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Es oportuno decir 'no' a los norteamericanos?
Antes del 11 de septiembre, el dato fundamental de la situación internacional era el gran desequilibrio de poder existente entre Estados Unidos y cualquier otra nación. El 11 de septiembre, Al Qaida, la organización de Osama Bin Laden, causó daños terribles a los norteamericanos, pero no debilitó el poder de Estados Unidos. En todo caso, lo aumentó, ya que reforzó la cohesión política del país. Tras el 11 de septiembre, partiendo de la nueva percepción de vulnerabilidad que ahora tienen los norteamericanos, aumentando los recursos militares del país, rechazando limitaciones del derecho internacional a las que estaba sujeto y dejando claro que actuará unilateralmente siempre que lo considere oportuno, Bush ha optado por una vía cuya efectividad final en la lucha contra el terrorismo está por ver, pero que se orienta decididamente a reforzar el desequilibrio de poder que existe en el mundo.
Inmediatamente después del 11 de septiembre, la Unión Europea ofreció a Washington solidaridad total frente al ataque y solicitó consultas y concertación para organizar la respuesta. Washington ha agradecido lo primero y ha ignorado lo segundo. Javier Solana, tras sus últimas gestiones en ese sentido, calificó la actitud de Estados Unidos de 'unilateralmente global'. Y Bush, declarando que su política es hacer frente a Irán, Irak y Corea del Norte, porque integran un 'eje del mal', ha provocado las críticas de los países aliados de Estados Unidos.
A mi entender, la Unión Europea y el resto del mundo no tienen más remedio que plantearse la cuestión de fondo: para preservar el gran desequilibrio de poder que existe a escala mundial o lo que está en su interés es reducirlo Me he preguntado: ¿a qué conceden prioridad hoy los Estados Unidos? Y Bush ha respondido reiteradamente que tras al 11 de septiembre ...'lo primero es la seguridad de Estados Unidos y que en la guerra contra el terrorismo, quien no está con nosotros está contra nosotros'. Sólo después (si hay un después) pueden encontrar acomodo los intereses de sus aliados o la paz mundial.
En su último libro ¿Necesita Estados Unidos una política exterior?, Henry Kissinger se muestra muy preocupado por Europa. Afirma que las relaciones trasatlánticas están marcadas por la controversia. Los europeos -dice- se disocian de la política americana fuera del área OTAN; algunos se permiten atacar públicamente decisiones estratégicas de Estados Unidos, como la relativa a defensa antimisiles; los hay que plantean la integración de la UE como un contrapeso a la influencia de Estados Unidos; incluso hay europeos que conciben una relación institucional entre Rusia y la UE tan o más próxima que la que hay entre la UE y Estados Unidos.
Por otra parte dice que abundan las controversias comerciales, alentadas por influyentes grupos de interés, y las políticas de abastecimiento energético tienen enfoques distintos. Kissinger proclama que Europa ya no es lo que era: ya no hay URSS y eso desdibuja las inclinaciones expansionistas de Rusia; Alemania está unificada y eso le replantea la tentación de desarrollar una relación especial con Rusia; y la UE está creando una identidad europea sin aclarar cuánto espacio dejará a la cooperación trasatlántica; cuando hoy Estados Unidos negocia con los europeos se encuentra con posiciones escasamente flexibles elaboradas en la Unión Europea; así ocurre en las negociaciones económicas y comienza a extenderse a las políticas.
Kissinger no deja las cosas ahí. Añade que a Estados Unidos le interesa una Unión Europea que, sin abdicar de sus responsabilidades internacionales para concentrarse en competir económicamente, tampoco asuma compromisos propios que le lleven a rivalizar con Washington. En otras palabras, una Unión Europea políticamente subordinada a Estados Unidos. Kissinger avisa a la Unión Europea de que Estados Unidos no va a permanecer pasivo si ve que sus políticas son cuestionadas y es claro hasta la amenaza cuando dice que algunos países europeos nunca aceptarían un progresivo alejamiento de Estados Unidos y pondrían antes en discusión la existencia de la Unión Europea. Con lo que llegamos al fondo del asunto.
Javier Solana explicó recientemente que la Unión Europea no es una potencia militar, sino una potencia civil que se está dotando de algunos elementos militares. Así es. Pero, a mi parecer, la cuestión clave a la hora de caracterizar el tipo de potencia que es la Unión Europea no reside en el contraste entre lo militar y lo civil. Reside en otra cosa. La pregunta que hay que hacerle a la Unión Europea es si es una potencia políticamente independiente de Estados Unidos o si es una potencia políticamente subordinada a Estados Unidos. ¿Es la Unión Europea capaz de decir 'no' a Estados Unidos?
Seguramente hoy estamos en una situación en la que resulta necesario que la Unión Europea diga 'no' a Washington y ofrezca otra política más esperanzadora para los palestinos, afganos, irakíes, iraníes y que abra una puerta de salida al pueblo judío del camino oscuro en que se ha metido. Ciertamente que a pesar de tener una tradición colonialista los países Europeos han actuado a lo largo de el ultimo siglo en un marco de mayor ética, cordura y civilidad. Pareciera que su ancestral desarrollo cultural les ha impregnado de métodos de acción y actitudes mucho mas civilizadas y diferentes a las de los americanos.
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