V CONFERENCIA ANUAL
de la situación actual del sordo y sordociego en Colombia

 

Ponencia No 7

VALORES Y CRECIMIENTO ESPIRITUAL DE LAS PERSONAS SORDAS Y SORDOCIEGAS

LA RELIGION CATOLICA EN LAS COMUNIDADES DE SORDOS Y SORDOCIEGOS

Presentada por :   Padre Rodolfo Nelson Fernández A.

 

VALORES Y ESPIRITUALIDAD DEL SORDO

1. EL HOMBRE CAPAZ DE DIOS

El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso; ha sido creado por Dios y para Dios y solo en Dios el hombre encuentra la verdad y la felicidad total.

El hombre ha sido creado para vivir en comunión con Dios su creador y Padre, ya que desde su nacimiento está invitado al diálogo con Él, porque creado por Dios en el amor es conservado siempre por amor. En el fondo del corazón de toda persona humana, Dios mismo es quien suscita la sensibilidad para descubrirlo a través de todo lo creado en la naturaleza, las personas, las circunstancias, los acontecimientos y los signos que nos rodean.

Desde las civilizaciones más antiguas a través de la historia tenemos evidencias de que el hombre es un ser trascendente, que eleva su corazón y busca un Ser Superior, sin importar cómo lo vea o entienda, o el nombre que le dé: Yahvé, Jehová, Ala, Dios etc.

La relación de Dios con el hombre es entonces una relación de amor y confianza (entregó la creación al hombre para que la continuara, embelleciéndola con su trabajo) relación  de un Padre para con su hijo, dispuesto siempre a acogerlo a buscarlo, a sanarlo, a perdonarlo cuando se aleja de su presencia, a escucharlo y a amarlo aun cuando algunas veces el hombre por ingratitud no se lo merezca.

¿CÓMO EXPRESA EL HOMBRE ESE SENTIMIENTO DE RELACIÓN PARA CON DIOS SU PADRE?

En primer lugar buscándolo y dejándose encontrar, perdonar y amar por Dios, manifestando la necesidad de llenar el vacío que hay en el corazón, especialmente de aquel que se ha alejado de Dios por el pecado, porque quiere calmar el hambre y la sed de ser amado, protegido, entendido, escuchado, perdonado, liberado y el deseo por lo tanto de sentirse persona realizada.

Al sentirse objeto especial del amor de Dios, el hombre expresa su deseo profundo de alabarlo, bendecirlo y darle gracias; se esfuerza por aceptar en su vida el plan de salvación querido por Dios, aunque su naturaleza esté inclinada al mal y resulte como nos lo dice San Pablo “Haciendo el mal que no quiero y omitiendo el bien que quiero.

El hombre al querer experimentar en su vida el gran amor que Dios le tiene, comienza en esa  búsqueda a hacerse diferentes interrogantes:

-  ¿Quién es Dios?  

-         ¿Quién soy yo?

-         ¿Quién hizo este mundo?

-         ¿Para qué estoy yo en  el mundo?

-         ¿Qué papel desempeño en el?

-         ¿Qué hago para mejorarlo?

-         ¿Cómo lo voy a dejar?

-         ¿Para dónde voy?

-         ¿Qué me preocupa?

-         ¿Cómo vivo mi fe?

-         ¿Cuál es la trascendencia de mis acciones?

 

El ser humano se hace constantemente estas preguntas porque quiere encontrar respuestas claras a su origen, a su religiosidad, a su fin, a su papel en el mundo.

Por un lado las personas escuchan las orientaciones de sus grupos religiosos que les hablan de un ser Superior, del Amor que les tienen, de la necesidad de amarse y de ayudarse unos a otros y de construir un mundo mejor como respuesta a ese Amor; por otro lado está el mundo que les dice: “piensa solo en ti mismo, haz lo que quieras, goza la vida que es corta, que cada uno se defienda solo”.

Las respuestas a estos interrogantes nos las da el mismo Dios en nuestro corazón aunque no lograremos nunca quedar satisfechos plenamente, ni todas las preguntas serán solucionadas porque Dios es inmenso e inabarcable para la mente humana.

Dios mismo suscita en la mente y en el corazón de cada uno de nosotros la necesidad de vivir en comunidad para compartir nuestros interrogantes, nuestras alegrías, nuestras dudas, nuestras alabanzas, nuestras dificultades; para mantener viva la fe, la esperanza y el amor y poder descubrirlo en el universo, en las personas, en los acontecimientos, en la Sagrada Escritura como palabra de Dios que ilumina nuestra vida y en la Iglesia en donde por amor, Dios se ha revelado y se ha entregado al hombre, de este modo da una respuesta definitiva y sobreabundante a las cuestiones que el hombre se plantea, sobre el sentido y finalidad de su vida.

Más allá del testimonio que Dios da de sí mismo en las cosas creadas, se manifestó a nuestros primeros padres, les habló y después de la caída, les prometió la salvación  (Gn. 3,15) y les ofreció su alianza.

Por medio de Noé Dios selló una alianza eterna con todos los seres vivientes (Gn. 9,16); Dios eligió luego a Abraham y selló también con él una alianza, de él formó a su pueblo al que reveló su ley por medio de Moisés, lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la humanidad.

Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio hijo en quien ha establecido su alianza para siempre, el hijo es la palabra definitiva del Padre, después de Él no hay otra revelación.

Dios cumple su promesa de revelar sus secretos a los humildes y sencillos, esta es la alianza que Él realiza con el hombre. Él es nuestro Padre y nosotros somos su pueblo, el rebaño que el guía si cumplimos sus mandatos.

Dios es el que se acerca al hombre en Cristo Jesús su hijo, palabra eterna hecha hombre, para mostrarle su amor, su perdón su misericordia, para liberarlo, salvarlo e indicarle el camino de regreso a la casa del cielo.

2.  LA PERSONA SORDA CAPAZ DE LA EXPERIENCIA DE DIOS

La persona sorda tiene las mismas preguntas frente a la vida y a tantas situaciones concretas, también ellos encuentran las mismas respuestas que encontramos los oyentes, pero para poder encontrarlas necesitan la ayuda o la guía de otras personas con experiencia  en la búsqueda  de ese Ser Suprior.

Para que esta ayuda se pueda dar realmente, es necesario tener en cuenta:

·        Como es la fe del sordo:

La fe del sordo es una fe débil, carece de convicciones y es imitativa en un principio, porque el sordo tiende a ser demasiado sensible a las influencias del medio ambiente en que vive y se desarrolla, es una fe formulista, inestable, se les dificulta pasar de lo abstracto a lo concreto, razón por la cual se ve sometido a crisis de fe.

·        Cómo ve el sordo a Dios:

Debemos tener en cuenta como dice el apóstol san Pablo “la fe entra por el oído”. La persona oyente a través de diferentes formas, que se dan  en la familia se ve introducida en este proceso que lo conduce a la formación cristiana activa y responsable, pero no podemos decir  que ocurre lo mismo con el sordo, que por su limitación auditiva se ve imposibilitado de entrar en contacto directo con esa Palabra encarnada que es Palabra de Dios.

Por esto Dios para el sordo, se convierte en un Dios que esta allá arriba, un Dios lejano, un Dios inalcanzable.

·        Cual es la vivencia de su fe:

El sordo es portador de una fe, pero estancada, en un estado de infantilidad grande, su vivencia religiosa queda reducida a unas prácticas mecánicas, formulistas, se le dificulta el diálogo con Dios, no tiene conciencia de su fe cristiana, la participación en la celebración de la Eucaristía que es el Acto Supremo de nosotros los católicos, no tiene para ellos importancia en muchas ocasiones porque no comprenden su significado, porque no se les explica la Palabra de Dios.

San Pablo a los romanos en Cap.10, vs.14-15 nos dice hablando de que todos los que invoquen el Nombre del Señor se salvarán:

¿Pero cómo van a invocarlo si no han creído en Él? ¿Y cómo van  a   creer en Él, si no han oído hablar de Él? ¿Y cómo van a oír, si   no   hay quien les anuncie el Mensaje? ¿Y cómo van a anunciar el mensaje, si no  son enviados?. Como dice la Escritura, qué hermosa es la llegada de los que traen buenas noticias. 

Este mensaje debe ser motivo de reflexión, de toma de conciencia y de optar por un compromiso mayor frente a nuestra misión con la comunidad de sordos, a fin de que ellos puedan oír con los ojos y con el corazón el mensaje que nos da la Palabra de Dios.

¿Entonces cuáles son las necesidades específicas de la comunidad sorda para profundizar en su fe? De acuerdo a mi experiencia en educación religiosa de la persona sorda encuentro  que la única condición es llevar al mensaje con los medios propios del sordo

 ¿Cuales? Lengua de señas,  material didáctico alusivo, con énfasis en visión y tacto,  escritura sencilla, por lo tanto adecuación de los textos bíblicos y otros, en una palabra buscando la comunicación y continuidad de la educación religiosa una vez que los niños y jóvenes terminan su etapa escolar.

De esta forma los sordos, se van a sentir partícipes de una misma fe, de un mismo Mensaje de salvación, lo comprenderán mejor y por lo tanto se van a sentir mas comprometidos  en la vivencia de su vida cristiana.

3. RESPUESTA A LAS NECESIDADES ACTUALES DEL   MUNDO ESPIRITUAL DEL SORDO

El Instituto Nuestra Señora de la Sabiduría desde sus inicios tuvo como parte importante la formación espiritual del niño y joven sordo, a la par de la parte pedagógica se le dio énfasis al desarrollo de los valores y a la preparación de los sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, Primera Comunión y Confirmación),  al conocimiento de la vida de Jesús y de la Iglesia y al compromiso que como cristianos católicos deben asumir.

Esta inquietud de las hermanas fue creciendo hasta llegar a cristalizarse en la realización y creación  de un Departamento de Pastoral Local Institucional, Se trabajaba conscientemente, pero al terminar los jóvenes la educación  salían del Instituto y ¿qué sucedía ya en sus hogares y en el trabajo? Esa semilla de la fe que habían  recibido se podía quedar estancada por falta  de refuerzo, ya que los padres no sabían cómo continuar alimentando esta fe en sus hijos, faltando  no solo la comunicación adecuada  sino también en algunos la falta de testimonio y preparación.

Fue entonces cuando por el año 79 la hermana encargada (Hna. Hilda Maria de Jesús) aprovechando una reunión de sordos en la sociedad, les comentó la inquietud, preocupación y propósito de iniciar la celebración de la Eucaristía dominical con el apoyo y participación de todos, fortaleciendo así su vivencia en el compromiso cristiano católico, haciéndose realidad en enero de 1980, con el apoyo y colaboración del Padre Evaristo Gelves de la Parroquia de san Juan Bautista de la Salle en el Barrio Country Sur y de Monseñor Dario Molina y Monseñor Agustín Otero, obispos auxiliares de la Arquidiócesis de Bogotá.

Desde este momento la mano de Dios ha sido manifiesta y reconocemos el amor de predilección en esta obra de evangelización, poco a poco se fueron organizando para todos los sordos (niños, jóvenes y adultos), convivencias, peregrinaciones, visitas a las familias y a los enfermos, cursos prematrimoniales, seguimiento de parejas, preparación a los sacramentos de iniciación cristiana para los niños y jóvenes no solo del Instituto sino también de otros Institutos de la ciudad. se estableció la celebración de la Semana Santa, a la cual participan un gran número de sordos y sus familias, cada año ha ido creciendo con un compromiso mayor de vivir su fe y de dar testimonio de la misma.

Posteriormente se elaboraron proyectos, para la adquisición de  material didáctico, aparatos electrónicos  y un vehículo al servicio de la Pastoral, proyectos que gracias a Dios fueron acogidos y aprobados. Con este apoyo ha sido posible mejorar la evangelización y  acercarnos mas a las familias y a los sordos en general, estar más atentos a sus necesidades y brindarles mejor nuestro apoyo moral, espiritual y material.

4 ¿QUÉ PROYECTOS VAN CAMINANDO PARA AMPLIAR EL SERVICIO DE EVANGELIZACIÓN DE LOS SORDOS?

Conocedores de que Bogotá es una ciudad muy extensa y que en ella viven muchos sordos de norte a sur y de oriente a occidente y que por las distancias y la situación económica no pueden participar de todas las actividades pastorales que se organiza en Sabiduría y en otros lugares, se conformó un comité asesor del equipo de Pastoral Sabiduría, conformado por el Padre Manuel Jiménez, coordinador de la Catequesis en el ámbito de la Arquidiócesis de Bogotá, la Dra. María Elena Montes de Gómez, Profesora de Catequesis en el Ical, el Padre Rodolfo Fernández, Capellán del Instituto de la

Sabiduría y Hna. Hilda María de Jesús, quienes después de varios encuentros elaboraron un proyecto con el fin de tener el apoyo de los señores Obispos y Sacerdotes, para organizar una Eucaristía interpretada en una Parroquia  de cada una de las siete Vicarías que hay en Bogotá, de acuerdo al siguiente cuadro o mapa y en los horarios correspondientes, donde muchos de ustedes ya están participando, este proyecto se ha hecho también en coordinación con Fenascol.

Este ha sido un esfuerzo muy grande de todas las personas que van a estar al frente de este proyecto, de los sacerdotes y de las personas que han estado disponibles para el servicio de interpretación de las Eucaristías a las cuales les agradecemos su generosidad en bien de la comunidad de sordos

En la mayoría de sordos, es notable la preocupación por conocer y afianzar su fe católica, por participar de la vida de la Iglesia y de ser buenos cristianos, responsables de la vivencia de su fe, siendo coherentes con sus vidas.

En un buen número de sordos también es notorio la debilidad en la práctica de su fe católica,  no tienen criterios propios, ni convicciones profundas, se dejan manipular e influenciar, no se interesan por buscar, por aprender y menos por vivir su fe. En parte no tienen la culpa, hay muchos factores de por medio que no favorecen este crecimiento.

En todo este proceso de acompañamiento espiritual que se ha venido haciendo a nuestros hermanos sordos, hemos constatado los progresos lentos pero que han ido fortaleciendo su fe y dando testimonio de esta, en sus hogares, en su trabajo, en el estudio, con los amigos y en el compartir de la vida  diaria. Aquí se puede repetir las palabras de Jesús” La mies es mucha y los operarios pocos, rogad al dueño de la mies que envíe, operarios a su mies”.

Por eso es importante que todos nos unamos a trabajar juntos en la Evangelización de los sordos para que estos vayan dando libremente la respuesta de amor y compromiso con Jesús, así formaremos una sola Iglesia, bajo un solo Pastor: Jesús.

Por esto hacemos un llamado a las personas que estén interesadas en prepararse y poder ayudar en el campo de la pastoral de los sordos, porque hay mucho por hacer, todo no está hecho y ustedes también están llamados por Jesús a trabajar en la extensión del reino de Dios, entre todos nuestros hermanos sordos de Colombia.

5¿CUÁL VA A SER ENTONCES NUESTRA ACCIÓN?

La respuesta al gran amor que Dios nos ofrece, tanto a los oyentes como a los sordos solo puede ser el amor y la fe en él. Sobre cada uno de nosotros, dice el Señor como dijo sobre Jesús “Este es mi hijo amado”, y de cada uno de nosotros espera una respuesta: “Padre yo no soy digno de llamarme hijo tuyo, (Lc. 15,21), pero tú Señor me elegiste para ser tu hijo adoptivo por Cristo (Ef. 15), me tuviste un amor inmenso al llamarme hijo tuyo y al hacerme como tal (Jn. 3,1), Yo quiero vivir en el amor (Ef. 5,1). La respuesta a ese llamado de amor, debe ser con amor.  El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor (1 Jn. 1,4-8). El que está en el amor está en Dios y Dios en Él (1 Jn. 4.16).

Nuestra respuesta ha de ser aprender a amarnos como hermanos a sabernos comprender,  perdonar y ser solidarios a ejemplo de Jesús.

Todos somos hijos de Dios y sabemos muy bien que Jesús murió por todos para salvarnos y que nos dejó un mandato de amarnos los unos a los otros, hasta llegar a formar en libertad una sola iglesia bajo  un solo pastor.

En Jn. 13,25 – En esto reconocerán que son mis discípulos.

Hermanos es hora de abrir nuestra mente y corazón a Jesús y empezar a cumplir el mandato que Él nos dejó, amarnos como hermanos y como también nos lo recuerda el Santo Padre Juan Pablo II, “Busquen la unidad entre todos, porque todos somos ese cuerpo de Cristo y El es la cabeza.

 

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