INVESTIGACI�N ORIGINAL
Revista de la Facultad de Medicina
Universidad Nacional de Colombia
1999 - Vol.47 No 1 P�gs. (26-31)
Medicina del sue�o. Una   nueva especialidad
Franklin Escobar, MD.   Profesor Asistente de Psiquiatr�a, Facultad de Medicina, Universidad Nacional   de Colombia. Especialista en Trastornos del Sue�o del Service d'Explorations   Fonctionnelles du Syst�me Nerveux Centre Hospitalier Universitaire de   Rangueil, Toulouse - France. Miembro Activo de la Societ� Fran�aise de   Recherche sur le Sommeil. Vocal de la Junta Directiva de la Asociaci�n   Colombiana de Medicina del Sue�o.
RESUMEN
La medicina del sue�o es una   nueva especialidad que estudia la patolog�a de este estado y no s�lo de   aparato como ocurre en otras especialidades. Actualmente comienza a emerger.   Le debe su importancia a los estudios epidemiol�gicos y de mortalidad que han   demostrado la gran frecuencia y las consecuencias funestas del insomnio, de   los trastornos del despertar o las hipersomnias, de los trastornos del ritmo   circadiano del sue�o y en una menor medida de las parasomnias. Se interesa en   los trastornos que se manifiestan solo o de manera predominante durante el   sue�o, como el s�ndrome de apnea obstructiva del sue�o y el s�ndrome de   resistencia de las v�as a�reas superiores. Sirve la medicina del sue�o como   una condici�n electiva para la exploraci�n de algunos trastornos como las   epilepsias y depresiones, encontrando hallazgos importantes para su   diagn�stico y manejo.
SUMMARY
A new emerging speciality,   medicine of sleep disorders, deals with a state and not with an organ. Its   inception is due to epidemiological and morbidity studies with emphasize the   high prevalence and deleterious effects of insomnias, wake disorders or   hypersomnias, circadian rhythm sleep disorders and to a lesser degree   parasomnias. It also considers disorders mainly arising from sleep, including   the sleep apnea syndrome and the upper airway resistance syndrome. Finally,   it uses sleep as a special condition to research disorders such as epilepsies   or depressions.
INTRODUCCI�N
Una de las caracter�sticas de   la medicina contempor�nea es su gran desarrollo tecnol�gico y cient�fico. Al   lado de algunas especialidades de aparatos como la cardiolog�a, neumolog�a,   neurolog�a, la psiquiatr�a misma, se han venido desarrollando de manera   r�pida otras especialidades de estado como la medicina del deporte, la   medicina aeron�utica, la medicina espacial y actualmente la medicina del   sue�o. Estas nuevas especialidades tienen como base al individuo que practica   deporte, viaja en avi�n o duerme. Presentando patolog�as espec�ficas para   este tipo de situaciones en particular. En realidad los hechos son aun mas   complejos. Existen patolog�as propias del estado considerado, como la   tendinitis del tenista, el mal del espacio, los insomnios o las hipersomnias,   y otras patolog�as comunes simplemente facilitadas por el estado considerado,   como lesiones del deportista, patolog�a digestiva del viajero   transcontinental y epilepsia del sue�o.
Por otra parte el sue�o, es un   estado que tiene la caracter�stica de evidenciar algunas patolog�as   invisibles o ciertos aspectos patol�gicos de las mismas al estado de vigilia.   Por ejemplo, las descargas epil�pticas durante el sue�o lento, erecciones   presentes en sue�o paradoxal en sujetos con impotencia psic�gena y   modificaciones del sue�o paradoxal en deprimidos. Hay patolog�as propias del   estado de sue�o y otras del estado de vigilia.
La medicina del sue�o nueva   especialidad m�dica, naci� hace unas tres d�cadas, y desde entonces ha ido   incrementando su cuerpo de conocimiento hasta convertirse en una real   subespecialidad. Tiene tanto un campo determinado del conocimiento como un   desarrollo tecnol�gico espec�fico, que aplican principalmente psiquiatras,   neur�logos y neum�logos. Sin embargo, es tambi�n indispensable el concurso de   otras especialidades en el desarrollo adecuado del trabajo interdisciplinario   como los otorrinolaring�logos, pediatras, gastroenter�logos, m�dicos de   familia y geriatras.
Actualmente en Estados Unidos y   Francia se comienzan a desarrollar algunos programas acad�micos conducentes   al t�tulo de especialista destinados a profesionales m�dicos. Existen tambi�n   asociaciones de somn�logos reconocidas
desde hace varios a�os. Por   ejemplo, la Societ� Fran�aise de Recherche sur le Sommeil cuenta con   aproximadamente 350 miembros activos, principalmente especialistas en   psiquiatr�a, neurolog�a y neumolog�a. Esta misma sociedad cient�fica tiene   acreditados 21 centros de sue�o en Francia de alrededor de 270 existentes en   ese pa�s.
As� mismo existen agremiaciones   de t�cnicos en laboratorio de sue�o donde se promueve el entrenamiento en   adecuados par�metros de calidad en los aspectos tecnol�gicos, cl�nicos y de   vigilancia de los estudios polisomnogr�ficos propios de la medicina del   sue�o.
La medicina de los trastornos   del sue�o se ocupa principalmente de las alteraciones graves en los estados   de sue�o y vigilia. En general, estos cambios consisten en duraci�n   inapropiada o excesiva del sue�o o la vigilia. Adem�s, pueden ocurrir   acontecimientos anormales durante el sue�o o en el ciclo sue�o - despertar.   Las variaciones en el patr�n del sue�o y despertar diario constituyen una   experiencia humana universal, ya que la mayor�a de las personas expresa de   vez en cuando quejas o molestias menores relacionadas con el sue�o. Cuando   los s�ntomas al respecto son duraderos, interfieren con las actividades   diarias o representan un riesgo de enfermedad para el paciente o la   posibilidad de lesi�n, tales molestias se convierten en un problema m�dico,   por lo que el somn�logo o cl�nico que trata estos pacientes debe establecer   un diagn�stico diferencial y disponer de terap�uticas adecuadas.
Los trastornos del sue�o son un   hecho frecuente que tiende a aumentar a medida que la sociedad se muestra   menos tolerante hacia las personas so�olientas y conforme los individuos   demandan m�s de si mismos. Con este inter�s creciente por el sue�o es tambi�n   mayor el acontecimiento de las enfermedades y fisiolog�a del sue�o. Se   dispone hoy de medios diagn�sticos perfeccionados, como la polisomnograf�a y   los test de latencias m�ltiples. As� como tambi�n de terap�uticas m�dicas y   quir�rgicas novedosas.
Como en todas las   especialidades m�dicas, la historia cl�nica, el examen f�sico y mental forman   el fundamento diagn�stico. Resulta �til pedir al paciente que lleve una   agenda de sue�o. En ocasiones solicitar algunas pruebas psicol�gicas y adem�s   de esta informaci�n, la pr�ctica de pruebas en el Laboratorio de Sue�o.
La primera de estas pruebas   consiste en la vigilancia poligr�fica prolongada durante el sue�o. Se   pr�ctica el EEG, se registran los movimientos oculares y tono muscular en las   etapas del sue�o. Hay que analizar la respiraci�n con monitores   respiratorios, bucal, nasal, tor�cico y abdominal. Se usa tambi�n la   oximetr�a auditiva para vigilar la saturaci�n de oxihemoglobina en sangre. Se   coloca un micr�fono en el cuello para registrar los ronquidos. En ocasiones   especiales para registrar movimientos peri�dicos durante el sue�o se aplica   EMG de superficie en las piernas. En otras, se mide el pH del es�fago para el   reflujo gastroesof�gico o se vigila la tumescencia peneana nocturna en los   estudios de impotencia.
Hoy por hoy se identifican   cuatro grandes grupos de patolog�as del sue�o, los insomnios, las hipersomnias,   los trastornos del ritmo circadiano del sue�o y las parasomnias. Estas   categor�as han sido establecidas por la Clasificaci�n Internacional de   Trastornos del Sue�o en 1990 y por el cap�tulo de los Trastornos del Sue�o   del Manual de Diagn�stico y Estad�stico de los Trastornos Mentales de la   Asociaci�n Psiqui�trica Americana en 1994 (1, 2, 3). Estas clasificaciones   mencionan alrededor de 100 trastornos del sue�o. A continuaci�n se describen   brevemente cada grupo principal.
Los insomnios
Las estad�sticas en torno al   insomnio son preocupantes. Seg�n estudios recientes realizados en la Uni�n   Europea, entre el 8 y el 10 por ciento de la poblaci�n padece de insomnio   cr�nico. El 30 por ciento de los ni�os menores de 10 a�os han adquirido malos   h�bitos de sue�o. Cinco de cada cien adultos sufren los efectos de la apnea   obstructiva. Entre el 2 y 10 por ciento son son�mbulos y otro tanto tienen   terrores nocturnos. Uno de cada mil habitantes es enfermo de narcolepsia.   Entre diez y quince de cada cien acuden al m�dico con s�ndrome de piernas   inquietas. Millones de individuos en todo el mundo pasan sus vidas en medio   de una somnolencia y fatiga continuas. Otros se ven obligados a trabajar   cuando su cerebro est� programado para dormir.
El insomnio es una queja de mal   sue�o y en ocasiones las consecuencias de un mal dormir. Es extremadamente   frecuente. Las grandes encuestas epidemiol�gicas han aportado datos muy   interesantes. Un 35% de los adultos de

18 a 79 a�os de edad informan   haber tenido dificultades para dormirse o demorar en dormirse o las dos   quejas a la vez en los �ltimos a�os. El 17% califican estas dificultades de   muy molestas y 18% moderadamente molestas (4). El 36% de los adultos mayores   de 18 a�os informan padecer de trastornos del sue�o, 27% de manera ocasional   y 9% de manera regular y cr�nica (5). El insomnio entonces es un trastorno   extremadamente com�n, pero hasta hace muy poco reconocido como tal en nuestro   pa�s, donde, como no existen estudios epidemiol�gicos nacionales, se   desconoce su valor.
Hoy se eval�a el impacto del   insomnio sobre la vigilia, enfermedades psiqui�tricas y sobre las   enfermedades m�dico generales. Los individuos afectados de insomnio suelen   informar un menor rendimiento laboral, alteraciones de la memoria y dos veces   m�s accidentes automovil�sticos que los sujetos testigos (5). La prevalencia   de las enfermedades psiqui�tricas es dos a tres veces mayor en sujetos   insomn�acos que los informados en sujetos sanos y el riesgo de depresi�n es   aproximadamente cuatro veces mas elevado en el caso de los insomn�acos (4,6).   M�s de una queja de insomnio puede aparecer como el marcador precoz de un   trastorno psiqui�trico, depresi�n, ansiedad generalizada o abuso de alcohol   (6). Estad�sticamente el insomnio est� asociado a algunas enfermedades   cardiovasculares, respiratorias, gastrointestinales, renales y   musculoesquel�ticas (7-10). El insomnio no solamente es una molestia sino que   en la mayor parte de los casos es desfavorable al individuo inmediatamente o   a lo largo de la vida.
�C�mo entonces abordar en la   pr�ctica cl�nica el problema de su tratamiento?
Por supuesto se debe precisar   el tipo y los factores etiol�gicos del insomnio. Para esto se cuenta con una   clasificaci�n moderna de los trastornos del sue�o (1-3). Precisamente el   m�rito de estas clasificaciones es mostrar la extrema diversidad de causas de   insomnio, primarios, psiqui�tricos, ligados a causas f�sicas, farmacol�gicos,   etc. Adem�s la pr�ctica de los registros poligr�ficos del sue�o nos ense�� a   conocer uno de los enigmas mayores del insomnio, a saber, la ausencia de   relaci�n entre continuidad (retardo del adormecimiento, n�mero y duraci�n de   los despertares, duraci�n total del sue�o), arquitectura (proporciones de   diferentes tipos y estados del sue�o) y percepci�n del sue�o. Sin llegar hasta   los casos, sin duda excepcionales de sujetos quejosos de insomnio.   Evidenciados objetivamente como dormidos cuando se les estudia   polisomnogr�ficamente. Existen sujetos con el sue�o interrumpido por   despertares nocturnos repetidos, de duraci�n no despreciable, cinco o seis   horas por noche, quienes se quejan de una ausencia completa o parcial de   sue�o. Estos mismos sujetos sometidos a despertares provocados en el   laboratorio, estiman no dormir cuando se levantan en la ma�ana. En otras   palabras el insomnio no solamente corresponde a un trastorno del sue�o sino   que con frecuencia puede corresponder a un trastorno de la percepci�n del   sue�o.
Los tratamientos para el   insomnio son numerosos. Comprende los consejos de higiene del sue�o,   frecuentemente despreciados. Los tratamientos farmacol�gicos, benzodiacepinas   y nuevos hipn�ticos no benzodiacep�nicos, antihistam�nicos, antidepresivos y   neurol�pticos. Los tratamientos no farmacol�gicos comportamentales y   psicol�gicos. Y los nuevos tratamientos, como la luminoterapia, el   desplazamiento de las horas de sue�o (cronoterapia), la melatonina y la   vitamina B12. Sin embargo, aun falta conocer mas acerca de las indicaciones   de la mayor parte de estos tratamientos (11). Se ha dicho cl�sicamente que un   hipn�tico no se debe utilizar de manera prolongada. Actualmente no se puede   estar tan seguro de esto, con la aparici�n de productos que poco modifican el   sue�o, con efectos secundarios limitados y sin llevar a tolerancia o   dependencia tan solo en una proporci�n de pocos casos.
Una tendencia que ha aparecido   y que se ha hecho progresiva en los �ltimos a�os consiste en utilizar   antidepresivos sedativos en cualquier tipo de insomnio (12-14). Esta   costumbre no es del todo riesgosa y no se justifica en sujetos no deprimidos.   El recurso de los neurol�pticos sedativos hoy es totalmente desproporcionado   para el manejo del insomnio.
Los m�todos comportamentales se   est�n enriqueciendo de nuevas t�cnicas pero el n�mero de m�dicos para   prescribirlos y asegurar el seguimiento a�n es escaso. Adem�s sus   indicaciones est�n mal codificadas: como en el caso de aquellos a los cuales   se les propone el control de est�mulos (15) y a aquellos a los cuales se les   indica la restricci�n del tiempo en cama (16) que aparecen hoy como los   tratamientos comportamentales m�s activos (17). Se conoce tambi�n la utilidad   de la terapia de grupo de tipo comportamental y la hipnoterapia para el   insomnio.

La luminoterapia tiene   indicaciones claras pero limitadas, el s�ndrome de fase avanzada y retrasada   de sue�o. La melatonina es �til para el s�ndrome de avance r�pido de husos   horarios y sin duda para los trastornos del sue�o causados por el trabajo por   turnos, pero no como en la literatura de mercado que tiende a acreditarla   para el tratamiento de todo tipo de insomnio y para contrarrestar el   envejecimiento (18,19).
Las hipersomnias
Se manifiestan de diversas   formas. Accesos de sue�o pluricotidianos, alargamiento del per�odo principal   de sue�o con despertar dif�cil, somnolencia diurna m�s o menos permanente o,   m�s raro, accesos de sue�o con una duraci�n aproximada de una semana, como   los accesos de sue�o estacionales. Las hipersomnias han tomado en los �ltimos   a�os una dimensi�n socio - econ�mica importante. Numerosos estudios han   demostrado su alto costo en t�rminos de menor eficiencia en el trabajo y   sobre todo en la causalidad de accidentes de tr�nsito, laborales y otros. El   informe de la Comisi�n Nacional de la Investigaci�n sobre Trastornos de   Sue�o, "Wake up America: a national sleep alert" (20) sirvi� de   punto de partida para evidenciarla. Mencionemos que los diferentes estudios   epidemiol�gicos realizados hasta hoy (21-25) testimonian de una prevalencia   elevada de la somnolencia diurna excesiva, entre 4 y 8%, lo cual es   naturalmente considerable.
Las hipersomnnias se pueden   clasificar en dos grandes grupos. Las hipersomnias inducidas y las que tienen   una enfermedad subyacente. Las primeras tienen por causa la insuficiencia de   sue�o. Uno de los fen�menos cada vez m�s frecuentes en nuestros d�as a causa   de las exigencias de la vida moderna, el trabajo por turnos que va en   aumento, el s�ndrome de atravesar r�pidamente los husos horarios o jet lag,   la toma de medicamentos psicotr�picos con fachada ansiol�tica y el consumo de   alcohol. Las segundas comprenden dos subgrupos. El primero, las hipersomnias   primarias, donde no se conoce la causa, como por ejemplo, la narcolepsia,   hipersomnia idiop�tica, hipersomnia recurrente y el segundo, las hipersomnias   secundarias, como algunas perturbaciones respiratorias durante el sue�o, el   s�ndrome de apnea obstructiva del sue�o y el s�ndrome de resistencia de las   v�as a�reas superiores, alteraciones neurol�gicas, psiqui�tricas, infecciosas   y metab�licas.
Entre estas diferentes   enfermedades, algunas se han convertido en el objeto de innumerables   investigaciones. Los trastornos respiratorios ligados al sue�o debido a su   gran prevalencia (4%) (26,27) y la narcolepsia por los aportes que han   hecho los estudios sobre esta entidad en el campo de la neurofarmacolog�a,   neuroqu�mica y gen�tica del sue�o. Son importantes en estos dos dominios los   progresos terap�uticos netos obtenidos con el desarrollo de aparatos de   presi�n positiva continua cada vez m�s peque�os y menos ruidosos,   autocontrolados por computadora. As� como la puesta en el mercado del   modafinil, medicamento eugreg�rico no amfetam�nico, soportado notablemente   por la literatura europea y activo en el 60 a 70% de los casos de narcolepsia   (28, 29).
Los trastornos del ritmo   circadiano del sue�o
Estos se manifiestan a la vez   por insomnio y somnolencia. Pueden ser causados por el cambio o la necesidad   de horarios de vigilia - sue�o en oposici�n con las claves externas   (zeitsgebers) o ambientales, trastornos del sue�o y de la vigilia debidos al   trabajo en horario alternante y a los viajes a�reos transmeridianos, o bien   dependen del escape anormal del ritmo vigilia - sue�o a la influencia de los   sincronizadores ambientales. El s�ndrome de fase retrasada y avanzada de   sue�o o el s�ndrome hipernectemeral son buenos ejemplos. Los primeros   conciernen a una proporci�n cada vez m�s elevada de la poblaci�n y los   segundos a un n�mero limitado de sujetos.
El inter�s de estos trastornos   es doble. Por una parte estimular la investigaci�n con la propuesta de   modelos de regulaci�n del sue�o, en dos o tres procesos (30-32). Por otra   parte determinar tratamientos diferentes al de los hipn�ticos para el mal   dormir y estimulantes para la somnolencia diurna excesiva. La cronoterapia,   fototerapia y uso de la melatonina son algunas de las t�cnicas por el momento   reservadas a algunos laboratorios especializados pero que pueden ser   esperadas para los pr�ximos a�os a venir.
Las parasomnias
No son un trastorno del sue�o   propiamente dicho. Pero una gran mayor�a de fen�menos f�sicos y ps�quicos   ocurren durante el curso del sue�o. Son patolog�as generales que se expresan   �nicamente de manera predominante durante el sue�o. Las parasomnias son las   alteraciones menos conocidas de la medicina del sue�o. Son el reflejo de una

patolog�a cualquiera al menos   durante la infancia. Siendo molestas para el individuo mismo y con alguna   frecuencia m�s para su entorno. Se han clasificado en varios grupos, las   parasomnias de la transici�n vigilia - sue�o, parasomnias que se revelan   durante el sue�o lento profundo, o sue�o ligero, o sue�o paradoxal y aquellas   no clasificables por causa de un tipo o un estado de sue�o. Pero a excepci�n   del trastorno del comportamiento del sue�o paradoxal descrito por primera vez   en 1986 (33), afectan sobre todo al sujeto a�oso y no al ni�o. Acent�an sobre   todo en los fen�menos de disociaci�n de los diferentes componentes EEG, EOG y   EMG del sue�o, las parasomnias han sido objeto de pocas investigaciones   despu�s de la contribuci�n mayor de Broughton (34) informando un cierto   n�mero de estas manifestaciones en un trastorno de la vigilia. Por dem�s,   ning�n tratamiento ciertamente nuevo ha sido propuesto en los �ltimos veinte   a�os.
Son demasiado numerosas y   remarcables por el hecho de que no existir�an si no ocurrieran y se   evidenciaran durante el sue�o. Su clasificaci�n se puede discutir: el   s�ndrome de apnea del sue�o y el s�ndrome de resistencia de las v�as a�reas   superiores pertenecen ciertamente a este grupo pero son generalmente   incluidas en el grupo de las hipersomnias. El ronquido es clasificado dentro   de las parasomnias no ligadas a un tipo particular de sue�o. El s�ndrome de   las piernas inquietas durante la vigilia y el s�ndrome de los movimientos   peri�dicos de las piernas durante el sue�o son contados entre las   alteraciones intr�nsecas del sue�o. Por el contrario se sit�an sin discusi�n   en este grupo, enfermedades como las bronco-neumopat�as obstructivas,   s�ndrome de hipoventilaci�n alveolar central, alteraciones cardiovasculares   del sue�o, epilepsias del sue�o y del despertar, cefaleas ligadas al sue�o,   muerte s�bita inexplicable del lactante y la erecci�n dolorosa nocturna.
Su variedad es manifiesta. Se   subraya el hecho de que la medicina del sue�o tiene necesidad de competencias   de otras disciplinas para pendular sobre estos problemas o mejor debe estar   all� para aportar su ayuda a especialidades como la cardiolog�a, neumolog�a,   neurolog�a, pediatr�a, etc. Es decir, como interlocutor por la presencia   exclusiva o predominante de ciertas entidades durante el sue�o.
Hace ya varios a�os que se   conoce que el sue�o constituye un excelente medio para evidenciar,   probable-mente sea el mejor, y para facilitar descargas epil�pticas, en el   caso de sujetos en quienes se les sospecha la entidad y no presentan   descargas durante la vigilia. M�ltiples estudios han sido consagrados a este   tema. Las principales indicaciones para el registro del sue�o responde a la   necesidad de precisar la naturaleza epil�ptica de las crisis, su tipo y la   recolecci�n de las descargas EEG intercr�ticas en el caso de sujetos   sospechosos de epilepsia con EEG de vigilia normal.
Otras patolog�as tambi�n se han   beneficiado de las exploraciones durante el curso del sue�o. Citemos la   depresi�n, enmarcada por m�ltiples anomal�as del sue�o y singularmente del   sue�o paradoxal, disminuci�n de la latencia de la primera fase del sue�o   paradoxal, aumento del sue�o paradoxal en el comienzo de la noche y aumento   de la actividad oculomotriz en sue�o paradoxal (35). La fibomialgia con   actividad alfa - delta en sue�o lento profundo (36). La impotencia con   erecciones en sue�o paradoxal conservadas en el cuadro de la impotencia   psic�gena y ausentes en el caso de la impotencia org�nica (37-39).
Tal es el estado de la medicina   del sue�o en 1998, especialidad que abarca una variedad de padecimientos,   unos leves y otros que ponen en peligro la vida. Avances recientes en la   clasificaci�n y diagn�stico de los trastornos del sue�o han servido para   identificar muchos pacientes con enfermedades que adolecen de implicaciones   m�dicas y sociales, algunas veces, pobremente reconocidas o introducidas en   el caj�n de sastre de especialidades m�dicas ya establecidas. Esta   especialidad, iniciada por los expertos en electroencefalograf�a, es   actualmente practicada en gran escala; en la medida que obtenga m�s   conocimiento, desarrollar� notables mejoras en el diagn�stico y eficacia del   tratamiento.
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