El medio geográfico ecológico de la costa peruana forma un hábitat de vida peculiar que, en el norte, posibilitó el desarrollo de sociedades altamente organizadas y de gran nivel tecnológico como la Vicús y sobre todo la Chimú. Desde los años 70 han ido cobrando gran auge los estudios arqueológicos de esta región, y en el caso específico de Piura y Tumbes los trabajos con los que se cuenta, aunque numéricamente escasos, nos permiten establecer ya una filiación relativamente certera de sus sociedades y centrar el debate arqueológico que se ha suscitado en torno a ellas

 

VICUS
   

   

INTRODUCION:

 

Vicús se desarrolló en el actual departamento peruano de Piura, principalmente en tierras altas al pie de los Andes, aunque se relacionó también con la costa y la sierra. Se trata de una zona desértica, pero cuenta con algunos ríos y lagunas que son una importante fuente hídrica para el asentamiento humano y para el desarrollo agrícola, factible también por la abundancia de tierras aptas para el cultivo. Además cuenta con abundantes pastos para el ganado y con bosques para la caza.

 

 

HISTORIA

 

Los orígenes de Vicús estarían en culturas como Chorrera, con quien comparte varios aspectos de la tradición alfarera (técnica, forma y decoración). Aproximadamente en 200 a.C., Vicús recibe influencias de otros grupos contemporáneos y cercanos, como Virú y Moche. Esta relación ha sido interpretada como la llegada individuos de elites que se habrían conectado con las elites de Vicús, pero que posteriormente habrían entrado en conflicto, provocando el colapso de la sociedad local.

 

 

ECONOMÍA

 

Los Vicús eran principalmente agricultores. Para esta actividad desarrollaron complejos sistemas hidráulicos con colectores de aguas lluvias y canales para irrigar los campos. Cultivaban calabazas, zapallos, maíz y algunos frutos, como puede derivarse de la decoración de su cerámica. La agricultura era complementada con ganadería, caza y recolección de aves y fauna, tanto del interior como de la costa. En los roqueríos de esta última, obtenían guano para usarlo como fertilizante.

 

ORGANIZACIÓN SOCIAL

 

La cultura Vicús tenía una organización social compleja, basada en clases sociales formadas por individuos con distinto poder político, social y económico. A juzgar por su frecuente representación en el arte, los guerreros jugaron un papel central en esta sociedad. La existencia de artesanías tan complejas atestigua la presencia de artesanos especializados y de tiempo completo. Seguramente, en la base de la sociedad había una gran masa de campesinos y pescadores.

 

ARTE

 

Los Vicús desarrollaron en metal una gran cantidad de artículos para el adorno personal, como orejeras, máscaras, narigueras, cuentas de collar, láminas, coronas y tocados con lentejuelas y plumas que producen sonidos con el movimiento, además de sonajeras propiamente tales. Muchos de estos artículos eran adornados con motivos antropomorfos, zoomorfos, geométricos e híbridos. La cerámica Vicús destaca, principalmente, por su decoración modelada, que plasma diversos aspectos de su vida. Por un lado, refleja la fauna local, como ciervos, roedores, felinos, monos, patos, loros, lechuzas, iguanas y serpientes. Algunas veces estas representaciones contienen las características de dos o más animales, lo que alude al carácter mítico de estos seres. Por otro, son comunes también las vasijas que representan a seres humanos en distintas actitudes o actividades, tales como guerreros, tejedoras o personajes con atuendos singulares que han sido interpretados como sacerdotes. Dentro de estas vasijas destacan aquellas donde se modelaron personajes en actitudes eróticas, quizás relacionados con creencias sobre la fertilidad.

 

 

CERAMICA:

 

La cerámica Vicús ha sido separada en tres tipos: Vicús Negativo, Vicús Blanco sobre Rojo, y Vicús Engobados Monocromos. Vicús Negativo comprende círculos simples, volutas, y triángulos que aparecen en recipientes con figuras de animales. En los ceramios Vicús Negativo podemos apreciar guerreros, músicos, y escenas eróticas con figuras desnudas de ambos sexos. Vicús Negro sobre Rojo es similar, ya que presenta recipientes escultóricos antropomorfos, fitomorfos y zoomorfos. Su decoración combina blanco, aplicaciones, incisiones y líneas. El tipo Vicus Monocromo presenta una apariencia tosca, con manchas oscuras debido a defectos de cocción. Presenta recipientes con base acampanada, trípodes o pedestales.

 

En general, su cerámica se caracteriza por su aspecto macizo y rústico, así como por su tendencia escultórica realista.

 

 

LAS TUMBAS DE VICÚS

 

Toda la revelación de lo que fue Vicús y de su propia existencia, se ha logrado obtener de los cementerios. Estos generalmente se ubicaban en  lomas, como las de Vicús, el Ovejero o Yécala, Loma Negra, Loma de la Viuda, Loma Va1verde, Talanqueras y Zapotal. 

 

Las tumbas consistían en pozos tubulares de profundidad y diámetro variable. Al final del pozo hay un ensanchamiento que da al conjunto la forma de bota.

 

 La profundidad del pozo es entre 1os 4 y los 11 metros, pero hay algunos  de 15 metros. El diámetro oscila entre los  0.70 y 1.00 m. pero generalmente son de 0.80 m.

 

 Posib1emente las tumbas más profundas pertenezcan a gente de más importancia. Son también las que contienen mayor cantidad de piezas de cerámica y metálicas.

 

 Generalmente el cadáver, reducido a polvo se encuentra en  el fondo de la tumba, pero también puede estar ubicado más arriba. Una vez colocado el cadáver y los objetos que le correspondían por su clase, se volvía a cubrir la tumba con arena. Se han encontrado algunas tumbas vacías, lo cual hace suponer que estaban por ser ocupadas y disponibles, pero no se llegaron a usar.  

 

 En las tumbas corrientes se han encontrado ollas o diversos objetos de cerámica, agujas de cobre, y trozos de tela.

 

LOS DIOSES, LA RELIGIÓN

 

Para muchos pueblos antiguos de la costa peruana, sus Dioses salían siempre del mar y algunos volvían a él. Eran siempre personajes poderosos llenos de gran majestad. Lo infinito del mar, que siempre se perdía en el horizonte juntándose aparentemente con el cielo, constituía un misterio imposible de desentrañar. Por eso el mar para los antiguos fue una especie de morada de los dioses. Se le conocía con el nombre de mama-cocha o madre-mar, en el imperio Incaico.

 

Los indios creyeron en un principio que los españoles eran enviados de los dioses, y como llegaron por el mar les llamaron Viracochas, o hijos  del mar o también espuma del mar. Cuando más tarde los conquistadores dieron muestras de crueldad inaudita, siempre los siguieron llamando Viracochas, pero no como dioses, sino como especies de demonios, que no eran hijos de mujer. 

 

Garcilaso explica que los indios de la costa creían que la tierra flotaba sobre el mar, y que al atardecer el sol se retiraba a descansar en 1as aguas, pero a causa de su gran fuego y calor secaba parte de las aguas. Creían también que el Sol era un gran nadador que se zambullía en el agua y aparecía por el otro lado. 

 

El cronista Fray Gregorio García, en su obra “Origen de los Indios”, relata una leyenda que también había a recogido Betanzos, según la cual, Viracocha recorrió el Perú de un extremo al otro, avanzando hacia el norte, y tras de pasar por la región de Piura, llegó a Puerto Viejo y se metió en el mar. 

 

El cronista Sarmiento también refiere la 1eyenda de Viracocha y  de sus arribo por tierra a Puerto Viejo y Mantas, en donde ingresó al mar caminando sobre las aguas con dos criados, como si fuera espuma. 

 

Los cronistas Herrera y Cieza de León hablan de dos Viracochas y que uno de ellos habría llegado al norte. 

 

Sin embargo de ser tan generalizada esta leyenda, parece que el hombre de Vicús no la llegó a conocer por que no hay representación alguna en las decenas de miles de piezas de cerámica que se han extraído.   

 

 

Rebeca Carrión Cachot, discípula de Tello al cual sucedió en la  dirección del Museo Nacional de Antropología y Arqueología, hizo conocer en 1953 un mito que existía en la costa norte del Perú, de acuerdo al cua1 se habría divinizado a un ser ornitomorfo humanizado. Era una mujer con cabeza de pájaro que bien podía personificar a la luna, a la que llamaban Shi. 

 

Los vicusinos también han dejado ceramios representando a seres ornito-antropomorfos, pero no en una cantidad que puedan hacer pensar en la existencia de un culto a un ser alado. No es pues una idea predominante, la de ese supuesto dios femenino alado. 

 

Hay una gran cantidad de ceramios  que representan aves, pero en su forma natural y no  deidificados. Lo mismo  sucede con la representación  de felinos, como el puma y el jaguar, paro como este es propio de la zona selvática, lo que se ha tratado de representar ha sido al tigrillo y aun al gato montés.                                        

 

           Pero de lo que no hay duda, es de la existencia de una casta sacerdotal. Hay ceramios que representan hombres con máscaras de felinos, y atavíos especiales en momentos en que hacen sacrificios humanos. 

 

El respeto a los muertos, fue sin duda motivo del un ceremonial especial y la cremación de los cadáveres tuvo que hacerse con intervención del sacerdote o gran brujo. En las tumbas, además de huacos y objetos de metal, se ponían conchas perleras y también  perlas procedentes de Sechura.

 

 

 

 

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