Selección de libros infantiles y juveniles sobre Navidad
Dice O. Henry, en "El regalo de los Magos", que fueron los Reyes Magos
«quienes inventaron el arte de regalar cosas en Navidad y, porque eran
sabios, sus presentes fueron sabios también». Un buen libro sobre
la Navidad puede ser también un regalo sabio y servir para celebrarla
de la mejor manera, a pesar de que Dickens desconfíe de que «algún
hombre posea en vida este conocimiento». Nadie debería ignorar,
sin embargo, que los mejores relatos sobre la Navidad son los contenidos en
los capítulos uno y dos de los evangelios de San Mateo y de San Lucas,
la historia original de los momentos en los que se encendió una luz gigante
en la Historia y, por un rato, no hubo más que siempre.
He agrupado los relatos en cuatro bloques: álbumes ilustrados, narrativa de fantasía directamente inspirada en el nacimiento de Jesucristo, narrativa que refleja el espíritu de la época sin tratar de modo directo el sentido religioso de la fiesta, y unas breves referencias a los recuerdos de navidad de algunos escritores... Dentro de cada bloque, he ordenado los libros según la fecha original de publicación. Es importante señalar que algunos álbumes y libros no están ahora mismo en el mercado y han de conseguirse acudiendo a las bibliotecas, y que los datos editoriales que se dan corresponden a la edición que yo he manejado.
NARRATIVA SOBRE LA NAVIDAD
Montserrat del AMO
Rastro de Dios (1958). Madrid: SM, 1988, 10ª ed.; 34 pp.; col. El Barco
de Vapor; libro con otros dos cuentos: Cristobalón, Clara y el ángel,
y Ángel en la ciudad.
Rastro de Dios es un «ángel chiquitín y torponcillo que
no sabía apenas volar». Está fuera de sitio cuando sucede
la Creación: «Todos los angeles volaban colocando estrellas»,
menos Rastro de Dios». Y «en un momento estuvieron colocadas todas
las estrellas. El cielo había quedado precioso». Pero quedó
sin colocar una estrella. «Con el pensamiento puesto en el espectáculo
al que me hubiera gustado asistir», señala Montserrat del Amo que
compuso este relato.
Willi FÄHRMANN
El cuarto Rey Mago (Roter König – weisser Stern, 1991). Madrid :
SM, 1992; 126 pp.; col. El Barco de Vapor; ilust. de Jindra CAPEK; trad. de
J. A. Santiago Tagle.
«Un gran anhelo se apoderó del jefe» indio Luna de Plata
cuando un día descubrió una estrella. Convencido de que su búsqueda
es el sentido de su existencia, viajará durante toda su vida tras ella,
debatiéndose entre dos consejos contradictorios que le dan al comenzar
su viaje: «No mires a tu izquierda ni a tu derecha. Sigue tu camino y
no te importe nada lo que ocurra a tu alrededor», le dice su hermano Ciervo
Veloz. Su madre, sin embargo, le dice: «Mira a tu izquierda y a tu derecha
y sigue tu camino. Pero nunca olvides a quienes necesiten ayuda». Cuando
no sabe qué hacer al llegar a la costa, escuchó una voz en su
interior que le decía: «Aquél que guía las estrellas
también ha creado el mar. El es fiel y no permitirá que te extravíes».
Enrique MONASTERIO
El Belén que puso Dios (1995). Madrid: Palabra, 1996, 3ª ed.; 127
pp.
«Al principio Dios quiso poner un belén y creó el universo
para adornar la cuna». Así comienzan estos cuentos sobre la Navidad,
tiempo que según el autor «no es un aniversario, ni un recuerdo.
Tampoco es un sentimiento. Es el día en que Dios pone un belén
en cada alma». Por su modo de aunar ingenio y una densidad inusual que
no entorpece la lectura, tal vez estas historias sean las más ricas de
todas las que se mencionan en esta selección.
NARRATIVA SOBRE EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD
Charles DICKENS
Cuento de Navidad (A Christmas Carol, 1843). Madrid: Anaya, 1988, 2ª ed.;
pp.; col. Tus libros; ilust. de Arthur RACKHMAN, John Leech y Harry Furniss;
introd. de Juan Tébar; trad. notas y apéndice de Santiago R. Santerbás.
Cuento o Canción de Navidad es el primero y más famoso de los
cuentos que Dickens escribió con centro en la Navidad y como evocación
de la infancia. El viejo avaro Ebenezer Scrooge no quiere saber nada de celebrar
la Navidad. Se le aparecen los espíritus del pasado, del presente y del
futuro, que le hacen cambiar de opinión sobre la Navidad y sobre la vida
(y quizá es que las dos cosas van muy unidas). Más importante
que la historia en sí misma, es la «atmósfera» del
relato, algo que tiene gran importancia en todas las obras de Dickens.
Hans Christian ANDERSEN
La niña de los fósforos y El abeto, en Cuentos completos (Samlede
Eventyr og Historier, 1874). Madrid: Anaya, 1991; 319, 336, 320 y 319 pp.; col.
Laurín; ilust. de Wilhelm Pedersen y Lorenz Frolich; trad., apéndice
y notas de Enrique Bernárdez.
La niña de los fósforos o La cerillera trata sobre una niña
que busca la luz y el calor de los pequeños fósforos que había
intentado sin éxito vender durante el día. Las luces de la pequeña
cerillera se suman a todas las luces de la Navidad, empezando por la luz original
que significó el nacimiento de Jesucristo, y, como ellas, hablan de una
esperanza en otra vida «donde no había frío, ni hambre ni
miedo».
El abeto, una especie de parábola sobre la desesperanza que producen
el abandono y el olvido que Andersen temió tanto, es un árbol
que, después de ser protagonista una Navidad, es abandonado y, al final,
en sus recuerdos sólo conserva los de su verde juventud en el bosque,
aquella Nochebuena en la que fue el centro de atención de todos y el
único cuento que oyó precisamente allí... La costumbre
del árbol de Navidad, iniciada en los países nórdicos,
quería recordar el “árbol de la cruz” como contrapuesto
al “árbol del paraíso”, y en esa identificación
entre árbol y cruz está el mensaje: ambos dejan sus regalos y,
cumplida su misión, desaparecen y no tendrán papel en esa otra
vida «donde no había frío, ni hambre ni miedo», pero
sí permanecen las personas y las historias que protagonizaron.
Anton CHÉJOV
VANKA (1886). Relato contenido en Obras selectas, selección y prólogo
de Soledad Puértolas; Madrid: Espasa, 1999; 10 pp. de 1017 pp.; col.
Austral Summa; trad. de V. Andresco, J. Héctor de Zabalía, G.
Portnoff, N. Tasin y S. Ximénez. Y también en Cuentos; Valencia:
Pre-Textos, 2001; col. Narrativa Clásicos; selección y prólogo
de José Muñoz Millanes; trad. de Víctor Gallego Ballestero.
Un chico de nueve años, angustiado en su trabajo como aprendiz de zapatero,
escribe a su abuelo pidiéndole que le lleve con él al pueblo:
«Te seré todo lo útil que pueda. Rogaré por ti, y
si no estás contento conmigo, puedes pegarme todo lo que quieras. Buscaré
trabajo, guardaré el rebaño. Abuelito: te ruego que me saques
de aquí si no quieres que me muera. Yo escaparía y me iría
a la aldea contigo, pero no tengo botas y hace demasiado frío para ir
descalzo». Relato en el que Chéjov se mete dentro del personaje-niño
para, simplemente, ¿simplemente?, mostrar una situación dura que
nos conmueve: Vanka ha sido descrito quizá con razón como el cuento
de Navidad más triste del mundo.
O. HENRY
El regalo de los Magos (The Gift of the Magi, 1899). Madrid: Gaviota 1994; 48
pp.; col. Gaviota Junior; trad. de Myriam Lantero González. OTRA EDICIÓN:
Madrid: Altea, 1986; 24 pp.; col. Los álbumes Altea; ilust. de Lisbeth
ZWERGER en 1982; trad. de Juan Ramón Azaola.
Con ocasión de la Navidad, una joven pareja de recién casados
pretenden hacerse un regalo el uno al otro: ella piensa en una cadena para el
reloj del que tan orgulloso está su marido; él piensa en una colección
de peines para el pelo tan hermoso que tiene su mujer. Relato de generosidad
con un conmovedor final-sorpresa, marca de fábrica de O. Henry.
Truman CAPOTE
Tres cuentos (1996). Recoge Un recuerdo navideño (A Christmas Memory,
1956 y 1984), Una Navidad (One Christmas, 1982 y 1983), El invitado del día
de Acción de Gracias (The Thanksgiving Visitor, 1967; renovado por Alan
U. Schwartz en 1995). Barcelona: Anagrama, 1998; 115 pp.; col. Truman Capote;
trad. por Enrique Murillo el primero, Paula Brines el segundo, y Ángela
Pérez y José María Álvarez Flórez el tercero.
Tres relatos protagonizados por una vieja parienta solterona, Miss Sook, con
la que vivió Truman Capote en Alabama cuando era niño, y por el
mismo Capote, que aparece con el nombre de Buddy. En el primero, Buddy aprende
de Miss Sook a vivir la Navidad pensando en los demás: «La vida
ya es bastante mala cuando tienes que prescindir de las cosas que te gustan
a ti, pero, diablos, lo que más me enfurece es no poder regalar aquello
que les gusta a los otros». En el segundo, después de un triste
viaje que Buddy hace para estar con su padre, Miss Sook restaura su fe en Papá
Noel: «Por supuesto que existe Papá Noel. Sólo que es imposible
que una sola persona haga todo lo que hace él. Por eso el Señor
ha distribuido el trabajo entre todos nosotros. Por eso todo el mundo es Papá
Noel. Yo lo soy. Tú lo eres. Incluso tu primo Billy Bob». En el
tercero, la rivalidad con un compañero provoca un acto malvado de Buddy
que Miss Sook corrige: «Sólo te quiero decir esto, Buddy. Dos cosas
malas no hacen nunca una buena. Fue una maldad por su parte (...) pero cualquiera
que fuese la razón, no puede haber sido algo calculado. Y por eso lo
que tú hiciste es mucho peor: tú planeaste humillarle. Fue deliberado».
Con estilo preciso y elegante, el autor extrae optimismo y sentido positivo
de una situación familiar nada envidiable.
Varios autores
Navidad. Algunos cuentos. Hierbaola. Pamplona: Hierbaola, 1991. Selección
de Pedro de Miguel. Prólogo de Medardo Fraile. Selección de cuentos
navideños de muchos autores: Ignacio Aldecoa, Truman Capote, Antonio
Pereira, Andersen, O. Henry, Pardo Bazán, Leopoldo Alas, Dostoyevski,
Pérez Galdós, Gabriel Miró, Bécquer, Chéjov,
Juan Perucho, Guy de Maupassant, Alfonso Martínez-Mena, Alphonse Daudet,
Medardo Fraile, Pablo Antoñana, Rubén Darío, Eugenio D´Ors,
Jorge Ferrer-Vidal.
Magnífica selección, ya desaparecida del mercado. Algunos de los
cuentos seleccionados en ella son los mencionados de Capote, Andersen, O. Henry,
Chéjov. Los cuentos sobre la Navidad suelen hablar de «seres deslumbrados
por una luz gigante que, al ofrecerles claridad, les ofusca o ciega por no saberla
mirar», dice Medardo Fraile en el prólogo. En realidad, los deslumbrados
son los mismos escritores que, a través de sus personajes, hablan de
lo mismo que les ocurre a ellos: no es fácil mirar de frente una luz
gigante.
Mary Higgins CLARK
Noche de Paz (Silent Night, 1995). Barcelona: Plaza & Janés, 1998;
183 pp.; col. Jet.; trad. de Silvia Komet.
La popular escritora, experta en mostrar vidas amables turbadas por psicópatas,
habla de un niño secuestrado la tarde anterior a la Navidad y de una
movilización de solidaridad social que alcanza todos los hogares de buena
voluntad de Nueva York. Un «thriller»
sencillo y eficaz, más creíble de lo habitual, con ritmo trepidante
y un modo de narrar entrecortado y visual, que busca poner al lector en la mente
de los protagonistas. Mary Higgins multiplica los símbolos y saca partido
a los aspectos sentimentales de la trama: la solidaridad de todos en el día
de Nochebuena, la ingenua y sólida fe de un niño pequeño
en la intercesión de San Cristóbal..., premiada cuando acaba siendo
rescatado por un policía llamado Chris...
ÁLBUMES ILUSTRADOS
J. R. R. Tolkien
Las cartas de Papá Noel (The Father Christmas Letters, editado por Baillie
Tolkien en 1976). Barcelona: Minotauro, 1983; 47 pp.; ilust. del autor; trad.
de Manuel Figueroa.
Álbum que contiene las cartas que el autor escribía por Navidad
a sus hijos, con la colección de dibujos que él mismo hacía
cada año, costumbre que dejó cuando sus hijos se hicieron mayores.
Un gran ejemplo de potencia imaginativa y fabuladora, y artística, pero,
sobre todo, del calor que un adulto puede poner para convertir cada Navidad
en algo inolvidable.
Raymond BRIGGS
Papá Noel (Father Christmas, 1973). Valladolid: Miñón,
1982; 28 pp.; col. Duende.
Un resignado y quejoso Papá Noel se despierta el día 24 de diciembre:
se viste, prepara sus renos, se pone en marcha, reparte los regalos y regresa...
Humorísticas ilustraciones en numerosas viñetas parecidas a las
del cómic, para mostrar una visión irónica pero cordial
de un Papá Noel laborioso y rezongón, un álbum útil
también para que un lector niño se haga cargo del enorme trabajo
de Papá Noel, inspirado según manifiesta el propio Briggs en el
trabajo que vio hacer a su padre como repartidor de leche cada mañana.
Rita VAN BILSEN. Texto de Cornelis Wilkeshuis.
El mejor regalo (Das schönste Geschenk, 1977). Madrid: SM, 1984; 26 pp.;
col. Cuentos de la torre y la estrella; trad. de Marta Ruiz Corbella.
El rey Baltasar ve la estrella y decide seguir su rastro. Su hijo, el pequeño
príncipe Irenus, aunque su padre no le deja, también se va siguiendo
la estrella. Lleva su pelota, su libro de estampas y cuentos, y su perro para
regalarlos al Niño Jesús. Pero en el camino los entrega: a una
niña pobre, a un viejo solitario y a un niño enfermo. Al llegar
y no tener nada que regalar, quiso decirle a la Virgen que no le quedaba nada:
«La Señora le comprendió muy bien, tomó las manos
vacías del niño entre las suyas y las besó». Ilustraciones
a doble página y de página completa, con un cierto aire de miniaturas
con sabor oriental.
Štepán ZAVREL. Texto de Max Bolliger.
La canción del pastorcillo (Das Hirtenlied, 1980). Madrid: SM, 1986,
3ª ed.; 26 pp.; col. Cuentos de la torre y la estrella; trad. de Marta
Ruiz Corbella.
Narración sobre un niño que aguarda la llegada del Rey que le
anunció su abuelo y se siente decepcionado cuando llega. Ilustraciones
en la tradición del arte románico y bizantino organizadas por
superposición de planos al modo de los iconos, para contar una historia
de arrepentimiento y generosidad.
Jindra CAPEK
Un niño ha nacido... (Ein Kind ist geboren..., 1984). Madrid: SM, 1984;
26 pp.; col. Cuentos de la torre y la estrella; trad. de Marinella Terzi.
El viaje de un niño, hijo de un pastor, que se deja guiar por la misma
estrella que los Reyes Magos. Las ilustraciones, serenas, pictóricas
y sofisticadas, subrayan un mensaje de amor a todos y de olvido sacrificado
de uno mismo.
Chris VAN ALLSBURG
El expreso polar (The Polar Express, 1985). Caracas: Ekaré, 2000; 30
pp.; trad. de Marianne Delon.
«Era Nochebuena, hace muchos años», comienza el relato. El
narrador cuenta su espera para oír el tintineo de cascabeles del trineo
de San Nicolás, en quien uno de sus amigos no cree. Entonces escucha
que un tren se detiene a su puerta: «Me puse la bata y las zapatillas.
De puntillas, bajé las escaleras y salí de casa». Se monta
en el expreso polar, un tren lleno de niños en ropa de dormir que hará
un largo recorrido hasta el Polo Norte. Allí, en una ciudad enorme llena
de fábricas donde se hacen todos los juguetes de Navidad, San Nicolás
entregará el primero de los regalos a uno de los niños... Unas
extraordinarias ilustraciones a pastel y un magnífico texto que conjuntamente
transmiten toda la magia que los momentos previos a los regalos de Navidad tienen
para los niños.
Sita JUCKER. Texto de Elisabeth Heck.
La oveja negra (Das andere Schaf, 1985). Madrid: SM, 1987, 2ª ed.; 26 pp.;
col. Cuentos de la torre y la estrella; trad. de Marinella Terzi.
Una oveja negra que se separó del rebaño, puede volver a su casa
un día de mal tiempo gracias a la luz de una cueva. Excepcionales acuarelas,
intimistas y cálidas, para contar cómo hay estímulos ante
los que ningún corazón queda indiferente.
Janet y Allan AHLBERG
El cartero simpático en Navidad (The Jolly Christmas Postman, 1992).
Barcelona: Destino, 1992; 28 pp.; trad. de Antoni Vicens y Xabier Roca.
Álbum con el mismo personaje y el estilo de El cartero simpático
o unas cartas especiales (The Jolly Postman, 1986). El cartero va dejando cartas
en distintas casas, todas ellas relacionadas con personajes de cuentos clásicos,
y su recorrido se cuenta con textos rimados. Ilustraciones graciosas, detallistas,
en colores suaves.
Alberto URDIALES. Texto de Fernando ALONSO.
Mateo y los Reyes Magos (1995). Madrid: Altea, 1995; 63 pp.
Al oasis «La Puerta del Desierto», donde vive un chico de seis años
llamado Mateo, llegan tres grandes reyes orientales: cada uno le cuenta su historia.
Ilustraciones grandes e hiperrealistas, de con muchos detalles y abundante colorido,
para encender el ambiente de magia que respira el texto.
RECUERDOS DE NAVIDADES VIVIDAS
Explica Claudio Magris en Una Navidad, artículo contenido en Utopía y desencanto, que quizá la única forma decente de hablar de la Navidad sea, «contar, porque el relato no tiene edificantes pretensiones de enseñar o tranquilizar, sino que sólo aspira a dar testimonio de la verdad de una experiencia o una epifanía del mundo, que no presume de excluir a otras, pero tampoco acepta ser negada o borrada por otras distintas y opuestas». Y «la Navidad es en primer lugar una historia» de la que se deriva una fuerza imborrable que se transmite y continúa épicamente a lo largo del tiempo». Pero también, sigue Magris, hay otro modo de hablar dignamente de la Navidad: contar lo que cada uno ha vivido, esas historias personales que no son «una almibarada memoria de infancia, sino un momento fundador de la existencia, de su poesía y redención», esos momentos que representan «la gracia de un momento de paz que se ha recibido» como un regalo.
Entre las obras que mencionan la Navidad como una luz a través del bosque de recuerdos de los adultos, podría citarse, entre otras, El principito, de Antoine Saint-Exupéry, en la que, cuando el piloto y el principito van en busca de agua, el narrador añade, poco más adelante: «Cuando yo era pequeño, la luz del árbol de Navidad, la música de la misa de gallo, la dulzura de las sonrisas formaban todo el resplandor del regalo de Navidad que recibía». Saint-Exupéry no va más allá, no se pregunta qué es lo invisible que embellecía sus Navidades y que conserva su luz transcurrido el tiempo.
O dos relatos de Ciro Alegría contenidos en Nace un niño en los
Andes, titulados Navidad en los Andes y Misa de Gallo. En ellos, el autor peruano
vuelca toda su ternura cuando evoca momentos en los que «todas las gentes
y las cosas adquirían un aire de fiesta» y el «rostro emocionadamente
dulce de mi madre, junto a una apacible lámpara»; y los regresos
a casa siendo adolescente cuando se dejaba querer por ella y «no le decía
que la existencia había comenzado a recortarme los sueños»;
y el recuerdo de su padre construyendo el Belén para sus hijos y, «en
medio de los preparativos, mamá solía decir a mi padre, sonriendo
de modo tierno y jubiloso:
—José, pero si tú eres ateo...
—Déjame, déjame, Herminia —replicaba mi padre con
buen humor—, no me recuerdes eso ahora... y a los chicos les gusta la
Navidad...
Un ateo no quería herir el alma de los niños».
O algunas historias de vida cotidiana en las que Astrid LINDGREN revive su
infancia, como Los niños de Bullerbyn, que ven como «una lástima
que no sea Navidad con más frecuencia», o Madita, una niña
que, cuando llega ese momento en que «todos los rincones brillan de limpieza,
todas las ventanas lucen cortinas blancas y recién almidonadas, en todos
los candelabros hay velas, en la cocina han colocado nuevas alfombras de retazos,
los cazos de cobre centellean en las paredes» (...) «no dice nada,
pero se hace un ovillo y siente aquel cosquilleo que le llega de la cabeza a
los pies cuando se acerca un acontecimiento de esos tan bonitos que casi no
se pueden resistir».
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