arena con sangre
ojos de aguja
sangre elegida
chiquito
finito
pedacito de alma
corazón entre las uñas
línea de vida
vida poca
vida encima
nada de vida
lagrima muda
llanto de mierda
mierda con esto de lastimar
paremos ya con esto
ya basta
lejos nos vamos
sueño contra sueño
vos a volar y a cicatrizarte
mientras yo te miro
mientras yo me miro sangrar.Dedicatoria
Para ella,
que significa todo:
el encuentro feliz
en el sueño,
el deseo
en la vigilia.Para ella,
que escuchó
las voces mas rotas
y atendió las suplicas,
y como toda atención de suplica
no fue para siempre.Para ella,
la inconquistable,
que por fin se dejo conquistar
con la única condición
de ser siempre conquistada.
Bajo promesa.Para ella,
que sintió en la sangre
el escalofrío y el torrente
que calo a su amado y a su amor
y comprendió; será trillado
el día que lo sea el alimento.Para ella,
que volvió el oro y el miasma
todo en oro,
la exigencia y el amor
todo en amor,
la contención y el pudor
todo en entregaPara ella,
que le quitó la mirada a los dioses,
que gozó la llama de la incondición,
que encontró suavidad en los callos.Para ella,
que se fue
pero está,
que olvidó,
pero esconde,
que huyó del tiempo
con la eternidad tatuada.Para ella,
que luchó inerme contra su alma anhelante,
que no halló la razón en la indiferencia,
que no pudo contener el aluvión tras la primera falla,
que exploto desde cada rincón de su sangre hacia su
genio inagotable cuando la dinamita del absurdo
hizo volar el arco del pacto en mil y un adioses.Para ella,
que estuvo.Para ella
van estos versos,
de él
para ella.Caminos de piel y barro
¿y ahora?, ¡ja!
Ahora no es fácil.
Tendremos que buscarle
salida al corazón,
sin cuchillos,
sin bisturí.¿Cómo seguir?
Sabedlo.
Todos los mortales,
todas las historias,
debéis saberlo:
esto es el fin;
viviré muerto el resto de mi vida.
He sido desangrado por completo:
lo que circula bajo mi piel es alimento,
duración,
no es sangre,
no,
¡qué va a ser!¡Y con que impiedad lastimo mi estomago!
¡Y con que desfachatez miento y huyo ahora que soy un muerto!
¡Bebo como loco y de a barriles!
Robo.
¡Claro que robo!
Y sonrío a cada asalto
esperando que me persigan
y me revienten a balazos;
no puedo ser torpe adrede:
cuestión de respeto elemental
a los estatutos del hurto,
pero llegará el buen día
en que alguien lleve este inerte cuerpo
hasta mi alma congelada para abrigarla.Vosotros, igual que todos,
debéis estar opinando ahora mismo
que estoy muerto por amor.
No puedo daros la razón ni refutaros:
ignoro desde que morí
la existencia del término.
Han tratado de inculcarme esperanza,
reconstrucción,
ánimo,
fe,
ellos no comprenden:
todas esas palabras me suenan a vida;
concuerdan cuando digo esto
y por eso no comprenden.Yo estoy muerto.
¿Rencor, venganza? ¿Qué es eso?
¿Furia, bronca pasajera, angustia?
No, no, escuchad:Caminar, beber, comer algo.
Mirar, dormitar, hablar poco.
Muerto:
solo eso y estar muerto.¿Y aún escribo?
Mi fe que te acompaña
No puedo confiar en que el gato estará entre mis brazos
más de algunos minutos sin rasguñarme
Ni que el barco cruzará el océano sin mecerse ni una vez
No puedo creer que ya no lloverá
Ni que nunca habrá de morir un amigo
Se que nunca caminaré nostálgico sobre tierras de mar
evaporado
Y que jamás veré llorar a mi padre
Ni siquiera sueño con el fin de la hipocresía
Ni con el arrepentimiento de un traidor
No practico meter las manos en el fuego
Ni dormir desnudo afuera y en invierno
Ya no juego a contar las estrellas
Ni espero que se choquen a mi vista
No pretendo que Dios se me aparezca
Ni que alguien me demuestre su existencia
Descreo de los prometidos castillos en el mar
Y de la mágica bisagra abierta en flor
No imagino que vuelvas algún día
Y que me digas que esta vez es para siempre
Rosenzvit Miguel. Caminos de piel y barro. Editorial Universitaria de la Plata, La Plata, 1995.