Unos buscan los medios para hacer algo, otros la excusa para no hacer nada

Edici�n digital


N�m 34, II �poca  - Octubre 2001
Edita FE  -   


Reflexiones radicales

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Jos� M� G. de Tu��n

Acaba el verano y podemos echar la vista atr�s a ver que sucedi� en este ultimo par de meses. Algunas cosas me llaman especialmente la atenci�n.

Creo que fue al principio del verano que alg�n alto cargo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social sali� a los medios, todo orgulloso, para decir que la Seguridad Social hab�a tenido Super�vit. Gran noticia, que duda cabe.

 Ante este super�vit, que sin duda no pod�a significar otra cosa que la soluci�n definitiva de todos los problemas de asistencia sanitaria y prestaciones sociales en Espa�a, de momento me sent� un poco escamado. La Seguridad Social no es un negocio, por ello me extra�a que se plantee su gesti�n econ�mica en t�rminos de obtener o no beneficios. El super�vit es un beneficio econ�mico. Cuando hay super�vit se ingresa m�s de lo que se gasta. Claro, como la Seguridad Social, en t�rminos generales, lo que quiere es conseguir mayor grado de justicia social en lo referente al sistema p�blico de salud, a las dotaciones para prestaciones a los que las necesiten y de control de las relaciones laborales en general, cuando en todos estos aspectos ya no se debe gastar m�s, es porque ya se habr�n solucionado todos los problemas.

 As� que me he dedicado a echar por ah� una ojeada, a ver si de verdad ya no quedan problemas para solucionar. Que desconcertante. En los hospitales me han dicho que siguen existiendo largas listas de espera. Eso me lo dijeron mientras visitaba a un familiar que era atendido en un pasillo por la end�mica falta de camas� Al salir de nuevo a la calle segu� viendo gentes sin techo, sin un mal lugar donde caerse muertos. A pesar de que hay super�vit porque ya no debe hacer falta invertir en creaci�n de empleo, me he enterado, con sorpresa, que en Espa�a sigue habiendo paro. Tampoco puedo entender como puede tener super�vit la Seguridad Social, cuando todav�a existen muchos espa�oles jubilados con pensiones de setenta mil pesetas o menos al mes. Para mi enojo, los problemas, todos, segu�an, siguen ah�.

No permit�is que ning�n bastardo os convenza de que la Seguridad Social es un negocio que pueda dar super�vit sin cumplir los objetivos para los que fue creada. Seguid, por favor, luchando para no caer en la aberraci�n del liberalismo econ�mico y no olvid�is a quienes se deben los falangistas.

  Cuando lo vi en plena cumbre del G8 en G�nova, he tenido una de esas sensaciones de deja v�: algo ya visto antes que se viene a la cabeza como si lo hubieras so�ado. Pero en este caso la sensaci�n es real. Los medios de comunicaci�n tienen la capacidad de desenfocar las noticias y colocar el acento en aquellos aspectos que desean resaltar. Y lo hacen a�n cuando lo enfatizado sea solo adjetivo sin importancia y tras ello se oculte una verdadera noticia que por pol�ticamente incorrecta se decide acallar.

 La antiglobalizaci�n, comprende un abanico de posturas dispares. Contra la globalizaci�n, est�n personas con ideolog�as de lo m�s variado y las alternativas que estas personas ofrecen a cambio de la mundializaci�n pueden ir desde los planteamientos pol�ticos m�s interesantes hasta verdaderas aberraciones. Aberraciones como las que puedan plantear los que sin haber aprendido nada de la Historia creen que con el marxismo se puede conjurar la injusticia social a nivel planetario. Que se lo digan a los habitantes de los pa�ses sat�lites de las dos grandes potencias comunistas que sangraron y a�n sangran en el caso de China a millones de personas oprimidas. Estas falsas soluciones empujan a los pa�ses de vuelta al capitalismo y perpet�an el orden econ�mico imperante sin conseguir implantar la justicia social que dicen defender. Pero junto a estos hay muchos otros que s� tienen buenas ideas y que s� merecen un grado de atenci�n mayor que el que los medios, s�lo interesados en poner el acento en las algaradas callejeras, quieren que el pueblo les otorgue. Y por eso dec�a lo del deja v�. Les ocurre a buena parte de los antiglobalizadores, lo mismo que a los falangistas: da igual de lo que hablen en sus actos p�blicos y manifestaciones, lo importante para la prensa que perpetua el r�gimen, no es su mensaje sino si ha habido o no incidentes, si han existido o no algaradas que perturben la tranquilidad del pueblo dormido. Falangistas y antiglobalizadores pueden enorgullecerse de esta actitud que hacia ellos mantienen los medios de comunicaci�n, puesto que detr�s de la manipulaci�n de la noticia esta el miedo a que alguno de los mensajes emitidos pueda ser, como seguro que pronto ser�, abrazado por un pueblo que cualquier d�a se va a levantar por la ma�ana y va a decidir que ya est� bien de que lo enga�en una y otra vez.

 Marcial

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