Primer Congreso Internacional
de Astrología
en Capilla del Monte
 

 

 

 


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UN ENSAYO SOBRE LOS PLANETAS EXTERIORES                   

 

MONOGRAFÍA  NOMINADA EN EL  CONCURSO MUNDIAL 2003 DE GRACENTRO- VALENCIA- ESPAÑA.

 

AUTOR: EMILIA  (Kuky) GHIRLANDA. BUENOS AIRES. ARGENTINA.

 

 

INTRODUCCION :

 

En el umbral del  tercer milenio nos enfrentamos  con un interesante desafío: reconocer y aceptar ser parte del Universo infinito cuyos confines exceden la comprensión de nuestras mentes limitadas y dar un salto de conciencia para reubicarnos en  niveles del ser más sutiles y misteriosos.

Para recorrer esta travesía, se nos ha tendido un puente  facilitador  que debemos transitar como un camino de iniciación; ese puente luminoso, lo sepamos o no, esta integrado por los colosos de la transformación: Urano, Neptuno y Plutón.

Estos cuerpos celestes, son  las potencias más alejadas y  menos conocidas que integran el Sistema Solar, su aparición constituye el cambio astronómico más espectacular registrado en  tiempos de nuestra historia, que ha triplicado respecto del escenario anterior, la  magnitud escénica del teatro de acción de la humanidad.

Las consecuencias de este fenómeno son imprevisibles y se van develando en forma gradual; por lo  que su concientizacion  tardara mucho tiempo en ser metabolizada por el cuerpo orgánico de la humanidad.

Para los que nos manejamos en el terreno astrológico de lo simbólico y lo sincrónico una convicción aparece como innegable; estamos en presencia de grandes mensajeros del cambio, grandes dioses de transformación trascendente.

Respecto de ellos, no estamos ajenos de sentir el mismo temor infantil que los antiguos experimentaban al adentrarse en los ilimitados confines del océano, alejados de la vista de tierra firme. Por eso en sus intentos de plasmar el mundo conocido y seguro en cartografía, representaban la periferia desconocida y amenazadora como un cerco poblado de animales imaginarios: dragones con dos cabezas, serpientes enormes con lenguas bífidas que despedían llamaradas de fuego, cataclismos y tragedias.

A la modernidad le corresponde ahora enfrentarse con el accionar de estas fuerzas desconocidas que cual dioses incomprendidos se manifiestan airados provocando tormentas que no comprendemos. Sus consecuencias superan nuestros límites de lógica y aceptación; nos empujan  al borde de abismos insondables, nos exigen utilizar los recursos más potentes de nuestra personalidad y nos manejan, haciéndonos sentir que todo escapa a nuestro control y ya no somos dueños de nosotros mismos. Con ellos hemos enfrentado lo monstruoso  y experimentado el terror.

Pero si los reconocemos como fuerzas arquetípicas, estos dioses no son “buenos” ni “malos, son fuerzas numinosas que necesitan de la energía humana para manifestarse; es por eso que también ha llegado la hora de que  los consideremos como divinos enviados  que tienen una misión unitiva y conjunta: preparar a la humanidad en su totalidad a dar un salto que posibilite acceder a una dimensión mas elevada de su propia escala evolutiva.

 

 LA MAREA ENERGÉTICA

 

Nuestro hogar es el Sistema Solar, esa maravilla de armonía que se presenta todos los días ante nuestros ojos y que ha sido, desde la más remota historia, materia de estudio y de admiración para los espíritus más delicados y sutiles.

Posible resulta para el científico o el místico acceder a la comprensión de los parámetros que ordenan esta comarca por la que se desplaza, como un plato volador, nuestro planeta LA TIERRA.

Al observar el Sistema Planetario podemos imaginar su diagrama como una sucesión de ondas energéticas concéntricas que forman conjuntos bien diferenciados.( Ver grafico Nº 1)

Estos conjuntos guardan, desde la visión de la Matemática Moderna, una relación de inclusión; vistos de esta forma nos permiten compararlos con tres etapas de evolución diferente para los seres humanos.

El círculo interno que corresponde a una primera etapa, esta integrado por los planetas interiores, esos que entendemos como planetas personales en la astrología: partiendo del  Sol, Mercurio, Venus y La Tierra y  Marte.

Marte es el primero que escapa de la orbita terrestre y se constituye en un nexo entre lo que pertenece al interior de dicha orbita y lo que constituye el exterior. Este primer quiebre de la matriz uterina de la Tierra, debe ser cumplido por el planeta de la guerra que con su brazo armado rompe ese círculo protector, igualándose con el  proceso del nacimiento biológico y la expulsión del vientre materno.

Este accionar marciano permite acceder al segundo circulo, el que esta integrado por los llamados  planetas sociales Júpiter y Saturno, que siendo los más voluminosos del sistema y ubicados fuera de la orbita de la Tierra se asocian con lo colectivo.

A estas energías las consideramos astrológicamente como maestros que se personifican en el afuera en los primeros años de vida y que se internalizan recién cuando han cumplido un ciclo general o personal.  El acceso a la potencia de estas energías conforma un segundo nacimiento al área de lo social en todos sus niveles.

Abarcando a todos ellos y en el círculo de mayor elongación se hallan los 3 planetas exteriores: estas reliquias del sistema que llamamos Urano, Neptuno y Plutón, fuerzas desconocidas y misteriosas que nos acaran con desafíos indescifrables. Pero más allá de los cambios a los que nos someten en cada caso particular, se acerca el momento de que los consideremos en conjunto, como una nueva instancia de acceso a una conciencia diferente.

Juntos y con la incógnita de si aparecerá en breve tiempo, un elemento aun más alejado en nuestro sistema, representan una escalada de transformación a la que nos estamos abriendo, lenta pero inexorablemente  los que integramos estas generaciones sometidas a su influjo.

Este tercer círculo puede ser entendido como una nueva onda energética que contienen a las hermanas menores y que siendo la mayor, predomina en influencia y sentido sobre las más pequeñas, las modifica y las enfrenta con posibilidades nuevas que matizan sus formas iniciales preparándolas para un desarrollo más sutil y elevado

Dane Rudhyar en su libro “La practica de la Astrología” habla de estas corrientes de energía y llama a esta circulación la “marea cósmica”. Alexander Ruperti ratifica esta visión de una recta direccional que parte desde el Sol con pura energía indiferenciada y va adquiriendo carácter diferenciado al contactar con los demás planetas.

Para Rupertti  esta directriz solar tiene dos sentidos: uno de manifestación hacia el afuera, desde el Sol  hacia Saturno, el otro es un sentido inverso que cumple un camino de retorno desde Saturno hacia el Sol, como marea evolutiva de crecimiento de la conciencia.

Podemos pensar esta corriente en términos de sístole y diástole del Universo que se encarga de llevar y traer el flujo energético que alimenta la vida, comunica a todos sus integrantes grandes y pequeños y constituye un río vital similar al de la sangre que nutre nuestros cuerpos.

La aparición de los planetas exteriores nos enfrenta con una ampliación del derrotero de esta corriente energética, que también se cumple en ambos sentidos y que va diferenciando la recta solar en su contacto con las nuevas sintonías. Estos tres nuevos cuerpos modifican la “música de las esferas”, la melodía a la que estaba acostumbrada la humanidad.

 

LOS TRES NACIMIENTOS  DEL HOMBRE

 

La primera onda energética corresponde al primer nacimiento,  la constitución del ser individual, las instancias que se incorporan  en los primeros años de vida cuando se lleva a cabo el desarrollo físico, intelectual, emocional y relacional intimo.

El Sol, emite su energía indiferenciada y va facetando su onda lumínica en el contacto con los  primeros planetas: Mercurio le confiere su carga eléctrica y con ello le permite acceder al pensamiento y la palabra. Venus le otorga su carga magnética y le abre el mundo del sentimiento. La Luna ejerce el poder de atracción que hará que esa energía fructifique en vida.

Marte arremeterá con la fuerza necesaria para iniciar el viaje al exterior, son sus energías de autoafirmación las que visualizan la posibilidad de crecer independientemente de la matriz materna; y con coraje va al encuentro de una nueva experiencia vital.

Romper ese primer círculo constituye una dura lucha para el planeta de la afirmación personal que encontrará barreras de oposición que le exigen una importante adaptación, su puro deseo personal deberá enfrentarse con las normas de conducta social y cultural que Júpiter y Saturno le opongan.

Esas exigencias del ámbito social obligan a la adaptación del ego personal, una necesaria entrega del predominio de lo individual para acceder al reino de un ego mayor que integre las cualidades de la civilización humana. Los planetas sociales son nuestros maestros de vida que nos aleccionan para el desenvolvimiento del ser civilizado, castigándonos cuando no cumplimos sus “reglas” y premiándonos cuando aceptamos la adaptación y el sometimiento que estas exigen.

No hay individuo que termine su existencia sin haber incorporado estas enseñanzas, sin haber producido este segundo nacimiento, a aquellos que se adaptan  pudiéndolas accionar positivamente en  su propia vida se los considera parte del sistema; los que no lo logran son los marginados, locos, genios y  peligrosos que hasta pueden ser recluidos en resguardo de los demás.

Transitar este 2° círculo social es un aprendizaje que en la mayoría de las existencias individuales, lleva largo tiempo y energía y su concreción nos somete a una presión tan poderosa que corremos el riesgo de cristalizarnos en  la experiencia, sin poder ver más allá.

Muchos hombres terminan sus existencias sin que, dentro de la experiencia que llamamos vida, se produzca el acceso a la instancia de un salto de conciencia mayor, ese que les permitirá olvidar el frágil ego personal para desintegrarse en busca de un destino trascendente.

Esto se debe a que Saturno establece un cinturón de hierro que no siempre puede ser saltado, lo cual resulta muy claro cuando se recuerda su poder, ser el último planeta visible a simple vista.

Trascender esa barrera saturnina es acceder al 3° círculo, un paso mucho más difícil y riesgoso, que está siendo lentamente incorporado por la Humanidad y por los seres individuales que la componen. Nos obliga a un nuevo nacimiento, ese que anuncian esotéricos, místicos y sabios de todas las culturas y rincones de la Tierra, que implica un paso a una nueva dimensión más sutil y de compromiso universalista.

Y este tercer nacimiento viene de la mano de los gigantes allende Saturno, cuya aparición ha sometido al hombre a tomar conciencia de cual es su verdadera dimensión dentro del Cosmos y aunque desde los albores del nacimiento del Sistema Solar asisten inmutables al desarrollo de nuestra evolución, recién con el acceso a su descubrimiento el hombre acepta su real y completa existencia.

La Psicología sustenta que, para el hombre solo es real, aquello que llega a la luz de su conciencia y  esto se confirma además en el relato de la Biblia que nos dice que Dios no da por terminada su obra de creación hasta que hace que Adán le dé un nombre a  las criaturas que emanaron de Su Mano. Así los hombres resultamos ser, como ya lo anticipara Einstein, co-creadores del Universo ya que este no llega a su manifestación total hasta que nuestro verbo no termina de dar vida a lo creado.

Para tratar de comprender cual es el reto que enfrenta nuestra civilización, frente a la aparición de estos “dioses del cambio”, debemos llevar nuestra mirada al pasado para que nos permita enfocar nuestro presente desde una perspectiva más amplia.

 

 

HAGAMOS  HISTORIA

 

Este nuevo escalón  simbolizado por el descubrimiento de los planetas transaturninos exige una civilización más evolucionada en su conjunto, que además de manejar elementos técnicos sofisticados; accione de forma más sutil su vibración energética para  sincronizarse con los que Rudhyar llama  “embajadores de la Galaxia”.

La tarea del milenio que comienza será la de integrar estas vibraciones al campo aúrico de los seres de este planeta, para que nuestras capacidades se desarrollen de forma adecuada con el proceso universal y nos convirtamos en efectivos canales de recepción y emisión de las nuevas energías.

Pero el primer paso para conseguir esta integración es conocerlos y comprender que simbolizan, para lo cual será preciso remontarnos al paradigma socio-cultural vigente antes de su aparición y comenzar a analizar las etapas que la humanidad transcurrió como cuerpo orgánico.

En una primera fase de nuestra historia, se consideró a La Tierra como el centro del Sistema; esta visión geocéntrica colectiva se correspondía con la necesidad y con el límite de capacidad cognitiva que los hombres tenían de su mundo.

La Tierra como centro representaba un nivel primario de cosmogonía en el cual, el respeto reverencial a sus poderes biológicos y climatológicos y la base de sustentación que prestaba al desarrollo de la vida tribal, constituían toda la fuerza con que se garantizaba la supervivencia.

Los principios de colaboración, protección mutua y salvaguarda de los lazos de sangre eran  predominantes y sacralizados. Con ellos se regían primero el clan, luego el pueblo y más adelante la ciudad y el reino. Los seres eran en relación con el grupo y cobraban identidad individual, en la medida en que resultaban beneficiosos o peligrosos para la integridad del mismo.

Eran simples peones que participaban en el engrandecimiento de la Gran Madre que los cobijaba, los alimentaba y permitía su crecimiento protegiéndolos y a la cual rendían culto y sacrificios. Era una mutua dependencia de retro-alimentación desde y para la  matriz intrauterina de la Tierra.

Cuando estuvo preparada para ello, la humanidad pudo dar colectivamente el gran salto para desplazar el centro del sistema al Sol, lo que en términos filosóficos significa un poderoso paso evolutivo, que postergó los preceptos de la comunidad simbiótica e indiferenciada en aras de enaltecer el valor del individuo único, con su ego personal.

Se pasó del matriarcado al mito del héroe solar y este primer salto hacia la concepción heliocéntrica hizo que, dentro del Sistema Solar; su estrella: el Sol se convirtiera en  el rey. 

Cual emperador o gobernante que desde su indiscutida autoridad, nuclea a los demás integrantes del reino, los convoca y determina los lineamientos a seguir, dentro de su reino; así el hombre comenzó a sentirse dueño y señor feudal del planeta que habita, con todos los otros reinos como súbditos a su servicio y conveniencia. Se siente el rey de todo lo creado, el supremo valor que afirma su Yo Soy,  por encima de las demás criaturas visibles e invisibles.

Por milenios la humanidad se movió dentro del perímetro establecido por la barrera de Saturno. El gigante de los anillos de hielo, era el último de los “dioses” que los ojos del hombre podían divisar y a la vista, se acomodó la conciencia.

Al igual que las vallas de las antiguas ciudades y las murallas de protección de los reinos extendidas desde la China hasta el imperio Inca, también el universo estaba circundado con  una visible cinta de contención, establecida por los lentos ciclos del planeta Cronos.

Aceptar esta limitación, era tan lógico como antes lo fuera imaginar que la Tierra era plana o que América no existía. El mundo era pequeño, las comunicaciones lentas, las personas debían luchar por su subsistencia diaria, cuanto más resguardadas estuvieran sus fronteras, más posibilidades de éxito por la supervivencia se tenía.

Pero la humanidad como cuerpo vivo, sigue lenta e irrevocablemente su evolución; dice Walt Whitmann: -“Cuando observo la historia de los hombres me siento decepcionado, pero cuando observo la prehistoria de la humanidad aún tengo esperanzas.”

El siguiente disparador que nos abre la oportunidad de pegar otro salto de crecimiento colectivo, es el descubrimiento de los tres planetas  más allá de  Saturno.

Como todo cambia y evoluciona en un mundo vivo, en 1789, Herschel descubre, auxiliado por el telescopio, la existencia de otro cuerpo en el espacio, allende las fronteras de Saturno. Urano ha sido descubierto.

Casi a fines del siguiente siglo, en el 1871 será hallado Neptuno y en 1930 se anuncia el descubrimiento de Plutón. Quizá no pase demasiado tiempo, de este nuevo siglo, para asistir al nacimiento consciente de otro cuerpo perteneciente a la periferia del Sistema Solar. (de hecho ya se ha verificado la existencia de un nuevo cinturón de asteroides congelados que se encuentran allende estos dos)

La influencia de estos descubrimientos comienza a sentirse, cada vez más fuertes en el inconsciente colectivo y  en las conciencias personales  constituyendo un bloque suficientemente fuerte e  importante, que permita ese nuevo salto de evolución que ya han anunciado filósofos y esotéricos.

Para comprender que esto es algo concreto y tangible, detengámonos a pensar cuales fueron los descubrimientos que produjeron  los mayores cambios en la civilización en los últimos siglos, esas cosas aparentemente inconexas, que están presentes en nuestras vidas cotidianas y han revolucionado vertiginosamente las costumbres de todo el mundo moderno, aportándonos fuentes nuevas de energía, 

*    la electricidad = Urano.

      *   el gas = Neptuno.

*   el petróleo = Plutón.

El geométrico avance que la humanidad experimentó desde el descubrimiento de estas tres fuentes de luz, calor y movimiento equivale a los logros alcanzados en todos los tiempos anteriores y nos anticipa el simbolismo de lo que representan estos titanes del espacio exterior. Y que en su individual naturaleza nos advierten del poder creativo que los anima y de la mortal potencia que se esconde en ellos.

He aquí la mayor prueba del  poder y la influencia que estos dioses del macrocosmos ejercen  sobre  el  mundo civilizado, que depende absolutamente de la energía que le han cedido a los hombres, como antes dependieran del rayo, el primer fuego que Prometeo arrebata a los cielos.

Conscientemente el hombre se ha dedicado a estudiar estos elementos dándoles innumerables aplicaciones practicas, que luego inconscientemente manipula a diario en el seno de su propio hogar. Produce de este modo sin saberlo, el mágico proceso al que se sometían los alquimistas que obraban sobre el elemento representativo de un planeta para capturar sus cualidades.

Sin saberlo estamos ejerciendo a diario la tradicional  regla de la alquimia de conocer la esencia de Urano, de Neptuno y de Plutón, por el simple hecho de transformar la noche en día, el frío en calor  y la quietud en movimiento lo cual simboliza el nacimiento a otra dimensión diferente.

Porque nuestra civilización esta basada en el uso y el aprovechamiento de la  electricidad, el gas y el petróleo, y estos son los  elementos representativos: de estos nuevos dioses celestes, que nos llevan a trasmutar e incorporar de manera analógica sus increíbles cualidades. 

Probablemente haya sido Dane Rudhyar el que mejor haya comprendido este desafío al que se enfrenta la humanidad de estos tiempos. El aceptar un nuevo papel para nuestro Sol, seguir viéndolo como el autócrata que es, dentro de las fronteras domésticas de Saturno; pero considerarlo, también, como una de las tantas estrellas que pueblan la comunidad galáctica a la que pertenece, dentro de un Universo infinito.

Con la mirada puesta hacia el exterior lejano, se redimensiona la función que nuestra estrella  tiene dentro de lo universal y esos  planetas que se encuentran en los confines son los que más influencia reciben de las energías de la galaxia, por lo que se transforman en antenas parabólicas que retransmiten al interior del conjunto los mensajes del “más allá”.

De la misma forma  que, en los pueblos de frontera, se entremezclan las culturas de los vecinos contiguos que la integran, estos planetas se constituyen  en voceros de otras dimensiones a las que los hombres deberán  conocer e integrar.

Nos informan de la necesidad de acceder a  una nueva conciencia basada en principios de interacción entre el conocido yo solar  y experiencias de expansión de ese yo hacia la comunidad universal.

Sus sutiles energías precisan del alma humana para hacer de receptáculo en el que vayan germinando semillas de otra esencial dimensión, que haga que aún estando dentro del sistema Solar no se pertenezca totalmente  a él:  “ESTAR  en este mundo sin SER de este mundo”

 

 

 MIRÁNDOLOS CON UN TELESCOPIO

 

Los elementos que la astronomía nos aporta sobre estos gigantes periféricos son aun escasos y nos enfrentan con la realidad de cuan lentamente acompaña la observación empírica por si sola,  este proceso al que se ve sometida la humanidad. Sin embargo para los que miramos esto con un ojo mas alertado hacia los simbolismos, pueden resultar sorprendentes, reveladores y curiosos.

El avistamiento de los  grandes monstruos post-Saturno se produjo en los últimos 3 siglos, pero   hace menos de 20 años que los astrónomos han podido observar un poco mas de cerca a los  gigantes gaseosos del sistema y recién para el 2004 se planifica una excursión por los arrabales de Plutón.

Es curioso que recién a fines del milenio tan señalado como el transito a una nueva instancia histórica, el hombre tenga la capacidad tecnológica y se despierte en el un interés más puntual por develar los misterios de estos planetas nuevos.

El 24 de enero de 1986  un grupo de científicos  pertenecientes al Laboratorio de Propulsión a Chorro, en Pasadena, California  pudo observar las primeras imágenes de los planetas transaturninos.

Gracias a  un artilugio mecánico enviado al espacio por la NASA y que fue bautizado como Voyager 2, que por el escaso lapso de  24 horas fotografió al planeta Urano; se pudo  recoger toda la información existente hasta  la fecha del mismo, a riesgo de que sea además, la única que se tenga en un futuro inmediato ya que no hay planes para futuras misiones.

Poco más tarde en los inviernos norteños de 1988 y 1989, el mismo Voyager llego a fotografiar a su gemelo astronómico el insondable Neptuno.

Este hecho no ha sido valorado en su verdadero significado, puesto que si nos atenemos a los revolucionarios preceptos de la Física Cuántica, el que ese pequeño objeto de metal, casi cómico, con varias protuberancias y girando alocadamente alterase la atmósfera de estos titanes por primera vez en millones de años, no puede pasar desapercibido.

En un lenguaje casi mágico podemos decir que desde ese momento, no solo el hombre sabe que Urano y Neptuno existen, sino que ellos han registrado que el hombre conoce su existencia.

Cuando el Voyager se acerco a Urano a una velocidad de 72.000 Km por hora algo conmociono la inalterable regularidad del transcurrir de estos cuerpos celestes desde el principio de los tiempos.

Llego 8 años después de abandonar la Tierra, para fotografiar un mundo oscuro y  frío rodeado de lunas y de anillos, con 17 veces la masa de  nuestro planeta, sumergido en una atmósfera azul-verdosa, ( el color característico de Acuario) que oculta tumultuosas nubes y hace sospechar la existencia de océanos de agua caliente en su interior. Tal vez esto nos explique la dualidad uraniana de ser el “frío aire quieto de las montañas” y estar exaltado en Escorpio un signo que se caracteriza por la oculta pasión.      

Para que nuestras mentes puedan captar su distribución en el espacio infinito, podemos decir que esta tan alejado del Sol que si este tuviera el tamaño de una uva, la Tierra que habitamos equivaldría a la mitad de una cabeza de alfiler ubicada a 25 metros de distancia y Urano seria una perla separada por  275 metros de su centro.

La luz que lo envuelve semeja a la que baña la Tierra en momentos de un eclipse de Sol,  el Sol esta en detrimento en Acuario; y sus temperaturas  de –210º congelarían cualquier cosa que se expusiera a ellas al instante.

Se lograron imágenes nítidas de Urano y de sus 5 increíblemente luminosos y brillantes satélites principales, que poseen una reflectividad de luz del 30% contra el 10% de La Luna o de Marte. Han sido bautizados con sugestivos nombres que parecen sincrónicamente salidos de la mitología y la literatura shakespiriana: Oberon, Titania, Umbriel, Ariel y Miranda, este ultimo el más cercano al planeta.

Además se  descubrieron 10 nuevos satélites, elevando el numero total a 15 y se sospecha la existencia de millares mas no percibidos por el Voyager. Esta enorme cantidad de satélites nos recuerdan la imagen del sequito de aristócratas rodeando al monarca que asociamos con la polaridad Sol- Urano

Rodeado de innumerables anillos, que tienen calidad de hebras ya que su anchura varia entre 2 y 100 Km de extensión, a diferencia de los de Saturno que ocupan una extensión de 60.000 Km; los anillos no son todos circulares ni se encuentran en el plano ecuatorial de Urano, se muestran más anchos y brillantes a medida que se alejan del planeta en sus orbitas elipsoides. La imagen del conjunto de los anillos nos recuerda la de una enorme antena emitiendo sus ondas en un radio de 360º.

 La semejanza entre los anillos de Urano y Saturno se quiebra por el dibujo elíptico y el diferente brillo  que fue registrado en los del primero.  Además  los anillos de Saturno están cubiertos, por partículas de polvo microscópico cuya existencia se atribuye  a una fuente local de larga vida, ya que el polvo microscópico suele ser  eliminado rápidamente por la erosión de los micro meteoritos y la  radiación.

Los científicos esperaban hallar una gran  proporción de este polvo cósmico en Urano, pero comprobaron que solo abunda en uno de los anillos internos y en los otros cubre tan solo un 1% de su superficie. Este hecho constituye una sorpresa para los preconceptos de los investigadores, que esperaban que Urano se comportara como Saturno (¡!) mostrándoles una cantidad apreciable de polvo.

En cambio, comprobaron diferencias en dichas cantidad y en el tamaño de las partículas que echaron por tierra hipótesis sostenidas antes de la observación, acerca de la densidad superficial de la masa de los anillos que es mayor de la esperada, cosa que los enfrenta a un comportamiento muy diferente del registrado en Saturno; Urano propone un desafío a las convencionales mentes de los que tratan de analizarlo con los paradigmas conocidos.

Los grandes obstáculos técnicos que hubo que vencer para lograr esta hazaña se debían no solo al corto tiempo posible para la observación, dada la gran velocidad del Voyager; sino además a la “extraña geometría” del sistema uraniano que se halla inclinado de lado y girando en su orbita de panza, al revés que los otros planetas del sistema, mostrando en este momento su polo sur  apuntando al Sol.

Su parte iluminada develo al ser fotografiada un radiante fenómeno ultravioleta que los científicos denominaron “electro resplandor” producido por el  calor de 750º que soportan las moléculas, que sospechan puede deberse a algún fluido que desde dentro del planeta se comporta como una dinamo y esta produciendo un poderoso campo electromagnético.

Las primeras fotografías de Neptuno llegaron  el 24 de  agosto de 1988 cuando la misión Voyager retramistio a la Tierra las imágenes de un mundo con sistemas tormentosos gigantes que compiten con los hallados en Júpiter; nubes como no hay en ningún otro planeta del sistema y un paisaje rocoso enterrado bajo 3000 millas de atmósfera de color azul. El  noveno planeta del sistema, que desde La Tierra es observado por los más potentes telescopios como de un verde pálido y considerado el mellizo de Urano ya que poseen la misma masa, tamaño y composición.

Esta  gran bola de agua sobre una composición rocosa envuelto en una atmósfera de hidrógeno, helio y metano esta acompañado de muchas lunas, la mayor de las cuales se muestra congelada  y moldeada por el vulcanismo, celulítica al entender de los científicos; fue bautizada con el nombre de Tritón y ostenta el record de ser la luna más grande de todo el Sistema Solar y la única que se mueve en sentido retrógrado. No podemos menos que evocar las similitudes astrológicas del comportamiento neptuniano con el lunar.

Se constato la existencia de otra luna Nereida muy cercana al asteroide Quirón al que, los astrónomos, consideran su primo. Cómo nota curiosa el recibimiento de los científicos de estas primeras fotos de Neptuno en el Jet Propulsión Laboratory,  fue festejado descorchando champagne (¡!) ya que se trataba del 4º y ultimo objetivo para el Voyager  que empleo 12 años en alcanzarlo, habiendo alcanzado las etapas previas de Júpiter, Saturno y Urano.

La visión  más hermosa a la que asistieron los observadores y que los llevo al éxtasis, se produjo cuando el Voyager registro los rayos oblicuos del Sol paralelos a las nubes plateadas y generando sombras sobre las nubes azules más bajas, a 100 Km sobre la superficie del coloso. Semejante estructura tridimensional jamás había sido registrada en la atmósfera de otro planeta,

las nubes son impulsadas por vientos que se desplazan a 2.500 Km por hora, los más rápidos registrados hasta ese momento, pero paradójicamente existen vientos más suaves sobre Neptuno lo que hace que la estratificación sea mucho más dinámica que en  Júpiter. Y somete a los científicos a un misterio inexplicable, ya que las nubes se concentran en un solo lugar a pesar de los vientos, lo que les hace sospechar la existencia de un campo magnético sorprendente.

El  Voyager diviso auroras que se derramaban sobre una amplia región, en vez de formar óvalos bien definidos como sucede en la Tierra; lo que confirma la existencia de energías suficientes para generar auroras ultravioletas.

El campo magnético en Neptuno esta desplazado en 50º del eje de rotación, lo cual lo iguala con el de Urano y convierte a ambos en “Rotadores Oblicuos”. Esta originalidad que hace que el eje de rotación coincida con el plano de la orbita por la que se mueven, fue atribuida al ser observada en Urano a:

1-     una azarosa circunstancia de haberlo captado justo en el momento de una inversión de la dirección del campo magnético o

2-     a la posibilidad de haber recibido el impacto de otro cuerpo en el pasado remoto.

Pero al comprobarse la misma cualidad en Neptuno, Norman Ness,  el mas alto investigador del fenómeno de los campos magnéticos del mundo, sugiere que Urano y Neptuno pueden tener el mismo mecanismo que el propuesto para las estrellas: la convección de la electricidad del material conductivo se comporta totalmente diferente que en La Tierra. (Molten metallic core)

La verificación astronómica que confirma esta diferente cualidad de comportamiento de ambos planetas, a mi modesto entender, explica por si sola la descomunal magnitud del salto cualitativo que nos proponen estos colosos de los confines.

Cuando los astrónomos se encaran con Plutón lo califican como un mundo frígido, pequeño, anómalo, distante, no se parece  a los planetas interiores pero tampoco a los grandes gaseosos. En los años transcurridos desde su avistamiento, se lo registra como una mancha uniforme que ha sabido guardar celosamente sus secretos. Y sobretodo ha hecho evidentes sus rarezas, tan pequeño y veloz  como Mercurio, aparentemente sin atmósfera, parecía  solo un pedazo de roca muerta flotando en el espacio,  lo cual hizo que  muchos  lo llegaron a considerar como un planeta menor; esta degradación tiene el sospechoso aroma de la incomprensión.

Efectivamente Plutón tiene muy mala prensa, sabido es que su nombre surgió de una especie de concurso al publico y se debió a la sugerencia de una niña que envió la propuesta que se le llamara Pluto, como el perro de Mickey.

Los astrónomos coincidieron en otorgarle el nombre del dios de los infiernos. Sin embargo en posteriores celebraciones de los Estudios Disney se ha observado la ausencia de este personaje que parece haber caído en desgracia por semejanza con el planeta al que comparte su nombre.

Su descubrimiento se debió a los cálculos matemáticos que Lowell  realizara, basándose en el  registro de ciertas perturbaciones en la orbita de Neptuno que lo hicieron sospechar de la existencia de otro cuerpo flotante orbitando externamente a este.

Este acomodado bostoniano no pudo  ver coronado su apasionado interés en la búsqueda de un posible planeta transneptuniano, ya que murió antes de su avistamiento que se concreto en 1930 y  fue logrado por un granjero de 23 años, oriundo de Kansas, llamado Clyde Tombaugh, al que se contrato por el módico sueldo de 90 USS. para la tediosa observación del cielo en las coordenadas calculadas por Lowell, durante innumerables noches en el Lowell Observatory en Flagstaff, Arizona.

Es mas que sugestiva esta sincronicidad en la historia de su descubridor, que vio plasmado en sí mismo el tremendo simbolismo plutoniano de la muerte física y del posterior renacimiento a la inmortalidad.

Plutón  resulta ser 5.000 veces más pequeño que lo calculado por los astrónomos del periodo de oro de la astronomía de EEUU; tiene 2.400 Km de diámetro, esta constituido por un 60% de roca y un 40% de nitrógeno, dióxido de carbono, metano y agua congelados.

Su tamaño y densidad lo asemeja a Tritón, la luna de Neptuno, por lo que se lo considera como un resto planetesimal de los albores del Sistema Solar, que se salvo de ser  absorbido por  los grandes gaseosos y se las ingenio para sobrevivir como planeta genuino, en orbita independiente alrededor del Sol.

Su avistamiento provoco no pocas sorpresas al mundo científico, ya que esta reliquia del Sistema Solar frustra todas las previsiones “lógicas” de los estudiosos; la primera sorpresa fue descubrir que Plutón tenia un satélite, al que bautizaron Caronte y cuyo descomunal tamaño lo hace pensar como un planeta doble. Debemos destacar la precisión de uno de los glifos con que representamos a Plutón que lo muestra como un circulo dentro del cual se inscribe una luna.

Rotan cada 6,4 días, manteniendo la misma distancia entre ellos y mostrándose la misma cara; el satélite  posee la mitad del diámetro  y una décima parte de la  masa,  a pesar de que en volumen parecen similares y ambos cuerpos presentan un aspecto sorprendentemente distinto, la superficie de Plutón se ha vuelto rojiza a causa de la radiación solar sobre el metano; mientras que la menor gravedad de Caronte le ha permitido escapar de el.

El planeta presenta brillantes casquetes polares que se diferencian de una zona ecuatorial más oscura; toda cubierta por una capa de hielo de metano;  posee una delgada atmósfera debida a los hielos vaporizados, que se congelan y precipitan en forma de nieve sobre toda la superficie y que al ser muy diferente en Caronte hace suponer que este podría ser una gran extensión de hielo de agua.

La Nasa prepara para el año 2004 una misión  para fotografiarlo y estudiarlo, cuya denominación “Kuiper Spress” se debe a un homenaje para Gerard Kuiper quien predijo la existencia de una región de objetos de hielo, mas allá del Sistema Solar, de la que Plutón fue la primera evidencia.

El interés por lograr una nueva imagen de Plutón ha recobrado fuerza en las ultimas 2 décadas, suscitando una tenaz observación auxiliada por la rica batería de modernos instrumentos  con que se cuenta en el presente y por la fortuna de haberse producido “ alineamientos celestes fortuitos” (¡!) entre el Sol, La Tierra y Plutón que posibilitaron este cambio en su evaluación y cuya repetición  rompió la tradición astronómica de que estos fenómenos solamente se dan una vez por siglo. No puede menos que asombrarnos la perfecta casualidad causal con que el Universo nos ha permitido acceder en corto tiempo al estudio de este cuerpo celeste, después de siglos de ocultamiento, Plutón emerge de la oscuridad y se nos muestra en toda su dimensión.

Dicha alineación permitió observar un buen numero de eclipses, que como experimento natural posibilito establecer los diámetros y las propiedades de las superficies de Plutón y de Caronte. Los repetidos tránsitos y ocultaciones han  permitido cartografiar toscamente un hemisferio de cada cuerpo, medir sus respectivos espectros y conocer la composición de su superficie.

También se pudo determinar el ángulo de inclinación del eje de Plutón y concluir que el planeta se halla “cabeza abajo”, con una inclinación de 122º, con su polo norte, definido por la rotación antihoraria, cayendo por debajo del plano de su orbita. La mayoría de los planetas giran alrededor de un eje casi perpendicular al plano de sus orbitas; solo otros dos sufren esta misma inclinación son Venus con 177º y Urano con 98º, casuistica que nos lleva a  relacionar la vinculación  astrológica y mitológica que asocia a estos tres factores.

Esta extrema inclinación da por resultado que su aspecto cambie notablemente en el transcurso de su camino para el observador de La Tierra  y  mientras en 1950 Plutón mostraba su polo sur al terrícola, su trayecto alrededor del Sol lo muestra en la actualidad desde una perspectiva cada vez más ecuatorial. Curiosamente Plutón brillaba mas en los años 50, cuando su reflectante polo sur apuntaba a la Tierra; a medida que nos muestra su zona del ecuador perdió luminosidad y aumentaron sus fluctuaciones de brillo.

En el espectro conjunto de Plutón y su satélite, el primero refleja la mitad de la luz que incide sobre el y Caronte solo dos quintas partes; a nuestros  ojos desnudos Plutón ofrece un color rojizo y Caronte un gris suave y neutro.

La utilización de técnicas de precisión como el sistema de interferometria de motas, ha logrado mediciones de alta resolución que arroja un diámetro de 2.400 Km para Plutón y 1186 Km para su satélite, con una incertidumbre de 1%.

Así Plutón se convierte en el planeta más pequeño del Sistema, la mitad del diámetro de Mercurio, considerado el benjamín y solo 2/3 del diámetro de la Luna. En cambio Caronte pasa a ser el satélite más grande con relación al tamaño del planeta en torno al cual gira; derrotando a La Luna que antes ostentaba dicho record.

Otra sorpresa plutoniana fue el calculo de su densidad, inicialmente estimada como baja y no superando la del agua: 1 gramo por cm3; los cálculos más recientes la ubican en los 2 gr por cm3, lo que significa que el planeta contiene una cantidad apreciable de materia rocosa, no atribuidos habitualmente a los dominios más externos de la nebulosa a partir de la cual se formo el Sistema Solar.

Parece poseer una atmósfera superior transparente, superpuesta a una capa inferior más opaca; con una frontera entre ambas muy abrupta; lo cual nos recuerda las extremas polarizaciones que se le asignan en astrología a las manifestaciones del Plutón superior y el Plutón bajo.

Una de los interrogantes más curiosos planteados por los astrónomos es ¿por qué brilla tanto la superficie de Plutón? Su reflectividad multiplica por 7 la de la Luna y este dato es sorpresivo dado que la superficie de metano debería haberse vuelto rojiza y oscura, en virtud de las reacciones químicas causadas por la radiación ultravioleta del Sol y los rayos cósmicos, formados por partículas de alta energía. Por lo que se ha llegado a la conclusión que la superficie reflectora de Plutón posee un mecanismo que permite su renovación constante (¡!)

Por ultimo la distancia de Plutón al Sol varia muchísimo dada la extrema excentricidad de su orbita que lo llevan de 7.400 a 4.500 millones de Km desde su afelio hasta su perihelio que alcanzo en 1989, durante los 248 años que tarda en completar su vuelta alrededor del Sol.

La extrema excentricidad de su orbita lo lleva a penetrar la perfecta circular de Neptuno y acercarse mas que este al centro del sistema, su variación respecto a la distancia pasa de 30 a 50 veces la recta que separa La Tierra del Sol.

Al alejarse se enfriara y se especula que su atmósfera y brillo pueden desaparecer. Lo cual nos recuerda la periodicidad atribuida al dios del submundo en la mitología, que se ocultaba a los ojos de los hombres para no infundirles pánico mortal; pero además  confirma que este es uno de los momentos elegidos por el Orden Cósmico para que Plutón revele sus insondables secretos.

Lo descrito desde el conocimiento astronómico corrobora con creces las características atribuidas por la astrología a los planetas mas allá de Saturno; pero estas son confirmaciones muy recientes en el saber de los científicos. ¿Cómo se conocieron estas cualidades sin tener acceso a las ultimas aventuras espaciales de la humanidad? Indudablemente fue desde el saber esotérico.

¿Este saber se adelanta mágicamente al conocimiento pragmático o en sus misteriosos orígenes se oculta  un pasado de conocimiento muy superior que se quebró en algún momento de la historia y ahora comienza trabajosamente a restablecerse?

Cuando accedemos a la comprensión de que el tiempo manifestado en los simbolismos celestes no es lineal sino cíclico y  que los hechos del presente se reflejan certeramente en los cielos en  el pasado simétrico, nos es dable preguntarnos si no somos descendientes perdidos e inconexos de una  civilización que alcanzo su esplendor, de la que heredamos tan solo los vestigios desperdigados y aun nos debatimos en la oscuridad de recomponerlos.

 

 

 RECUERDOS DEL FUTURO

 

En las ultimas centurias la humanidad se refugio en el saber científico, desdeñando el legado que los antiguos nos dejaran, en forma de mitos y leyendas; muchos autores y pensadores sostuvieron que solo eran  supersticiones que iban a ser refutadas por la ciencia para siempre. Entre los estudiosos hay corriente diversas, que oscilan entre considerar la  Mitología solamente una prueba del pensamiento  mágico  del  hombre primitivo a otros que sostienen que en ella existe una base de verdad mezclada con condimentos de imaginación.

Actualmente asistimos a un reverdecimiento de la valoración del saber mítico en el ámbito popular que comienza a comprender la sustancia arquetípica de todos estos concepto; se esta llegando a la conclusión que en la base del mito esta la magia y en la base de la magia esta la Psicología.

La Psicología es la herramienta moderna con la que los hombres estudian su propia alma, así como la Astrología fue el instrumento con que la antigüedad estudio su psique, este saber nunca dejo de lado el elemento mitológico, que fue una de las ramas que conformaban su basta copa de conocimiento y que acompañan la posibilidad de interpretación de distintos factores astrológicos.

Por el contrario cuanto más atrás nos internamos en la historia de la Astrología mas unida la vemos a la esencia mítica que configuro las teogonías de los pueblos más antiguos y muchos son los autores que  se inclinan por tomar la mitología como una cohesión de tradiciones y leyendas en la que se ha introducido lo sobrenatural.

Los mismos Padres de la Iglesia sostienen que los judíos y cristianos de los primeros siglos creían en la existencia real de los dioses del politeísmo, como los antepasados, los dioses, los padres que habían organizado sociedades, construido ciudades, civilizado a los hombres y fundado el orden religioso y político.

Cuando Orfeo, Homero o Hesiodo reúnen en bellos versos las leyendas dispersas, a ninguno de ellos se le ocurre poner en duda la autenticidad de esas fábulas, porque están  muy conscientes de que bajo el velo de los mitos se encerraba el secreto de los orígenes.

Diodoro refiere que la ignorancia sobre el sentido de los mitos provenía de que el hilo de las tradiciones se había roto por la gran catástrofe del Diluvio, que hizo perder el recuerdo del pasado y el conocimiento de los signos gráficos con que trasmitirlos a la posteridad.

La mitología nos habla de Urano, Neptuno y Plutón mucho antes que su aparición se concretara para los hombres, les confiere calidad de dioses mayores y nos describe su naturaleza con asombrosa similitud a lo que empezamos a conocer de ellos.

¿Pudieron estos planetas como tales ser conocidos por las civilizaciones pretéritas al Diluvio?

 No podemos responder todavía a esta pregunta pero eso no nos impide jugar con la imaginación sobre estas posibilidades y seguir investigando los innumerables misterios que como mudos testimonios de un misterioso pasado, nos permiten sospechar que tal vez, nuestros antepasados poseían  un conocimiento mucho mayor del  intuido por las mentes más imaginativas.

De haberlos conocido esto  implicaría que las antiguas civilizaciones poseían adelantos científicos y técnicos como los que muestra incipientemente la civilización a la que pertenecemos y sobre ello nada mejor que reflotar el viejo mito de la Atlántida, que llega a nosotros documentado a través de los diálogos  de  Platón con Timeo y Cortón.

Si nos permitimos inclinar la balanza a la corriente de mitólogos que sostiene que las leyendas guardan una base de veracidad en aquello que sostienen debemos asumir que en todas las cosmogonías los dioses fueron  clasificados como: dioses del cielo, dioses del mar y dioses de los infiernos.

Urano es el dios de los cielos, a quien el  mencionado Diodoro refiere como un sabio astrónomo,  el  primer monarca en gobernar a los hombres, sus súbditos eran los Atlantes, pueblo altamente civilizado en el que nacieron los demás dioses.

El calificativo del Urano griego concuerda con el jeroglífico M”phe y designa a un personaje que ni Champollion ni  Rouge han clasificado entre las dinastías reales de Egipto. Para estos egiptólogos dicho M”phe o Anhour (inversión de Urano) fue un soberano muy antiguo que dio a los egipcios sabias leyes.

Entre los druidas se menciona como uno de los benefactores de la raza a Col, termino que deviene del latino Coelus no menos antiguo que el Urano de los griegos, que es quien preside los misterios del druidismo y que además de instruirlos en las principales artes, les obsequio a los hombres la cebada y el trigo.

Podemos inferir que Urano, según los mitos, fue siempre el responsable del desarrollo de la raza y su maestro en la guía de adelantos técnicos y científicos que posibilitan  la evolución a una etapa de brillo y crecimiento singular.

Neptuno es el dios de los océanos, siendo el más poderoso de los vasallos de Júpiter, nunca se somete totalmente a el y adopta aires de  príncipe independiente; descontento con el papel que le toca en el reparto que su hermano Zeus hace de los territorios arrebatados a su padre Cronos.

Los griegos lo consideran un extranjero, tal parece que han aprendido a honrarlo de los libios  y no le conceden ni la alta inteligencia ni la llama generosa de los otros dioses helénicos.

Una leyenda griega lo hace recalar en una isla de gran extensión que tiene en su centro una montaña enorme, Poseidón se enamora de la doncella Clito, con la que engendra 5 pares de hijos. Uno de esos hijos recibió el nombre de Atlas y se convirtió en el gobernante de esa enorme isla que, en honor suyo fue denominada Atlántida. Sus hermanos gobernaban en las islas circundantes.

Esta floreciente región tenia abundancia de frutos, cobre y maderas para la construcción, grandes barcos surcaban sus mares y se conectaban por medio de canales y puentes construidos para tal fin. Se la ubica en los –9.000 años antes de nuestra Era Cristiana, sus reyes fueron justos, sabios y prudentes durante muchas generaciones, pero con el tiempo fueron corrompiéndose; por lo que sobrevino un cataclismo que destruyo la gran isla y todos sus habitantes.

El mito de la destrucción de la Atlántida se le adjudica a un estallido de cólera de Neptuno que hizo temblar la tierra y como señor de los mares inunda el continente-isla, en castigo a la impiedad de los atlantes y a su incapacidad de controlar los resultados de su magia astral.

Neptuno también esta asociado al mito de esa raza privilegiada que fue la Atlántida, de la que los mayores pensadores de la humanidad helénica, no dudaban hubiera existido. Pero también los vemos exigiendo a sus protegidos un alto nivel de misericordia y de ética, dentro de su desarrollo.

Plutón es el dios de los infiernos, su simbolismo mitológico lo entroniza como el señor del submundo, guardián de los muertos en el territorio de la oscuridad. Con poder absoluto en su tenebroso reino, contaba con un barquero Caronte encargado de transportar  las almas de los mortales que abandonaban la vida en la superficie.

Este planeta   representa el poder de destrucción masiva con el que se enfrenta la humanidad cíclicamente y que la pone al borde de “muerte” simbólica con la esperanza del renacimiento en una instancia nueva.

Mientras Urano y Neptuno son los que impulsan al hombre a trascender su condición primitiva y elevarse en virtud del conocimiento y el desarrollo,  Hades o Plutón es el dios que ejecuta  las sentencias dictadas por los otros 2, simbolizando el castigo divino ante la falta de ética y la impiedad de los hombres.

Hace el trabajo sucio ya que es el encargado de convertir en tierra arrasada los logros malversados por errores humanos, pero deja abonado el terreno para que renazca lo verdaderamente valioso, como una segunda oportunidad de vida.

 

 

 

TODO ES ENERGIA

 

La concientización de estas energías se ha hecho posible, sólo a partir del saber de su existencia, en los últimos 3 siglos, y de una lenta e ímproba tarea de paso del tiempo, que permite sensibilizar la percepción a los que integran las generaciones más jóvenes.

Observar con cuanta fuerza se manifiesta en nuestros hijos y nietos la calidad de estas energías nos lleva a concluir que los transpersonales se muestran cada vez con mayor claridad. Si bien también registramos que estos planetas se perciben en individuos adultos que los tienen vinculados a los personales o destacados dentro de su plano energético, los jóvenes y los niños parecen acomodarse con mayor rapidez a su influencia.

En los últimos 20 años va cobrando fuerza una hipótesis respecto de las nuevas generaciones como portadoras de un código genético diferente, a estos niños se los llama “niños índigo”, “niños estelares”, “niños cristal”.

Se trata de pequeños que muestran fuertes diferencias respecto de sus mayores, en su escala de valores personales, en su comportamiento frente a los estímulos del medio, en su alimentación, en su capacidad y preferencias en el aprendizaje, etc.

Poseen coeficientes intelectuales elevados, capacidades extrasensoriales que les permiten ver, oír y curar a distancia y albergan conocimientos y experiencias que parecen pertenecer a una existencia previa a la presencia en la Tierra.

Las versiones con que se intenta explicar este fenómeno son variadas: hay quienes sostienen que se trata de una mutación del ADN, otros en cambio explican que están habitados por seres superiores, externos a este planeta, los hay que aseguran que se trata de un despertar de potenciales que estaban dormidos en las generaciones anteriores. Cualquiera sea la explicación, el fenómeno “índigo” existe y forma parte del salto evolutivo de la humanidad.

 Cuando constatamos que cosas distinguen lo “índigo” nos es fácil reconocer, a los astrólogos, la fuerte influencia de las cualidades positivas atribuidas a los planetas transaturninos; a saber:

  • Gran capacidad de anticipación.
  • Vibrante armonía con la naturaleza.
  • Mirada esencial o consciente.
  • Alta autoestima.
  • Respeto profundo por los demás seres.
  • Gran sentido de comprensión y compasión por los demás.
  • Sentidos muy desarrollados.
  • Capacidad de síntesis inusual en el orden matemático.
  • Algún nivel de percepción extrasensorial.
  • Manejo con reglas y códigos tecnológicos superiores a los de épocas anteriores.
  • Marcado interés por el mundo espiritual.

 

Los niños índigo parecen estar apareciendo en cantidad geométricamente ascendente, lo que sugiere que el lento cambio al que estamos asistiendo se esta gestando desde el núcleo semilla: el hogar y la familia.

Algo podemos dar por sentado y es que a partir de la presencia de los transpersonales  la visión del Universo como pura energía ha sido confirmada desde la física y no solo desde el hermetismo, por esos en los últimos tiempos se habla cada vez mas del cuerpo etérico y han aparecido muchas corrientes terapéuticas que están orientadas hacia lo energético.

Las llamadas terapias vibracionales, están siendo consideradas como técnicas de apoyo evolutivo. y nos ayudan en esta empresa de transito hacia una dimensión diferente.

Me explayo sobre una de ellas por la simple razón de haber tomado estrecho contacto con la misma, llamada Geocromoterapia como uno de los hallazgos más creativos y mágicos del quehacer sanador de los últimos tiempos. Basada en la morfología de los polígonos regulares y su vinculación con la teoría de Pitágoras, esta técnica combina la vibración de la forma geométrica con el color y se utiliza para armonizar los cuerpos físico, emocional, psicológico y entérico, mediante la trasmisión por vía de la  luz a los chakras o centros energéticos del cuerpo humano.

La simpleza de la combinatoria de la forma geométrica pura con el color, elementos que se integran a nuestra percepción consciente desde mucho antes que el lenguaje; se ve revolucionada por la trasmisión del código de sanación  por vía de la luz y no del agua; tal como nos han mostrado las más populares películas de ciencia-ficción como método adelantado de curación física.

Este sistema  esta siendo experimentado por un centenar de geocromoterapeutas en el mundo, como una herramienta capaz, entre otras cosas, de potenciar la evolución del ser, para permitirle incursionar en otros niveles de conciencia.

Su creadora la Sra. Marta Povo ha canalizado la información que le permitió acceder a esta técnica  sanadora que corre los velos y devuelve a los centros energéticos del cuerpo su armonía original.

Resulta intrigante que la creadora carezca del saber astrológico, su tronco de conocimientos tiene como base la medicina china, la metafísica y el misticismo oriental y que su relación con la Astrología se debió a una causalidad casual, que permitió establecer con posterioridad  las correspondencias entre los planetas y los signos representados en esos polígonos sanadores.

Mas que interesante resulta al terapeuta y al curioso enfrentarse con la organización del Sistema Geocrom, que posee una serie de polígonos identificados como “descodificadores”, cuyas cualidades son inversas a las de los restantes filtros sanadores.

Su misión tiene por objeto “borrar” los patrones equivocados, que distorsionan el correcto funcionamiento de los centros energéticos del cuerpo. Los descodificadores suprimen los excesos

de cargas energéticas inadecuadas y  tienen relación con los planetas transpersonales, en sus últimos o futuros emplazamientos: Neptuno en Acuario- Plutón en Escorpio- Plutón en Capricornio, por solo mencionar algunos.

La Sra. Povo, como tantos otros vanguardistas canalizadores telepáticos de conocimientos que revolucionan las estructuras tradicionales de la captación holística del hombre y su medio, habla de un proyecto tendiente a establecer nuevos patrones de sanación y evolución para el hombre.

Dicho  sistema  que ha tenido precursores de importancia poderosa para el cambio esta bajo la protección de  3 maestros de la Nueva Era: Saint Germain, Jesucristo y Moira.

En su libro “Fundamentos de la Geocromoterapia”, la Povo  propone un ejercicio de visualización

con estos 3 avatares  conformando los vértices de un gran triangulo de luz blanca, que envuelve y protege a nuestro planeta y dentro del cual ubica al hombre.

Estas 3 fuerzas simultaneas alineadas en esta triangulación constituyen un filtro de paso, un puente facilitador y un anillo de protección ya que los tres Maestros, cual grandes benefactores, facilitan el transita a la nueva dimensión. El ejercicio todo parece una imagen sugerente y sugestiva de cual es el rol que los transpersonales están desempeñando desde su aparición y para la humanidad

Coloca a Saint Germain = Urano al frente, dándonos  el poder de  transformación y de cambio, con la capacidad de conferir la visión de la dirección exacta a seguir para el cambio y la evolución.

Jesús= Neptuno en la base del triangulo, atrás a la izquierda representa el poder del amor y la purificación; otorgando la paz y el sosiego necesarios para nuestra curación y evolución.

Y finalmente Moria= Plutón  también atrás pero  a la derecha, es el ángel custodio que otorga el poder de la voluntad, el valor y la fuerza de propósito y la mayor protección para el camino a transitar.

Resulta mas que curioso para nosotros astrólogos, que desde un abordaje tan distinto (¿ será distinto?) se describa tan sintética pero exactamente las características de los planetas que nos ocupan.  Pero en cambio no nos puede asombrar que se le otorgue calidad angélica o crística a los planetas, en un intento de que resulten mas accesibles a las mentes humanas, porque este concepto  se viene utilizando en la religión judeo-cristiana desde hace muchos siglos.

 

AHORA LA VISION ASTROLÓGICA

 

1. TRANSITOS DE URANO: RELÁMPAGOS DE ILUMINACION

 

Habiendo desarrollado esta esencia genérica fundamental de los planetas transaturninos desde distintas ópticas podemos ahora encarar el intento de desarrollar cuál es su influencia en las vidas individuales y en las experiencias cotidianas.

Urano es el planeta de la LIBERTAD;  ésta es una palabra más pronunciada que ejercitada, sobretodo cuando permanecemos dentro de las barreras de Saturno.

El hombre aprende temprano que para pertenecer a un grupo familiar, social o nacional, es preciso adecuarse a sus normas y  aceptar que no le está permitido ejercer una libertad irrestricta. Esto es bueno porque nos permite conocer nuestras limitaciones y forjar una personalidad capaz de saber y hacerse responsable de las consecuencias que se derivan de la trasgresión de esas normas.

Lo que, en Astrología se llama un “buen Saturno”, es precisamente esta condición ineludible que permite aventurarse sin riesgos en los reinos del misterio y la indefinición que representan los planetas transpersonales.

Pero llega un momento que esa aceptación a ultranza y sin cuestionamientos, de lo real y lo convencional comienza a interferir con la evolución del ser y se impone el derribamiento de las murallas con el objeto de abarcar horizontes que nos muestren lo que se extiende más allá.

Estos momentos se dan de manera muy clara cuando se producen los tránsitos de Urano, por eso se lo llama el “despertador”. A él le corresponde sacudir la adormilada conciencia individual con un fuerte llamado a integrar un nivel más alto de universal conocimiento.

Cuando una persona está bajo la influencia de un tránsito de este planeta; el  factor personal que se vincula con Urano se verá obligado a acelerar su proceso de crecimiento por vía del conocimiento objetivo que lleva a la libertad.

Alguna forma de ese conocimiento le será revelada de manera repentina  y este nuevo saber desafiará los preceptos con los cuales ha sido culturizado, obligándolo a plantearse que hacer con esas viejas normas que ya no parecen tener, la vigencia que mostraban hasta ese momento.

Puede que se trate de un nuevo conocimiento intelectual, si el factor personal es Mercurio, que abra nuevas fronteras a su manera de pensar y comunicarse.

O puede ser que las emociones y sentimientos se vean sacudidos por nuevas percepciones que hasta ese momento no habían sido conscientes ( Luna)

Tal vez sea su capacidad artística o su escala de valores o su forma de amar la que sufra el embate de experiencias que requieran de nuevos enfoques muy diferentes de los que siempre conoció (Venus), su ser individual experimente la necesidad de expresarse en forma más genuina e independiente (Sol) o sufra alguna forma de violencia que cambie drásticamente condiciones establecidas (Marte); cualquiera de estas cosas tendrán un denominador común la rapidez del cambio lleva a desechar con fulminante desapego, lo que hasta ese momento se sustentaba como válido.

El signo y sobre todo la casa de la que viene Urano deberán ser tomadas en cuenta para ayudar a comprender cuáles son las motivaciones más profundas, por las que se está generando dicho cambio. También deberá ser incluida la casa en cuya cúspide se encuentre el signo de Acuario, ya que al tratarse de un ámbito de circunstancia concreta, suele ser el primer y, a veces, él más fuerte registro que la persona experimenta como afectado por el tránsito.

Cualquiera que sea el área de la personalidad tocada por Urano, a través de ella la persona deberá conocer una extraña e inusual forma de experiencia que tire por tierra lo que se consideraba valioso hasta ese momento. Algún precepto sustentado por Saturno deberá ser eliminado y esto sucede de manera tan vertiginosa que el involucrado puede sentir que ha sido abatido por un rayo.

La conducta más frecuente que observamos en la consulta es la de una primera negación:

-¿Cuándo se termina este tránsito?- solemos escuchar desde el otro lado del escritorio,  evidenciando una posición de atrincheramiento en la forma conocida y segura, a la que se está acostumbrado; que evalúa el tiempo que se habrá de soportar de pie firme los embates del cambio.

Lamentablemente esta actitud común, más se parece a la del avestruz que intenta conjurar un peligro escondiendo la cabeza en la tierra, que a la del hombre capaz de aprovechar una oportunidad única de alcanzar una mayor completud en su verdadero potencial.

Es importante hacer comprender que dado el lento transcurrir de este planeta, que suele hacer triples y hasta quíntuples contactos con el factor rádix,  el proceso al que se verá sometido, que generalmente abarca un año o más,  es irremediable y definitivo.

Algo está cambiando en esas vidas y de la capacidad que el individuo tenga para valorar esto, como positivo o detestable, dependerá el mayor o menor dolor que experimente.

En la segunda etapa del proceso que consiste en tomar partido hacia alguna forma

de cambio, podremos observar dos tipos de conducta: una acción drástica que conduce al rompimiento total con las condiciones anteriores o una acción paulatina que cambia algunas de las condiciones de manera gradual.

Resulta útil alertar a estas personas acerca de su  potencial de ensanchar espacios interiores y exteriores hacia nuevas fronteras. Este potencial, más o menos consciente, es el responsable de lo que se está gestando; hay dentro de ellos un algo que pugna por manifestarse en contra de las normas dócilmente acatadas hasta el momento. Se pueden encontrar caminos de expresión a ese potencial,  que permitirán un real aprovechamiento del tránsito y evitará hacerles sentir meros espectadores de los sacudimientos a los que los somete el destino.

Para ayudar a que esto ocurra pueden resultar útiles sugerencias como las siguientes:

 

*¿Qué es lo que ha estado reprimiendo relacionado con su propia libertad?

*¿Qué debió dejar ir de su vida y aún retiene por puro apego?

*¿Qué aptitudes pulsan dentro de él a las que no ha dado una adecuada canalización?

*¿Qué situaciones le resultan intolerables pero, por temor o duda, no ha querido ni podido cambiar?

Cuando la situación de cambio ya ha sido exteriorizada en hechos y la persona lo ha vivido como una conmoción que vino desde el afuera; será necesario ayudarla a historiar los antecedentes que fueron sembrados en el camino, antes de que el rayo se abatiera sobre la conciencia, para comprender que el proceso deviene sincrónicamente desde adentro del sí mismo y no de un malévolo “dios” externo.

Así puede ser de utilidad  convocar el recuerdo de lo sucedido antes de los contactos partiles, experiencias todas que fueron abriendo sutilmente el camino que ya es imposible de eludir.

De igual forma es muy importante “seguir la pista” de los anteriores contactos del planeta sobre ese mismo factor radical, para ayudar a comprender mejor el proceso global, que se fue gestando a lo largo de toda una vida.

Analizar las circunstancias del pasado asociadas con el derrotero seguido por Urano desde el momento del nacimiento suele descubrir un hilo conductor que permite comprender globalmente la “meta” que se está persiguiendo con estas crisis de crecimiento.

Asimismo, el propio ciclo uraniano es de vital importancia para alcanzar a desentrañar  el nudo gordiano que se está manifestando al momento de la consulta.

Estas observaciones generales y otras de carácter individual que deriven de la totalidad de la carta, nos permitirán anticipar algunas de las anécdotas con las que el tránsito se manifieste; pero lo más importante es ayudar a la comprensión del proceso de base que está operando en los planos de la conciencia del implicado; si realmente nos importa que la astrología sea una herramienta que ayude a mejorar la calidad de vida.

Porque de la comprensión que logremos despertar devendrá la aceptación que implica una baja inmediata de la angustia que la falta de conocimiento trae aparejada.

Y así estaremos dando por cumplida la principal misión de Urano que es la obtención de la libertad por medio del conocimiento.

Es indispensable que parte de nuestra tarea consista en orientar cuales son las vías que la persona puede transitar sanamente, para drenar parte de la energía que el planeta pugna por manifestar.

En el caso de Urano, el estudio de alguna disciplina novedosa y original, la posibilidad de ganar espacios personales en los cuales sentirse más libre e independiente, la manifestación de vetas artísticas que permitan la expresión de las pulsiones internas, etc.

 

Pasemos ahora a desarrollar un ejemplo concreto:

 

El caso de V: Carta Natal 1

V acude a la consulta astrológica para la interpretación de la carta, derivada por un psicólogo, muestra más interés inicial en la carta de su hijo de 6 años que en la propia.

De clase acomodada y con un historial convencional de casamiento e hijos, V acusa una marcada disconformidad con su familia de origen con la que desempeña tareas en una empresa familiar.

Su carta muestra un Urano en Leo muy angular en conjunción al MC, regente de la casa IV. Al momento de la consulta, Urano desde Acuario está acercándose a la oposición y a su IC. La experiencia de la interpretación de su carta tiene un impacto de revelación de tal magnitud, que comienza a tomar sesiones periódicas con las que profundiza su acercamiento, vía astrológica, de  autoconocimiento y  de conocimiento de las cartas de toda la constelación familiar.

Su trabajo con la Astrología, a lo largo de todo el proceso del tránsito, la  ayuda a tomar determinaciones importantes tales como dejar la empresa de familia (cumplido en el momento del partil y en condiciones de alguna violencia) y comenzar a desempeñarse como voluntaria en el Hospital de Niños (tiene Asc. en Escorpio, con Luna en Escorpio en la casa XII, conjunción al Asc.)

También se aparta del rol familiar de “oveja negra” cumplido hasta entonces lo que le permite relacionarse en términos más sanos y desapegados con todos y cada uno de los integrantes de su familia.

Se permite retomar algunas actividades artísticas tales como el baile flamenco, que había sido su vocación en la niñez ( tiene Marte en Piscis en casa V) y la literatura, ambos en calidad de hobbies.

Tiene clara la mala calidad de la relación con su esposo pero también su dificultad de volar por los aires el contrato matrimonial ( tiene Sol en Géminis en casa VII en sextil con Urano como único contacto) cosa  aceptable, dada la corta edad de sus hijos, para postergar un divorcio que a la larga posiblemente se concrete. Pero ha comenzado a ejercer más conscientemente la condición de librepensadora y creativa intelectual que antes concedía graciosamente a los miembros masculinos de la familia.

Y lo más importante es que ha despertado a su misión de vida como comunicadora que debe actuar su filosofía creativa más allá de los condicionamientos a los que se supeditaba antes del llamado de Urano, mostrando con su ejemplo, que los hombres están obligados a trasponer el umbral de nuestro mundo de la realidad en provecho de nuestros semejantes. Pasó de un yo personal pequeño y limitado a un nosotros universalista. ¡Urano ha sido satisfecho!

He tomado este ejemplo,  por parecerme uno de los más representativos de un aprovechamiento sano de la energía uraniana,  actuada por partes y con una gran conciencia del proceso.

 

2. TRÁNSITOS DE NEPTUNO:  LAS AGUAS DE LA TOTALIDAD

 

Los mensajes de Urano son claros y tajantes, su misión es la de abrir los ojos del alma a  la posibilidad de apreciar fronteras extendidas y maravillosas que se pierden hasta el infinito.

Cuando el mensaje galáctico tiene la esencia de Neptuno, las cosas pueden resultar menos claras y menos tangibles porque éste es el planeta de la indefinición y la inmaterialidad.

Una vez que Urano nos mostró cuanto más extendido es el mundo que podemos habitar,  de lo que creíamos dentro de la estructura familiar y conocida, le corresponde a Neptuno disolver esa frontera material que como una metálica armadura, nos mantiene sujetos a una limitada experiencia,  para hacer posible la liberadora  aventura de vagar  por sus lejanos confines.

Su lento desplazamiento por el espacio le hace tardar más de 167 años en dar una vuelta completa a la Eclíptica, de modo que será extremadamente útil observar en las cartas cuales son las áreas que barre este planeta, para comprender de manera holística el  ámbito de experiencias en  el que operará, para hacernos “perder” el apego a las cosas tangibles y seguras, sumergiéndonos en un mar de confusión sensible.

El hombre trabaja duramente para definir su identidad y esta definición está basada sobre todo en los logros concretos que alcanza a lo largo de su existencia.

Cuando se le pide que defina lo que es, suele contestar aludiendo a su profesión, su trabajo, su rol familiar o social. Las conquistas logradas son frecuentemente exhibidas con orgullo, como condecoraciones que atestiguan cuanto nos valoramos y cuanto necesitamos ser valorados por los demás, basándonos en ellas. La organización social marca claras diferencias, según el nivel en el que cada uno de nosotros está instalado y como organización verticalista, señala con mucha claridad a los integrantes más poderosos que actúan en el vértice de esa pirámide.

Neptuno es la energía que se encarga de erosionar la base de esa pirámide colectiva o individual para diluirla con su infiltración acuosa y mostrar la inutilidad de lo que se consideró, hasta su contacto, tan seguro e importante.

Sus efectos podrían ser catalogados en dos niveles, dependiendo de las cartas que afecte. Para las personas muy sensibles y de rápida empatía con sus vibraciones puede tratarse de una difusa sensación de malestar, que los pierde en un mundo de ensoñación y de fantasía, llenando sus vidas de fantasmas que no pueden ser trasladados a la realidad.

Pero, en aquellas otras vidas que no saben y no pueden dar cabida a la faceta neptuniana que todos tenemos dentro, su manifestación puede llegar a compararse con el cataclismo que provoca una inundación o un maremoto. En uno u otro caso, resulta muy  irritante la disconformidad que se siente, sea porque la misma no parece tener justificación en las circunstancias externas que se viven o porque Neptuno ha usado su máscara de “enfant”  terrible, quebrando alguna faceta de nuestra muy armada base de sustentación.

La desconcertante sensación que provoca, es una asombrosa e inexorable disolución de nuestros diques contenedores, el derrumbamiento de sentimientos, emociones y valores con los que hasta ese momento definíamos nuestra identidad.

Neptuno es el actor de las mil máscaras, su accionar es tan luciferino que puede mostrarnos la peor de las situaciones como si fuera un paraíso al alcance de la mano, como así también a la mejor de las posibilidades como un amenazante infierno de desdicha y dolor.

Parece reírse a costa de nuestro desconcierto al no poder establecer reglas firmes y seguras para actuar bajo su influjo. Su lema suele ser: “Si esperas algo bueno de esto, te defraudaré. Y si esperas lo peor, también.”

Por eso será difícil apreciar los efectos neptunianos de un contacto con algún planeta personal o sector importante de la carta,  hasta que el tránsito mismo haya sido completado. Lo que se siente es una difusa sensación de malestar inexplicable o en los casos de menor sensibilidad circunstancias confusas, extrañas, a veces imposibles de comprobar, que hacen surgir sentimientos de gran vulnerabilidad e inseguridad, que  pueblan la existencia de fantasmas, hechizos y espejismos.

Cuanto más apego sienta la persona por las estructuras firmes y tangibles, más sacudidor puede ser el contacto con el “dios” de los océanos.

Es un experto en disfraces y bajo su influencia,  podemos sentirnos tocados por una varita mágica que nos vuelve más inspirados, románticos, compasivos, mágicos, imaginativos de lo que fuimos en el resto de nuestra vida. O puede abrumarnos con la irracionalidad de nuevos sentimientos de inferioridad o superioridad, de confusión, de idealismo inaplicable, de emocionalidad exacerbada, de mentalidad poco clara con fantasías fuera de control,  de falta de eficacia y de atención.

Cualquiera sea la faceta elegida por Neptuno, lo importante es recordar que estamos dentro de un espejismo, de su mano entramos en el mundo de “Alicia en el país de las maravillas”.

Debemos comprender que las facultades consideradas normales, no son las armas adecuadas para movernos en este reino; que tal vez sólo se nos esté pidiendo que por un tiempo, nos dejemos ir a la deriva, sin propósitos claros y disfrutemos de una forma distinta de experimentar la existencia, sin preguntarnos a dónde nos conduce.

Estamos asistiendo a la acción de las aguas del mar que se llevan el castillo que tardamos  varias horas en construir. Podemos llorarlo desconsoladamente como niños pequeños o aceptar  que las aguas están dando cumplimiento a su sino, de volver a la totalidad lo que por un momento fue nuestro, nivelando la playa para que  el mañana pueda edificar otro castillo.

Aceptar un tiempo de incertidumbre y falta de ubicación en la realidad o de metas claras que nos conduzcan a una puerto seguro puede ser una experiencia  que pone a prueba la paciencia y el sentido de identidad, provocando mucho dolor.

Nuestra tarea al ayudar a la persona que experimenta el tránsito deberá ser alertarla de los efectos más  comunes que la experiencia demuestra, para que se prepare a colaborar con el paso de Neptuno y  aprovecharlo en la mayor posibilidad que su ser le permita.

Este planeta sensibiliza todo lo que toca, por lo que las manifestaciones artísticas son una forma excelente de aprovechar su contacto; pero no siempre las personas aceptan que en todos hay un potencial creativo, que más allá de los resultados, es enriquecedor desarrollar.

Suelo escuchar en las consultas:

- “No tengo condiciones, soy un negado para lo artístico, de chico me gustaba pintar (o cantar, o bailar) pero nunca tuve tiempo para dedicarme a eso.”

Lo que podemos leer entre líneas es el temor a encarar algo que no resulte “exitoso” o que nos distraiga de cosas más “serias”.

El arte es parte de nuestra vida, ya sea que podamos interpretarlo o disfrutarlo como  espectadores,  nos transporta a un mundo de magia  hechizada del que salimos  más vitales y más ricos.

Durante un tránsito de Neptuno podemos diluir nuestras corazas y entregarnos al placer de la creación, limitando la autocrítica y la autocensura, que pueden actuar como duros frenos  por temor a no lograr el magistral resultado que esperamos de nosotros mismos o ser objeto de burla o desprecio por los que nos rodean.

¡ Cuándo lo importante es la expresión de las pulsiones de la imaginación, “la loca de la casa”, que pugna por emerger del inconsciente!

Neptuno representa también, el factor que nos obliga a abrirnos a un sentido superior de obligación social para con los seres que sufren: los carenciados, los enfermos, los ancianos, los niños, los animales, las plantas o cualquier situación que nos permita prestar un servicio desinteresado  durante su influencia, es una adecuada manera  de usar su energía que nos enseña  una lección de solidaridad  con el universo todo, ante la cual no podemos permanecer  indiferentes.

Su contacto permeabiliza el factor afectado, lo hace más receptivo y vulnerable, lo llena de un divino descontento que lo obligan  a buscar formas de expresión de espiritualidad y misticismo así que  prácticas de meditación, de visualización creativa, de disciplinas de expansión del cuerpo y de la mente, yoga, Tai-Chi-Chuan, el estudio o la práctica de la religión, la filosofía, el ocultismo pueden ser  maneras positivas de encauzar sus fuerzas.

Según el factor natal  que contacte, el dios Poseidón  se  encarga de disolver sus  pautas de comportamiento: si el afectado es Mercurio  tratará de desinhibir el pensamiento racional creando confusión, olvidos, descuidos y yerros,  para posibilitar  durante su contacto que privilegiemos la reflexión, la introspección y el uso del hemisferio derecho.

Con Venus afectará, a través de las relaciones que se establezcan, la forma de amar y de relacionarnos sumergiéndonos en un espejismo del cual es difícil despertar, por más que todos a nuestro alrededor vociferen  que nos conduce al desastre. Porque necesita que experimentemos el amor en su versión mas desinteresada, sublime y misericordiosa.

Las consignas de nuestro ser consciente, las formas de comportamiento, las ambiciones

y nuestro rol profesional serán los que sufran  el descontento y la disconformidad si el Sol o Marte son los implicados. Pero también nos hará surgir inspiraciones y acciones de tal elevación como nunca antes fuimos capaces de concebir.

Con la Luna armará una díada de víctimas y mártires inconsolables que derramarán lágrimas por todos los rincones y no se cansarán de culpar al pasado por los sufrimientos del presente. Y también puede despertar facultades paranormales que hasta ese momento dormían en nuestro inconsciente.

Pero en cualquier caso el descontento, la confusión y la incertidumbre nos pueden llevar, en  primer término, al escape fácil dada la sensación de inseguridad, de miedo y de dolor que nos oprime.

Este es uno de los grandes peligros de la disolución de Neptuno, al que se acusa  de ser  el mayor causante de los comportamientos adictivos.

Saber que sus tránsitos  aumentan el peligro de dependencia  respecto del alcohol, las drogas, la magia, la comida, el amor, el vicio, los medicamentos, etc. puede que ayude a aminorar los comportamientos compulsivos. O al menos, seleccionar el tipo de adicción, que inevitablemente está ligada a él.

 

El caso de T: Carta Natal 2

 

Este es un ejemplo muy claro de la acción de infiltración neptuniana, T es una alta ejecutiva de larga trayectoria profesional jalonada de éxitos y logros a los que sacrificó todas las otras facetas de su personalidad.

Soltera, sin familia que le brinde real contención, sus actividades la han mantenido por largos períodos en el extranjero aislada y debiendo valerse por sí misma.

Su Luna en Capricornio en oposición a Saturno en Cáncer en IX, le valió de mucho para soportar estoicamente rigores climatológicos, materiales y emocionales a lo largo de su vida.

Al conocerla, era evidente la altanería con la que sobre valoraba  la acumulación de información  y el desarrollo de lo intelectual  ( Sol en Géminis en conjunción con Urano) y  el éxito basado en el esfuerzo voluntario y la dura constancia. El desdén autoritario con que trata a los “flojos” que están menos dotados para alcanzar metas exteriores, se manifiesta incluso en las actitudes corporales de rigidez y envaramiento. Le resulta difícil la adaptación a los grupos y aún en el trabajo, cosecha émulos envidiosos pero no amigos.

Habiendo en su juventud, dedicado espacio y tiempo a la práctica del piano, lo abandonó por considerar que le falta tiempo para eso.

Su Neptuno en Libra en XII  interceptado nos habla de la existencia de una oculta sensibilidad artística y superlativa vulnerabilidad que en algún momento iba a reclamar una mayor participación consciente dentro de su personalidad, jugando en contra de lo que tanto le costó construir.

Ese momento llegó cuando Plutón pasó por su Ascendente en Escorpio, que es cuando  se le descubre una rara enfermedad que la pone al borde de la muerte y de la que se recupera con dura lucha.

Si bien es el tránsito plutoniano, el que la pone en tan duro trance, la enfermedad que padece alude a Neptuno. Su organismo no retiene un elemento vital en la sangre y esto le provoca descompensaciones que la ponen al borde de la muerte. ( Neptuno que representa un punto de fuga le hace perder un elemento primordial para mantener el equilibrio ácido- alcalino Libra, y esto se manifiesta como una enfermedad crónica propia de la casa XII)

Desde entonces sus problemas de salud se han ido estabilizando pero la situación laboral  sufrió algunas postergaciones; pero T es una luchadora incansable  que no da cuartel y  lentamente volvió a ganar terreno y estaba planeando una última jugada fuerte para dar broche final  a su labor profesional.

En tanto Neptuno  con su paso a Acuario formó un gran trígono con el Sol en Géminis en VIII,  su  lento y oculto trabajo, comenzaba a erosionar el castillo de arena construido por T y su mundo conocido y seguro se desplomó,  esta vez sin las fanfarrias mortuorias de Plutón..

Estaba desempeñándose con éxito en sus funciones cuando tiene un esguince serio que la inmoviliza durante un tiempo. ( Los accidentes de tobillo se asocian con situaciones inconscientes de necesidad de cambio a las que nos resistimos)

Ante un pedido de su jefe para que se presente igual al trabajo porque se la necesitaba, se instala en una situación de víctima y  se niega a concurrir. Al poco tiempo ese jefe es trasladado y no la lleva con él, aún sabiendo que su deseo es tener una última labor en el extranjero para asegurarse con comodidad su retiro.

Las calamidades comienzan a manifestarse primero en la forma del regreso de un antiguo jefe al que en su momento ella desenmascaró ( Plutón en Leo en X cuadrando al Asc.- VII), que la ubica en un lugar muy incómodo, que atenta contra sus problemas  crónicos de salud.

Nuevamente tiene que internarse para su recuperación y la manifiesta  inadaptación a las nuevas condiciones del ámbito de  trabajo la ponen en situación de ser licenciada por enfermedad,  tiene a Marte y Venus en conjunción interceptados en Aries en VI.

Desde entonces, ya casi un año, coincidente con los movimientos de avance y retroceso de Neptuno, está inactiva. Esto, que podría ser un premio para otros, es un duro castigo para T que sola y sin la razón de su vida que es el trabajo no logra comprender lo que le pasa ni adecuarse a la nueva situación.

En un claro intento de escapar de lo que le está ocurriendo acude  a un médico de su conocimiento que le receta fuertes sedantes que combinados con el alcohol que ingiere la desestructuran a un grado peligroso.

A pesar de su contacto con la Astrología, que estudia como hobbies, la falta de autoconocimiento y cierta superficialidad geminiana  unidas a su incapacidad de aceptar consejos, no le permiten aprovechar en sí misma  lo que sabe, por último su desconcentración y las reiteradas lagunas la hacen abandonar el estudio.

Sin embargo comienzan a suceder cosas impensables un año atrás, acepta tomar sesiones de reflexología como terapia de apoyo a sus problemas y el beneficio de éstas producen sensibles mejoras.

Asiste y se integra con un grupo de visualizadores, técnica que descartara en una prueba piloto hace más tiempo. Es dentro de ese grupo que, cual coro neptuniano, escucha reiteradas opiniones de sus compañeros para que disfrute de esta situación, que no le ha puesto límites desde lo económico y comience a reflexionar sobre la posibilidad de retirarse del trabajo y acceder a otras experiencias.

Comienza a tomar lecciones de tango y a realizar un trabajo de investigación sobre el “camino interior” basado en los Arcanos del Tarot, que le permite canalizar una vieja capacidad para el dibujo y la pintura.

Así como mencionamos en la parte teórica, el caso de T no tiene todavía un desenlace claro, su proceso llevará todo un año y tal vez algo más  para observar los efectos concretos, pero el accionar de Neptuno está claramente demostrado en esta vida que seguramente resultará enriquecida y más plena cuando las lecciones de humildad, desapego y manifestación de lo sensible hayan  sido concientizadas y ejercidas.

 

3. TRANSITOS DE PLUTÓN:  MUERTE Y RESURRECCION

 

Cuando las lecciones vienen de la mano de Plutón  tenemos la oportunidad de alcanzar  las vibraciones más lejanas y, por el momento, últimas de los planetas transpersonales.

Como corresponde a lo reciente de su descubrimiento, Plutón nos resulta  el más misterioso, peligroso, difícil y  temido de los planetas transaturninos.

Muchas son las palabras que se han acuñado en torno a  él para explicar sus efectos: transmutación, transformación, descenso a los infiernos, encuentro con la sombra, la noche oscura del alma … todas son adecuadas, pero también eufemismos con los que tratamos de suavizar su  significado lato.

Un significado que representa el más vigoroso y acuciante tabú de la conciencia individual y colectiva, porque nos guste o no, su mensaje es alto y claro, él  nos trae la visión del acceso al mundo subterráneo y desconocido que en el lenguaje común denominamos la muerte. Para los que se atrevan a ingresar en ese túnel de oscuridad y terror, hay una luz titilante que los guía hacia el pasaje a otra instancia; a otra vida, a otra dimensión, con lo que se habrá  cumplido el proceso de la resurrección.

Así como  el arquetipo del Cristo murió en la cruz y fue enterrado por tres días y tres noches, descendiendo al reino de los infiernos, para finalmente resucitar de entre los muertos; los procesos plutonianos nos ponen de cara a la muerte, para que a través de su crisol podamos despojarnos de lo que ya cumplió su ciclo y no nos sirve. Y habiendo descendido a los infiernos y experimentado la fragua del calcinamiento, podamos renacer en una nueva envoltura.

Su proceso de transmutación es comparable en las vidas humanas, al que cumple la Naturaleza en algunos insectos. Mientras el hombre común que se mueve dentro de las barreras de Saturno puede ser equiparado con la larva, Plutón nos somete al proceso que cumple la crisálida, por un tiempo nos envuelve en vendas momificadoras y  nos relega a un mundo de oscuridad e inmovilidad semejante al de la tumba.  Pero cuando los tiempos están cumplidos atraviesa su ataúd funerario y nos hace salir nuevamente a la luz convertidos en una deslumbrante mariposa, que para nada semeja lo que fuera en el ayer.

Le toca a Plutón hacernos  atravesar  los fuegos de la purificación, después que Urano ensancha nuestras fronteras y Neptuno disuelve las bases de las murallas de contención,  esa purificación busca liberarnos de los contenidos que no nos van a ser necesarios en el viaje que emprendamos allende las fronteras de nuestro Sistema.

Hay una tremenda urgencia, en las llamadas plutonianas,  que convoca al afloramiento de nuestra más pura esencia por lo que sus contactos nos hacen desechar los aditamentos superficiales de los que podemos prescindir;  todo lo que hasta ese momento valorábamos cae por tierra estrepitosamente  y se consume en sus fuegos.

Cuando Plutón llama a la puerta de nuestra conciencia nos pone en la encrucijada de despojarnos de todo aquello que no sea nuestra razón verdadera de SER. Voltea de un coletazo los argumentos  con que  armamos  nuestra personalidad y nos hace sentir pequeños, desnudos e indefensos.

Es un dios tan exigente que a su convocatoria no podemos oponerle excusas ni dilaciones, so pena de pagar muy caro el pretender pasarlo por alto.

Muy  difícil resulta, para nosotros los seres mortales enfrentar el fantasma de la desaparición de seres o cosas. Estos momentos  encarnan, real o simbólicamente, ese paso obligatorio y definitivo a trasponer las fronteras de lo que nos es familiar,  a emprender la aventura de trasponer el “umbral” e ingresar en una dimensión desconocida y… no puede menos que atemorizarnos.

La pérdida de  algo que sentíamos nos pertenecía o alguien que era importante para nosotros  resulta  desgarradora, porque al  salir de los registros perceptuales del mundo de la realidad, se convierte en algo lejano y desconocido.

¡Cuánto temor y angustia provocan  tener que aceptar  esta  posibilidad  para nosotros como para  los seres o las cosas que amamos!

Enfrentarnos con las energías plutonianas nos obliga a mirar el espacio infinito y misterioso de lo que hay “más allá”;  ya Urano y Neptuno han derribado la valla de contención, ahora de alguna manera hemos de enfrentar  la energía galáctica.

 Estamos ante el reto más desafiante  que  debamos sortear los humanos y por eso sus contactos suelen tener efectos indelebles que dejan una profunda cicatriz.

Esa cicatriz puede grabarse tanto en nuestro cuerpo físico, como en el intelectual o el emocional pero donde estará sin duda registrada, aunque sea a nivel inconsciente, será en el cuerpo espiritual y desde allí operará de una manera oculta para lograr el proceso de la transformación que nos llevará de la crisálida a la mariposa.

La presencia de Plutón, a través de sus tránsitos, suele resultar aterrorizante  y monstruosa, como lo era el dios mitológico, cuya fealdad asustaba a todos los mortales ante los cuales se aparecía.

Cuando la vida nos pone en posición de afrontar esta energía, nuestra primera instancia es la de cerrar fuertemente los ojos y quedar paralizados.

Recuerdo una breve anécdota que servirá de ilustración en este momento; en la carta de mi pequeña sobrina observé el tránsito de  Venus, regente de un stellium en Tauro,  en su paso por Géminis hacer oposición a su Plutón natal en Sagitario. Despertó mi curiosidad tratar de imaginar que forma se podría evidenciar, en la realidad, este contacto y he aquí lo que pasó.

Asistíamos a un asado en familia y por un instante ella se aventuró a atravesar sola el jardín, abandonando un grupo de mayores para ir  en busca de su mamá. Al hacerlo se topó yendo en sentido contrario con un enorme perrazo de los dueños de casa, el animal era inofensivo pero de gran altura, peludo y feo.

Yo, que estaba atenta a la situación, me mantuve en silencio, observando; cuando el cruce fue inevitable, la criatura se detuvo, se quedó quieta, muda y cerró fuertemente  los ojos. El “monstruo” siguió indiferente y tranquilo su camino y segundos después la “víctima” abría los ojos, conjurado el peligro, corrió a buscar mis brazos, su cuerpito temblaba y el corazón latía con fuerza, se abrazó a mí con evidente nerviosismo; la experiencia de su primer encuentro con el terror estaba cumplida.

Cuando se trata de desplazamientos de Plutón sobre los factores natales, los monstruos no desaparecen por el hecho de que cerremos los ojos y no actuemos.

Su ciclo completo insume 245 años y  4 meses, por lo que igual que con Neptuno visualizar las casas que recorrerá durante la vida normal de una persona nos dirá cuales son las áreas en las que deberemos dar cumplimiento con sus mandatos.

La casa natal que ocupa y  aquella que exhiba el signo de Escorpio en la cúspide nos darán  válidas referencias, de cual es la esencia del tipo de  transmutación por la cual Plutón exigirá que pasemos y cual es el ámbito en el que mejor podemos expresar sus energías

Sin embargo es cierto que habrá, ante su impacto, un período de enceguecimiento e inmovilidad más o menos prolongado, que impide que por un tiempo, podamos acceder a  la comprensión de cuales son las lecciones a aprender.

La destrucción, en cualquiera de sus formas es un trago difícil de asimilar, quien me diera el mejor ejemplo de este aprendizaje al que hago referencia fue un  alumno - maestro, con el cual me tocara trabajar en cortos períodos de enseñanza de la Astrología.

Siendo portador de HIV, ha transitado por largos períodos de penosa ceguera y  tramos de inmovilización que lo hicieron desear la muerte.

Realizó un primer viaje a la India para conocer a Sai Baba y a su regreso, me confesó que había ido con la esperanza de no volver. Tuvo numerosas caídas dentro de su vía-crucis hasta que finalmente, después de su primer regreso de Saturno, asumió la necesidad de continuar dentro de esta dimensión y ayudar a otros que sufren como él.

Viajado como acompañante terapéutico de otros enfermos a la India en busca de consuelo y sanación;  me contaba que en su último viaje un vendedor ambulante lo hizo objeto de su persecución, para venderle una estatuilla del dios Shiva; mi amigo manifestó su desagrado ante el objeto que consideraba destructivo y malévolo.

El vendedor mostró asombro ante su repugnancia, explicándole que su existencia era necesaria porque sin destrucción, no es posible edificar lo nuevo.

A continuación escribió el nombre del dios en un papel:  S H I V A,  borró la primera y la última letra y finalizó su explicación diciendo:

-“Yo no tengo una enfermedad, tengo un dios en la sangre”

Esta es, sin duda, la mejor lección de aceptación en el propio cuerpo de la dualidad de bien y mal que existe en todos nosotros y de la que Plutón nos hace tomar conciencia.

Es una fuerza implacable, que una vez que se ha puesto en marcha no conoce de sentimentalismo que lo hagan retroceder ni olvidarse, de lo que ha puesto en su mira para destruir.

Tan solo una gran confianza en la sabiduría de nuestras fuerzas inconscientes que nos permita creer,  en un verdadero acto de fe,  que esa destrucción es el paso previo al resurgimiento de algo nuevo y mejor que emergerá de las cenizas de lo que murió, nos permitirá tomar la decisión consciente de trabajar a favor del cambio y colaborar con él.

Resulta adecuado para su comprensión, el recordar que es el planeta asociado con los “omas”, los tumores. Uno de los flagelos de nuestra civilización lo constituye el cáncer, enfermedad que aún no ha podido ser dominada totalmente por la medicina.

Recurriendo a la descripción del procedimiento que se desencadena mediante el cáncer,  recordaremos que se trata de una célula, que se vuelve “loca” y comienza a actuar en contra del sistema del que forma parte.

Una minúscula parte del cuerpo, algo que estuvo por años comportándose “cuerdamente”,  se desequilibra y cambia su comportamiento rebelándose contra el organismo que integra y  al cual sirvió fielmente hasta poco tiempo antes.

Si el cuerpo físico es el último de los bastiones del ser humano que experimenta los trastornos que llamamos enfermedades, es de suponer que antes de su manifestación en el cuerpo, el cáncer debe dar indicios en nuestro cuerpo mental, emocional y etérico.

Esas señales más sutiles que marcan alguna fuerte necesidad de transformación  son desoídas por la mayoría de nosotros.

¿Sería posible que si las personas tuviéramos conciencia de una fuerza que debe ser expresada en algún terreno y no nos resistiéramos hasta el límite, se evitasen algunos de estos temibles signos de Plutón, que son los tumores?

No sé si esto será verdad, pero en todo caso valdría la pena intentarlo.

Como astrólogos deberíamos ayudar a buscar  a los que nos consultan cerca de un tránsito de Plutón, cual es el “fuego destructor” que los sacude y  los empuja a enfrentarse con el señor de las tinieblas.

Guiar a las personas  para que  logren llevar la luz de la conciencia hacia:

La  pulsión inconsciente de poder, en su sentido más amplio, que obligará  al factor rádix a polarizarse, expresándose en la forma inversamente contraria a la que venía actuando: si  la persona ejercía ese poder en el mundo externo, el tránsito puede llevarla a sumirse en su interioridad para explorar sus más profundas reservas y purificar cualquier trauma físico, mental o emocional, que no hubiera sido depurado hasta ese momento. Si, por el contrario, su potencial ha sido postergado y no ejercido, puede ser que se encuentre sola y teniendo que manifestar su potestad de maneras muy definidas en el mundo de la realidad.

La necesidad de experimentar emociones intensas es otra de las manifestaciones clásicas de Plutón, A través de ellas probaremos el dolor pero también se nos permitirá una catarsis que nos permita “soltar” todas las acumulaciones de frustración, pena y compasión por nosotros mismos a los que nos somete diariamente la vida.

Su contacto nos alerta sobre la  aparición de la pasión en su manifestación más amplia que incluye el sexo, los celos, la venganza, la furia, la rabia, el instinto asesino o suicida que existe en cada uno de nosotros.

Aceptar que todos podemos albergar, en algún momento, estos sentimientos que consideramos sucios o inadecuados, puede someter a un ser humano a una conmoción muy desagradable y difícil de tolerar, sea que venga de nosotros o que se “ponga en el afuera” y la suframos como destino.

Pero incorporar  ese  frenesí interno y transformarlo en algo creativo o que nos permita la  investigación de cuestiones tabúes,  puede ser la forma que nos posibilite traspasar el umbral para realizar el  cambio radical para el cual estamos siendo convocados.

De otra forma puede que el precio sea muy caro y aún así la transformación se llevará a cabo, oponerse a ella es inexorablemente inútil.

Veamos ahora un caso concreto de un tránsito plutoniano.

 

 

El caso de O : Carta natal 3

 

En el año 83 y estando al frente de una exitosa empresa comercial con siete sucursales, O se enfrenta con  una sentencia de muerte cuando se le diagnostica un carcinoma de mama. (Plutón en Leo en casa VI,  en cuadratura a su Sol conjunción Venus en Tauro en casa III)

Se ha hecho realidad un viejo y recurrente temor, que la acompañara a lo largo de casi sus 42 años, en los que siempre pensó que no podría afrontar la experiencia  de tener un cáncer.

Durante los siguientes dos años es sometida a un cruento tratamiento que incluyó tres operaciones, rayos, quimioterapia y supresión de hormonas. Controles constantes y el continuo terror de una reincidencia serían sus compañeros de viaje durante más de una década.

Abandona casi toda actividad para dedicarse a su curación por dos años y su aspecto físico es deplorable, aumenta 20 kilos y envejece 20 años; pero su amor al trabajo la va integrando lentamente a su empresa y a la vida normal.

Pero el proceso de transformación se había puesto en marcha, los primeros indicios fueron el iniciar una actividad física y  el comenzar a estudiar Astrología (Ascendente en Acuario con Marte, también en Acuario cerca del Ascendente y desde la casa XII); sueño que venía postergando por cumplir sus obligaciones laborales y familiares ( tiene Saturno en Tauro en conjunción con el IC  y en cuadratura a su Marte)

Cuenta O, que en una oportunidad en la que estaba sumida en el estudio y disfrutando de una soleada mañana de domingo,  experimentó una profunda extrañeza ante su sobre vivencia ( días antes se había enterado del fallecimiento de una persona que comenzara su proceso de enfermedad junto con ella)

- “Si Dios me ha dado una segunda oportunidad seguramente no ha de ser para que siga vendiendo objetos a las personas, tal vez sea la Astrología la respuesta al porque sigo viviendo.”- se dijo así misma.

Su gran capacidad de auto análisis y la base de sustentación que encontró en la Astrología, le permitieron cambiar su vida completamente desde entonces, al punto que ella misma confiesa:

- “La que yo era se murió, he cambiado por completo y lamento la pérdida que esto ocasionó a los que me tenían antes de este cambio, pero fue inevitable.”

Efectivamente deshizo un matrimonio de 27 años, dentro del cual permaneció por obligatoriedad de dar cumplimiento a lo que de ella esperaban familia y sociedad.

Disolvió su empresa de 20 años de actividad y se dedicó por completo a la práctica y la enseñanza de la Astrología, dando así cabida a sus dos grandes amores la enseñanza y esta última disciplina.

Desde el año 87 hasta ahora ha explorado la meditación, la visualización creativa, el tarot,  el I- Ching, la psicología profunda, el astrodrama, la gestalt, la psicología transpersonal, como formas de autoconocimiento y herramientas  terapéuticas  individuales y grupales.

Actualmente está plenamente dedicada a la consultoría astrológica, en la vertiente humanística que la lleva al astro- diagnóstico para la colaboración con psicólogos y terapeutas ( MC en Escorpio con sus regentes  Marte en XII y Plutón en VI),   la docencia  y  la conducción de talleres vivenciales para la exploración de los arquetipos yungianos y  de los tránsitos transpersonales.

Es curioso que ahora cerca de los sesenta años aparente bastante menos edad que la que se le daba en los momentos de su enfermedad, la suya fue una verdadera  transmutación de índole plutoniana.

-“ Agradezco a mi enfermedad, antes de ella yo era el prototipo de la burguesa casada, dos hijos, negocio, casa, auto, quinta y dos perros.  A pesar de todo eso yo estaba tan disconforme que no alcanzaba a entusiasmarme con nada, ¡ me aburría mortalmente!

Después de mi enfermedad, enloquecí y me rebelé contra el sistema, me convertí en una oveja descarriada que vive en un mundo mucho más rico y pleno del que tenía antes.

Estoy llena de proyectos y he recuperado una fuerza vital que se asemeja a la que tenía en la juventud.

Hay momentos, en los que recuerdo como en un sueño la que era antes, pero comprendo que ya no existe más y que las pérdidas fueron necesarias para que apareciera esto que ahora soy.

No juzgo si es mejor, sólo acepto que es más auténtico”-

 

CONCLUSIÓN

 

Los tránsitos de los planetas exteriores nos colocan al borde de situaciones límite y nos enfrentan con la posibilidad de descubrir cualidades y características personales que permanecían sepultadas, bajo la armadura del condicionamiento de la personalidad  que se ajustan a los paradigmas familiares, culturales y sociales.

Atrevernos a usarlos como disparadores que expandan nuestra conciencia del SER no es tarea fácil y su real posibilidad estará dada por el  potencial en nuestras cartas rádix.  El que nos abramos a ellos con una bullente ansia de exploradores del espacio o nos encapsulemos bajo las capas de cebolla que nos recubren, protegiéndonos; son actitudes  válidas,  en cada caso particular y no somos quién para juzgarlas y mucho menos para forzar cambios de actitudes para los que no se esté preparado.

Pero si  tenemos la oportunidad de esclarecer a los demás, cuando el momento de la consulta lo requiere,  sobre una mejor forma de enfrentarse con ellos; habremos ejercido nuestra tarea con responsabilidad y  amor.

No sólo se mitigará el dolor sino que asistiremos al nacimiento de un  nuevo ser y se nos permitirá  cosechar el premio de colaborar, con el alumbramiento de estas oportunidades únicas de un  verdadero CRECIMIENTO.

 

                                                                    

 

                                                                Emilia Ghirlanda

                                                                Buenos Aires 21 de setiembre de 2003.

 

 

Bibliografía:

Practica de la Astrología de Dane Rudhyar.

Los ciclos del devenir de Alexander Ruperti.

Dimensión Galáctica de la Astrología de Dane Rudhyar.

Los Satélites de Urano de V. Jonson, R. Hamilton Brown y Laurence Soderblom.

Los anillos de Urano Jeffrey Cuzzi y Larry Esposito.

Neptuno de June Kinoshita.

Plutón de Richard Binzel.

Es Plutón un planeta? De Rex Graham

Niños Índigo de Gabriel Sánchez.

Fundamentos de la Geocromoterapia. De Marta Povo

Los tiempos mitológicos de Moreau de Jonnes.

Los mitos de Joseph Campbell.

El mapa cósmico de Piri Reis. Rodolfo Lopez y Liberato López

Los tránsitos de los planetas exteriores: dolor o una oportunidad de crecimiento de Emilia Ghirlanda

Cosmovisión 2000.

Urano, relámpago de iluminación de Emilia Ghirlanda, Médium Coeli

 

 

 

Datos Curriculares:

Emilia Olga Ghirlanda-argentina- Domicilio Santa Fe 4990 Piso 14º- Domicilio laboral Gallo 926 2º "B". TE 4-772-5390 y 4-865-3128.

Maestra  Nacional. Profesora de Matematica. Empresaria en el rubro decoracion- Astrologa Profesional- Guia de visualizacion creativa-  Geo-Cromo- terapeuta recibida en Barcelona en

el Centro de Investigacion Aufac bajo la directa formacion de Marta Povo, creadora del sistema.

Antecedentes en la Astrologia:

Consultora y acompañante terapeutica desde 1998.

Profesora en el Centro Astrologico y en el Centro Transpersonal de Buenos Aires.

Tesorera y Presidenta de la Fundacion CABA.

Exponente en congresos nacionales: Cosmovision 2001 y 2002

Exponente en Congresos internacionales: Andorra 2001- Valencia 2002.

Concursante en Jornadas de Investigacion Gracentro:

2002- Nominada al premio por " El  Zodiaco como un holograma de vida"

2003- Nominada al premio por " Un ensayo sobre los planetas exteriores"

 

 

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