|
V CONFERENCIA ANUAL |
VALORES Y CRECIMIENTO ESPIRITUAL DE LAS PERSONAS SORDAS Y SORDOCIEGAS
LA RELIGION CATOLICA EN LAS COMUNIDADES DE SORDOS Y SORDOCIEGOS
Presentada por : Padre Rodolfo Nelson Fernández A.
|
VALORES Y ESPIRITUALIDAD DEL SORDO 1. EL HOMBRE CAPAZ DE DIOS El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso; ha sido creado por Dios y para Dios y solo en Dios el hombre encuentra la verdad y la felicidad total. El
hombre ha sido creado para vivir en comunión con Dios su creador y Padre,
ya que desde su nacimiento está invitado al diálogo con Él, porque
creado por Dios en el amor es conservado siempre por amor. En el fondo del
corazón de toda persona humana, Dios mismo es quien suscita la
sensibilidad para descubrirlo a través de todo lo creado en la
naturaleza, las personas, las circunstancias, los acontecimientos y los
signos que nos rodean. Desde
las civilizaciones más antiguas a través de la historia tenemos
evidencias de que el hombre es un ser trascendente, que eleva su corazón
y busca un Ser Superior, sin importar cómo lo vea o entienda, o el nombre
que le dé: Yahvé, Jehová, Ala, Dios etc. La
relación de Dios con el hombre es entonces una relación de amor y
confianza (entregó la creación al hombre para que la continuara,
embelleciéndola con su trabajo) relación
de un Padre para con su hijo, dispuesto siempre a acogerlo a
buscarlo, a sanarlo, a perdonarlo cuando se aleja de su presencia, a
escucharlo y a amarlo aun cuando algunas veces el hombre por ingratitud no
se lo merezca. ¿CÓMO EXPRESA EL HOMBRE ESE
SENTIMIENTO DE RELACIÓN PARA CON DIOS SU PADRE? En
primer lugar buscándolo y dejándose encontrar, perdonar y amar por Dios,
manifestando la necesidad de llenar el vacío que hay en el corazón,
especialmente de aquel que se ha alejado de Dios por el pecado, porque
quiere calmar el hambre y la sed de ser amado, protegido, entendido,
escuchado, perdonado, liberado y el deseo por lo tanto de sentirse persona
realizada. Al
sentirse objeto especial del amor de Dios, el hombre expresa su deseo
profundo de alabarlo, bendecirlo y darle gracias; se esfuerza por aceptar
en su vida el plan de salvación querido por Dios, aunque su naturaleza
esté inclinada al mal y resulte como nos lo dice San Pablo “Haciendo el
mal que no quiero y omitiendo el bien que quiero. El
hombre al querer experimentar en su vida el gran amor que Dios le tiene,
comienza en esa búsqueda a
hacerse diferentes interrogantes: -
¿Quién es Dios? -
¿Quién soy
yo? -
¿Quién
hizo este mundo? -
¿Para qué
estoy yo en el mundo? -
¿Qué papel
desempeño en el? -
¿Qué hago
para mejorarlo? -
¿Cómo lo
voy a dejar? -
¿Para dónde
voy? -
¿Qué me
preocupa? -
¿Cómo vivo
mi fe? -
¿Cuál es
la trascendencia de mis acciones? El
ser humano se hace constantemente estas preguntas porque quiere encontrar
respuestas claras a su origen, a su religiosidad, a su fin, a su papel en
el mundo. Por
un lado las personas escuchan las orientaciones de sus grupos religiosos
que les hablan de un ser Superior, del Amor que les tienen, de la
necesidad de amarse y de ayudarse unos a otros y de construir un mundo
mejor como respuesta a ese Amor; por otro lado está el mundo que les
dice: “piensa solo en ti mismo, haz lo que quieras, goza la vida que es
corta, que cada uno se defienda solo”. Las
respuestas a estos interrogantes nos las da el mismo Dios en nuestro corazón
aunque no lograremos nunca quedar satisfechos plenamente, ni todas las
preguntas serán solucionadas porque Dios es inmenso e inabarcable para la
mente humana. Dios
mismo suscita en la mente y en el corazón de cada uno de nosotros la
necesidad de vivir en comunidad para compartir nuestros interrogantes,
nuestras alegrías, nuestras dudas, nuestras alabanzas, nuestras
dificultades; para mantener viva la fe, la esperanza y el amor y poder
descubrirlo en el universo, en las personas, en los acontecimientos, en la
Sagrada Escritura como palabra de Dios que ilumina nuestra vida y en la
Iglesia en donde por amor, Dios se ha revelado y se ha entregado al
hombre, de este modo da una respuesta definitiva y sobreabundante a las
cuestiones que el hombre se plantea, sobre el sentido y finalidad de su
vida. Más
allá del testimonio que Dios da de sí mismo en las cosas creadas, se
manifestó a nuestros primeros padres, les habló y después de la caída,
les prometió la salvación (Gn.
3,15) y les ofreció su alianza. Por
medio de Noé Dios selló una alianza eterna con todos los seres vivientes
(Gn. 9,16); Dios eligió luego a Abraham y selló también con él una
alianza, de él formó a su pueblo al que reveló su ley por medio de Moisés,
lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la
humanidad. Dios
se ha revelado plenamente enviando a su propio hijo en quien ha
establecido su alianza para siempre, el hijo es la palabra definitiva del
Padre, después de Él no hay otra revelación. Dios
cumple su promesa de revelar sus secretos a los humildes y sencillos, esta
es la alianza que Él realiza con el hombre. Él es nuestro Padre y
nosotros somos su pueblo, el rebaño que el guía si cumplimos sus
mandatos. Dios
es el que se acerca al hombre en Cristo Jesús su hijo, palabra eterna
hecha hombre, para mostrarle su amor, su perdón su misericordia, para
liberarlo, salvarlo e indicarle el camino de regreso a la casa del cielo. 2.
LA PERSONA SORDA CAPAZ DE LA EXPERIENCIA DE DIOS La
persona sorda tiene las mismas preguntas frente a la vida y a tantas
situaciones concretas, también ellos encuentran las mismas respuestas que
encontramos los oyentes, pero para poder encontrarlas necesitan la ayuda o
la guía de otras personas con experiencia
en la búsqueda de ese
Ser Suprior. Para
que esta ayuda se pueda dar realmente, es necesario tener en cuenta: ·
Como es la fe del sordo: La
fe del sordo es una fe débil, carece de convicciones y es imitativa en un
principio, porque el sordo tiende a ser demasiado sensible a las
influencias del medio ambiente en que vive y se desarrolla, es una fe
formulista, inestable, se les dificulta pasar de lo abstracto a lo
concreto, razón por la cual se ve sometido a crisis de fe. ·
Cómo ve el sordo a Dios: Debemos
tener en cuenta como dice el apóstol san Pablo “la fe entra por el oído”.
La persona oyente a través de diferentes formas, que se dan
en la familia se ve introducida en este proceso que lo conduce a la
formación cristiana activa y responsable, pero no podemos decir
que ocurre lo mismo con el sordo, que por su limitación auditiva
se ve imposibilitado de entrar en contacto directo con esa Palabra
encarnada que es Palabra de Dios. Por
esto Dios para el sordo, se convierte en un Dios que esta allá arriba, un
Dios lejano, un Dios inalcanzable. ·
Cual es la vivencia de su fe: El
sordo es portador de una fe, pero estancada, en un estado de infantilidad
grande, su vivencia religiosa queda reducida a unas prácticas mecánicas,
formulistas, se le dificulta el diálogo con Dios, no tiene conciencia de
su fe cristiana, la participación en la celebración de la Eucaristía
que es el Acto Supremo de nosotros los católicos, no tiene para ellos
importancia en muchas ocasiones porque no comprenden su significado,
porque no se les explica la Palabra de Dios. San
Pablo a los romanos en Cap.10, vs.14-15 nos dice hablando de que todos los
que invoquen el Nombre del Señor se salvarán: ¿Pero cómo van a invocarlo si no han creído en Él? ¿Y cómo van
a creer en Él,
si no han oído hablar de Él? ¿Y cómo van a oír, si
no hay
quien les anuncie el Mensaje? ¿Y cómo van a anunciar el mensaje, si no son enviados?. Como dice la Escritura, qué hermosa es la
llegada de los que
traen buenas noticias. Este
mensaje debe ser motivo de reflexión, de toma de conciencia y de optar
por un compromiso mayor frente a nuestra misión con la comunidad de
sordos, a fin de que ellos puedan oír con los ojos y con el corazón el
mensaje que nos da la Palabra de Dios. ¿Entonces
cuáles son las necesidades específicas de la comunidad sorda para
profundizar en su fe? De acuerdo a mi experiencia en educación religiosa
de la persona sorda encuentro que
la única condición es llevar
al mensaje con los medios propios del sordo ¿Cuales?
Lengua de señas, material didáctico alusivo, con énfasis en visión y tacto,
escritura sencilla, por lo tanto adecuación de los textos bíblicos
y otros, en una palabra buscando la comunicación y continuidad de la
educación religiosa una vez que los niños y jóvenes terminan su etapa
escolar. De
esta forma los sordos, se van a sentir partícipes de una misma fe, de un
mismo Mensaje de salvación, lo comprenderán mejor y por lo tanto se van
a sentir mas comprometidos en
la vivencia de su vida cristiana. 3. RESPUESTA A LAS NECESIDADES
ACTUALES DEL MUNDO
ESPIRITUAL DEL SORDO El
Instituto Nuestra Señora de la Sabiduría desde sus inicios tuvo como
parte importante la formación espiritual del niño y joven sordo, a la
par de la parte pedagógica se le dio énfasis al desarrollo de los
valores y a la preparación de los sacramentos de iniciación cristiana
(Bautismo, Primera Comunión y Confirmación),
al conocimiento de la vida de Jesús y de la Iglesia y al
compromiso que como cristianos católicos deben asumir. Esta
inquietud de las hermanas fue creciendo hasta llegar a cristalizarse en la
realización y creación de
un Departamento de Pastoral Local Institucional, Se trabajaba
conscientemente, pero al terminar los jóvenes la educación
salían del Instituto y ¿qué sucedía ya en sus hogares y en el
trabajo? Esa semilla de la fe que habían
recibido se podía quedar estancada por falta
de refuerzo, ya que los padres no sabían cómo continuar
alimentando esta fe en sus hijos, faltando
no solo la comunicación adecuada
sino también en algunos la falta de testimonio y preparación. Fue
entonces cuando por el año 79 la hermana encargada (Hna. Hilda Maria de
Jesús) aprovechando una reunión de sordos en la sociedad, les comentó
la inquietud, preocupación y propósito de iniciar la celebración de la
Eucaristía dominical con el apoyo y participación de todos,
fortaleciendo así su vivencia en el compromiso cristiano católico, haciéndose
realidad en enero de 1980, con el apoyo y colaboración del Padre Evaristo
Gelves de la Parroquia de san Juan Bautista de la Salle en el Barrio
Country Sur y de Monseñor Dario Molina y Monseñor Agustín Otero,
obispos auxiliares de la Arquidiócesis de Bogotá. Desde
este momento la mano de Dios ha sido manifiesta y reconocemos el amor de
predilección en esta obra de evangelización, poco a poco se fueron
organizando para todos los sordos (niños, jóvenes y adultos),
convivencias, peregrinaciones, visitas a las familias y a los enfermos,
cursos prematrimoniales, seguimiento de parejas, preparación a los
sacramentos de iniciación cristiana para los niños y jóvenes no solo
del Instituto sino también de otros Institutos de la ciudad. se estableció
la celebración de la Semana Santa, a la cual participan un gran número
de sordos y sus familias, cada año ha ido creciendo con un compromiso
mayor de vivir su fe y de dar testimonio de la misma. Posteriormente
se elaboraron proyectos, para la adquisición de
material didáctico, aparatos electrónicos y un vehículo al servicio de la Pastoral, proyectos que
gracias a Dios fueron acogidos y aprobados. Con este apoyo ha sido posible
mejorar la evangelización y acercarnos
mas a las familias y a los sordos en general, estar más atentos a sus
necesidades y brindarles mejor nuestro apoyo moral, espiritual y material. 4 ¿QUÉ PROYECTOS VAN CAMINANDO
PARA AMPLIAR EL SERVICIO DE EVANGELIZACIÓN DE LOS SORDOS? Conocedores
de que Bogotá es una ciudad muy extensa y que en ella viven muchos sordos
de norte a sur y de oriente a occidente y que por las distancias y la
situación económica no pueden participar de todas las actividades
pastorales que se organiza en Sabiduría y en otros lugares, se conformó
un comité asesor del equipo de Pastoral Sabiduría, conformado por el Padre
Manuel Jiménez, coordinador de la Catequesis en el ámbito de la
Arquidiócesis de Bogotá, la Dra.
María Elena Montes de Gómez,
Profesora de Catequesis en el Ical, el Padre Rodolfo
Fernández, Capellán del Instituto de la Sabiduría
y Hna. Hilda María de Jesús, quienes después de varios encuentros
elaboraron un proyecto con el fin de tener el apoyo de los señores
Obispos y Sacerdotes, para organizar una
Eucaristía interpretada en una Parroquia
de cada una de las siete Vicarías que hay en Bogotá, de acuerdo
al siguiente cuadro o mapa y en los horarios correspondientes, donde
muchos de ustedes ya están participando, este proyecto se ha hecho también
en coordinación con Fenascol. Este
ha sido un esfuerzo muy grande de todas las personas que van a estar al
frente de este proyecto, de los sacerdotes y de las personas que han
estado disponibles para el servicio de interpretación de las Eucaristías
a las cuales les agradecemos su generosidad en bien de la comunidad de
sordos En
la mayoría de sordos, es notable la preocupación por conocer y afianzar
su fe católica, por participar de la vida de la Iglesia y de ser buenos
cristianos, responsables de la vivencia de su fe, siendo coherentes con
sus vidas. En
un buen número de sordos también es notorio la debilidad en la práctica
de su fe católica, no tienen
criterios propios, ni convicciones profundas, se dejan manipular e
influenciar, no se interesan por buscar, por aprender y menos por vivir su
fe. En parte no tienen la culpa, hay muchos factores de por medio que no
favorecen este crecimiento. En
todo este proceso de acompañamiento espiritual que se ha venido haciendo
a nuestros hermanos sordos, hemos constatado los progresos lentos pero que
han ido fortaleciendo su fe y dando testimonio de esta, en sus hogares, en
su trabajo, en el estudio, con los amigos y en el compartir de la vida
diaria. Aquí se puede repetir las palabras de Jesús” La
mies es mucha y los operarios pocos, rogad al dueño de la mies que envíe,
operarios a su mies”. Por
eso es importante que todos nos unamos a trabajar juntos en la
Evangelización de los sordos para que estos vayan dando libremente la
respuesta de amor y compromiso con Jesús, así formaremos una sola
Iglesia, bajo un solo Pastor: Jesús. Por
esto hacemos un llamado a las personas que estén interesadas en
prepararse y poder ayudar en el campo de la pastoral de los sordos, porque
hay mucho por hacer, todo no está
hecho y ustedes también están llamados por Jesús a trabajar en la
extensión del reino de Dios, entre todos nuestros hermanos sordos de
Colombia. 5¿CUÁL VA A SER ENTONCES NUESTRA ACCIÓN? La
respuesta al gran amor que Dios nos ofrece, tanto a los oyentes como a los
sordos solo puede ser el amor y la fe en él. Sobre cada uno de nosotros,
dice el Señor como dijo sobre Jesús “Este es mi hijo amado”, y de
cada uno de nosotros espera una respuesta: “Padre yo no soy digno de
llamarme hijo tuyo, (Lc. 15,21), pero tú Señor me elegiste para ser tu
hijo adoptivo por Cristo (Ef. 15), me tuviste un amor inmenso al llamarme
hijo tuyo y al hacerme como tal (Jn. 3,1), Yo quiero vivir en el amor (Ef.
5,1). La respuesta a ese llamado de amor, debe ser con amor.
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor (1 Jn.
1,4-8). El que está en el amor está en Dios y Dios en Él (1 Jn. 4.16). Nuestra
respuesta ha de ser aprender a amarnos como hermanos a sabernos
comprender, perdonar y ser
solidarios a ejemplo de Jesús. Todos
somos hijos de Dios y sabemos muy bien que Jesús murió por todos para
salvarnos y que nos dejó un mandato de amarnos los unos a los otros,
hasta llegar a formar en libertad una sola iglesia bajo
un solo pastor. En
Jn. 13,25 – En esto reconocerán que son mis discípulos. Hermanos
es hora de abrir nuestra mente y corazón a Jesús y empezar a cumplir el
mandato que Él nos dejó, amarnos como hermanos y como también nos lo
recuerda el Santo Padre Juan Pablo II, “Busquen la unidad entre todos,
porque todos somos ese cuerpo de
Cristo y El es la cabeza.
|