El Corazón
 

Salté por mi ventana, y en el aire desplegué mis alas.
Recordé la sensación humana de la adrenalina,
pero sentí el hambre del vampiro.
Me posé sobre las ramas de un árbol
y desde allí espere a mi presa.
La noche era fría y no estaba seguro de que alguien pasara.
Pero desafortunadamente tuvo que ser ella.
Enroscada en su campera caminaba apresurada
cuando me abalance sobre su cuerpo,
no tuvo siquiera tiempo a gritar,
que ya tenía su corazón en mi boca;
sentí que era exquisito, tierno;
de seguro que ya había amado.
Regrese al vuelo, y fue allí
donde note que mis alas se acortaban,
y comencé a bajar, hasta que desaparecieron,
y comencé a caer.
Al caer quise sujetarme de otro árbol,
pero no pude; solo amortiguo mi caída.
Caída en la que volví a nacer,
en la que volví a sentir. . .
aquel bello dolor humano.

27 de abril de 1998.





Volver a Página Principal

Hosted by www.Geocities.ws

1