El valor del petróleo de Irak


Al vencer sin obstáculos se triunfa sin gloria. – Corneille


En un momento histórico, 10 millones de personas expresaron su rechazo a la guerra contra Irak. Las manifestaciones que tuvieron lugar en más de 620 ciudades del mundo no fueron para solidarizarse con Saddam Hussein, el dictador y déspota, sino con el pueblo iraquí, además de constituir una protesta contra un orden mundial que conlleva guerras y tensiones. Se trata desde esta perspectiva de un orden mundial que incrementa la pobreza y vuelve más profunda la brecha entre ricos y pobres, generando una patología social que alimenta al terrorismo y a los movimientos violentos. Por otro lado es importante mencionar que si bien la capacidad de ingerencia de Estados Unidos de Norteamérica ante la Organización de Países Productores de Petróleo OPEP es fuerte esta no es determinante y muchas decisiones, a partir de los acuerdos entre los asimétricos países miembros afectan algunos intereses del pueblo o de las empresas norteamericanas.

A la luz de los eventos que se han sucedido en Irak desde el fin de la guerra nos queda muy claro que el principal objetivo es ejercer un control absoluto sobre los recursos petroleros del Golfo, a la sombra de un gobierno estadounidense cuyas políticas sufren fuertes presiones del grupo de empresas petroleras nacionales norteamericanas. El presidente, el vicepresidente y la directora de Seguridad Nacional han estado muy activos en la industria petrolera nacional y están impresionados por el potencial iraquí para la extracción de petróleo, ya que allí se encuentran las segundas reservas petroleras del mundo, con miles de millones de barriles sin explotar.

Las reservas petroleras del Golfo, y de Arabia Saudita, Irak, Kuwait e Irán, en particular, constituyen cerca de 70 por ciento del total de las reservas mundiales. Los informes de los geólogos confirman que los yacimientos petroleros del Mar del Norte en el Reino Unido y Noruega, así como los de Estados Unidos se agotarán en los próximos 10 a 20 años. Además, mientras que el costo de extraer un barril de petróleo por día en Irak es de menos de un dólar y de 2,5 en Arabia Saudita, en el Mar del Norte y en Estados Unidos asciende a cuatro dólares, sin tener en cuenta que el petróleo irakí es conocido por su excelente calidad, superior a los demás.

Según los informes, la necesidad de petróleo de Estados Unidos aumentará en los próximos 20 años, generando así una dependencia de la importación.

En 2001, ese país importó 52 por ciento de petróleo para consumo general; en 2020 importará 66 por ciento, lo cual lo obligará a aumentar 60 por ciento las importaciones respecto de la tasa actual. Eso significa un incremento de más de seis millones de barriles por día, es decir, de 10,4 millones a 16,7 millones hacia fines de 2020.

Es sabido que las reservas de petróleo de Arabia Saudita e Irak pueden cubrir las necesidades de consumo del mundo entero. Y debido a las tensiones y golpes militares que ha sufrido Irak desde el descubrimiento del petróleo hasta este último tiempos, pasando por la Guerra del Golfo y el embargo impuesto por la ONU, sus reservas petroleras siguen siendo considerables y se calcula que pueden producir más de 300.000 barriles por día.

Por el momento después de la guerra y como consecuencia de las sanciones impuestas desde hace 10 años por estados unidos con el aval de el consejo de seguridad de la ONU, los bajos niveles de la producción de Irak, comparados con su capacidad productiva, no tendrían efecto significativo en el mercado internacional, pero a mediano plazo al aumentar su capacidad de producción y por ende la oferta total mundial haría la vida más difícil para la OPEP.

Se han firmado los primeros contratos para la venta del petróleo de Irak desde el fin de la guerra. ¿Complicarán las exportaciones de Irak los esfuerzos de la OPEP para controlar el precio estable del petróleo a precios relativamente altos? ¿Están los días de la OPEP contados?

Algunos observadores del mercado han sugerido que estaría cerca el momento de escribir la despedida del cartel petrolero. Esta apreciación podría ser prematura. La OPEP ha sobrevivido varias décadas turbulentas, quizá con dificultades, pero no de rodillas. Pero la posibilidad de una oferta de petróleo importante de Irak ciertamente podría complicar los esfuerzos de la OPEP para mantener el precio del petróleo donde desea.

Los primeros contratos para la venta de petróleo de Irak, que se firmaron el 12 de junio del presente año, se estructuraron rápidamente, sí se toman en cuenta el estado caótico de Irak en la post-guerra. Algunos informes sugieren que el ministerio del petróleo apenas es capaz de funcionar. Pero es evidente que es de las áreas que sufrieron menos daños durante la guerra y ya debe de ofrecer resultados para sus patrocinadores.
Aquellos que tenían temores de que los americanos y los británicos mantendrían el control sobre la oferta petrolera del país, se sorprendieron gratamente por la amplitud con la cual se otorgaron los contratos. Una gran compañía Americana, Chevron-Texaco, tendrá 4 millones de barriles y compañías de cinco países Europeos tendrán 5,5 millones de barriles entre ellas.

Por los momentos, el petróleo de Irak no tendrá un impacto significativo en el balance global entre la oferta y la demanda. Por ejemplo, no es claro cuanto petróleo será posible producir en el corto plazo. Más de una década de negligencia ha dejado la infraestructura petrolera de Irak con una necesidad desesperada de inversión fresca.

Puede tomar años antes de que el potencial de producción del país – que tiene las segundas reservas naturales probadas de petróleo más grandes del mundo, después de Arabia Saudita – pueda materializarse.

Lo que importa por el momento es el impacto de los últimos acontecimientos en las expectativas de precios. Antes de la guerra, el precio del petróleo se elevó bruscamente por los temores de una seria disrupción de suministros desde el Medio Oriente.

Usando las cuotas de producción, la OPEP se esforzó para limitar el alza y mover los precios hacia el rango objetivo, alrededor de los 25 dólares el barril. Los miembros del cartel han aprendido suficiente de las experiencias previas, y saben que precios muy altos pueden en definitiva dañar sus ingresos.

Las noticias de los contratos petroleros de Irak ha tenido el efecto de amortiguar el precio del petróleo. Tres factores adicionales se han combinado para hacer declinar las expectativas de precios hacia el futuro. Uno, es el fin de la incertidumbre respecto a la oferta petrolera del Medio Oriente. Otro, es el inicio del verano en los países consumidores fundamentales, siempre el período donde la demanda es más débil. Y finalmente, el efecto de la debilidad de la economía mundial: poco crecimiento en los Estados Unidos y el estancamiento en Europa significa que la demanda de energía no se encuentra en una situación boyante.

En este contexto, el retorno de los suministros de Irak podría inclinar la balanza un poco más hacia precios suaves. Y en estas circunstancias, la OPEP tiene menos espacio para maniobrar del que gozaba anteriormente. Para comenzar, hoy en día la OPEP tiene mucha menor participación en la producción mundial que el que tuvo en el pasado, alrededor del 40%.
La producción de países no miembros de la OPEP se ha elevado significativamente, en parte como respuesta a los altos precios que consiguió la OPEP en los 70s y los 80s.

A esto se añade el hecho que los miembros de la OPEP son ahora más dependientes de sus ingresos petroleros. Las economías de los miembros del cartel se encuentran en una mala situación, y no pueden soportar la restricción necesaria para obtener precios más elevados. Actualmente, lo que para ellos importa es el flujo constante de caja. Por eso es que han estado excediendo las cuotas de producción acordadas.

A medida que se incrementen las inversiones la capacidad de producción de Irak aumentará, y tanto la actual autoridad interina como, eventualmente, el nuevo gobierno iraquí, intentaran aumentar las exportaciones tan rápido como sea posible; cualquiera que sea la decisión última con relación a la situación de Irak como miembro inactivo de la OPEP. Se necesita urgentemente el dinero para financiar la reconstrucción de la economía. A futuro, a la OPEP le será bastante más difícil imponer su voluntad al mercado petrolero.

 

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