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V CONFERENCIA ANUAL |
ATENCIÓN EDUCATIVA PARA SORDOCIEGOS
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Para
hablar de la educación de las personas sordociegas, es necesario primero
que tengamos claro como se define la sordoceguera, ya que muchas veces al
mencionar esta palabra las personas que la escuchan o ven la seña,
piensan que no existe residuo visual ni auditivo y que no son capaces de
educarse o aprender. Considero
la sordoceguera, como una discapacidad múltiple que implica una limitación
en los sentidos de la distancia: visión y audición, lo cual hace que la
persona requiera de apoyos especializados como el uso de técnicas de
comunicación adaptadas para acceder a la información de la educación o
de la vida diaria. No implica una sordera y ceguera total, en el 90% de
los casos existe un residuo visual y/o auditivo. Ya
escuchamos algunas de las causas de la sordoceguera, como la rubéola o
los síndromes, por lo cual no nos vamos a detener en esto. Las
personas que adquieren la sordoceguera, o sea que eran primero sordos o
ciegos u oyentes y videntes antes de ser sordociegos, requieren de una
rehabilitación en las áreas de comunicación, orientación y movilidad,
actividades de la vida diaria, etc., no de educación, pero este no es
nuestro tema en este momento. Cuando
hablamos de sordoceguera, la mayoría de las personas asocian este término
a un ser que no es inteligente. Las capacidades intelectuales de la esta
población, no dependen de la limitación o de cuándo la adquirieron.
Ellos pueden ser menos, tan o más inteligentes que aquellos que vemos y oímos,
todo va a depender de las posibilidades de comunicación que les permite
el acceder a la educación. Para
alcanzar una educación, las personas sordociegas deben hacer uso de su
residuo visual y/o auditivo si existiera, con el apoyo de un audífono y/o
lentes correctivos. Si el nivel intelectual y de desarrollo les permite,
podrán acceder a la integración escolar primaria, secundaria y a la
universidad. Los
casos que pueden llegar a la integración, son en personas: ·
Sordas con
visión funcional y que con lentes correctivos pueden comunicarse a nivel
visual y asistir a programas para sordos, requiriendo básicamente del
acceso a una comunicación a través del intérprete, si usa la lengua de
señas. ·
Hipoacusicas
con una visión funcional con lentes o visión en un solo ojo que oiga con
el o los audífonos, podría asistir a un colegio para oyentes y videntes,
con apoyo de tutorías escolares. ·
Ciego con
audición funcional con audífonos, puede asistir a un colegio de oyentes,
con apoyo de educación especial en el área de tiflología: para aprender
ábaco, orientación y movilidad y braille. ·
Sordociego
total con capacidades intelectuales que le permitan entender la
simbolización de la lectoescritura en Braille, el deletreo o las señas táctiles,
con un interprete permanente apoyo tutorial y de tiflología, dependiendo
según el caso. Los
niños sordociegos totales, (o sea que no tienen residuo visual ni
auditivo), que son la minoría, que no puede llegar a integrarse a la
educación para sordos o para oyentes por su capacidad intelectual,
necesitan una educación especializada, en donde se le brinde un
intermediario entre él y el mundo que lo rodea. No
hablamos del uso de un intérprete hasta no alcanzar un nivel simbólico
de una lengua de señas. Este
tipo de educación busca la mayor independencia posible en el alumno como
persona, en los campos de habilidades de la vida diaria (vestido -
desvestido, alimentación e higiene), la comunicación (que pueda expresar
necesidades y deseos, comprender ordenes sencillas) y un aprendizaje de
una actividad repetitiva, que le permita el desarrollo de una tarea
vocacional. Implica
el trabajar uno a uno con un adulto. Ya que el niño sordociego total
no puede como el niño sordo ver lo que pasa a su alrededor o
anticipar lo que pasará, no oye cuando lo llaman o le hablan. A
un alumno sordociego con bajo nivel intelectual, no podemos al menos
inicialmente darle una orden, debemos enseñarle a hacer lo que esperamos
de él, JUNTOS. Para
este proceso se necesita de rutinas, de anticipaciones de lo que será un
día de actividades y un
ambiente estructurado, no solo en el programa de educación, sino en la
casa, es un trabajo arduo de 24 horas del día. El
alumno en mención realiza los aprendizajes a través de otros sentidos,
al efectuar la misma acción con el adulto en la misma situación en forma
repetitiva. Por ejemplo, si vamos a enseñarle a usar la cuchara para
comer, debemos colocarnos detrás de él y poniendo su mano sobre la
cuchara, con nuestra mano encima, enseñarle como se usa. Esto muchas
veces, en la actividad de comer, llegará un momento en que el ya aprenderá
y usará solo la cuchara, para comer. Las
anticipaciones son fundamentales para la persona que no puede usar los
sentidos de la distancia: visión y audición, por que con elementos que
representen las actividades, podemos indicarle que va a pasar y obviar
desagradables sorpresas, que lo llevaran a involucrarse más en sí mismo.
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