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¿Y que pasó con el bioterrorismo?
Bastaron unos miles de esporas en cuatro sobres con letra infantil para sembrar el pánico, colapsar el funcionamiento del Gobierno de George W. Bush y causar cinco muertos. Estas cuatro cartas contaminadas con carbunco (ÁNTRAX) fueron las armas del primer ataque bioterrorista jamás perpetrado contra Estados Unidos, una operación barata, sencilla, sorprendente e increíblemente efectiva. Después de muchas vueltas, el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) está convencido de que su autor es un científico estadounidense. Pero, a falta de pistas, los investigadores sólo confían en que alguien cercano al culpable lo denuncie ante la policía.
Las primeras sospechas apuntaron a Al Qaeda. Se aseguró que la investigación debía presuponer la responsabilidad de Osama Bin Laden. A las pocas semanas, sin embargo, empezó a surgir la teoría de una operación casera, obra de un científico solitario que tuviera muy a mano el carbunco, lo bastante como para contaminar y enviar las cartas apenas una semana después del 11 de septiembre. Los objetivos, entre ellos un grupo de prensa sensacionalista y dos senadores relativamente de bajo perfil político, parecían demasiado locales para Irak o Rusia. La variedad del carbunco empleado, procedía de Estados Unidos.
Cinco meses después de la primera muerte, el FBI parece saber tanto como al principio, es decir, muy poco. No ha habido nuevas amenazas, no se ha descubierto nada sobre el responsable, el caso ha pasado a un discreto olvido. Pero los agentes siguen investigando. Acaban de multiplicar la recompensa por cualquier información: 2,5 millones de dólares. 'Desde que no salimos tanto en los periódicos, nos llaman menos personas, pero lo que nos dicen tiene más sentido. Contamos mucho con la colaboración ciudadana', dijo una portavoz del FBI.
'La lección más importante de los errores de la investigación es que sabemos muy poco sobre el ántrax', comentó un experto en seguridad de la Universidad de Columbia y ex miembro de la Comisión Nacional sobre Terrorismo,...'y, si se produjera un ataque masivo y más organizado, sin duda descubriríamos que sabemos aún menos de lo que nos parece'...
Recientemente el FBI difundió, a través de la Sociedad Americana de Microbiología, una descripción del sospechoso...”Es muy posible que la persona que mandó las cartas con Bacillus anthracis, ha tenido acceso a agentes biológicos en algún momento. Parece alguien muy organizado y meticuloso. Seguramente le gusta funcionar por su cuenta y puede haber trabajado en laboratorios fuera del horario regular. Es un perfil parecido al de Teodoro Kaczynski, el genial profesor de matemáticas que durante 18 años y desde su cabaña de Montana mandó paquetes bomba por todo el país, matando a tres personas e hiriendo a otras 28. El FBI sólo dio con él, en 1996, porque su hermano lo denunció...”
Pero en ese perfil encajan muchas hipótesis. Fabricar este ántrax exige conocimientos muy rudimentarios. Aislar la bacteria es muy sencillo, se aprende en los seis primeros meses de microbiología. Luego hay que convertirla en polvo, una técnica relativamente básica en la ingeniería farmacéutica o la industria de pesticidas. Hay que encontrar la persona que conozca estas dos áreas, y sólo puede haber unos cientos de sospechosos, explicó un investigador.
Abigail Salyers, presidenta de la Sociedad Americana de Microbiología, tiene otra teoría: “Es un tipo de carbunco muy elaborado, no se puede fabricar en cualquier parte, sobre todo en secreto, porque los científicos, por naturaleza, somos muy fisgones y siempre intentamos averiguar en qué trabajan nuestros colegas. La única explicación es que alguien robó el carbunco de un laboratorio militar”.
Sobre los motivos hay otras muchas ideas. Probablemente el autor perdió a alguien en los atentados, quizá tenía ya intención de llevar a cabo sus ataques y aprovechó la confusión del 11 de septiembre; esperaba forzar al Gobierno a proporcionar más dinero para la guerra bacteriológica. Podría pertenecer a una milicia antigubernamental. Por su tamaño, por su capacidad tecnológica y acceso a los medios de comunicación, cotidianamente la sociedad norteamericana nos sorprende, quizá algún día todo se descubra...Tal vez nunca se sepa.
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