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HUELLAS DEL PASADO Inicio
del reto: Y abrió sus ojos de repente. Y ahí estaba ella, rendida, no sólo por la faena que habían experimentado sus cuerpos, sino, por aquel dolor que llevaba consigo. El mismo dolor que la hizo
caminar hacia él. Y entregarse en cuerpo y alma aquella mañana. Él la miraba contemplando su
sueño, viendo como una mujer de su fortaleza podía ser tan frágil y llorar
entre sus brazos. Y luego, hacerle perder el control con sus besos apasionados. Qué importaban las
circunstancias, ella había llegado a él y no a nadie más. Y le había dejado
ver que por debajo de todo lo que pudiera ser. Gil Grissom era un hombre. Y que
necesitaba sentirse protegido bajo un cuerpo como el de ella. Y proteger un espíritu
como el de ella. Qué importaba si Eddie
Willows irrumpía en la habitación y contemplaba la escena. Él jamás la había
merecido. Y aún así, ella permanecía a su lado. Pero quizá desde ese día en
el que hicieron el amor, todo sería diferente. Se quedó así por largo
rato, sujetando la espalda desnuda de Catherine, acariciando cada centímetro de
piel, sintiéndose un hombre afortunado. Y anheló proteger ese
sentimiento por siempre... * La
primera vez, se había negado, la razón no era muy clara, quizá no deseaba
llegar más allá, quizá no deseaba entregarlo todo y volver a perderlo. Sin
embargo, había sido su gran curiosidad científica la que lo había impulsado a
decir que sí. Y, ver que pasaba más allá de una simple cena. Lejos de
la gente, lejos de las miradas, lejos de los recuerdos. Ella
le había ofrecido una vida nueva, a su lado. Un nuevo comienzo para un hombre
que la sobrepasaba en edad, y la igualaba en soledad. Y
sólo su curiosidad científica le había inspirado a aceptarle su nueva
invitación. Así, Grissom subía con dirección al departamento de Sara. Esa
noche cenarían, y verían lo que pasa luego. El
corazón de la chica del CSI del turno de la noche de Las Vegas estaba realmente
acelerado. Se había probado traje tras traje para ver cual era el adecuado para
encontrarse con el hombre que había amado, casi desde el momento en que lo vio.
Su tutor, su supervisor, su único sueño. Al
escuchar la puerta, corrió inquieta y abrió para verlo. Estaba realmente
diferente al típico Grissom del turno. Era un hombre elegante de traje negro de
etiqueta que sostenía un ramo de flores. Ella
se ruborizó con el detalle. Pero en especial, al sentirse menos ante semejante
hombre que la esperaba. Él
se puso nervioso al ver por primera vez un cuerpo que solía estar escondido en
vestimentas juveniles que poco o nada tenían que ver con la mujer que yacía
parada frente de él. En realidad, Sara estaba demasiado hermosa. Se preguntaba
cuál era la intención de salir a cenar con un hombre como él. Pero no quiso
torturarse encontrando las respuestas razonables. En su lugar, la tomó por el
brazo y salieron los dos. Su primera cita. Su cena. Y luego, verían que pasa. * -Lindsey!
– gritó Catherine prácticamente arrastrándola al auto para llevársela a
casa. Acababan de echarla del colegio. De la tercera institución en menos de
dos años. – Imagino que tendrás las suficientes razones para explicarme lo
que sucedió esta vez o me equivoco – dijo Catherine furiosa. Pero su hija
mantuvo un silencio sepulcral durante todo el trayecto a su casa. Sólo algunas
lágrimas recorrían su rostro, al igual que el de su madre. Al
llegar a casa, Lindsey corrió a encerrarse en su habitación dejando a
Catherine con la palabra en la boca. Se
estaba saliendo de sus manos. * Rieron,
brindaron, se divirtieron durante la cena. Se preguntaron uno al otro, por qué
se habían tardado tanto en darse un tiempo para ver lo que había detrás de un
par de adictos al trabajo. Caminaron
por un gran parque, se miraron con avidez, se abrazaron, acariciaron sus
rostros, y se besaron. Y
no sólo vieron, sino que, sintieron todo lo que pasaba en sus cuerpos cuando
saciaron sus deseos en un lecho, uno sobre otro. Mientras se amaban toda la
noche. * La
habitación de su hija estaba en silencio. Mientras que los ojos de Catherine ya
no resistían una sola lágrima más. En
verdad no podía comprender, cómo una niña tan tierna como Lindsey podía
haberse vuelto el motivo de sus dolores. No
alcanzaba a entender, cómo ella pudo portar drogas en su bolso. Y rogaba a Dios
que no fuese víctima de ellas. Tampoco
podía creer que estuviera siguiendo sus errores. Y manteniendo un silencio tan
amargo como la muerte. Sin
pensarlo dos veces, entró en la habitación de su hija. Sólo quería hablar. -Márchate
– gritó Lindsey – No quiero verte. -Linda
– dijo Catherine acercándose para quedar sentada en la cama junto a su hija
– Sólo quiero saber qué te pasa. Antes éramos amigas. -Antes
era pequeña – respondió Lindsey a la defensiva. -Sigues
siendo mi pequeña – dijo Cath tratando de abrazar a su hija – Y no
quiero que te pase nada. -Y
desde cuando tienes ese instinto maternal? – reprochó la chica – Mientras
tengas dinero para pagar las pensiones del colegio. Eres una madre ejemplar. -Basta!
– gruñó Catherine al ver que no se podía ser dulce con alguien que no
deseaba ser tratada amablemente. -Basta
tú mamá – dijo Lindsey – Sé que soy un error en tu vida y que el único
que me quería era mi papá... – la chica se echó a llorar. – Y desde que
se fue me siento sola – dijo entre sollozos. -Estás
segura de lo que dices Lindsey? – dijo Catherine. -Tanto
como para desear que tu también estés muerta – replicó la chica. -Y
aún así no te quedarías sola – dijo Catherine en medio de su ofensa. Su
propia hija estaba deseando lo peor para ella. Y todo esto gracias a un maldito
secreto que estaba guardando desde hacía demasiado tiempo, sin saber por qué.
Hasta que lo sacó a la luz. * Grissom
y Sara llegaron juntos al trabajo, en sus rostros se notaba lo bien que la
estaban pasando. Y no deseaban perder más tiempo separados. Así, que lo mejor,
era aclararle a todo el turno que algunas cosas en el ámbito personal habían
cambiado entre los dos. -Estás
seguro de esto? – dijo Sara un poco nerviosa. -Como
nunca – dijo Grissom y la llevó tomada de la mano hacia la sala de descanso
de los CSI. Mientras
atravesaban el pasillo, muchas miradas y comentarios se paseaban de un lado al
otro. Era un mar de habladurías. Pero eso no les importaba en lo más mínimo,
no si su comportamiento no repercutía en el trabajo. Sara
se sentó en uno de los sofás a esperar, mientras Grissom les enviaba un
mensaje a todos sus compañeros para que llegaran a la sala de estar. Uno
a uno, primero Warrick, luego Greg, Nick, Brass y el doctor Robbins. Sin
embargo, Grissom no iniciaba a decir nada, aún faltaba un miembro del equipo.
Que apareció instantes más tarde. Vio
a Grissom y tomándolo del brazo, lo retiró de la sala de descanso. -Tengo
un problema – le dijo al oído -Luego
Cath, ahora entra que tengo algo muy importante que decirles a todos. Cath
sujetó el brazo de Grissom para demostrar que lo que ella debía decirle era más
importante que lo suyo – Gil, tengo, tenemos un problema. En
el rostro de Grissom se dibujó la confusión. -Se
trata de ella, de Lindsey, le he dicho la verdad, una que tu tampoco conocías. Fin del primer aparte ...
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