Aprendiendo a Amar

 

Muchas veces cuando me siento mal

suelo darme una ducha bien caliente

dejando que golpee el agua sobre mi rostro,

esperando que me limpie.

A veces me dejo caer

y lloro sin darme cuenta.

Cada tanto miro en el espejo mi espalda

deseando que me crezcan alas.

Juzgo que será indicado esperarme solo;

mi ensimismamiento no es posible,

aunque deseable;

actúo como un autómata

y me vuelvo incapaz de una confesión;

pero aprendo a amar todos los días

para eso siempre he sido un estudiante apasionado,

y más que nada, sueño con enseñarte a amar alguna vez.

Pocas veces cuando me siento bien, cuando estoy alegre,

y creo aproximarme a la felicidad,

suspiro de a ratos,

porque en esos pedacitos de momentos

puedo darme cuenta que mi sombra se ha perdido

y que mi vida se refleja como el sol en una flor.

 

15 de julio de 2002.

 



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