La CIA y el terrorismo de Estado en América Latina


Mientras los estadounidenses tratan desesperadamente de encontrar respuestas a los devastadores atentados del martes 11 del 2002 en Nueva York y Washington, expertos sobre el terrorismo encuentran la respuesta en lo que consideran décadas de negligencia y equivocada política norteamericana hacia el mundo. El principal argumento utilizado por el presidente Bush para invadir Afganistán e Irak se funda en la necesaria protección a su patria de la amenaza que el terrorismo internacional y esos países representan. Sin embargo cuando analizamos algunos de los instrumentos creados por el gobierno norteamericano para contrarrestar el terrorismo en el mundo encontramos en ellos la respuesta a la violencia y las agresiones contra Norteamérica.

El 26 de julio de 1947 Harry Truman, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, firmó el Acta de Seguridad Nacional que dio vida a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). La CIA empezó a funcionar el 20 de septiembre de ese mismo año y desde entonces ha estado seriamente involucrada en operaciones encubiertas para desestabilizar gobiernos y liquidar dirigentes en países que han pretendido llevar a cabo transformaciones en favor de sus pueblos y en contra de los intereses norteamericanos.

La CIA en 1954 organiza y financia un golpe de Estado en Guatemala para derrocar al presidente Jacobo Arbenz. Ello porque Arbenz había nacionalizado las tierras ociosas de la United Fruit Company, pagando por ellas lo que la empresa norteamericana había declarado que valían en sus libros de contabilidad. La violencia provocada desde entonces por los sucesivos gobiernos militares dejó un saldo de 160 mil muertos y 40 mil desaparecidos.

Tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959, el presidente Dwight Eisenhower autoriza operaciones encubiertas con el fin de asesinar al entonces primer ministro Fidel Castro. En 1961 la CIA organiza y financia un desembarco mercenario en Cuba para derrocar al gobierno. La invasión termina en un rotundo fracaso en menos de 72 horas y el presidente John F Kennedy asume la responsabilidad total. Desde entonces, la política de violencia y el bloqueo económico aplicados por el gobierno norteamericano han causado cientos de muertos y pérdidas por más de 90 mil millones de dólares a la economía cubana.

A partir de 1963 la CIA lleva a cabo una campaña propagandística en contra del presidente dominicano Juan Bosch que culmina en 1965 con un golpe de Estado. Bosch había anunciado una serie de reformas económicas que beneficiaban a los trabajadores del país. Tras un alzamiento de militares constitucionalistas que pedían el retorno de Bosch, los Estados Unidos nuevamente intervienen al frente de una fuerza multinacional y terminan imponiendo un nuevo presidente.

La CIA inicia en 1964 una millonaria campaña propagandística en contra de Joao Goulart, presidente del Brasil, que culmina con un golpe de Estado. Goulart, quien mantuvo una política exterior independiente de Washington, había iniciado una serie de reformas que limitaban las ganancias de las empresas transnacionales y nacionalizó una subsidiaria de la ITT. Inicia así en Brasil una larga sucesión de gobiernos militares. Nuevamente la CIA participa en 1967 en el entrenamiento y las operaciones del ejército boliviano en contra del ELN. El agente Félix Rodríguez es el encargado de transmitir la orden, llegada desde La Paz, de asesinar a Ernesto Che Guevara.

La CIA prepara en 1971 un atentado para asesinar a Fidel Castro, primer ministro de Cuba, durante su visita a Chile. La CIA organiza y financia en el año de 1973 un golpe de Estado que paradójicamente un 11 de septiembre instala en el poder a Augusto Pinochet y deja un saldo de más de 3,000 muertos y desaparecidos. Allende había iniciado un proceso de nacionalización de industrias estratégicas que afectaban a los intereses de empresas norteamericanas como la Internacional Telephone and Telegraph Corporation, empresa también presente en la caída del presidente Joao Goular de Brasil.

Al triunfo de la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua en el año de 1979, el presidente norteamericano James Carter autoriza operaciones de la CIA en apoyo de la oposición encabezada por los somocistas. Durante el gobierno de Ronald Reagan se destinan cientos de millones de dólares a la creación de un ejército mercenario que, desde la vecina Honduras, se dedica a sabotear los esfuerzos nicaragüenses por construir una sociedad más democrática y plural. La guerra cuesta al país 60 mil muertos y 2 mil desaparecidos, además de 17 mil millones de dólares en pérdidas que los norteamericanos se niegan a pagar a pesar del fallo de la Corte Internacional de Justicia en 1986. Finalmente la oposición llega al poder en 1990 después de un proceso electoral marcado por el intervencionismo de los Estados Unidos.

La CIA desempeña un papel fundamental en la concepción y organización de las agencias de seguridad de las que emanaron los grupos paramilitares de El Salvador. Durante la guerra civil salvadoreña, los Estados Unidos apoyan a los sucesivos gobiernos militares entre 1980 y 1992 con más de 5 mil millones de dólares. La guerra dejó un saldo de 75 mil muertos y 8 mil desaparecidos.

Tropas norteamericanas invaden Granada en 1983, poco después de que un golpe de Estado terminara con el régimen de Maurice Bishop. Según el presidente Ronald Reagan, Granada, una isla de 340 km² y 110 mil habitantes representaba una amenaza militar para los Estados Unidos. Reagan había mostrado su preocupación por un aeropuerto que trabajadores cubanos estaban construyendo para desarrollar el turismo. Luego de la invasión, los Estados Unidos anuncian su decisión de concluir el aeropuerto… para desarrollar el turismo.

Luego los Estados Unidos invaden Panamá en 1989 con el pretexto de capturar a Manuel Antonio Noriega, un ex agente de la CIA acusado de tráfico de drogas. El gobierno norteamericano tenía conocimiento, al menos desde 1972, de las actividades ilícitas de Noriega, pero lo mantuvo en su nómina mientras le fue útil. La invasión dejó un saldo de siete mil muertos y desaparecidos, así como pérdidas millonarias.

A casi treinta años después del derrocamiento de Salvador Allende en Chile, se puede establecer la similitud de las operaciones encubiertas que realiza la CIA, cuando busca desestabilizar a los gobiernos populares. Tal es el caso del Chile de 1973 y la Venezuela del 2003. La información desclasificada permite ahora comprobar las hipótesis. Recientemente, la CIA ha admitido por primera vez en público, el programa clandestino contra la ascensión de Salvador Allende al poder, y sus esfuerzos políticos y militares para derrocarlo. En el informe "Actividades de la CIA en Chile", la agencia reconoce que en los años sesenta y principios de los setenta, como parte de la política del gobierno de EE.UU., para intentar influir sobre las decisiones en Chile, la CIA desarrolló proyectos secretos para desacreditar a líderes políticos marxistas, especialmente a Salvador Allende. Los planes se dirigían a alentar a los opositores civiles y militares de Allende para impedir que asumiera el poder, ya que para agosto de 1970 se sabía que él y la Unidad Popular ganarían la contienda electoral.

Señala el informe, que el 15 de septiembre de 1970 el presidente Nixon le comunicó al director de la CIA que un régimen de Allende en Chile no sería aceptado por EE.UU. En tales circunstancias, la CIA procedió a activar los grupos de trabajos encubiertos, los que, por su trabajo de inteligencia, coincidieron en que cualquier golpe de estado para tener éxito, tendría que secuestrar al comandante del ejército, general René Schneider. El general sostenía que la Constitución obligaba a las Fuerzas Armadas a permitir que Allende asumiera el poder. Por lo tanto, la CIA tenía que neutralizar a Schneider y, en consecuencia, planificó el atentado que se materializó con su muerte. No obstante, el asesinato no incidió para que se diera el golpe que se buscaba. Sin desistir de su propósito, a la CIA no le quedó otra alternativa que cambiar su estrategia y estimular entonces, el apoyo a los partidos de oposición para ir de frente contra el régimen de Allende. Incidir en la desestabilización del país y en el descrédito del gobierno.

Otro dato que contiene el informe y que merece mencionarlo por lo notorio de los vínculos directos de la Casa Blanca con la conspiración, es el que señala que el 21 de agosto de 1973, el comité de los 40 (agrupación dentro de la cúpula del gobierno norteamericano) encargado de la supervisión de las acciones desestabilizadoras, aprobó otro millón de dólares adicionales para acelerar el golpe. Ahora sí, el 11 de septiembre se tumba a Allende, éste se suicida y se instala Augusto Pinochet en el Palacio de la Moneda. Reconoce también la CIA el respaldo activo que le brindó a la junta militar después del derrocamiento del Presidente. Sostiene, además, que muchos de los oficiales de Pinochet abusaron de los derechos humanos. Algunos de estos oficiales eran agentes de la CIA o miembros de las fuerzas armadas de EE.UU.

Treinta años después, aunque en condiciones diferentes, algo similar quiere hacer la CIA en Venezuela. Intento de golpe, estímulo a la conspiración militar, compra de conciencias y lealtades, fomento a la oposición, aislamiento internacional del gobierno de Venezuela. El sacrificio de Abenz, Allende y muchos mártires mas y ha quedado arraigada en la mente del mundo, sirven de lección para impedir la repetición de esa historia, es importante que sean los propios venezolanos quienes decidan su futuro.

CIABASE es una base de datos sobre la Agencia Central de Inteligencia que proporciona información histórica tomada de más de 850 fuentes. Fue creada por Ralph McGehee, un ex-agente con 25 años de servicio. También se puede consultar en línea una versión reducida.

The Noam Chomsky Archive. Este sitio reune gran parte de las obras de Noam Chomsky, investigador del Massachusetts Institute of Technology considerado como el intelectual vivo más importante de los Estados Unidos.

 

<<anterior

unach
ir al índice
Imprimir
ir arriba

 

Hosted by www.Geocities.ws

1