El medio geográfico ecológico de la costa peruana forma un
hábitat de vida peculiar que, en el norte, posibilitó el desarrollo de
sociedades altamente organizadas y de gran nivel tecnológico como
VICUS

INTRODUCION:
Vicús
se desarrolló en el actual departamento peruano de Piura, principalmente en
tierras altas al pie de los Andes, aunque se relacionó también con la costa y
la sierra. Se trata de una zona desértica, pero cuenta con algunos ríos y
lagunas que son una importante fuente hídrica para el asentamiento humano y
para el desarrollo agrícola, factible también por la abundancia de tierras
aptas para el cultivo. Además cuenta con abundantes pastos para el ganado y con
bosques para la caza.
HISTORIA
Los
orígenes de Vicús estarían en culturas como Chorrera, con quien comparte varios
aspectos de la tradición alfarera (técnica, forma y
decoración). Aproximadamente en
ECONOMÍA
Los
Vicús eran principalmente agricultores. Para esta actividad desarrollaron
complejos sistemas hidráulicos con colectores de aguas lluvias y canales para
irrigar los campos. Cultivaban calabazas, zapallos, maíz y algunos frutos, como
puede derivarse de la decoración de su cerámica. La agricultura era
complementada con ganadería, caza y recolección de aves y fauna, tanto del
interior como de la costa. En los roqueríos de esta
última, obtenían guano para usarlo como fertilizante.
ORGANIZACIÓN SOCIAL
La
cultura Vicús tenía una organización social compleja, basada en clases sociales
formadas por individuos con distinto poder político, social y económico. A
juzgar por su frecuente representación en el arte, los guerreros jugaron un
papel central en esta sociedad. La existencia de artesanías tan complejas
atestigua la presencia de artesanos especializados y de tiempo completo.
Seguramente, en la base de la sociedad había una gran masa de campesinos y
pescadores.
ARTE
Los
Vicús desarrollaron en metal una gran cantidad de artículos para el adorno
personal, como orejeras, máscaras, narigueras, cuentas de collar, láminas,
coronas y tocados con lentejuelas y plumas que producen sonidos con el
movimiento, además de sonajeras propiamente tales. Muchos de estos artículos
eran adornados con motivos antropomorfos, zoomorfos, geométricos e híbridos. La
cerámica Vicús destaca, principalmente, por su decoración modelada, que plasma
diversos aspectos de su vida. Por un lado, refleja la fauna local, como
ciervos, roedores, felinos, monos, patos, loros, lechuzas, iguanas y
serpientes. Algunas veces estas representaciones contienen las características
de dos o más animales, lo que alude al carácter mítico de estos seres. Por
otro, son comunes también las vasijas que representan a seres humanos en
distintas actitudes o actividades, tales como guerreros, tejedoras o personajes
con atuendos singulares que han sido interpretados como sacerdotes. Dentro de
estas vasijas destacan aquellas donde se modelaron personajes en actitudes
eróticas, quizás relacionados con creencias sobre la fertilidad.
CERAMICA:
La
cerámica Vicús ha sido separada en tres tipos: Vicús Negativo, Vicús Blanco
sobre Rojo, y Vicús Engobados Monocromos. Vicús Negativo comprende círculos
simples, volutas, y triángulos que aparecen en recipientes con figuras de
animales. En los ceramios Vicús Negativo podemos apreciar guerreros, músicos, y
escenas eróticas con figuras desnudas de ambos sexos. Vicús Negro sobre Rojo es
similar, ya que presenta recipientes escultóricos antropomorfos, fitomorfos y
zoomorfos. Su decoración combina blanco, aplicaciones, incisiones y líneas. El
tipo Vicus Monocromo presenta una apariencia tosca,
con manchas oscuras debido a defectos de cocción. Presenta recipientes con base
acampanada, trípodes o pedestales.
En
general, su cerámica se caracteriza por su aspecto macizo y rústico, así como
por su tendencia escultórica realista.
LAS TUMBAS DE VICÚS
Toda
la revelación de lo que fue Vicús y de su propia existencia, se ha logrado
obtener de los cementerios. Estos generalmente se ubicaban en lomas, como las de Vicús, el Ovejero o Yécala, Loma Negra, Loma de
Las
tumbas consistían en pozos tubulares de profundidad y diámetro variable. Al
final del pozo hay un ensanchamiento que da al conjunto la forma de bota.
La profundidad del pozo es entre 1os 4 y los
Posib1emente las tumbas más profundas
pertenezcan a gente de más importancia. Son también las que contienen mayor
cantidad de piezas de cerámica y metálicas.
Generalmente el cadáver, reducido a polvo se
encuentra en el fondo de la tumba, pero
también puede estar ubicado más arriba. Una vez colocado el cadáver y los
objetos que le correspondían por su clase, se volvía a cubrir la tumba con
arena. Se han encontrado algunas tumbas vacías, lo cual hace suponer que
estaban por ser ocupadas y disponibles, pero no se llegaron a usar.
En las tumbas corrientes se han encontrado
ollas o diversos objetos de cerámica, agujas de cobre, y trozos de tela.
LOS DIOSES,
Para
muchos pueblos antiguos de la costa peruana, sus Dioses salían siempre del mar
y algunos volvían a él. Eran siempre personajes poderosos llenos de gran
majestad. Lo infinito del mar, que siempre se perdía en el horizonte juntándose
aparentemente con el cielo, constituía un misterio imposible de desentrañar.
Por eso el mar para los antiguos fue una especie de morada de los dioses. Se le
conocía con el nombre de mama-cocha o madre-mar, en el imperio Incaico.
Los
indios creyeron en un principio que los españoles eran enviados de los dioses,
y como llegaron por el mar les llamaron Viracochas, o hijos del mar o también espuma del mar. Cuando más
tarde los conquistadores dieron muestras de crueldad inaudita, siempre los
siguieron llamando Viracochas, pero no como dioses, sino como especies de demonios,
que no eran hijos de mujer.
Garcilaso explica que los indios de la costa creían que
la tierra flotaba sobre el mar, y que al atardecer el sol se retiraba a
descansar en 1as aguas, pero a causa de su gran fuego y calor secaba parte de
las aguas. Creían también que el Sol era un gran nadador que se zambullía en el
agua y aparecía por el otro lado.
El
cronista Fray Gregorio García, en su obra “Origen de
los Indios”, relata una leyenda que también había a recogido Betanzos, según la
cual, Viracocha recorrió el Perú de un extremo al otro, avanzando hacia el
norte, y tras de pasar por la región de Piura, llegó a Puerto Viejo y se metió
en el mar.
El
cronista Sarmiento también refiere la 1eyenda de Viracocha y de sus arribo por
tierra a Puerto Viejo y Mantas, en donde ingresó al mar caminando sobre las
aguas con dos criados, como si fuera espuma.
Los
cronistas Herrera y Cieza de León hablan de dos
Viracochas y que uno de ellos habría llegado al norte.
Sin
embargo de ser tan generalizada esta leyenda, parece que el hombre de Vicús no
la llegó a conocer por que no hay representación alguna en las decenas de miles
de piezas de cerámica que se han extraído.
Rebeca
Carrión Cachot, discípula de Tello al cual sucedió en
la dirección del Museo Nacional de
Antropología y Arqueología, hizo conocer en 1953 un mito que existía en la
costa norte del Perú, de acuerdo al cua1 se habría divinizado a un ser ornitomorfo humanizado. Era una mujer con cabeza de pájaro
que bien podía personificar a la luna, a la que llamaban Shi.
Los
vicusinos también han dejado ceramios representando a
seres ornito-antropomorfos, pero no en una cantidad
que puedan hacer pensar en la existencia de un culto a un ser alado. No es pues
una idea predominante, la de ese supuesto dios femenino alado.
Hay
una gran cantidad de ceramios que
representan aves, pero en su forma natural y no
deidificados. Lo mismo sucede con la representación de felinos, como el puma y el jaguar, paro
como este es propio de la zona selvática, lo que se ha tratado de representar
ha sido al tigrillo y aun al gato montés.
Pero de lo que no hay duda, es de la
existencia de una casta sacerdotal. Hay ceramios que representan hombres con
máscaras de felinos, y atavíos especiales en momentos en que hacen sacrificios
humanos.
El
respeto a los muertos, fue sin duda motivo del un ceremonial especial y la
cremación de los cadáveres tuvo que hacerse con intervención del sacerdote o
gran brujo. En las tumbas, además de huacos y objetos de metal, se ponían
conchas perleras y también perlas
procedentes de Sechura.