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INTRODUCCION :
En el umbral del tercer milenio
nos enfrentamos con un interesante
desafío: reconocer y aceptar ser parte del Universo infinito cuyos confines
exceden la comprensión de nuestras mentes limitadas y dar un salto de
conciencia para reubicarnos en niveles
del ser más sutiles y misteriosos.
Para recorrer esta travesía, se nos ha tendido un puente facilitador que debemos transitar como un camino de
iniciación; ese puente luminoso, lo sepamos o no, esta integrado por los
colosos de la transformación: Urano, Neptuno y Plutón.
Estos cuerpos celestes, son las
potencias más alejadas y menos conocidas
que integran el Sistema Solar, su aparición constituye el cambio astronómico
más espectacular registrado en tiempos
de nuestra historia, que ha triplicado respecto del escenario anterior, la magnitud escénica del teatro de acción de la
humanidad.
Las consecuencias de este fenómeno son imprevisibles y se van develando
en forma gradual; por lo que su
concientizacion tardara mucho tiempo en
ser metabolizada por el cuerpo orgánico de la humanidad.
Para los que nos manejamos en el terreno astrológico de lo simbólico y lo
sincrónico una convicción aparece como innegable; estamos en presencia de
grandes mensajeros del cambio, grandes dioses de transformación trascendente.
Respecto de ellos, no estamos ajenos de sentir el mismo temor infantil
que los antiguos experimentaban al adentrarse en los ilimitados confines del
océano, alejados de la vista de tierra firme. Por eso en sus intentos de
plasmar el mundo conocido y seguro en cartografía, representaban la periferia
desconocida y amenazadora como un cerco poblado de animales imaginarios:
dragones con dos cabezas, serpientes enormes con lenguas bífidas que despedían
llamaradas de fuego, cataclismos y tragedias.
A la modernidad le corresponde ahora enfrentarse con el accionar de estas
fuerzas desconocidas que cual dioses incomprendidos se manifiestan airados
provocando tormentas que no comprendemos. Sus consecuencias superan nuestros
límites de lógica y aceptación; nos empujan
al borde de abismos insondables, nos exigen utilizar los recursos más
potentes de nuestra personalidad y nos manejan, haciéndonos sentir que todo
escapa a nuestro control y ya no somos dueños de nosotros mismos. Con ellos
hemos enfrentado lo monstruoso y experimentado
el terror.
Pero si los reconocemos como fuerzas arquetípicas, estos dioses no son
“buenos” ni “malos, son fuerzas numinosas que necesitan de la energía humana
para manifestarse; es por eso que también ha llegado la hora de que los consideremos como divinos enviados que tienen una misión unitiva y conjunta:
preparar a la humanidad en su totalidad a dar un salto que posibilite acceder a
una dimensión mas elevada de su propia escala evolutiva.
Nuestro hogar es el Sistema Solar, esa maravilla de armonía que se
presenta todos los días ante nuestros ojos y que ha sido, desde la más remota
historia, materia de estudio y de admiración para los espíritus más delicados y
sutiles.
Posible resulta para el científico o el místico acceder a la comprensión
de los parámetros que ordenan esta comarca por la que se desplaza, como un
plato volador, nuestro planeta
Al observar el Sistema Planetario podemos imaginar su diagrama como una sucesión
de ondas energéticas concéntricas que forman conjuntos bien diferenciados.(
Ver grafico Nº 1)
Estos conjuntos guardan, desde la visión de
El círculo interno que corresponde a una primera etapa, esta integrado
por los planetas interiores, esos que entendemos como planetas personales en
la astrología: partiendo del Sol,
Mercurio, Venus y
Marte es el primero que escapa de la orbita terrestre y se constituye en
un nexo entre lo que pertenece al interior de dicha orbita y lo que constituye
el exterior. Este primer quiebre de la matriz uterina de
Este accionar marciano permite acceder al segundo circulo, el que
esta integrado por los llamados planetas
sociales Júpiter y Saturno, que siendo los más voluminosos del sistema y
ubicados fuera de la orbita de
A estas energías las consideramos astrológicamente como maestros que se
personifican en el afuera en los primeros años de vida y que se internalizan
recién cuando han cumplido un ciclo general o personal. El acceso a la potencia de estas energías
conforma un segundo nacimiento al área de lo social en todos sus
niveles.
Abarcando a todos ellos y en el círculo de mayor elongación se hallan los
3 planetas exteriores: estas reliquias del sistema que llamamos Urano, Neptuno
y Plutón, fuerzas desconocidas y misteriosas que nos acaran con desafíos
indescifrables. Pero más allá de los cambios a los que nos someten en cada caso
particular, se acerca el momento de que los consideremos en conjunto, como una
nueva instancia de acceso a una conciencia diferente.
Juntos y con la incógnita de si aparecerá en breve tiempo, un elemento
aun más alejado en nuestro sistema, representan una escalada de transformación
a la que nos estamos abriendo, lenta pero inexorablemente los que integramos estas generaciones
sometidas a su influjo.
Este tercer círculo puede ser entendido como una nueva onda
energética que contienen a las hermanas menores y que siendo la mayor,
predomina en influencia y sentido sobre las más pequeñas, las modifica y las
enfrenta con posibilidades nuevas que matizan sus formas iniciales
preparándolas para un desarrollo más sutil y elevado
Dane Rudhyar en su libro “La practica de
Para Rupertti esta directriz solar
tiene dos sentidos: uno de manifestación hacia el afuera, desde el Sol hacia Saturno, el otro es un sentido inverso
que cumple un camino de retorno desde Saturno hacia el Sol, como marea
evolutiva de crecimiento de la conciencia.
Podemos pensar esta corriente en términos de sístole y diástole del
Universo que se encarga de llevar y traer el flujo energético que alimenta
la vida, comunica a todos sus integrantes grandes y pequeños y constituye un río
vital similar al de la sangre que nutre nuestros cuerpos.
La aparición de los planetas exteriores nos enfrenta con una ampliación
del derrotero de esta corriente energética, que también se cumple en ambos
sentidos y que va diferenciando la recta solar en su contacto con las nuevas
sintonías. Estos tres nuevos cuerpos modifican la “música de las esferas”,
la melodía a la que estaba acostumbrada la humanidad.
La primera onda energética corresponde al primer nacimiento, la constitución del ser individual, las
instancias que se incorporan en los
primeros años de vida cuando se lleva a cabo el desarrollo físico, intelectual,
emocional y relacional intimo.
El Sol, emite su energía
indiferenciada y va facetando su onda lumínica en el contacto con los primeros planetas: Mercurio le
confiere su carga eléctrica y con ello le permite acceder al pensamiento y la
palabra. Venus le otorga su carga magnética y le abre el mundo del
sentimiento.
Marte arremeterá con la
fuerza necesaria para iniciar el viaje al exterior, son sus energías de
autoafirmación las que visualizan la posibilidad de crecer independientemente
de la matriz materna; y con coraje va al encuentro de una nueva experiencia
vital.
Romper ese primer círculo constituye una dura lucha para el planeta de la
afirmación personal que encontrará barreras de oposición que le exigen una
importante adaptación, su puro deseo personal deberá enfrentarse con las normas
de conducta social y cultural que Júpiter y Saturno le opongan.
Esas exigencias del ámbito social obligan a la adaptación del ego
personal, una necesaria entrega del predominio de lo individual para acceder al
reino de un ego mayor que integre las cualidades de la civilización humana. Los
planetas sociales son nuestros maestros de vida que nos aleccionan para el
desenvolvimiento del ser civilizado, castigándonos cuando no cumplimos sus
“reglas” y premiándonos cuando aceptamos la adaptación y el sometimiento que
estas exigen.
No hay individuo que termine su existencia sin haber incorporado estas
enseñanzas, sin haber producido este segundo nacimiento, a aquellos que
se adaptan pudiéndolas accionar
positivamente en su propia vida se los
considera parte del sistema; los que no lo logran son los marginados, locos,
genios y peligrosos que hasta pueden ser
recluidos en resguardo de los demás.
Transitar este 2° círculo social es un aprendizaje que en la
mayoría de las existencias individuales, lleva largo tiempo y energía y su
concreción nos somete a una presión tan poderosa que corremos el riesgo de
cristalizarnos en la experiencia, sin
poder ver más allá.
Muchos hombres terminan sus existencias sin que, dentro de la experiencia
que llamamos vida, se produzca el acceso a la instancia de un salto de
conciencia mayor, ese que les permitirá olvidar el frágil ego personal para
desintegrarse en busca de un destino trascendente.
Esto se debe a que Saturno establece un cinturón de hierro que no siempre
puede ser saltado, lo cual resulta muy claro cuando se recuerda su poder, ser
el último planeta visible a simple vista.
Trascender esa barrera saturnina es acceder al 3° círculo, un paso mucho
más difícil y riesgoso, que está siendo lentamente incorporado por
Y este tercer nacimiento viene de la mano de los gigantes allende
Saturno, cuya aparición ha sometido al hombre a tomar conciencia de cual es su
verdadera dimensión dentro del Cosmos y aunque desde los albores del nacimiento
del Sistema Solar asisten inmutables al desarrollo de nuestra evolución, recién
con el acceso a su descubrimiento el hombre acepta su real y completa
existencia.
Para tratar de comprender cual es el reto que enfrenta nuestra civilización, frente a la aparición de estos “dioses del cambio”, debemos llevar nuestra mirada al pasado para que nos permita enfocar nuestro presente desde una perspectiva más amplia.
Este nuevo escalón simbolizado por
el descubrimiento de los planetas transaturninos exige una civilización más
evolucionada en su conjunto, que además de manejar elementos técnicos
sofisticados; accione de forma más sutil su vibración energética para sincronizarse con los que Rudhyar llama “embajadores de
La tarea del milenio que comienza será la de integrar estas
vibraciones al campo aúrico de los seres de este planeta, para que nuestras
capacidades se desarrollen de forma adecuada con el proceso universal y nos
convirtamos en efectivos canales de recepción y emisión de las nuevas energías.
Pero el primer paso para conseguir esta integración es conocerlos y
comprender que simbolizan, para lo cual será preciso remontarnos al paradigma
socio-cultural vigente antes de su aparición y comenzar a analizar las etapas
que la humanidad transcurrió como cuerpo orgánico.
En una primera fase de nuestra historia, se consideró a
Los principios de colaboración, protección mutua y salvaguarda de los
lazos de sangre eran predominantes y
sacralizados. Con ellos se regían primero el clan, luego el pueblo y más
adelante la ciudad y el reino. Los seres eran en relación con el grupo y
cobraban identidad individual, en la medida en que resultaban beneficiosos o
peligrosos para la integridad del mismo.
Eran simples peones que participaban en el engrandecimiento de
Cuando estuvo preparada para ello, la humanidad pudo dar colectivamente
el gran salto para desplazar el centro del sistema al Sol, lo que en
términos filosóficos significa un poderoso paso evolutivo, que postergó los
preceptos de la comunidad simbiótica e indiferenciada en aras de enaltecer el
valor del individuo único, con su ego personal.
Se pasó del matriarcado al mito del héroe solar y este primer salto hacia
la concepción heliocéntrica hizo que, dentro del Sistema Solar; su
estrella: el Sol se convirtiera en el
rey.
Cual emperador o gobernante que desde su indiscutida autoridad, nuclea a
los demás integrantes del reino, los convoca y determina los lineamientos a
seguir, dentro de su reino; así el hombre comenzó a sentirse dueño y señor
feudal del planeta que habita, con todos los otros reinos como súbditos
a su servicio y conveniencia. Se siente el rey de todo lo creado, el supremo
valor que afirma su Yo Soy, por encima
de las demás criaturas visibles e invisibles.
Por milenios la humanidad se movió dentro del perímetro establecido por
la barrera de Saturno. El gigante de los anillos de hielo, era el último de los
“dioses” que los ojos del hombre podían divisar y a la vista, se acomodó la
conciencia.
Al igual que las vallas de las antiguas ciudades y las murallas de
protección de los reinos extendidas desde
Aceptar esta limitación, era tan lógico como antes lo fuera imaginar que
Pero la humanidad como cuerpo vivo, sigue lenta e irrevocablemente su
evolución; dice Walt Whitmann: -“Cuando observo la historia de los hombres me
siento decepcionado, pero cuando observo la prehistoria de la humanidad aún tengo
esperanzas.”
El siguiente disparador que nos abre la oportunidad de pegar otro salto
de crecimiento colectivo, es el descubrimiento de los tres planetas más allá de
Saturno.
Como todo cambia y evoluciona en un mundo vivo, en 1789, Herschel
descubre, auxiliado por el telescopio, la existencia de otro cuerpo en el
espacio, allende las fronteras de Saturno. Urano ha sido descubierto.
Casi a fines del siguiente siglo, en el 1871 será hallado Neptuno
y en 1930 se anuncia el descubrimiento de Plutón. Quizá no pase
demasiado tiempo, de este nuevo siglo, para asistir al nacimiento consciente de
otro cuerpo perteneciente a la periferia del Sistema Solar. (de hecho ya se ha
verificado la existencia de un nuevo cinturón de asteroides congelados que se
encuentran allende estos dos)
La influencia de estos descubrimientos comienza a sentirse, cada vez más
fuertes en el inconsciente colectivo y
en las conciencias personales
constituyendo un bloque suficientemente fuerte e importante, que permita ese nuevo salto de
evolución que ya han anunciado filósofos y esotéricos.
Para comprender que esto es algo concreto y tangible, detengámonos a
pensar cuales fueron los descubrimientos que produjeron los mayores cambios en la civilización en los
últimos siglos, esas cosas aparentemente inconexas, que están presentes en
nuestras vidas cotidianas y han revolucionado vertiginosamente las costumbres
de todo el mundo moderno, aportándonos fuentes nuevas de energía,
* la
electricidad = Urano.
* el gas = Neptuno.
* el
petróleo = Plutón.
El geométrico avance que la humanidad experimentó desde el descubrimiento
de estas tres fuentes de luz, calor y movimiento equivale a los logros
alcanzados en todos los tiempos anteriores y nos anticipa el simbolismo de lo
que representan estos titanes del espacio exterior. Y que en su
individual naturaleza nos advierten del poder creativo que los anima y de la
mortal potencia que se esconde en ellos.
He aquí la mayor prueba del poder
y la influencia que estos dioses del macrocosmos ejercen sobre
el mundo civilizado, que depende
absolutamente de la energía que le han cedido a los hombres, como antes
dependieran del rayo, el primer fuego que Prometeo arrebata a los cielos.
Conscientemente el hombre se ha dedicado a estudiar estos elementos
dándoles innumerables aplicaciones practicas, que luego inconscientemente
manipula a diario en el seno de su propio hogar. Produce de este modo sin
saberlo, el mágico proceso al que se sometían los alquimistas que
obraban sobre el elemento representativo de un planeta para capturar sus
cualidades.
Sin saberlo estamos ejerciendo a diario la tradicional regla de la alquimia de conocer la esencia de
Urano, de Neptuno y de Plutón, por el simple hecho de transformar la noche en
día, el frío en calor y la quietud en
movimiento lo cual simboliza el nacimiento a otra dimensión diferente.
Porque nuestra civilización esta basada en el uso y el aprovechamiento de
la electricidad, el gas y el petróleo, y
estos son los elementos representativos:
de estos nuevos dioses celestes, que nos llevan a trasmutar e incorporar de
manera analógica sus increíbles cualidades.
Probablemente haya sido Dane Rudhyar el que mejor haya comprendido este
desafío al que se enfrenta la humanidad de estos tiempos. El aceptar un nuevo
papel para nuestro Sol, seguir viéndolo como el autócrata que es, dentro de las
fronteras domésticas de Saturno; pero considerarlo, también, como una de las
tantas estrellas que pueblan la comunidad galáctica a la que pertenece, dentro
de un Universo infinito.
Con la mirada puesta hacia el exterior lejano, se redimensiona la
función que nuestra estrella tiene
dentro de lo universal y esos planetas
que se encuentran en los confines son los que más influencia reciben de las
energías de la galaxia, por lo que se transforman en antenas parabólicas
que retransmiten al interior del conjunto los mensajes del “más allá”.
De la misma forma que, en los
pueblos de frontera, se entremezclan las culturas de los vecinos contiguos que
la integran, estos planetas se constituyen
en voceros de otras dimensiones a las que los hombres deberán conocer e integrar.
Nos informan de la necesidad de acceder a
una nueva conciencia basada en principios de interacción entre el
conocido yo solar y experiencias de
expansión de ese yo hacia la comunidad universal.
Sus sutiles energías precisan del alma humana para hacer de receptáculo
en el que vayan germinando semillas de otra esencial dimensión, que haga que
aún estando dentro del sistema Solar no se pertenezca totalmente a él: “ESTAR en este mundo sin SER de este mundo”
Los elementos que la astronomía nos aporta sobre estos gigantes
periféricos son aun escasos y nos enfrentan con la realidad de cuan lentamente
acompaña la observación empírica por si sola,
este proceso al que se ve sometida la humanidad. Sin embargo para los
que miramos esto con un ojo mas alertado hacia los simbolismos, pueden resultar
sorprendentes, reveladores y curiosos.
El avistamiento de los grandes
monstruos post-Saturno se produjo en los últimos 3 siglos, pero hace menos de 20 años que los astrónomos han
podido observar un poco mas de cerca a los
gigantes gaseosos del sistema y recién para el 2004 se planifica
una excursión por los arrabales de Plutón.
Es curioso que recién a fines del milenio tan señalado como el transito a
una nueva instancia histórica, el hombre tenga la capacidad tecnológica y se
despierte en el un interés más puntual por develar los misterios de estos
planetas nuevos.
El 24 de enero de 1986 un grupo de
científicos pertenecientes al
Laboratorio de Propulsión a Chorro, en Pasadena, California pudo observar las primeras imágenes de los
planetas transaturninos.
Gracias a un artilugio mecánico
enviado al espacio por
Poco más tarde en los inviernos norteños de 1988 y 1989, el mismo Voyager
llego a fotografiar a su gemelo astronómico el insondable Neptuno.
Este hecho no ha sido valorado en su verdadero significado, puesto que si
nos atenemos a los revolucionarios preceptos de
En un lenguaje casi mágico podemos decir que desde ese momento, no solo
el hombre sabe que Urano y Neptuno existen, sino que ellos han registrado
que el hombre conoce su existencia.
Cuando el Voyager se acerco a Urano a una velocidad de
Llego 8 años después de abandonar
Para que nuestras mentes puedan captar su distribución en el espacio
infinito, podemos decir que esta tan alejado del Sol que si este tuviera el
tamaño de una uva,
La luz que lo envuelve semeja a la que baña
Se lograron imágenes nítidas de Urano y de sus 5 increíblemente luminosos
y brillantes satélites principales, que poseen una reflectividad de luz del 30%
contra el 10% de
Además se descubrieron 10 nuevos
satélites, elevando el numero total a 15 y se sospecha la existencia de
millares mas no percibidos por el Voyager. Esta enorme cantidad de satélites
nos recuerdan la imagen del sequito de aristócratas rodeando al monarca que
asociamos con la polaridad Sol- Urano
Rodeado de innumerables anillos, que tienen calidad de hebras ya que su
anchura varia entre 2 y
La semejanza entre los anillos de
Urano y Saturno se quiebra por el dibujo elíptico y el diferente brillo que fue registrado en los del primero. Además
los anillos de Saturno están cubiertos, por partículas de polvo
microscópico cuya existencia se atribuye
a una fuente local de larga vida, ya que el polvo microscópico suele
ser eliminado rápidamente por la erosión
de los micro meteoritos y la radiación.
Los científicos esperaban hallar una gran
proporción de este polvo cósmico en Urano, pero comprobaron que solo
abunda en uno de los anillos internos y en los otros cubre tan solo un 1% de su
superficie. Este hecho constituye una sorpresa para los preconceptos de los
investigadores, que esperaban que Urano se comportara como Saturno (¡!)
mostrándoles una cantidad apreciable de polvo.
En cambio, comprobaron diferencias en dichas cantidad y en el tamaño de
las partículas que echaron por tierra hipótesis sostenidas antes de la observación,
acerca de la densidad superficial de la masa de los anillos que es mayor de la
esperada, cosa que los enfrenta a un comportamiento muy diferente del
registrado en Saturno; Urano propone un desafío a las convencionales mentes de
los que tratan de analizarlo con los paradigmas conocidos.
Los grandes obstáculos técnicos que hubo que vencer para lograr esta
hazaña se debían no solo al corto tiempo posible para la observación, dada la
gran velocidad del Voyager; sino además a la “extraña geometría” del
sistema uraniano que se halla inclinado de lado y girando en su orbita de
panza, al revés que los otros planetas del sistema, mostrando en este momento
su polo sur apuntando al Sol.
Su parte iluminada develo al ser fotografiada un radiante fenómeno ultravioleta
que los científicos denominaron “electro resplandor” producido por
el calor de 750º que soportan las
moléculas, que sospechan puede deberse a algún fluido que desde dentro del
planeta se comporta como una dinamo y esta produciendo un poderoso campo
electromagnético.
Las primeras fotografías de Neptuno llegaron el 24 de
agosto de 1988 cuando la misión Voyager retramistio a
Esta gran bola de agua
sobre una composición rocosa envuelto en una atmósfera de hidrógeno, helio y
metano esta acompañado de muchas lunas, la mayor de las cuales se muestra
congelada y moldeada por el vulcanismo,
celulítica al entender de los científicos; fue bautizada con el nombre de Tritón
y ostenta el record de ser la luna más grande de todo el Sistema Solar y la
única que se mueve en sentido retrógrado. No podemos menos que evocar las
similitudes astrológicas del comportamiento neptuniano con el lunar.
Se constato la existencia de otra luna Nereida muy cercana al
asteroide Quirón al que, los astrónomos, consideran su primo. Cómo nota
curiosa el recibimiento de los científicos de estas primeras fotos de Neptuno
en el Jet Propulsión Laboratory, fue
festejado descorchando champagne (¡!) ya que se trataba del 4º y ultimo
objetivo para el Voyager que empleo 12 años
en alcanzarlo, habiendo alcanzado las etapas previas de Júpiter, Saturno y
Urano.
La visión más hermosa a la que
asistieron los observadores y que los llevo al éxtasis, se produjo
cuando el Voyager registro los rayos oblicuos del Sol paralelos a las nubes
plateadas y generando sombras sobre las nubes azules más bajas, a
las nubes son impulsadas por vientos que se desplazan a
El Voyager diviso auroras que se
derramaban sobre una amplia región, en vez de formar óvalos bien definidos como
sucede en
El campo magnético en Neptuno esta desplazado en 50º del eje de rotación,
lo cual lo iguala con el de Urano y convierte a ambos en “Rotadores Oblicuos”.
Esta originalidad que hace que el eje de rotación coincida con el plano de la
orbita por la que se mueven, fue atribuida al ser observada en Urano a:
1- una azarosa circunstancia de haberlo captado
justo en el momento de una inversión de la dirección del campo magnético o
2- a la posibilidad de haber recibido el impacto de
otro cuerpo en el pasado remoto.
Pero al comprobarse la misma cualidad en Neptuno, Norman Ness, el mas alto investigador del fenómeno de los
campos magnéticos del mundo, sugiere que Urano y Neptuno pueden tener el mismo
mecanismo que el propuesto para las estrellas: la convección de la
electricidad del material conductivo se comporta totalmente diferente que en
La verificación astronómica que confirma esta diferente cualidad de
comportamiento de ambos planetas, a mi modesto entender, explica por si sola la
descomunal magnitud del salto cualitativo que nos proponen estos colosos
de los confines.
Cuando los astrónomos se encaran con Plutón lo califican como un
mundo frígido, pequeño, anómalo, distante, no se parece a los planetas interiores pero tampoco a los
grandes gaseosos. En los años transcurridos desde su avistamiento, se lo
registra como una mancha uniforme que ha sabido guardar celosamente sus
secretos. Y sobretodo ha hecho evidentes sus rarezas, tan pequeño y veloz como Mercurio, aparentemente sin atmósfera,
parecía solo un pedazo de roca muerta
flotando en el espacio, lo cual hizo que muchos
lo llegaron a considerar como un planeta menor; esta degradación tiene
el sospechoso aroma de la incomprensión.
Efectivamente Plutón tiene muy mala prensa, sabido es que su nombre
surgió de una especie de concurso al publico y se debió a la sugerencia de una
niña que envió la propuesta que se le llamara Pluto, como el perro de Mickey.
Los astrónomos coincidieron en otorgarle el nombre del dios de los
infiernos. Sin embargo en posteriores celebraciones de los Estudios Disney se
ha observado la ausencia de este personaje que parece haber caído en desgracia
por semejanza con el planeta al que comparte su nombre.
Su descubrimiento se debió a los cálculos matemáticos que Lowell realizara, basándose en el registro de ciertas perturbaciones en la
orbita de Neptuno que lo hicieron sospechar de la existencia de otro cuerpo
flotante orbitando externamente a este.
Este acomodado bostoniano no pudo
ver coronado su apasionado interés en la búsqueda de un posible planeta
transneptuniano, ya que murió antes de su avistamiento que se concreto en 1930
y fue logrado por un granjero de 23
años, oriundo de Kansas, llamado Clyde Tombaugh, al que se contrato por el
módico sueldo de 90 USS. para la tediosa observación del cielo en las
coordenadas calculadas por Lowell, durante innumerables noches en el Lowell
Observatory en Flagstaff, Arizona.
Es mas que sugestiva esta sincronicidad en la historia de su descubridor,
que vio plasmado en sí mismo el tremendo simbolismo plutoniano de la muerte
física y del posterior renacimiento a la inmortalidad.
Plutón resulta ser 5.000 veces más
pequeño que lo calculado por los astrónomos del periodo de oro de la astronomía
de EEUU; tiene
Su tamaño y densidad lo asemeja a Tritón, la luna de Neptuno, por lo que
se lo considera como un resto planetesimal de los albores del Sistema Solar,
que se salvo de ser absorbido por los grandes gaseosos y se las ingenio para
sobrevivir como planeta genuino, en orbita independiente alrededor del Sol.
Su avistamiento provoco no pocas sorpresas al mundo científico, ya que
esta reliquia del Sistema Solar frustra todas las previsiones “lógicas” de los
estudiosos; la primera sorpresa fue descubrir que Plutón tenia un satélite,
al que bautizaron Caronte y cuyo descomunal tamaño lo hace pensar como
un planeta doble. Debemos destacar la precisión de uno de los glifos con que
representamos a Plutón que lo muestra como un circulo dentro del cual se
inscribe una luna.
Rotan cada 6,4 días, manteniendo la misma distancia entre ellos y
mostrándose la misma cara; el satélite
posee la mitad del diámetro y una
décima parte de la masa, a pesar de que en volumen parecen similares y
ambos cuerpos presentan un aspecto sorprendentemente distinto, la superficie de
Plutón se ha vuelto rojiza a causa de la radiación solar sobre el metano;
mientras que la menor gravedad de Caronte le ha permitido escapar de el.
El planeta presenta brillantes casquetes polares que se diferencian de
una zona ecuatorial más oscura; toda cubierta por una capa de hielo de metano; posee una delgada atmósfera debida a los
hielos vaporizados, que se congelan y precipitan en forma de nieve sobre toda
la superficie y que al ser muy diferente en Caronte hace suponer que este
podría ser una gran extensión de hielo de agua.
El interés por lograr una nueva imagen de Plutón ha recobrado fuerza en
las ultimas 2 décadas, suscitando una tenaz observación auxiliada por la rica
batería de modernos instrumentos con que
se cuenta en el presente y por la fortuna de haberse producido “ alineamientos
celestes fortuitos” (¡!) entre el Sol,
Dicha alineación permitió observar un buen numero de eclipses, que como
experimento natural posibilito establecer los diámetros y las propiedades de
las superficies de Plutón y de Caronte. Los repetidos tránsitos y ocultaciones
han permitido cartografiar toscamente un
hemisferio de cada cuerpo, medir sus respectivos espectros y conocer la
composición de su superficie.
También se pudo determinar el ángulo de inclinación del eje de Plutón y concluir
que el planeta se halla “cabeza abajo”, con una inclinación de 122º, con
su polo norte, definido por la rotación antihoraria, cayendo por debajo del
plano de su orbita. La mayoría de los planetas giran alrededor de un eje casi
perpendicular al plano de sus orbitas; solo otros dos sufren esta misma
inclinación son Venus con 177º y Urano con 98º, casuistica que nos lleva a relacionar la vinculación astrológica y mitológica que asocia a estos
tres factores.
Esta extrema inclinación da por resultado que su aspecto cambie
notablemente en el transcurso de su camino para el observador de
En el espectro conjunto de Plutón y su satélite, el primero refleja la
mitad de la luz que incide sobre el y Caronte solo dos quintas partes; a
nuestros ojos desnudos Plutón ofrece un
color rojizo y Caronte un gris suave y neutro.
La utilización de técnicas de precisión como el sistema de interferometria
de motas, ha logrado mediciones de alta resolución que arroja un diámetro de
Así Plutón se convierte en el planeta más pequeño del Sistema, la mitad
del diámetro de Mercurio, considerado el benjamín y solo 2/3 del diámetro de
Otra sorpresa plutoniana fue el calculo de su densidad, inicialmente
estimada como baja y no superando la del agua:
Parece poseer una atmósfera superior transparente, superpuesta a una capa
inferior más opaca; con una frontera entre ambas muy abrupta; lo cual nos
recuerda las extremas polarizaciones que se le asignan en astrología a las
manifestaciones del Plutón superior y el Plutón bajo.
Una de los interrogantes más curiosos planteados por los astrónomos es
¿por qué brilla tanto la superficie de Plutón? Su reflectividad multiplica por
7 la de
Por ultimo la distancia de
Plutón al Sol varia muchísimo dada la extrema excentricidad de su orbita
que lo llevan de
La extrema excentricidad de su
orbita lo lleva a penetrar la perfecta circular de Neptuno y acercarse mas que
este al centro del sistema, su variación respecto a la distancia pasa de
Al alejarse se enfriara y se especula que su atmósfera y brillo pueden desaparecer. Lo cual nos recuerda la periodicidad atribuida al dios del submundo en la mitología, que se ocultaba a los ojos de los hombres para no infundirles pánico mortal; pero además confirma que este es uno de los momentos elegidos por el Orden Cósmico para que Plutón revele sus insondables secretos.
Cuando accedemos a la comprensión de que el tiempo manifestado en los simbolismos celestes no es lineal sino cíclico y que los hechos del presente se reflejan certeramente en los cielos en el pasado simétrico, nos es dable preguntarnos si no somos descendientes perdidos e inconexos de una civilización que alcanzo su esplendor, de la que heredamos tan solo los vestigios desperdigados y aun nos debatimos en la oscuridad de recomponerlos.
En las ultimas centurias la humanidad se refugio en el
saber científico, desdeñando el legado que los antiguos nos dejaran, en forma
de mitos y leyendas; muchos autores y pensadores sostuvieron que solo
eran supersticiones que iban a ser
refutadas por la ciencia para siempre. Entre los estudiosos hay corriente
diversas, que oscilan entre considerar
Actualmente asistimos a un reverdecimiento de la valoración
del saber mítico en el ámbito popular que comienza a comprender la sustancia
arquetípica de todos estos concepto; se esta llegando a la conclusión que en la
base del mito esta la magia y en la base de la magia esta
Los mismos Padres de
Cuando Orfeo, Homero o Hesiodo reúnen en bellos versos las
leyendas dispersas, a ninguno de ellos se le ocurre poner en duda la
autenticidad de esas fábulas, porque están
muy conscientes de que bajo el velo de los mitos se encerraba el secreto
de los orígenes.
Diodoro refiere que la ignorancia sobre el sentido de los mitos provenía de que el hilo de las tradiciones se había roto por la gran catástrofe del Diluvio, que hizo perder el recuerdo del pasado y el conocimiento de los signos gráficos con que trasmitirlos a la posteridad.
La mitología nos habla de Urano, Neptuno y Plutón mucho antes que su aparición se concretara para los hombres, les confiere calidad de dioses mayores y nos describe su naturaleza con asombrosa similitud a lo que empezamos a conocer de ellos.
¿Pudieron estos planetas como tales ser conocidos por las civilizaciones pretéritas al Diluvio?
No podemos responder todavía a esta pregunta pero eso no nos impide jugar con la imaginación sobre estas posibilidades y seguir investigando los innumerables misterios que como mudos testimonios de un misterioso pasado, nos permiten sospechar que tal vez, nuestros antepasados poseían un conocimiento mucho mayor del intuido por las mentes más imaginativas.
De haberlos conocido esto
implicaría que las antiguas civilizaciones poseían adelantos científicos
y técnicos como los que muestra incipientemente la civilización a la que
pertenecemos y sobre ello nada mejor que reflotar el viejo mito de
Si nos permitimos inclinar la balanza a la corriente de
mitólogos que sostiene que las leyendas guardan una base de veracidad en
aquello que sostienen debemos asumir que en todas las cosmogonías los dioses
fueron clasificados como: dioses del
cielo, dioses del mar y dioses de los infiernos.
Podemos inferir que Urano, según los mitos, fue siempre el responsable del desarrollo de la raza y su maestro en la guía de adelantos técnicos y científicos que posibilitan la evolución a una etapa de brillo y crecimiento singular.
Los griegos lo consideran un extranjero, tal parece que han aprendido a honrarlo de los libios y no le conceden ni la alta inteligencia ni la llama generosa de los otros dioses helénicos.
Una leyenda griega lo hace recalar en una isla de gran extensión que tiene en su centro una montaña enorme, Poseidón se enamora de la doncella Clito, con la que engendra 5 pares de hijos. Uno de esos hijos recibió el nombre de Atlas y se convirtió en el gobernante de esa enorme isla que, en honor suyo fue denominada Atlántida. Sus hermanos gobernaban en las islas circundantes.
Esta floreciente región tenia abundancia de frutos, cobre y maderas para la construcción, grandes barcos surcaban sus mares y se conectaban por medio de canales y puentes construidos para tal fin. Se la ubica en los –9.000 años antes de nuestra Era Cristiana, sus reyes fueron justos, sabios y prudentes durante muchas generaciones, pero con el tiempo fueron corrompiéndose; por lo que sobrevino un cataclismo que destruyo la gran isla y todos sus habitantes.
El mito de la destrucción de
Neptuno también esta asociado al mito de esa raza
privilegiada que fue
Mientras Urano y Neptuno son los que impulsan al hombre a trascender su condición primitiva y elevarse en virtud del conocimiento y el desarrollo, Hades o Plutón es el dios que ejecuta las sentencias dictadas por los otros 2, simbolizando el castigo divino ante la falta de ética y la impiedad de los hombres.
Hace el trabajo sucio ya que es el encargado de convertir en tierra arrasada los logros malversados por errores humanos, pero deja abonado el terreno para que renazca lo verdaderamente valioso, como una segunda oportunidad de vida.
La concientización de estas energías se ha hecho posible, sólo a partir
del saber de su existencia, en los últimos 3 siglos, y de una lenta e ímproba
tarea de paso del tiempo, que permite sensibilizar la percepción a los que
integran las generaciones más jóvenes.
Observar con cuanta fuerza se manifiesta en nuestros hijos y nietos la
calidad de estas energías nos lleva a concluir que los transpersonales se
muestran cada vez con mayor claridad. Si bien también registramos que estos
planetas se perciben en individuos adultos que los tienen vinculados a los
personales o destacados dentro de su plano energético, los jóvenes y los niños
parecen acomodarse con mayor rapidez a su influencia.
En los últimos 20 años va cobrando fuerza una hipótesis respecto de las
nuevas generaciones como portadoras de un código genético diferente, a estos
niños se los llama “niños índigo”, “niños estelares”, “niños cristal”.
Se trata de pequeños que muestran fuertes diferencias respecto de sus
mayores, en su escala de valores personales, en su comportamiento frente a los
estímulos del medio, en su alimentación, en su capacidad y preferencias en el
aprendizaje, etc.
Poseen coeficientes intelectuales elevados, capacidades extrasensoriales
que les permiten ver, oír y curar a distancia y albergan conocimientos y
experiencias que parecen pertenecer a una existencia previa a la presencia en
Las versiones con que se intenta explicar este fenómeno son variadas: hay
quienes sostienen que se trata de una mutación del ADN, otros en cambio
explican que están habitados por seres superiores, externos a este planeta, los
hay que aseguran que se trata de un despertar de potenciales que estaban
dormidos en las generaciones anteriores. Cualquiera sea la explicación, el
fenómeno “índigo” existe y forma parte del salto evolutivo de la humanidad.
Cuando constatamos que cosas
distinguen lo “índigo” nos es fácil reconocer, a los astrólogos, la fuerte
influencia de las cualidades positivas atribuidas a los planetas
transaturninos; a saber:
Los niños índigo parecen estar apareciendo en cantidad geométricamente
ascendente, lo que sugiere que el lento cambio al que estamos asistiendo se
esta gestando desde el núcleo semilla: el hogar y la familia.
Algo podemos dar por sentado y es que a partir de la presencia de los
transpersonales la visión del Universo
como pura energía ha sido confirmada desde la física y no solo desde el
hermetismo, por esos en los últimos tiempos se habla cada vez mas del cuerpo
etérico y han aparecido muchas corrientes terapéuticas que están orientadas
hacia lo energético.
Las llamadas terapias vibracionales, están siendo consideradas como
técnicas de apoyo evolutivo. y nos ayudan en esta empresa de transito hacia una
dimensión diferente.
Me explayo sobre una de ellas por la simple razón de haber tomado
estrecho contacto con la misma, llamada Geocromoterapia como uno de los
hallazgos más creativos y mágicos del quehacer sanador de los últimos tiempos.
Basada en la morfología de los polígonos regulares y su vinculación con la
teoría de Pitágoras, esta técnica combina la vibración de la forma geométrica
con el color y se utiliza para armonizar los cuerpos físico, emocional,
psicológico y entérico, mediante la trasmisión por vía de la luz a los chakras o centros energéticos del
cuerpo humano.
La simpleza de la combinatoria de la forma geométrica pura con el color,
elementos que se integran a nuestra percepción consciente desde mucho antes que
el lenguaje; se ve revolucionada por la trasmisión del código de sanación por vía de la luz y no del agua; tal como nos
han mostrado las más populares películas de ciencia-ficción como método
adelantado de curación física.
Este sistema esta siendo
experimentado por un centenar de geocromoterapeutas en el mundo, como una
herramienta capaz, entre otras cosas, de potenciar la evolución del ser, para
permitirle incursionar en otros niveles de conciencia.
Su creadora
Resulta intrigante que la creadora carezca del saber astrológico, su
tronco de conocimientos tiene como base la medicina china, la metafísica y el
misticismo oriental y que su relación con
Mas que interesante resulta al terapeuta y al curioso enfrentarse con la
organización del Sistema Geocrom, que posee una serie de polígonos
identificados como “descodificadores”, cuyas cualidades son inversas a las de
los restantes filtros sanadores.
Su misión tiene por objeto “borrar” los patrones equivocados, que
distorsionan el correcto funcionamiento de los centros energéticos del cuerpo.
Los descodificadores suprimen los excesos
de cargas energéticas inadecuadas y
tienen relación con los planetas transpersonales, en sus últimos o
futuros emplazamientos: Neptuno en Acuario- Plutón en Escorpio- Plutón en
Capricornio, por solo mencionar algunos.
Dicho sistema que ha tenido precursores de importancia
poderosa para el cambio esta bajo la protección de 3 maestros de
En su libro “Fundamentos de
con estos 3 avatares conformando
los vértices de un gran triangulo de luz blanca, que envuelve y protege a
nuestro planeta y dentro del cual ubica al hombre.
Estas 3 fuerzas simultaneas alineadas en esta triangulación constituyen
un filtro de paso, un puente facilitador y un anillo de
protección ya que los tres Maestros, cual grandes benefactores, facilitan
el transita a la nueva dimensión. El ejercicio todo parece una imagen sugerente
y sugestiva de cual es el rol que los transpersonales están desempeñando
desde su aparición y para la humanidad
Coloca a Saint Germain = Urano al frente, dándonos el poder de
transformación y de cambio, con la capacidad de conferir la visión de
la dirección exacta a seguir para el cambio y la evolución.
Jesús= Neptuno en la base
del triangulo, atrás a la izquierda representa el poder del amor y la
purificación; otorgando la paz y el sosiego necesarios para nuestra curación
y evolución.
Y finalmente Moria= Plutón también
atrás pero a la derecha, es el ángel
custodio que otorga el poder de la voluntad, el valor y la fuerza de
propósito y la mayor protección para el camino a transitar.
Resulta mas que curioso para nosotros astrólogos, que desde un abordaje
tan distinto (¿ será distinto?) se describa tan sintética pero exactamente las
características de los planetas que nos ocupan.
Pero en cambio no nos puede asombrar que se le otorgue calidad angélica
o crística a los planetas, en un intento de que resulten mas accesibles a las
mentes humanas, porque este concepto se
viene utilizando en la religión judeo-cristiana desde hace muchos siglos.
Habiendo desarrollado esta esencia genérica fundamental de los planetas
transaturninos desde distintas ópticas podemos ahora encarar el intento de
desarrollar cuál es su influencia en las vidas individuales y en las
experiencias cotidianas.
Urano es el planeta de
El hombre aprende temprano que para pertenecer a un grupo familiar,
social o nacional, es preciso adecuarse a sus normas y aceptar que no le está permitido ejercer una
libertad irrestricta. Esto es bueno porque nos permite conocer nuestras
limitaciones y forjar una personalidad capaz de saber y hacerse responsable de
las consecuencias que se derivan de la trasgresión de esas normas.
Lo que, en Astrología se llama un “buen Saturno”, es precisamente
esta condición ineludible que permite aventurarse sin riesgos en los reinos del
misterio y la indefinición que representan los planetas transpersonales.
Pero llega un momento que esa aceptación a ultranza y sin cuestionamientos,
de lo real y lo convencional comienza a interferir con la evolución del ser y
se impone el derribamiento de las murallas con el objeto de abarcar horizontes
que nos muestren lo que se extiende más allá.
Estos momentos se dan de manera muy clara cuando se producen los
tránsitos de Urano, por eso se lo llama el “despertador”. A él le corresponde
sacudir la adormilada conciencia individual con un fuerte llamado a integrar un
nivel más alto de universal conocimiento.
Cuando una persona está bajo la influencia de un tránsito de este
planeta; el factor personal que se
vincula con Urano se verá obligado a acelerar su proceso de crecimiento por vía
del conocimiento objetivo que lleva a la libertad.
Alguna forma de ese conocimiento le será revelada de manera repentina y este nuevo saber desafiará los preceptos
con los cuales ha sido culturizado, obligándolo a plantearse que hacer con esas
viejas normas que ya no parecen tener, la vigencia que mostraban hasta ese
momento.
Puede que se trate de un nuevo conocimiento intelectual, si el
factor personal es Mercurio, que abra nuevas fronteras a su manera de
pensar y comunicarse.
O puede ser que las emociones y sentimientos se vean sacudidos por
nuevas percepciones que hasta ese momento no habían sido conscientes ( Luna)
Tal vez sea su capacidad artística o su escala de valores o su forma
de amar la que sufra el embate de experiencias que requieran de nuevos
enfoques muy diferentes de los que siempre conoció (Venus), su ser
individual experimente la necesidad de expresarse en forma más genuina e
independiente (Sol) o sufra alguna forma de violencia que cambie
drásticamente condiciones establecidas (Marte); cualquiera de estas
cosas tendrán un denominador común la rapidez del cambio lleva a desechar con fulminante
desapego, lo que hasta ese momento se sustentaba como válido.
El signo y sobre todo la casa de la que viene Urano deberán ser tomadas
en cuenta para ayudar a comprender cuáles son las motivaciones más profundas,
por las que se está generando dicho cambio. También deberá ser incluida la casa
en cuya cúspide se encuentre el signo de Acuario, ya que al tratarse de un
ámbito de circunstancia concreta, suele ser el primer y, a veces, él más fuerte
registro que la persona experimenta como afectado por el tránsito.
Cualquiera que sea el área de la personalidad tocada por Urano, a través
de ella la persona deberá conocer una extraña e inusual forma de
experiencia que tire por tierra lo que se consideraba valioso hasta ese
momento. Algún precepto sustentado por Saturno deberá ser eliminado y esto
sucede de manera tan vertiginosa que el involucrado puede sentir que ha sido abatido
por un rayo.
La conducta más frecuente que observamos en la consulta es la de una
primera negación:
-¿Cuándo se termina este tránsito?- solemos escuchar desde el otro lado
del escritorio, evidenciando una
posición de atrincheramiento en la forma conocida y segura, a la que se está
acostumbrado; que evalúa el tiempo que se habrá de soportar de pie firme los
embates del cambio.
Lamentablemente esta actitud común, más se parece a la del avestruz que
intenta conjurar un peligro escondiendo la cabeza en la tierra, que a la del
hombre capaz de aprovechar una oportunidad única de alcanzar una mayor
completud en su verdadero potencial.
Es importante hacer comprender que dado el lento transcurrir de este
planeta, que suele hacer triples y hasta quíntuples contactos con el factor
rádix, el proceso al que se verá
sometido, que generalmente abarca un año o más,
es irremediable y definitivo.
Algo está cambiando en esas vidas y de la capacidad que el individuo
tenga para valorar esto, como positivo o detestable, dependerá el mayor o
menor dolor que experimente.
de cambio, podremos observar dos tipos de conducta: una acción drástica
que conduce al rompimiento total con las condiciones anteriores o una acción
paulatina que cambia algunas de las condiciones de manera gradual.
Resulta útil alertar a estas personas acerca de su potencial de ensanchar espacios
interiores y exteriores hacia nuevas fronteras. Este potencial, más o menos
consciente, es el responsable de lo que se está gestando; hay dentro de ellos
un algo que pugna por manifestarse en contra de las normas dócilmente acatadas
hasta el momento. Se pueden encontrar caminos de expresión a ese
potencial, que permitirán un real
aprovechamiento del tránsito y evitará hacerles sentir meros espectadores de
los sacudimientos a los que los somete el destino.
Para ayudar a que esto ocurra pueden resultar útiles sugerencias como las
siguientes:
*¿Qué es lo que ha estado reprimiendo relacionado con su propia libertad?
*¿Qué debió dejar ir de su vida y aún retiene por puro apego?
*¿Qué aptitudes pulsan dentro de él a las que no ha dado una adecuada
canalización?
*¿Qué situaciones le resultan intolerables pero, por temor o duda, no ha
querido ni podido cambiar?
Cuando la situación de cambio ya ha sido exteriorizada en hechos y la
persona lo ha vivido como una conmoción que vino desde el afuera; será
necesario ayudarla a historiar los antecedentes que fueron sembrados en el
camino, antes de que el rayo se abatiera sobre la conciencia, para comprender
que el proceso deviene sincrónicamente desde adentro del sí mismo y no de un
malévolo “dios” externo.
Así puede ser de utilidad convocar
el recuerdo de lo sucedido antes de los contactos partiles, experiencias todas
que fueron abriendo sutilmente el camino que ya es imposible de eludir.
De igual forma es muy importante “seguir la pista” de los anteriores
contactos del planeta sobre ese mismo factor radical, para ayudar a comprender
mejor el proceso global, que se fue gestando a lo largo de toda una vida.
Analizar las circunstancias del pasado asociadas con el derrotero seguido
por Urano desde el momento del nacimiento suele descubrir un hilo conductor que
permite comprender globalmente la “meta” que se está persiguiendo con estas
crisis de crecimiento.
Asimismo, el propio ciclo uraniano es de vital importancia para
alcanzar a desentrañar el nudo gordiano
que se está manifestando al momento de la consulta.
Estas observaciones generales y otras de carácter individual que deriven
de la totalidad de la carta, nos permitirán anticipar algunas de las anécdotas
con las que el tránsito se manifieste; pero lo más importante es ayudar a la
comprensión del proceso de base que está operando en los planos de la
conciencia del implicado; si realmente nos importa que la astrología sea una
herramienta que ayude a mejorar la calidad de vida.
Porque de la comprensión que logremos despertar devendrá la aceptación
que implica una baja inmediata de la angustia que la falta de conocimiento trae
aparejada.
Y así estaremos dando por cumplida la principal misión de Urano que es la
obtención de la libertad por medio del conocimiento.
Es indispensable que parte de nuestra tarea consista en orientar cuales
son las vías que la persona puede transitar sanamente, para drenar parte de la
energía que el planeta pugna por manifestar.
En el caso de Urano, el estudio de alguna disciplina novedosa y original,
la posibilidad de ganar espacios personales en los cuales sentirse más libre e
independiente, la manifestación de vetas artísticas que permitan la expresión
de las pulsiones internas, etc.
Pasemos ahora a desarrollar un ejemplo concreto:
El caso de V: Carta
Natal 1
V acude a la consulta astrológica para la interpretación de la carta,
derivada por un psicólogo, muestra más interés inicial en la carta de su hijo
de 6 años que en la propia.
De clase acomodada y con un historial convencional de casamiento e hijos,
V acusa una marcada disconformidad con su familia de origen con la que
desempeña tareas en una empresa familiar.
Su carta muestra un Urano en Leo muy angular en conjunción al MC, regente
de la casa IV. Al momento de la consulta, Urano desde Acuario está acercándose
a la oposición y a su IC. La experiencia de la interpretación de su carta tiene
un impacto de revelación de tal magnitud, que comienza a tomar sesiones
periódicas con las que profundiza su acercamiento, vía astrológica, de autoconocimiento y de conocimiento de las cartas de toda la
constelación familiar.
Su trabajo con
También se aparta del rol familiar de “oveja negra” cumplido hasta
entonces lo que le permite relacionarse en términos más sanos y desapegados con
todos y cada uno de los integrantes de su familia.
Se permite retomar algunas actividades artísticas tales como el baile
flamenco, que había sido su vocación en la niñez ( tiene Marte en Piscis en
casa V) y la literatura, ambos en calidad de hobbies.
Tiene clara la mala calidad de la relación con su esposo pero también su dificultad
de volar por los aires el contrato matrimonial ( tiene Sol en Géminis en casa
VII en sextil con Urano como único contacto) cosa aceptable, dada la corta edad de sus hijos,
para postergar un divorcio que a la larga posiblemente se concrete. Pero ha
comenzado a ejercer más conscientemente la condición de librepensadora y
creativa intelectual que antes concedía graciosamente a los miembros masculinos
de la familia.
Y lo más importante es que ha despertado a su misión de vida como
comunicadora que debe actuar su filosofía creativa más allá de los
condicionamientos a los que se supeditaba antes del llamado de Urano, mostrando
con su ejemplo, que los hombres están obligados a trasponer el umbral de
nuestro mundo de la realidad en provecho de nuestros semejantes. Pasó de un yo
personal pequeño y limitado a un nosotros universalista. ¡Urano ha sido
satisfecho!
He tomado este ejemplo, por
parecerme uno de los más representativos de un aprovechamiento sano de la
energía uraniana, actuada por partes y
con una gran conciencia del proceso.
Los mensajes de Urano son claros y tajantes, su misión es la de abrir los
ojos del alma a la posibilidad de
apreciar fronteras extendidas y maravillosas que se pierden hasta el infinito.
Cuando el mensaje galáctico tiene la esencia de Neptuno, las cosas pueden
resultar menos claras y menos tangibles porque éste es el planeta de la indefinición
y la inmaterialidad.
Una vez que Urano nos mostró cuanto más extendido es el mundo que podemos
habitar, de lo que creíamos dentro de la
estructura familiar y conocida, le corresponde a Neptuno disolver esa frontera
material que como una metálica armadura, nos mantiene sujetos a una limitada
experiencia, para hacer posible la liberadora aventura de vagar por sus lejanos confines.
Su lento desplazamiento por el espacio le hace tardar más de 167 años en
dar una vuelta completa a
El hombre trabaja duramente para definir su identidad y esta definición
está basada sobre todo en los logros concretos que alcanza a lo largo de su
existencia.
Cuando se le pide que defina lo que es, suele contestar aludiendo a su
profesión, su trabajo, su rol familiar o social. Las conquistas logradas son
frecuentemente exhibidas con orgullo, como condecoraciones que atestiguan
cuanto nos valoramos y cuanto necesitamos ser valorados por los demás,
basándonos en ellas. La organización social marca claras diferencias, según el
nivel en el que cada uno de nosotros está instalado y como organización
verticalista, señala con mucha claridad a los integrantes más poderosos que
actúan en el vértice de esa pirámide.
Neptuno es la energía que se encarga de erosionar la base de esa
pirámide colectiva o individual para diluirla con su infiltración acuosa y
mostrar la inutilidad de lo que se consideró, hasta su contacto, tan seguro e
importante.
Sus efectos podrían ser catalogados en dos niveles, dependiendo de las
cartas que afecte. Para las personas muy sensibles y de rápida empatía con sus
vibraciones puede tratarse de una difusa sensación de malestar, que los pierde
en un mundo de ensoñación y de fantasía, llenando sus vidas de fantasmas que no
pueden ser trasladados a la realidad.
Pero, en aquellas otras vidas que no saben y no pueden dar cabida a la
faceta neptuniana que todos tenemos dentro, su manifestación puede llegar a
compararse con el cataclismo que provoca una inundación o un maremoto. En uno u
otro caso, resulta muy irritante la
disconformidad que se siente, sea porque la misma no parece tener justificación
en las circunstancias externas que se viven o porque Neptuno ha usado su
máscara de “enfant” terrible, quebrando
alguna faceta de nuestra muy armada base de sustentación.
La desconcertante sensación que provoca, es una asombrosa e inexorable
disolución de nuestros diques contenedores, el derrumbamiento de sentimientos,
emociones y valores con los que hasta ese momento definíamos nuestra identidad.
Neptuno es el actor de las mil máscaras, su accionar es tan luciferino
que puede mostrarnos la peor de las situaciones como si fuera un paraíso al
alcance de la mano, como así también a la mejor de las posibilidades como un
amenazante infierno de desdicha y dolor.
Parece reírse a costa de nuestro desconcierto al no poder establecer
reglas firmes y seguras para actuar bajo su influjo. Su lema suele ser: “Si
esperas algo bueno de esto, te defraudaré. Y si esperas lo peor, también.”
Por eso será difícil apreciar los efectos neptunianos de un contacto con
algún planeta personal o sector importante de la carta, hasta que el tránsito mismo haya sido
completado. Lo que se siente es una difusa sensación de malestar inexplicable o
en los casos de menor sensibilidad circunstancias confusas, extrañas, a veces
imposibles de comprobar, que hacen surgir sentimientos de gran vulnerabilidad e
inseguridad, que pueblan la existencia
de fantasmas, hechizos y espejismos.
Cuanto más apego sienta la persona por las estructuras firmes y
tangibles, más sacudidor puede ser el contacto con el “dios” de los océanos.
Es un experto en disfraces y bajo su influencia, podemos sentirnos tocados por una varita
mágica que nos vuelve más inspirados, románticos, compasivos, mágicos,
imaginativos de lo que fuimos en el resto de nuestra vida. O puede abrumarnos
con la irracionalidad de nuevos sentimientos de inferioridad o superioridad, de
confusión, de idealismo inaplicable, de emocionalidad exacerbada, de mentalidad
poco clara con fantasías fuera de control,
de falta de eficacia y de atención.
Cualquiera sea la faceta elegida por Neptuno, lo importante es recordar
que estamos dentro de un espejismo, de su mano entramos en el mundo de “Alicia
en el país de las maravillas”.
Debemos comprender que las facultades consideradas normales, no son las
armas adecuadas para movernos en este reino; que tal vez sólo se nos esté
pidiendo que por un tiempo, nos dejemos ir a la deriva, sin propósitos claros y
disfrutemos de una forma distinta de experimentar la existencia, sin
preguntarnos a dónde nos conduce.
Estamos asistiendo a la acción de las aguas del mar que se llevan el
castillo que tardamos varias horas en
construir. Podemos llorarlo desconsoladamente como niños pequeños o
aceptar que las aguas están dando
cumplimiento a su sino, de volver a la totalidad lo que por un momento fue
nuestro, nivelando la playa para que el
mañana pueda edificar otro castillo.
Aceptar un tiempo de incertidumbre y falta de ubicación en la realidad o
de metas claras que nos conduzcan a una puerto seguro puede ser una experiencia que pone a prueba la paciencia y el sentido
de identidad, provocando mucho dolor.
Nuestra tarea al ayudar a la persona que experimenta el tránsito deberá
ser alertarla de los efectos más comunes
que la experiencia demuestra, para que se prepare a colaborar con el paso de
Neptuno y aprovecharlo en la mayor
posibilidad que su ser le permita.
Este planeta sensibiliza todo lo que toca, por lo que las manifestaciones
artísticas son una forma excelente de aprovechar su contacto; pero no siempre
las personas aceptan que en todos hay un potencial creativo, que más allá de
los resultados, es enriquecedor desarrollar.
Suelo escuchar en las consultas:
- “No tengo condiciones, soy un negado para lo artístico, de chico me gustaba
pintar (o cantar, o bailar) pero nunca tuve tiempo para dedicarme a eso.”
Lo que podemos leer entre líneas es el temor a encarar algo que no
resulte “exitoso” o que nos distraiga de cosas más “serias”.
El arte es parte de nuestra vida, ya sea que podamos interpretarlo o
disfrutarlo como espectadores, nos transporta a un mundo de magia hechizada del que salimos más vitales y más ricos.
Durante un tránsito de Neptuno podemos diluir nuestras corazas y
entregarnos al placer de la creación, limitando la autocrítica y la
autocensura, que pueden actuar como duros frenos por temor a no lograr el magistral resultado
que esperamos de nosotros mismos o ser objeto de burla o desprecio por los que
nos rodean.
¡ Cuándo lo importante es la expresión de las pulsiones de la
imaginación, “la loca de la casa”, que pugna por emerger del inconsciente!
Neptuno representa también, el factor que nos obliga a abrirnos a un
sentido superior de obligación social para con los seres que sufren: los
carenciados, los enfermos, los ancianos, los niños, los animales, las plantas o
cualquier situación que nos permita prestar un servicio desinteresado durante su influencia, es una adecuada
manera de usar su energía que nos
enseña una lección de solidaridad con el universo todo, ante la cual no podemos
permanecer indiferentes.
Su contacto permeabiliza el factor afectado, lo hace más receptivo y
vulnerable, lo llena de un divino descontento que lo obligan a buscar formas de expresión de
espiritualidad y misticismo así que prácticas
de meditación, de visualización creativa, de disciplinas de expansión del
cuerpo y de la mente, yoga, Tai-Chi-Chuan, el estudio o la práctica de la
religión, la filosofía, el ocultismo pueden ser
maneras positivas de encauzar sus fuerzas.
Según el factor natal que
contacte, el dios Poseidón se encarga de disolver sus pautas de comportamiento: si el afectado es Mercurio
tratará de desinhibir el
pensamiento racional creando confusión, olvidos, descuidos y yerros, para posibilitar durante su contacto que privilegiemos la
reflexión, la introspección y el uso del hemisferio derecho.
Con Venus afectará, a través de las relaciones que se establezcan,
la forma de amar y de relacionarnos sumergiéndonos en un espejismo del
cual es difícil despertar, por más que todos a nuestro alrededor vociferen que nos conduce al desastre. Porque necesita
que experimentemos el amor en su versión mas desinteresada, sublime y
misericordiosa.
Las consignas de nuestro ser consciente, las formas de comportamiento, las
ambiciones
y nuestro rol profesional serán
los que sufran el descontento y la
disconformidad si el Sol o Marte son los implicados. Pero también
nos hará surgir inspiraciones y acciones de tal elevación como nunca antes
fuimos capaces de concebir.
Con
Pero en cualquier caso el descontento, la confusión y la incertidumbre
nos pueden llevar, en primer término, al
escape fácil dada la sensación de inseguridad, de miedo y de dolor que nos
oprime.
Este es uno de los grandes peligros de la disolución de Neptuno, al que
se acusa de ser el mayor causante de los comportamientos
adictivos.
Saber que sus tránsitos aumentan
el peligro de dependencia respecto del
alcohol, las drogas, la magia, la comida, el amor, el vicio, los medicamentos, etc.
puede que ayude a aminorar los comportamientos compulsivos. O al menos,
seleccionar el tipo de adicción, que inevitablemente está ligada a él.
Este es un ejemplo muy claro de la acción de infiltración neptuniana, T
es una alta ejecutiva de larga trayectoria profesional jalonada de éxitos y
logros a los que sacrificó todas las otras facetas de su personalidad.
Soltera, sin familia que le brinde real contención, sus actividades la
han mantenido por largos períodos en el extranjero aislada y debiendo valerse
por sí misma.
Su Luna en Capricornio en oposición a Saturno en Cáncer en IX, le valió
de mucho para soportar estoicamente rigores climatológicos, materiales y
emocionales a lo largo de su vida.
Al conocerla, era evidente la altanería con la que sobre valoraba la acumulación de información y el desarrollo de lo intelectual ( Sol en Géminis en conjunción con Urano)
y el éxito basado en el esfuerzo
voluntario y la dura constancia. El desdén autoritario con que trata a los
“flojos” que están menos dotados para alcanzar metas exteriores, se manifiesta
incluso en las actitudes corporales de rigidez y envaramiento. Le resulta
difícil la adaptación a los grupos y aún en el trabajo, cosecha émulos
envidiosos pero no amigos.
Habiendo en su juventud, dedicado espacio y tiempo a la práctica del
piano, lo abandonó por considerar que le falta tiempo para eso.
Su Neptuno en Libra en XII
interceptado nos habla de la existencia de una oculta sensibilidad
artística y superlativa vulnerabilidad que en algún momento iba a reclamar una
mayor participación consciente dentro de su personalidad, jugando en contra de
lo que tanto le costó construir.
Ese momento llegó cuando Plutón pasó por su Ascendente en Escorpio, que
es cuando se le descubre una rara
enfermedad que la pone al borde de la muerte y de la que se recupera con dura
lucha.
Si bien es el tránsito plutoniano, el que la pone en tan duro trance, la
enfermedad que padece alude a Neptuno. Su organismo no retiene un elemento
vital en la sangre y esto le provoca descompensaciones que la ponen al borde de
la muerte. ( Neptuno que representa un punto de fuga le hace perder un elemento
primordial para mantener el equilibrio ácido- alcalino Libra, y esto se
manifiesta como una enfermedad crónica propia de la casa XII)
Desde entonces sus problemas de salud se han ido estabilizando pero la
situación laboral sufrió algunas
postergaciones; pero T es una luchadora incansable que no da cuartel y lentamente volvió a ganar terreno y estaba
planeando una última jugada fuerte para dar broche final a su labor profesional.
En tanto Neptuno con su paso a
Acuario formó un gran trígono con el Sol en Géminis en VIII, su
lento y oculto trabajo, comenzaba a erosionar el castillo de arena
construido por T y su mundo conocido y seguro se desplomó, esta vez sin las fanfarrias mortuorias de
Plutón..
Estaba desempeñándose con éxito en sus funciones cuando tiene un esguince
serio que la inmoviliza durante un tiempo. ( Los accidentes de tobillo se
asocian con situaciones inconscientes de necesidad de cambio a las que nos
resistimos)
Ante un pedido de su jefe para que se presente igual al trabajo porque se
la necesitaba, se instala en una situación de víctima y se niega a concurrir. Al poco tiempo ese jefe
es trasladado y no la lleva con él, aún sabiendo que su deseo es tener una
última labor en el extranjero para asegurarse con comodidad su retiro.
Las calamidades comienzan a manifestarse primero en la forma del regreso
de un antiguo jefe al que en su momento ella desenmascaró ( Plutón en Leo en X
cuadrando al Asc.- VII), que la ubica en un lugar muy incómodo, que atenta
contra sus problemas crónicos de salud.
Nuevamente tiene que internarse para su recuperación y la manifiesta inadaptación a las nuevas condiciones del
ámbito de trabajo la ponen en situación
de ser licenciada por enfermedad, tiene
a Marte y Venus en conjunción interceptados en Aries en VI.
Desde entonces, ya casi un año, coincidente con los movimientos de avance
y retroceso de Neptuno, está inactiva. Esto, que podría ser un premio para
otros, es un duro castigo para T que sola y sin la razón de su vida que es el
trabajo no logra comprender lo que le pasa ni adecuarse a la nueva situación.
En un claro intento de escapar de lo que le está ocurriendo acude a un médico de su conocimiento que le receta
fuertes sedantes que combinados con el alcohol que ingiere la desestructuran a
un grado peligroso.
A pesar de su contacto con
Sin embargo comienzan a suceder cosas impensables un año atrás, acepta
tomar sesiones de reflexología como terapia de apoyo a sus problemas y el
beneficio de éstas producen sensibles mejoras.
Asiste y se integra con un grupo de visualizadores, técnica que
descartara en una prueba piloto hace más tiempo. Es dentro de ese grupo que,
cual coro neptuniano, escucha reiteradas opiniones de sus compañeros para que
disfrute de esta situación, que no le ha puesto límites desde lo económico y
comience a reflexionar sobre la posibilidad de retirarse del trabajo y acceder
a otras experiencias.
Comienza a tomar lecciones de tango y a realizar un trabajo de
investigación sobre el “camino interior” basado en los Arcanos del Tarot, que
le permite canalizar una vieja capacidad para el dibujo y la pintura.
Así como mencionamos en la parte teórica, el caso de T no tiene todavía
un desenlace claro, su proceso llevará todo un año y tal vez algo más para observar los efectos concretos, pero el
accionar de Neptuno está claramente demostrado en esta vida que seguramente
resultará enriquecida y más plena cuando las lecciones de humildad, desapego y
manifestación de lo sensible hayan sido
concientizadas y ejercidas.
Cuando las lecciones vienen de la mano de Plutón tenemos la oportunidad de alcanzar las vibraciones más lejanas y, por el
momento, últimas de los planetas transpersonales.
Como corresponde a lo reciente de su descubrimiento, Plutón nos
resulta el más misterioso, peligroso,
difícil y temido de los planetas
transaturninos.
Muchas son las palabras que se han acuñado en torno a él para explicar sus efectos: transmutación,
transformación, descenso a los infiernos, encuentro con la sombra, la noche
oscura del alma … todas son adecuadas, pero también eufemismos con los que
tratamos de suavizar su significado
lato.
Un significado que representa el más vigoroso y acuciante tabú de la
conciencia individual y colectiva, porque nos guste o no, su mensaje es alto y
claro, él nos trae la visión del acceso
al mundo subterráneo y desconocido que en el lenguaje común denominamos la
muerte. Para los que se atrevan a ingresar en ese túnel de oscuridad y
terror, hay una luz titilante que los guía hacia el pasaje a otra instancia; a
otra vida, a otra dimensión, con lo que se habrá cumplido el proceso de la resurrección.
Así como el arquetipo del Cristo
murió en la cruz y fue enterrado por tres días y tres noches, descendiendo al
reino de los infiernos, para finalmente resucitar de entre los muertos; los
procesos plutonianos nos ponen de cara a la muerte, para que a través de su
crisol podamos despojarnos de lo que ya cumplió su ciclo y no nos sirve. Y
habiendo descendido a los infiernos y experimentado la fragua del
calcinamiento, podamos renacer en una nueva envoltura.
Su proceso de transmutación es comparable en las vidas humanas, al que
cumple
Le toca a Plutón hacernos
atravesar los fuegos de la
purificación, después que Urano ensancha nuestras fronteras y Neptuno disuelve
las bases de las murallas de contención,
esa purificación busca liberarnos de los contenidos que no nos van a ser
necesarios en el viaje que emprendamos allende las fronteras de nuestro
Sistema.
Hay una tremenda urgencia, en las llamadas plutonianas, que convoca al afloramiento de nuestra más
pura esencia por lo que sus contactos nos hacen desechar los aditamentos
superficiales de los que podemos prescindir;
todo lo que hasta ese momento valorábamos cae por tierra
estrepitosamente y se consume en sus
fuegos.
Cuando Plutón llama a la puerta de nuestra conciencia nos pone en la
encrucijada de despojarnos de todo aquello que no sea nuestra razón verdadera
de SER. Voltea de un coletazo los argumentos
con que armamos nuestra personalidad y nos hace sentir
pequeños, desnudos e indefensos.
Es un dios tan exigente que a su convocatoria no podemos oponerle excusas
ni dilaciones, so pena de pagar muy caro el pretender pasarlo por alto.
Muy difícil resulta, para nosotros
los seres mortales enfrentar el fantasma de la desaparición de seres o cosas.
Estos momentos encarnan, real o
simbólicamente, ese paso obligatorio y definitivo a trasponer las fronteras de
lo que nos es familiar, a emprender la
aventura de trasponer el “umbral” e ingresar en una dimensión desconocida y… no
puede menos que atemorizarnos.
La pérdida de algo que sentíamos
nos pertenecía o alguien que era importante para nosotros resulta
desgarradora, porque al salir de
los registros perceptuales del mundo de la realidad, se convierte en algo
lejano y desconocido.
¡Cuánto temor y angustia provocan
tener que aceptar esta posibilidad
para nosotros como para los seres
o las cosas que amamos!
Enfrentarnos con las energías plutonianas nos obliga a mirar el espacio
infinito y misterioso de lo que hay “más allá”;
ya Urano y Neptuno han derribado la valla de contención, ahora de alguna
manera hemos de enfrentar la energía
galáctica.
Estamos ante el reto más
desafiante que debamos sortear los humanos y por eso sus
contactos suelen tener efectos indelebles que dejan una profunda cicatriz.
Esa cicatriz puede grabarse tanto en nuestro cuerpo físico, como en el
intelectual o el emocional pero donde estará sin duda registrada, aunque sea a
nivel inconsciente, será en el cuerpo espiritual y desde allí operará de una manera
oculta para lograr el proceso de la transformación que nos llevará de la
crisálida a la mariposa.
La presencia de Plutón, a través de sus tránsitos, suele resultar
aterrorizante y monstruosa, como lo era
el dios mitológico, cuya fealdad asustaba a todos los mortales ante los cuales
se aparecía.
Cuando la vida nos pone en posición de afrontar esta energía, nuestra
primera instancia es la de cerrar fuertemente los ojos y quedar paralizados.
Recuerdo una breve anécdota que servirá de ilustración en este momento;
en la carta de mi pequeña sobrina observé el tránsito de Venus, regente de un stellium en Tauro, en su paso por Géminis hacer oposición a su
Plutón natal en Sagitario. Despertó mi curiosidad tratar de imaginar que forma
se podría evidenciar, en la realidad, este contacto y he aquí lo que pasó.
Asistíamos a un asado en familia y por un instante ella se aventuró a
atravesar sola el jardín, abandonando un grupo de mayores para ir en busca de su mamá. Al hacerlo se topó yendo
en sentido contrario con un enorme perrazo de los dueños de casa, el animal era
inofensivo pero de gran altura, peludo y feo.
Yo, que estaba atenta a la situación, me mantuve en silencio, observando;
cuando el cruce fue inevitable, la criatura se detuvo, se quedó quieta, muda y
cerró fuertemente los ojos. El
“monstruo” siguió indiferente y tranquilo su camino y segundos después la
“víctima” abría los ojos, conjurado el peligro, corrió a buscar mis brazos, su
cuerpito temblaba y el corazón latía con fuerza, se abrazó a mí con evidente
nerviosismo; la experiencia de su primer encuentro con el terror estaba
cumplida.
Cuando se trata de desplazamientos de Plutón sobre los factores natales,
los monstruos no desaparecen por el hecho de que cerremos los ojos y no
actuemos.
Su ciclo completo insume 245 años y
4 meses, por lo que igual que con Neptuno visualizar las casas que
recorrerá durante la vida normal de una persona nos dirá cuales son las áreas
en las que deberemos dar cumplimiento con sus mandatos.
La casa natal que ocupa y aquella
que exhiba el signo de Escorpio en la cúspide nos darán válidas referencias, de cual es la esencia
del tipo de transmutación por la cual
Plutón exigirá que pasemos y cual es el ámbito en el que mejor podemos expresar
sus energías
Sin embargo es cierto que habrá, ante su impacto, un período de
enceguecimiento e inmovilidad más o menos prolongado, que impide que por un
tiempo, podamos acceder a la comprensión
de cuales son las lecciones a aprender.
La destrucción, en cualquiera de sus formas es un trago difícil de
asimilar, quien me diera el mejor ejemplo de este aprendizaje al que hago
referencia fue un alumno - maestro, con
el cual me tocara trabajar en cortos períodos de enseñanza de
Siendo portador de HIV, ha transitado por largos períodos de penosa
ceguera y tramos de inmovilización que
lo hicieron desear la muerte.
Realizó un primer viaje a
Viajado como acompañante terapéutico de otros enfermos a
El vendedor mostró asombro ante su repugnancia, explicándole que su
existencia era necesaria porque sin destrucción, no es posible edificar lo
nuevo.
A continuación escribió el nombre del dios en un papel: S H I V A,
borró la primera y la última letra y finalizó su explicación diciendo:
-“Yo no tengo una enfermedad, tengo un dios en la sangre”
Esta es, sin duda, la mejor lección de aceptación en el propio cuerpo de
la dualidad de bien y mal que existe en todos nosotros y de la que Plutón nos
hace tomar conciencia.
Es una fuerza implacable, que una vez que se ha puesto en marcha no
conoce de sentimentalismo que lo hagan retroceder ni olvidarse, de lo que ha
puesto en su mira para destruir.
Tan solo una gran confianza en la sabiduría de nuestras fuerzas
inconscientes que nos permita creer, en
un verdadero acto de fe, que esa
destrucción es el paso previo al resurgimiento de algo nuevo y mejor que
emergerá de las cenizas de lo que murió, nos permitirá tomar la decisión
consciente de trabajar a favor del cambio y colaborar con él.
Resulta adecuado para su comprensión, el recordar que es el planeta
asociado con los “omas”, los tumores. Uno de los flagelos de nuestra
civilización lo constituye el cáncer, enfermedad que aún no ha podido ser
dominada totalmente por la medicina.
Recurriendo a la descripción del procedimiento que se desencadena
mediante el cáncer, recordaremos que se
trata de una célula, que se vuelve “loca” y comienza a actuar en contra del
sistema del que forma parte.
Una minúscula parte del cuerpo, algo que estuvo por años comportándose
“cuerdamente”, se desequilibra y cambia
su comportamiento rebelándose contra el organismo que integra y al cual sirvió fielmente hasta poco tiempo
antes.
Si el cuerpo físico es el último de los bastiones del ser humano que
experimenta los trastornos que llamamos enfermedades, es de suponer que antes
de su manifestación en el cuerpo, el cáncer debe dar indicios en nuestro cuerpo
mental, emocional y etérico.
Esas señales más sutiles que marcan alguna fuerte necesidad de
transformación son desoídas por la
mayoría de nosotros.
¿Sería posible que si las personas tuviéramos conciencia de una fuerza
que debe ser expresada en algún terreno y no nos resistiéramos hasta el límite,
se evitasen algunos de estos temibles signos de Plutón, que son los tumores?
No sé si esto será verdad, pero en todo caso valdría la pena intentarlo.
Como astrólogos deberíamos ayudar a buscar a los que nos consultan cerca de un tránsito
de Plutón, cual es el “fuego destructor” que los sacude y los empuja a enfrentarse con el señor de las
tinieblas.
Guiar a las personas para que logren llevar la luz de la conciencia hacia:
La pulsión inconsciente de poder,
en su sentido más amplio, que obligará
al factor rádix a polarizarse, expresándose en la forma inversamente contraria
a la que venía actuando: si la persona
ejercía ese poder en el mundo externo, el tránsito puede llevarla a sumirse en
su interioridad para explorar sus más profundas reservas y purificar cualquier
trauma físico, mental o emocional, que no hubiera sido depurado hasta ese
momento. Si, por el contrario, su potencial ha sido postergado y no ejercido,
puede ser que se encuentre sola y teniendo que manifestar su potestad de
maneras muy definidas en el mundo de la realidad.
La necesidad de experimentar emociones intensas es otra de las
manifestaciones clásicas de Plutón, A través de ellas probaremos el dolor pero
también se nos permitirá una catarsis que nos permita “soltar” todas las
acumulaciones de frustración, pena y compasión por nosotros mismos a los que
nos somete diariamente la vida.
Su contacto nos alerta sobre la
aparición de la pasión en su manifestación más amplia que incluye el
sexo, los celos, la venganza, la furia, la rabia, el instinto asesino o suicida
que existe en cada uno de nosotros.
Aceptar que todos podemos albergar, en algún momento, estos sentimientos
que consideramos sucios o inadecuados, puede someter a un ser humano a una
conmoción muy desagradable y difícil de tolerar, sea que venga de nosotros o
que se “ponga en el afuera” y la suframos como destino.
Pero incorporar ese frenesí interno y transformarlo en algo
creativo o que nos permita la
investigación de cuestiones tabúes,
puede ser la forma que nos posibilite traspasar el umbral para realizar
el cambio radical para el cual estamos
siendo convocados.
De otra forma puede que el precio sea muy caro y aún así la
transformación se llevará a cabo, oponerse a ella es inexorablemente inútil.
Veamos ahora un caso concreto de un tránsito plutoniano.
En el año 83 y estando al frente de una exitosa empresa comercial con
siete sucursales, O se enfrenta con una
sentencia de muerte cuando se le diagnostica un carcinoma de mama. (Plutón en
Leo en casa VI, en cuadratura a su Sol
conjunción Venus en Tauro en casa III)
Se ha hecho realidad un viejo y recurrente temor, que la acompañara a lo
largo de casi sus 42 años, en los que siempre pensó que no podría afrontar la
experiencia de tener un cáncer.
Durante los siguientes dos años es sometida a un cruento tratamiento que
incluyó tres operaciones, rayos, quimioterapia y supresión de hormonas.
Controles constantes y el continuo terror de una reincidencia serían sus
compañeros de viaje durante más de una década.
Abandona casi toda actividad para dedicarse a su curación por dos años y
su aspecto físico es deplorable, aumenta 20 kilos y envejece 20 años; pero su
amor al trabajo la va integrando lentamente a su empresa y a la vida normal.
Pero el proceso de transformación se había puesto en marcha, los primeros
indicios fueron el iniciar una actividad física y el comenzar a estudiar Astrología (Ascendente
en Acuario con Marte, también en Acuario cerca del Ascendente y desde la casa
XII); sueño que venía postergando por cumplir sus obligaciones laborales y
familiares ( tiene Saturno en Tauro en conjunción con el IC y en cuadratura a su Marte)
Cuenta O, que en una oportunidad en la que estaba sumida en el estudio y
disfrutando de una soleada mañana de domingo,
experimentó una profunda extrañeza ante su sobre vivencia ( días antes
se había enterado del fallecimiento de una persona que comenzara su proceso de
enfermedad junto con ella)
- “Si Dios me ha dado una segunda oportunidad seguramente no ha de ser
para que siga vendiendo objetos a las personas, tal vez sea
Su gran capacidad de auto análisis y la base de sustentación que encontró
en
- “La que yo era se murió, he cambiado por completo y lamento la pérdida
que esto ocasionó a los que me tenían antes de este cambio, pero fue
inevitable.”
Efectivamente deshizo un matrimonio de 27 años, dentro del cual
permaneció por obligatoriedad de dar cumplimiento a lo que de ella esperaban
familia y sociedad.
Disolvió su empresa de 20 años de actividad y se dedicó por completo a la
práctica y la enseñanza de
Desde el año 87 hasta ahora ha explorado la meditación, la visualización
creativa, el tarot, el I- Ching, la
psicología profunda, el astrodrama, la gestalt, la psicología transpersonal,
como formas de autoconocimiento y herramientas
terapéuticas individuales y
grupales.
Actualmente está plenamente dedicada a la consultoría astrológica, en la
vertiente humanística que la lleva al astro- diagnóstico para la colaboración
con psicólogos y terapeutas ( MC en Escorpio con sus regentes Marte en XII y Plutón en VI), la docencia
y la conducción de talleres
vivenciales para la exploración de los arquetipos yungianos y de los tránsitos transpersonales.
Es curioso que ahora cerca de los sesenta años aparente bastante menos
edad que la que se le daba en los momentos de su enfermedad, la suya fue una
verdadera transmutación de índole
plutoniana.
-“ Agradezco a mi enfermedad, antes de ella yo era el prototipo de la
burguesa casada, dos hijos, negocio, casa, auto, quinta y dos perros. A pesar de todo eso yo estaba tan disconforme
que no alcanzaba a entusiasmarme con nada, ¡ me aburría mortalmente!
Después de mi enfermedad, enloquecí y me rebelé contra el sistema, me
convertí en una oveja descarriada que vive en un mundo mucho más rico y pleno
del que tenía antes.
Estoy llena de proyectos y he recuperado una fuerza vital que se asemeja
a la que tenía en la juventud.
Hay momentos, en los que recuerdo como en un sueño la que era antes, pero
comprendo que ya no existe más y que las pérdidas fueron necesarias para que apareciera
esto que ahora soy.
No juzgo si es mejor, sólo acepto que es más auténtico”-
CONCLUSIÓN
Los tránsitos de los planetas exteriores nos colocan al borde de
situaciones límite y nos enfrentan con la posibilidad de descubrir cualidades y
características personales que permanecían sepultadas, bajo la armadura del
condicionamiento de la personalidad que
se ajustan a los paradigmas familiares, culturales y sociales.
Atrevernos a usarlos como disparadores que expandan nuestra conciencia
del SER no es tarea fácil y su real posibilidad estará dada por el potencial en nuestras cartas rádix. El que nos abramos a ellos con una bullente
ansia de exploradores del espacio o nos encapsulemos bajo las capas de cebolla
que nos recubren, protegiéndonos; son actitudes
válidas, en cada caso particular
y no somos quién para juzgarlas y mucho menos para forzar cambios de actitudes
para los que no se esté preparado.
Pero si tenemos la oportunidad de
esclarecer a los demás, cuando el momento de la consulta lo requiere, sobre una mejor forma de enfrentarse con
ellos; habremos ejercido nuestra tarea con responsabilidad y amor.
No sólo se mitigará el dolor sino que asistiremos al nacimiento de
un nuevo ser y se nos permitirá cosechar el premio de colaborar, con el
alumbramiento de estas oportunidades únicas de un verdadero CRECIMIENTO.
Emilia Ghirlanda
Buenos
Aires 21 de setiembre de 2003.
Bibliografía:
Practica de
Los ciclos del devenir de Alexander Ruperti.
Dimensión Galáctica de
Los Satélites de Urano de V. Jonson, R. Hamilton Brown y Laurence
Soderblom.
Los anillos de Urano Jeffrey Cuzzi y Larry Esposito.
Neptuno de June Kinoshita.
Plutón de Richard Binzel.
Es Plutón un planeta? De Rex Graham
Niños Índigo de Gabriel Sánchez.
Fundamentos de
Los tiempos mitológicos de Moreau de Jonnes.
Los mitos de Joseph Campbell.
El mapa cósmico de Piri Reis. Rodolfo Lopez y Liberato López
Los tránsitos de los planetas exteriores: dolor o una oportunidad de crecimiento
de Emilia Ghirlanda
Cosmovisión 2000.
Urano, relámpago de iluminación de Emilia Ghirlanda, Médium Coeli
Datos Curriculares:
Emilia Olga Ghirlanda-argentina- Domicilio Santa Fe 4990 Piso 14º- Domicilio laboral Gallo 926 2º "B". TE 4-772-5390 y 4-865-3128.
Maestra Nacional. Profesora de Matematica. Empresaria en el rubro decoracion- Astrologa Profesional- Guia de visualizacion creativa- Geo-Cromo- terapeuta recibida en Barcelona en
el Centro de Investigacion Aufac bajo la directa formacion de Marta Povo, creadora del sistema.
Antecedentes en
Consultora y acompañante terapeutica desde 1998.
Profesora en el Centro Astrologico y en el Centro Transpersonal de Buenos Aires.
Tesorera y Presidenta de
Exponente en congresos nacionales: Cosmovision 2001 y 2002
Exponente en Congresos internacionales: Andorra 2001- Valencia 2002.
Concursante en Jornadas de Investigacion Gracentro:
2002- Nominada al premio por " El Zodiaco como un holograma de vida"
2003- Nominada al premio por " Un ensayo sobre los planetas exteriores"