| El Serm�n de las tres horas: Las 7 palabras de Cristo en la Cruz | ||||
| El Serm�n de las tres horas, o Serm�n de las Siete Palabras de Cristo, una tradici�n que los cat�licos celebran el Viernes Santo, naci� en Lima, donde fue pronunciado por primera vez por un sacerdote jesuita peruano el Viernes Santo de 1660. Este serm�n dio origen a la tradici�n religiosa del Serm�n de las tres horas o Serm�n de las siete palabras, que con el transcurrir de los a�os se extendi� por el pa�s y luego pas� a otras naciones de Am�rica y Europa.
Tradicional en todo el mundo cat�lico, el Serm�n de las tres horas se desarrolla entre el mediod�a y las tres de la tarde, con la intenci�n de reflexionar sobre las siete palabras que pronunci� Cristo durante su crucifixi�n. Las 7 palabras de Cristo en la Cruz Primera Palabra: "Padre, perd�nalos por que no saben lo que hacen." (Lc 23, 34) Segunda Palabra: "Yo te digo que hoy estaras conmigo en el paraiso." (Lc. 23, 43) Tercera Palabra: "Mujer he ahi a tu hijo; (Hijo) he ahi a tu madre." (Jn. 19, 26-27) Cuarta Palabra "Eli, Eli, �lama sabactani?" "Dios m�o, Dios m�o, �por qu� me has abandonado?" (Mt. 27, 46) (Mc. 15, 34) (Salmo 22) Quinta Palabra "Tengo sed." (Jn. 19, 28) Sexta Palabra "Consumado es." (Jn. 19, 30) Septima Palabra "Padre, en tus manos encomiendo mi espiritu." (Lc. 23, 46) Seg�n un trabajo de la investigadora Gabriela Lavarello de Velaochaga, el origen del serm�n se debe al sacerdote jesuita lime�o Francisco de Castillo, quien lo pronunci� el Viernes Santo de 1660. Francisco de Castillo, ense�aba catequesis en la parroquia de San L�zaro, inici� sus pr�dicas en 1648 en el tradicional mercado del Baratillo, en el actual distrito del R�mac, lugar donde los negros e ind�genas comerciaban. Conocido como el "ap�stol de los indios y negros", De Castillo ten�a a su cargo la Capilla de Nuestra Se�ora de los Desamparados, a espaldas de la casa de Gobierno, donde predic� por primera vez durante tres horas el Viernes Santo de 1660, comparando el sufrimiento de Cristo con el de los esclavos. Aunque el templo de los Desamparados fue demolido en 1938 para dar cabida a la ampliaci�n del Palacio de Gobierno, la llamada "Cruz del Baratillo", que el padre del Castillo utilizaba en su pr�dica, se conserva junto a su tumba a la entrada de la iglesia de San Pedro de Lima. El prolongado serm�n es una prueba de fortaleza para quienes lo pronuncian y la historia peruana recuerda el caso del sacerdote Carlos Mart�nez, quien durante el Viernes Santo de 1928 muri� en la iglesia de San Pedro tras pronunciar las palabras: "Padre, en tus manos encomiendo mi esp�ritu". Mart�nez falleci� agotado por el esfuerzo de haber pasado horas hablando casi a gritos para ser escuchado por la multitud de personas que hab�a acudido al templo. |
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